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EL REINADO DE Isabel II. LA OPOSICIÓN AL LIBERALISMO: CARLISMO Y Guerra Civil. LA CUESTIÓN FORAL

Durante el reinado de Isabel II, el Antiguo Régimen quedó totalmente desmantelado, dado que, primero la regente (Mª Cristina, esposa de Fernando VII) y después la reina, se apoyaron en los Liberales contra los sectores más reaccionarios (guerras carlistas). Los Militares tuvieron un importante peso político (carácterística ya del reinado Anterior con los pronunciamientos).

El Conflicto dinástico: isabelinos frente a carlistas

Felipe V instauró en España la Ley Sálica Por la que se impedía reinar a las mujeres. Ya Carlos IV redactó la Pragmática Sanción para derogar esta ley, pero no llegó a promulgarse. Al final del Reinado de Fernando VII su esposa Mª Cristina de Borbón estaba embarazada y, Previendo que naciera una niña, el rey publicó la Pragmática Sanción (la misma Que en 1789 se aprobó en el reinado de Carlos IV) . Nacíó Isabel y fue Proclamada heredera al trono. Sin embargo, Carlos Mª Isidro, hermano del rey, No aceptó la Pragmática Sanción, puesto que le relegaba del trono. Carlos Mª Isidro reclamó su derecho sucesorio y se apoyó en los defensores del Antiguo Régimen, conocidos, a partir de ese momento, como carlistas. Fernando VII se Apoyó en los monárquicos más moderados y nombró como jefe de gobierno a Cea Bermúdez, desterrando a su hermano a Portugal.

En 1832 Fernando VII enfermó y Mª Cristina, su esposa, asumíó la regencia. En este periodo, Mª Cristina continuó Apoyándose en los monárquicos moderados, ya conocidos como cristinos o Isabelinos. Cea Bermúdez defendíó los derechos sucesorios de Isabel y depuró el Ejército de militares carlistas, además de disolver a los Voluntarios Reales (milicia creada tras el Trienio Liberal para perseguir a los liberales). Así, Al morir Fernando VII en 1833, su hermano desde Portugal (Abrantes), publicó Dos manifiestos reclamando el trono con el nombre de Carlos V.

La oposición al liberalismo:
carlismo y guerra civil

La primera guerra carlista comienza tras La muerte de Fernando VII y enfrenta a liberales y absolutistas. Sin embargo, El carlismo, hunde sus raíces en la defensa del Antiguo Régimen mantenida por Los diputados absolutistas en contra de la Constitución de Cádiz, por los Rebeldes de la Regencia de Urgel (Trienio Liberal), y por los Voluntarios Realistas (Década Ominosa). Así pues, el carlismo era un movimiento Tradicionalista que defendía:

– Monarquía absoluta de origen divino y Legitimista, puesto que, para el carlismo, solo podían reinar los varones.

– Mantenimiento de los privilegios de la Sociedad estamental

– Importancia de la religión y, por Tanto, de la iglesia

– Mantenimiento de los fueros y Privilegios tradicionales

El carlismo tuvo gran difusión en las áreas rurales del País Vasco, Navarra, Cataluña y el Maestrazgo. Estaba apoyado Por la baja nobleza rural, el bajo clero, los mandos intermedios del ejército y Gran parte del campesinado. Los sectores que apoyaban a Isabel II eran: la alta Nobleza, la alta jerarquía eclesiástica, los altos mandos militares, las clases Urbanas y los intelectuales.

La primera guerra carlista (1833-1839) Tuvo tres etapas:

– Primera etapa (1833-1835): Los Carlistas se hacen con el control del País Vasco, Navarra y Cataluña (a Excepción de las ciudades). El general carlista Zumalacárregui reúne a las Partidas carlistas dispersas y forma un ejército regular, asegurándose las áreas rurales. Morirá en el sitio de Bilbao.

– Segunda etapa (1835-1837): Las Expediciones al norte, efectuadas por los carlistas, fracasan. Sin embargo, la Expedición de Carlos Mª Isidro llega hasta Madrid (1837), aunque, finalmente, Los carlistas se retiran. El general isabelino
Espartero libra a Bilbao del Segundo asedio carlista.

– Tercera etapa (1837-1839): El carlismo Se divide en transaccionistas, partidarios de negociar la paz, y exaltados, no Partidarios de la negociación.

Tras la victoria de Luchana, el general Espartero y el general carlista Maroto firmaron la paz en el llamado Convenio De Vergara (1839). Espartero se comprometíó a solicitar la incorporación al Ejército nacional de los carlistas que lo deseasen (manteniendo su graduación y Retribución), el resto se reintegraron a la vida civil. Sin embargo, los Exaltados no aceptaron la paz y continuaron luchando en el Maestrazgo junto al General Cabrera, hasta la conquista de Morella (Castellón) por los liberales en 1840. El carlismo siguió latente dando lugar a dos guerra más en 1846 y en 1876.

Las guerras carlistas supusieron pérdidas Humanas, materiales y, por tanto, un desastre económico.

En esta Guerra Civil, ambos bandos Tuvieron apoyo internacional:

– Los carlistas fueron apoyados por las Potencias absolutistas: Austria, Prusia y Rusia

– Los liberales contaron con el apoyo de Inglaterra, Francia y Portugal.

La cuestión foral

Carlistas: defendían el mantenimiento de Los fueros del País Vasco y Navarra, y su recuperación en Cataluña, Aragón y Valencia (perdidos tras los Decretos de Nueva Planta de Felipe V). Los fueros Otorgaban privilegios: exenciones fiscales y militares, y el mantenimiento de Algunas instituciones y leyes propias. Esta defensa de los fueros dio al Carlismo gran apoyo popular.

Liberales: contrarios a los fueros porque Impedían la existencia de un Estado centralista en el que la ley fuera igual Para todos. Tras la primera guerra carlista, con el fin de atraerse a los Carlistas moderados, los cristinos se comprometieron a mantener algunos Aspectos forales esenciales (privilegios fiscales y mantenimiento de algunas Instituciones forales).

Tras el fin de la tercera guerra carlista (1876), las Cortes abolieron los fueros vascos, pero se aprobaron acuerdos Económicos para el País Vasco y Navarra (1878).


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