Ley de colonización interior maura

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En 1902, el día que cumplía 16 años, Alfonso XIII accedíó al trono de España, tras la regencia de su madre María Cristina de Habsburgo. Va a reinar hasta 1931, aunque el tema que nos ocupa llegará hasta 1923, fecha del inicio de la dictadura de Primo de Rivera. El sistema político ideado por Cánovas, basado en el turnismo en el poder de los dos grandes partidos monárquicos y en el caciquismo como método de control electoral empezó a entrar en crisis a partir del desastre de 1898 (derrota ante EEUU y pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas), y continuará durante los 25 años siguientes en un largo proceso de degradación. En esos años se consolidaron el socialismo (PSOE) y el anarcosindicalismo (CNT y movimiento libertario), así como el mantenimiento del carlismo y el crecimiento de los nacionalismo catalán y vasco. Las causas de la crisis son múltiples. Por un lado, la paulatina politización de la sociedad, que cada vez hará más necesario el recurso al cacique local y las trampas electorales (compra de votos, votos de muertos y otros amaños electorales). Hay que añadir a esto la progresiva fragmentación de los partidos del turno en facciones enfrentadas entre sí, con la consiguiente inestabilidad (los últimos 6 años del periodo, entre 1917 y 1923, hubo 15 gobiernos distintos ), y la muerte de los dos grandes líderes que pactaron el turnismo, Cánovas, asesinado, en 1897 y Sagasta en 1903. A pesar de todo, el sistema del turno funciónó siempre y hasta el final (de 48 años que dura la Restauración, 24 gobernador los conservadores y otros 24 los liberales). Por otro, el malestar de los militares tras el “desastre del 98” y su progresivo enfrentamiento con la sociedad civil (ejemplo, el incidente del “Cu-Cut” de 1905). A esto hay que añadir la guerra de Marruecos (Tratado de Algeciras de reparto con Francia en 1906 y posterior Guerra de Marruecos entre 1907 y 1926, con desastres como los del Barranco del Lobo en 1909 y Annual en 1921), y que en total costó la vida a unos 50.000 soldados españoles, la gran mayoría de extracción social humilde. Así, entre 1898 y 1912, los partidos dinásticos (Conservador y Liberal), con sus dirigentes principales, Antonio Maura y José Canalejas (asesinado en 1912), influidos por el regeneracionismo, trataron de poner en marcha un proceso de reformas que modernizara la vida social y política del país (Ley Electoral, 1907; Instituto Nacional de Previsión, 1908; Ley del Candado, 1910; Ley del Reclutamiento, 1910; Ley de Mancomunidades, 1913). En 1909 el clima de tensión, agravado por la guerra de Marruecos (Barranco del Lobo), desembocó en la Semana Trágica de Barcelona, que dio lugar a una represión por parte del gobierno de Maura que provocó su caída y a que Alfonso XIII disolviese las Cortes y traspasara el gobierno a los liberales. 2 A partir de 1912, la continua decadencia y fragmentación del régimen dio lugar al fortalecimiento de la oposición republicana (nacimiento del Partido Republicano Radical en 1908), obrerista y nacionalista, lo que unido al problema colonial de Marruecos y al impacto de la Gran Guerra agudizó los conflictos, que estallaron en los sucesos revolucionarios de 1917 (Juntas de Defensa, Asamblea de Parlamentarios, huelga general revolucionaria). Entre 1917 y 1923, se produce el final, con la descomposición política interna de los dos grandes partidos y del turno dinástico (entre 1918 y 1923 se produjeron 10 cambios de gobierno, sin que ninguno de ellos alcanzase un año de vida); la fuerte conflictividad social (revueltas campesinas, movilización obrera, crecimiento del sindicalismo, asesinato del Presidente del Consejo Eduardo Dato en 1921 y del Cardenal Soldevila en 1923); y las tensiones políticas derivadas de la guerra de Marruecos. Se ha calculado que en esos últimos 3 años murieron de forma violenta solo en Barcelona unas 1000 personas, aunque la violencia política estuvo presente durante todo el periodo de la Restauración. En cuanto a las fuerzas de oposición, el cambio de siglo trajo una nueva fase de crítica al poder y, por tanto, de mayor participación de los ciudadanos en la política, con el objetivo de “arreglar los problemas de España”. En primer lugar, dentro de los partidos dinásticos hubo una corriente llamada “regeneracionismo político”, cuyo máximo exponente fue el conservador
Antonio Maura, con el intento de crear un movimiento de masas conservador (el llamada “maurismo callejero”). Fuera del sistema, surgieron diversos movimientos. En primer lugar los republicanos, divididos en multitud de pequeños partidos. Hubo un intento de fusión en 1903 (Uníón Republicana), y tras 1909 muchas veces se presentaban en coalición con el PSOE. Además, en 1908 surgíó un nuevo partido, el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, con un programa teórico de oposición radical tanto al turnismo, la monarquía y el capitalismo como profundamente anticlerical, antimilitar y a la vez anticatalanista, aunque Lerroux irá moderándose progresivamente. En cuanto al movimiento obrero, surgido durante el Sexenio, verá un notable desarrollo. El anarquismo, mayoritario, con centros en Barcelona, levante y el Sur, y la fundación del sindicato CNT en 1910. Y la socialista (fundación por Pablo Iglesias del PSOE en 1879 y el sindicato UGT en 1888), con centros en Madrid y el Norte (País Vasco, Asturias). El anarquismo tenía una vertiente terrorista (la llamada “propaganda por el hecho”), que provocó diversos atentados, incluidos sendos a los dos Reyes del periodo y el asesinato de 3 presidentes del gobierno en activo (Cánovas, Canalejas y Dato). Por último, los nacionalismos periféricos. En Cataluña su origen es la Reinaxença cultural y, tras la Restauración, diversos grupos hasta llegar en 1901 a la Lliga Regionalista, 3 dirigida primero por Prat de la Riba y luego por Cambó. Este movimiento era conservador y más regionalista que nacionalista (Cambó llegó a participar en el gobierno), y dio una tímida autonomía a Cataluña en 1914 con la llamada “Mancomunitat”, además de conseguir desde 1907 que los partidos dinásticos no ganaran en Cataluña, con lo que podían presumir de que habían acabado allí con el caciquismo. Habrá que esperar a 1922 para ver al coronel Maciá fundar “Estat Catalá” (luego ERC), republicano e independentista. En cuanto al nacionalismo vasco, Sabino Arana fundó el PNV en 1895, y desde el principio tuvo un carácter tanto conservador (y casi clerical) como plenamente nacionalista (objetivo independentista). Como conclusión, al llegar a 1923 el sistema de la Restauración, tras 48 años en vigor, estaba prácticamente agotado, tanto por sus múltiples crisis como por la respuesta que iba encontrando en muchos sectores de la sociedad. La incapacidad del sistema para renovarse y democratizarse acabó dando paso a la solución militar. El año 1923 el Capitán general de Barcelona Miguel Primo de Rivera dio un Golpe de Estado con la cobertura del monarca, que triunfó sin resistencias, dado el descrédito del sistema.
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