En que territorios se mantuvo la autoridad del Gobierno de la República cuando se produjo la sublevación militar de 1936?¿Que potencias ayudaron a los republicanos en la guerra?

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1. INTRODUCCIÓN
El aumento del desempleo a mediados de 1936 desencadenó las tensiones entre los grupos radicales
de izquierda y derecha. El gobierno del Frente Popular prohibíó las actividades de la Falange y detuvo a su
líder. El ejército y los sectores conservadores defendieron la vía del golpe militar para evitar la amenaza de
una revolución comunista. En ese clima de extrema crispación política, el 12 de Julio fue asesinado el
teniente Castillo, de la Guardia de Asalto y militante socialista, parece ser que por miembros de la Falange.
En represalia, al día siguiente era asesinado uno de los líderes de la derecha española (diputado monárquico
perteneciente a la oposición parlamentaria), José Calvo Sotelo. Este asesinato sería usado como excusa para
iniciar el levantamiento militar (18 de Julio).
Las investigaciones sobre la República muchas veces han estado encaminadas a tratar de justificar las
causas de su final, es decir, el estallido de la Guerra Civil. Para Robinsón, la radicalización de la izquierda y
la derecha fue la causa del final de la República. Para Preston, la CEDA (uníón de partidos de derecha) fue
quien atentó contra la democracia. Aunque la Segunda República significó inicialmente un intento de
profunda renovación política, social y económica, las tentativas reformistas se vieron rebasadas por las
corrientes revolucionarias de base proletaria y por la determinación de las fuerzas conservadoras.
2. SUBLEVACIÓN MILITAR Y Guerra Civil
El “alzamiento” contra la República comenzó el 17 de Julio de 1936 en Melilla y fue liderado por el
general Yagüe (jefe militar de la Legión). Al mismo tiempo, las unidades militares destacadas en Marruecos
tomaron el control de Ceuta y Tetuán. Un día más tarde, el general Franco se dirigíó desde las Islas Canarias
hasta Marruecos en la avioneta privada “dragón rapide”. En Sevilla, Queipo de Llano tomó el control de los
centros neurálgicos de la ciudad. Aunque Casares Quiroga rechazó entregar armas a la población civil, por el
miedo a una revolución obrera armada, su sucesor, José Giral, si adoptó esta medida.
En Madrid, las fuerzas militares leales al gobierno y las milicias armadas bloquearon a los sublevados
dirigidos por el general Fanjul. En el madrileño Cuartel de la Montaña perecieron todos los soldados
sublevados. En Barcelona, fue decisivo el apoyo de las milicias anarquistas de la CNT para contener a los
sublevados. En el País Vasco, Álava apoyó al bando nacional, mientras que Vizcaya y Guipúzcoa se
posicionaron con la República. A pesar de la influencia ejercida por el PNV en estas dos provincias, el
sentimiento nacionalista prevalecíó sobre el católico. Castilla la Nueva, Valencia,
El gobierno de la República contó con los recursos del tesoro del Banco de España. Asimismo, el
control del litoral cantábrico y de los Pirineos le permitíó mantener las comunicaciones con el exterior. En
cuanto a recursos militares, el gobierno contó con la aviación, la escuadra naval así como la mayoría de los
efectivos de tierra. Por su parte, el bando nacional recibíó el apoyo de las unidades militares destinadas en
África, las mejor entrenadas y equipadas.
A nivel territorial, la República mantuvo el control del área industrial, minera y de agricultura más
moderna (Cataluña, País Vasco, Asturias y Levante), además de la Meseta sur y la Alta Andalucía. Los
sublevados o “nacionales” tuvieron una mayor adhesión en las áreas rurales y conservadoras: Galicia, Castilla
y León, Cantabria, La Rioja, Navarra, parte de Aragón, norte de Extremadura y parte de la Baja Andalucía.1

