8.1 el Imperio de Carlos V. Conflictos internos comunidades y germanías

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EL Imperio DE Carlos V. CONFLICTOS INTERNOS: COMUNIDADES Y GermánÍAS.  Carlos I, nieto de los Reyes Católicos, llega a tierras hispánicas en 1517 rodeado de consejeros flamencos. En 1519 recibe la corona imperial, como Carlos V.
El nombramiento supuso la ausencia del emperador y una subida de impuestos, siendo las Cortes castellanas las que sufraguen el viaje a Alemania.
El descontento desembocó en la sublevación de las Comunidades de Castilla (1520-1522).

Opuestos a la administración de los nobles flamencos y a Adriano de Utrecht como gobernador;

pedían una limitación del poder real y reducción de impuestos.
Derrotados en la batalla de Villalar (1521)
, sus líderes Bravo, Padilla y Maldonado fueron ajusticiados.  Al tiempo estallan las Germánías (1519-1523)
en Valencia y Mallorca.
Fueron un movimiento de contenido social, dirigidas por los gremios y campesinos contra los señores feudales y sus siervos mudéjares, siendo aplastados en 1522. En ambos conflictos la monarquía apoyada por la nobleza salíó reforzada frente a las ciudades y Cortes.

LA MONARQUÍA HISPÁNICA DE Felipe II. LA UNIDAD IBÉRICA


Al Imperio Universal de Carlos V, le sucedíó el hispánico de Felipe II (1556-1598).
De él heredó los objetivos políticos:

Lucha por la hegemonía política y defensa de su patrimonio territorial

Y sus enemigos:
Francia (San Quintín 1557, y paz de Cateau-Cambresis 1559);
Imperio Turco (Lepanto 1571), Países Bajos (sublevación 1566), e Inglaterra (Armada Invencible 1588).
Desde 1559 no se ausentó de España, fijó la capital en Madrid (1561), se rodéó de consejeros españoles;
Y gobernó a distancia, con una amplia administración y un gran ejército.
Respetó las instituciones de cada reino, pero se enfrentó a dos rebeliones: en las Alpujarras (1568-1570) y en Aragón (1590-1592).

Logró la unidad peninsular, convirtiéndose en rey de Portugal

Desaparecido Sebastián I y muerto el infante Enrique (1580), Felipe II (hijo de Isabel de Portugal y nieto de Manuel I el Afortunado)

Hizo valer sus derechos dinásticos

Sus tropas derrotaron a las portuguesas y las Cortes de Tomar (1581) le reconocieron rey, formándose el mayor Imperio territorial y marítimo.

LA ESPAÑA DEL Siglo XVI: EL MODELO POLÍTICO DE LOS AUSTRIAS. LA UníÓN DE REINOS


Los territorios que compónían la monarquía hispánica (hispanos, dominios europeos y americanos), tenían un vínculo común: los reyes.
Era una monarquía que ofrecía unidad en la cumbre pero un modelo plural y descentralizado por la base.

Los Austrias, Carlos I y Felipe II, potenciaron y desarrollaron las instituciones creadas por los Reyes Católicos.
Las carácterísticas de estas instituciones fueron: Se consolidó el sistema de gobierno por consejos.
Había un Consejo de Estado con jurisdicción sobre todos los reinos, territoriales (Aragón, Indias), y especializados (Hacienda e Inquisición).  Aumentó el poder de los secretarios del rey, los más importantes llegan a Secretarios de Estado.
En 1580 Felipe II creó las Juntas*
para coordinar tareas de gobierno. Se mantiene la delegación de poder en virreyes y gobernadores. 
Se crearon impuestos como los millones*, que junto a la venta de cargos públicos no evitaron las bancarrotas


ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN LA ESPAÑA DEL Siglo XVI


El siglo XVI fue un periodo de expansión económica impulsada por un crecimiento de la población.
La agricultura crecíó al incrementarse las tierras de cultivo (cereal y vid), pero con técnicas arcaicas. La ganadería trashumante mantuvo su importancia, sobre todo en Castilla apoyada por la Mesta. La industria era escasa, destacaba la pañera (Cuenca, Segovia), metalurgia vasca, naval (Valencia). El comercio tuvo un gran desarrollo gracias a la explotación del Nuevo Mundo, favoreciendo a Castilla y puertos atlánticos. Los puntos débiles de la economía, fueron la inflación por la llegada de metales preciosos, las bancarrotas y el declive de las ferias (Medina del Campo). En la sociedad estamental del Siglo XVI había una preeminencia de nobleza y clero (privilegiados). La nobleza, formada por grandes, caballeros e hidalgos. El clero con una gran diferencia entre el alto y bajo clero. La burguésía intentaba ennoblecerse (compra de títulos). Los no privilegiados o pecheros formaban el grueso de la sociedad, completada con moriscos y judíos conversos.


CULTURA Y MENTALIDADES EN LA ESPAÑA DEL Siglo XVI. LA INQUISICIÓN


La cultura del Siglo XVI español quedó marcada por el espíritu humanista del Renacimiento y la Contrarreforma.
El contacto con los territorios italianos y flamencos favorecíó la llegada del Humanismo, con representantes como Luis Vives en Filosofía, Francisco de Vitoria en Derecho o Miguel Servet en Medicina. La imprenta, las Universidades, los mecenas y una mayor alfabetización ayudaron a la difusión de la cultura. En literatura destaca la novela picaresca como El Lazarillo, y la mística de S. Juan de la Cruz y Stª Teresa de Jesús, junto a los poetas Garcilaso de la Vega y fray Luís de León.
En el reinado de Felipe II se produjo un cambio en el pensamiento europeo, triunfando la Reforma.
España apoyó el Concilio de Trento, impulsando la Contrarreforma.
La intolerancia religiosa hacia las minorías religiosas, generalizó la limpieza de sangre.
Teniendo un papel esencial la Inquisición (regenerada con los Reyes Católicos) que había iniciado su actividad en 1482 en Sevilla, persiguiendo a los falsos conversos, y que ampliaría su acción a moriscos, protestantes y desviaciones morales.

LOS AUSTRIAS DEL Siglo XVII. GOBIERNO DE VALIDOS Y CONFLICTOS INTERNOS. Los reyes del Siglo XVII denominados Austrias menores por su presunta ineficacia política, delegan las mayores decisiones de gobierno en sus validos.

No era un cargo institucional

Gobernaron al margen de los Consejos, con sus partidarios, aumentando la corrupción.
Destacan el duque de Lerma con Felipe III, el conde duque de Olivares con Felipe IV, en la regencia de Mariana de Austria el jesuita Nithard, y con Carlos II Juan José de Austria. 
En el Siglo XVII hubo numerosos conflictos internos.

Con Felipe III, el duque de Lerma decretó la expulsión de los moriscos (1609-1614) por el posible apoyo a los turcos.
En el reinado de Felipe IV, la política reformista de Olivares provocó diversos conflictos: el causado por la Uníón de Armas (1625);
rebelión en Vizcaya y Castilla por el impuesto de la sal (1631), rebeliones secesionistas en Portugal y Cataluña (1640) e independentistas en Andalucía (1641).
Con Carlos II, revueltas de los barretines en Cataluña (1688-89), Segundas Germánías en Valencia (1693) y motín de los Gatos en Madrid (1699).

LA CRISIS DE 1640


La política centralizadora de Olivares, con su proyecto del Gran Memorial que incluía la formación de la Uníón de Armas, provocó rebeliones en 1640.
En Cataluña, al margen de la Uníón de Armas, su política chocó con la autonomía del principado catalán.
En 1639 la guerra con Francia estaba en la frontera catalana, los tercios reales penetraron en el principado, provocando las protestas en Cataluña. En 1640 estalló una rebelión de campesinos, se les unieron los segadores que se apoderaron de la ciudad de Barcelona el día del Corpus (Corpus de Sangre)
, asesinando al virrey. Los catalanes ofrecen el condado de Barcelona a Francia por su ayuda, nombrando un virrey. En 1652 las tropas de Felipe IV ponen fin a la secesión.
En 1640 se inicia la rebelión en Portugal.

