Sociedad ilustrada

Share Button

6.2. El reinado de Isabel II (1833-1868): las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz. De la sociedad estamental a sociedad de clases. 1. Las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz: La desamortización es la expropiación y venta de tierras vinculadas a la Iglesia (manos muertas) y a los concejos: de propios (cedidos por el ayuntamiento a cambio de una renta) y comunales (de aprovechamiento común). Junto con la Rev. Industrial y la construcción del ferrocarril fue la transformación más importante en España en el siglo XIX. Lo llevaron a cabo los gobiernos progresistas durante el reinado de Isabel II. Los motivos expuestos por Mendizábal fueron reconocer el derecho a la propiedad libre y circulante, aumentar el número de medianos propietarios y disminuir la deuda pública. Se desarrolló en tres fases: • Desamortización de Mendizábal (1836): afectó a los bienes del clero regular (órdenes religiosas). Se dividieron en lotes y se vendieron en subastas, aceptándose el pago con títulos de deuda pública. • Desamortización de Espartero (1841): afectó a los bienes del clero secular (sacerdotes). • Desamortización de Madoz (1854): afectó a las propiedades que aún quedaban en manos de la Iglesia y todos los bienes de los concejos. La recaudación fue muy superior a la de Mendizábal. Las consecuencias fueron: • Disminución de la deuda del Estado. • La mayoría de las tierras pasaron a manos de la oligarquía dirigente consolidándose los latifundios. • El campesino resultó perjudicado, perdíó el derecho a los usos comunales y el usufructo de tierras de cultivo. • La agricultura siguió siendo tradicional. No se estimuló la modernización. • Un leve incremento de la producción agraria debido al aumento de la superficie cultivada. 2. De la sociedad estamental a la sociedad de clases: Durante el Siglo XIX en España se desarrolló la sociedad de clases. Sus fundamentos eran la libertad de todos los individuos y la igualdad ante la ley. La movilidad social de clase según el mérito de cada persona era posible. La clase alta era el nuevo bloque social dominante: aunque minoritario en número, acumuló grandes propiedades y controló el poder político.
Estaba formado por: la antigua aristocracia terrateniente, la nueva burguésía de los negocios, altos cargos de Estado, mandos militares y la Iglesia, que pudo mantener su influencia tras las desamortizaciones. La clase media urbana estaba integrada por pequeños comerciantes y fabricantes, funcionarios, propietarios rurales y artesanos. La inmensa mayoría constituía las clases populares: • Campesinos: el grupo más numeroso. Muchos emigraron y otros se convirtieron en jornaleros. Sus condiciones de vida eran muy precarias debido a los bajos salarios, la mala alimentación y el paro estacional. • Población urbana: menos numerosa, pero muy importante (criados, trabajadores artesanales, mendigos…). El propietario industrial era aún escaso. Vivían en condiciones infrahumanas, en barrios de chabolas y con largas jornadas laborales y salarios mínimos. • Obreros y jornaleros: tenían una situación de pobreza, pero mientras que los obreros industriales mejoraron sus condiciones por la presión sindical y algunas reformas de la Restauración, los jornaleros apenas se beneficiaron.