PRIMERA FASE: GUERRA DE COLUMNAS: Julio-Diciembre de 1936
En el camino hacia Madrid, el general Yagüe decidíó desviarse hacia Badajoz, que cayó dejando un gran
número de víctimas. Antes de alcanzar Madrid, Franco desvió de nuevo las tropas para liberar a la
guarnición asediada en el Alcázar de Toledo. Su liberación fue un gran hito para los nacionales.2
Paralelamente, Mola tomó Irún y San Sebastián, aislando al País Vasco de la frontera con Francia. Ante la
superioridad de las fuerzas nacionales, se produjo una gran movilización impulsada por partidos y sindicatos
obreros. El grito de “¡No Pasarán!” atribuido a la Pasionaria (considerada la primera líder del comunismo) se
hizo celebre en todo el mundo. Las Brigadas Internacionales, la ayuda militar rusa y la columna del anarquista
Durruti3 permitieron a la República mantener el control de la capital.
SEGUNDA FASE: BATALLAS DEL JARAMA Y Guadalajara: 1937-1938
En esta etapa se produjo una “guerra psicológica” a través de la radio, la prensa y de la “literatura de
trinchera” (Miguel Hernández4 y José Ma Pemán). Tras fracasar en el ataque frontal a Madrid, Franco optó
por cercar la capital. En este contexto se produjo la batalla del Jarama, una de las más encarnizadas de la
guerra, y la batalla de Guadalajara, donde las tropas italianas enviadas por Mussolini fueron derrotadas. A
partir de estas derrotas Franco centró sus esfuerzos en el norte, ocupando País Vasco, Cantabria y Asturias. El
26 de Abril de 1937 se produjo el bombardeo de Guernica (Vizcaya) con el apoyo de la Legión Cóndor enviada
por Hitler.5 Durante la campaña vasca, Mola, el único general que podía competir con Franco en el liderazgo
del bando nacional, murió en accidente de avión.
TERCERA FASE: LAS BATALLAS DECISIVAS DE 1938
Tras el fracaso de los republicanos en las ofensivas de Belchite (Zaragoza) y Teruel, las tropas
nacionales completaron su dominio del norte del país. En Abril de 1938 los nacionales llegaron a Vinaroz
(Valencia), por lo que la zona republicana quedó dividida. La última ofensiva republicana fue la Batalla del
Ebro6 que dejó más de 100.000 muertos. Tras tomar Barcelona, las tropas franquistas llegaron a la frontera
francesa en Febrero de 1939. Antes, más de 500.000 personas huyeron a Francia.
El gobierno de Negrín, con el apoyo de los comunistas y parte de los socialistas, propónía la resistencia
y la integración del conflicto español en la inminente guerra europea, para encontrar aliados. Sin embargo, el
coronel Casado dio un golpe contra el gobierno de Negrín. Aunque Casado propuso una negociación, Franco
exigíó la rendición incondicional. El 28 de Marzo, las tropas franquistas entraron en Madrid y el 1 de Abril de
1939 se comunicó el final de la guerra desde el Cuartel General del Generalísimo en Burgos.
3. LA DIVISIÓN DE ESPAÑA.
Los nacionales recibieron el apoyo de los conservadores y de aquellos que rechazaron el
anticlericalismo (principalmente aristócratas, alta burguésía y grandes terratenientes). Los republicanos
(rojos) recibieron el apoyo de la clase obrera así como de aquellos que se identificaban con una ideología de
izquierda, como comunistas y anarquistas. En general, la clase media se fragmentó en su apoyo a los bandos.

LA ESPAÑA REPUBLICANA
El poder del gobierno republicano recayó en los comités organizados por partidos políticos y
sindicatos. Estos ejercieron un control sobre los transportes y los suministros militares. El Comité de Milicias
Antifascistas de la CNT dirigíó la resistencia en Cataluña con la complicidad de la Generalitat. El gobierno
de la República no mantuvo el control del “terror rojo” que atentó contra eclesiásticos, terratenientes y
burgueses. Entre sus víctimas destacaron Goded, Fanjul o José Antonio Primo de Rivera, creador de la
Falange. En Paracuellos del Jarama7 y Torrejón de Ardoz se fusilaron más de 12.000 presospreventivos.
En los “sucesos de Mayo” que se produjeron entre el 3 y el 8 de Mayo de 1937 perecieron más de
quinientas víctimas.8 En diversas localidades de Cataluña, y especialmente en Barcelona, se enfrentaron
anarquistas y trotskistas (partidarios de la revolución social y de las colectivizaciones.) con el gobierno de la
República, la Generalidad y algunos grupos políticos. Andrés Nin, líder del POUM (Partido Obrero de
Unificación Marxista) fue asesinado. Con posterioridad, el PCE (Partido Comunista de España) consiguió la
ilegalización del POUM con el pretexto de que colaboraba con el fascismo.
El gobierno inmovilizó las cuentas corrientes y prohibíó la transmisión de bienes inmuebles. En las
zonas rurales el gobierno incautó fincas (de propietarios huidos o fusilados) y propiedades de la Iglesia. Entre
1936 y 1937 Largo Caballero9 presidíó un gobierno de unidad formado por socialistas, comunistas,
republicanos y nacionalistas. Una de las medidas que adoptó fue la aprobación del Estatuto Vasco, que
coincidíó con el nombramiento de José Antonio Aguirre como Lehendakari.