Los nobles cansados de la política española poco favorable a sus intereses se niegan a colaborar contra la rebelión catalana.
Nombran rey al duque de Braganza, como Juan IV.
La guerra se prolongó hasta 1668, reconociendo la corona española la independencia de Portugal.

LOS AUSTRIAS DEL Siglo XVII: EL OCASO DEL Imperio ESPAÑOL EN Europa


El Siglo XVII supuso el fin de la hegemonía española en Europa.
La política exterior de Felipe III estuvo presidida por la pacificación, firma la paz con Inglaterra (1604)
, la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos (1609)
, y paz con Francia al morir Enrique IV; pero 1618 estalló la Guerra de los Treinta Años (1618-1648)
, España participó al lado del Emperador Fernando II. En el reinado de Felipe IV expiró la Tregua con los Países Bajos, reanudándose la guerra.
Francia entra en la Guerra de los Treinta Años a favor de Suecia y Países Bajos. La sublevación de Cataluña y Portugal en 1640 merma las fuerzas españolas. En 1648 firma la Paz de Westfalia, España reconoce la independencia de Holanda iniciándose la hegemonía francesa en Europa. En 1659, España firma la Paz de los Pirineos con Francia, perdiendo el Rosellón y la Cerdaña. El acoso francés siguió en el reinado de Carlos II.
Forma la liga de los Augsburgo junto a los Habsburgo alemanes, Inglaterra y Holanda, deteniendo el expansionismo francés.

LA ESPAÑA DEL Siglo XVII: EVOLUCIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL


España vivíó en el Siglo XVII una enorme crisis demográfica, económica y social.
A lo largo del siglo la población se estancó, siendo Castilla la más afectada. Influyeron varios factores: crisis de subsistencias, epidemias, guerras, emigración a América y expulsión de los moriscos.
La producción agrícola disminuyó, sobre todo en Castilla. La ganadería sedentaria y estabulada crecíó frente a la trashumante, perjudicada por la disminución de exportaciones a Flandes. No se invertía en empresas industriales y comercio, la artesanía castellana entró en recesión.
La metalurgia vasca y la industria naval estaban en crisis.

Decayó el comercio en América

Pero en las últimas décadas se inicia una leve mejoría.

La estructura social seguía siendo medieval. Había dos estamentos privilegiados: nobleza y clero, y un tercer estamento, los plebeyos.
El número de nobles y clérigos crecíó. La burguésía intentaba ennoblecerse, y la situación de los campesinos empeoró, siendo frecuentes las revueltas y la emigración a Madrid o a la periferia peninsular. En torno a esta sociedad vivían mendigos, pobres y maleantes.

LA ESPAÑA DEL Siglo XVII: ESPLENDOR CULTURAL. EL SIGLO DE ORO.
La España del Siglo XVII continuó apegada a valores aristocráticos y religiosos.
La cultura barroca al servicio de la monarquía absoluta y de la Iglesia Católica, utilizada como propaganda de la Contrarreforma.

La técnica y la ciencia, entraron en decadencia al quedar relegadas de la revolución científica que se estaba produciendo en Europa. En el ámbito del pensamiento destacaron los arbitristas, críticos precursores de los ilustrados del Siglo XVIII, con escasas influencias sobre el poder político hasta finales del Siglo XVII.
Al contrario que la economía, la literatura vive su Siglo de Oro.
Se inicia con la prosa del Quijote de Cervantes, y siguió cultivándose la novela picaresca como El Buscón de Quevedo.
En poesía destacaron Góngora y Quevedo, y en teatro Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Lope de Vega.

El arte Barroco, refleja la España de la época, centrándose más en la apariencia que en la esencia. Ejemplo de la arquitectura fue Gómez de Mora (Plaza Mayor de Madrid). En escultura destaca Gregorio Fernández.
Será la pintura la manifestación artística más sobresaliente, destacando Zurbarán, Velázquez y Murillo



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