LA ESPAÑA NACIONAL
El sentimiento católico y el temor a la revolución cohesiónó al bando de los nacionales. En Burgos se
establecíó una Junta de Defensa Nacional presidida por Cabenellas que restablecíó la bandera roja y gualda.
En contraposición al internacionalismo y el laicismo marxista, esta defendíó el nacionalismo y el catolicismo.
Los logros militares (traslado de unidades desde África, rápida conquista de Extremadura y
liberalización del Alcázar de Toledo) convirtieron a Franco en Jefe del Gobierno del Estado y Generalísimo
de los ejércitos. Franco y el partido único (creado en el Decreto de Unificación de 1937) fueron las bases del
Estado, que empezó a definirse como Movimiento Nacional. Asimismo, se creó una organización sindical
corporativa, que siguió el modelo del fascismo, y el Sindicato Español Universitario (SEU). La ley de
administración central del Estado concedíó amplias atribuciones ejecutivas, legislativas y judiciales al
Caudillo. El Servicio Nacional del Trigo reguló el suministro a las tropas y evitó la hambruna. En la España
nacional, el “terror blanco” tuvo como objetivo la eliminación de los adversarios.

4. DIMENSIÓN INTERNACIONAL DE LA GUERRA.
El gobierno de la República recibíó el apoyo de la Uníón Soviética (a través de las Brigadas
Internacionales), México y Francia (gobierno del Frente Popular de León Blum). Los combatientes voluntarios
fueron entrenados en Albacete. Aunque su eficacia militar fue cuestionada, desempeñaron una importante
labor en la defensa de Madrid. La ayuda soviética no aportó demasiados efectivos pero destacó en material de
guerra que debía pagarse de forma inmediata. Por ello, el tesoro del Banco de España fue traslado desde
Cartagena a Odessa, y desde allí hasta Moscú.

Las potencias fascistas no exigieron el pago inmediato. Italia envió material de guerra y 70.000
hombres que fueron derrotados en la batalla de Guadalajara). Alemania también envió material de guerra y
5.000 efectivos.

5. CONSECUENCIAS DE LA Guerra Civil
Aproximadamente medio millón de personas perecieron durante la Guerra Civil: 300.000 murieron en
el frente de guerra y otras 200.000 fueron fusiladas o asesinadas. Las ejecuciones del franquismo continuaron
después de la guerra. En la década de los cuarenta se contabilizaron 300.000 presos.
A nivel demográfico hay que tener en cuenta las repercusiones por la pérdida de población joven, y
por el exilio de los 450.000 republicanos que se dirigieron a países como Francia y México. Muchos «niños
de la guerra» fueron evacuados a otros países, especialmente durante los primeros meses de 1939.
El exilio interior afectó a muchos republicanos que fueron rechazados entre sus vecinos por su pasado
político, y por la depuración en sus trabajos (expulsión de la administración pública o prohibición de ejercer
su profesión).
A nivel económico se produjo la destrucción del tejido industrial, los sistemas de comunicaciones,
infraestructuras y viviendas. La deuda externa aumentó y las reservas de oro del Banco de España se agotaron
tras hacer frente a la ayuda militar soviética. La caída de la producción en todos los sectores se prolongó hasta
la década de los cincuenta, con un descenso de la renta y el nivel de vida de la población española. El hambre
fue una realidad para muchos españoles durante la posguerra.

6. CONCLUSIÓN
La Guerra Civil constituye el más importante y trágico episodio del Siglo XX en España. Puede
considerarse como el violento resultado de las tensiones sociales de la evolución histórica previa: entre los
grupos de poder de la España de la Restauración, cuyo instrumento fue el ejército, y los grupos emergentes
(obreros y burgueses) reivindicaban un sistema democrático y la implantación de las reformas que condujesen
a la modernización española.

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