7.2. La Restauración Borbónica (1874-1902): Los nacionalismos catalán y vasco y el regionalismo gallego. El movimiento obrero y campesino. 1. El nacionalismo catalán: Cuatro corrientes confluyen en la formación del catalanismo político: el proteccionismo económico; el federalismo político; el tradicionalismo religioso-filosófico y jurídico; y el Renacimiento cultural (Renaixença). A partir del Desastre de Cuba este catalanismo económico y literario se convierte en político. Prat de la Riba fue su gran definidor en su obra “La nacionalidad catalana”. Los textos más importantes del catalanismo político son Memorial de agravios (1885) y Bases de Manresa (1892). La burguésía industrial de las ciudades fue quien dirigíó el movimiento. Se concretó en el partido Lliga Regionalista, presidida por Cambó. La revolución de 1909 (Semana Trágica) atemorizó a la burguésía y la Lliga se reconcilió con la Corona. En 1914 se otorgaba el derecho a mancomunarse a las provincias catalanas. 2. El nacionalismo vasco: La industrialización vizcaína está en la base del nacionalismo vasco. La rápida industrialización (1875- 1900) produce una crisis de identidad. Se dio también una crisis política, que se centra fundamentalmente en la supresión del sistema foral, que era incompatible con el cambio social. También se da una crisis cultural por la fuerte inmigración y la irrupción como fuerza social y política del proletariado. Por otra parte, el gran capital vasco estaba muy unido al Estado español. Su fundador fue Sabino Arana, miembro de una familia carlista. Desarrollará reivindicaciones nacionalistas en torno al periódico Bizcaitarra. En 1902 parece acercarse a una posición próxima al regionalismo. Su muerte en 1903 dejaba sin resolver el sentido de su evolución. 3. El regionalismo gallego: Surge en la década de 1880 (principales ideólogos: Manuel Murguía y Alfredo Brañas), en el contexto de una crisis agraria y la crítica contra el sistema caciquil. Presenta una visión idealizada, utópica y bucólica de Galicia, de carácter conservador. Fue incapaz de movilizar a los ciudadanos a las élites económicas. 4. El movimiento obrero: Hacia 1840 se crearon en Barcelona las primeras agrupaciones de trabajadores, sociedades de auxilio mutuo sin orientación política, que tenían como principal objetivo impedir el descenso de los salarios y conseguir el pleno derecho de asociación. Los factores que propician la expansión del movimiento obrero fueron: la fundación de la Primera Internacional (1864); el reconocimiento del derecho de asociación en la Cons. De 1869; y el clima de inestabilidad en el que se desarrolló la I Rep. En 1887 Sagasta aprobó la Ley de Asociaciones. Siguió dos tendencias: • Tendencia marxista: en 1879 se fundó el PSOE bajo el liderazgo de Pablo Iglesias. En 1888 los socialistas impulsaron la creación del sindicato UGT. Su implantación fue lenta, debido a su radicalismo, logrando una mayor presencia en Madrid, Bilbao y Asturias. • Tendencia anarquista: tuvo mayor influencia en Andalucía, Aragón, Cataluña. Y Valencia. Estuvo dividida en: o Grupos de Asociación Directa: pequeños núcleos clandestinos que utilizaban la violencia para conseguir el cambio político (asesinato de Cánovas). O FTRE: fundado en 1881, fue grupo pacífico de tendencia anarco-sindicalista que propónía la huelga general como instrumento de transformación social. En 1910 se creó la CNT.

8.1. Evolución demográfica y movimientos migratorios en el Siglo XIX. El desarrollo urbano. Durante el Siglo XIX y el primer tercio del XX el contexto del cambio social de la transición del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea causó transformaciones demográficas. En este periodo se consolidaron las tendencias de distribución espacial de la población que observamos en la actualidad. A lo largo del Siglo XIX y el primer tercio del XX la población española presentó las siguientes carácterísticas: • La población crecíó de forma considerable, pero más lentamente que en otros países. Aproximadamente, pasó de 11 millones en 1800 a 18 en 1900 y 23 en 1930.El escaso crecimiento en el s. XIX se debíó al hambre, las epidemias y las guerras. Como consecuencia la tasa de mortalidad era alta, especialmente el infantil. • Movimientos migratorios: los desplazamientos de la población se vieron potenciados por las crisis agrarias de fin de siglo, y la emigración a ultramar, sobre todo desde 1800. Entre 1830 y 1900 abandonaron el país 1,4 millones de españoles. • Las ciudades crecieron con la llegada de población procedente de zonas rurales, que buscaba mejores oportunidades. Crecíó la población de Madrid, Barcelona y, más tarde, el País Vasco y el litoral peninsular. Se expandieron mediante los ensanches. A pesar de ello, hacia 1914 la población española era predominantemente rural. • La distribución espacial de la población muestra una tendencia al crecimiento de las zonas costeras (Cataluña, País Vasco…) y menores en las regiones interiores y agrarias, como las dos Castillas y Extremadura. 2. Fases en la evolución de la población española: – Período 1797-1833 (leve avance demográfico): Las tasas de natalidad y mortalidad eran altísimas, condicionadas por la Guerra de Independencia y la aparición de varias epidemias de fiebre amarilla. La población se recuperó lentamente (crecimiento al 3,8%), a pesar de la pervivencia de rasgos de épocas pasadas. España estaba atrasada respecto a Europa. – Período 1833-1875 (aceleración del crecimiento): La tasa media de crecimiento de la población crecíó al 4,8% (gracias al cultivo de nuevas tierras, inicio de la industrialización y construcción de los ferrocarriles) que supuso un aumento del empleo y una mejora de la dieta alimentaria, higiene y condiciones médicas. – Período 1876 -1931 (revolución demográfica): Descendíó de la mortalidad y se mantuvo igual la natalidad La incidencia de hambrunas y epidemias se hizo menor (el cólera desaparecíó en 1855) La definitiva desaparición de las enfermedades infecciosas y las mejoras higiénicas incrementaron la esperanza de vida de los 34 años en 1900 a los 50 en 1930.

8.2. La Revolución Industrial en la España del Siglo XIX. 1. Incorporación de España a la Revolución Industrial: Durante el Siglo XIX España experimentó un proceso de aceleración industrial localizado en el sector textil de Barcelona y el metalúrgico de Bilbao y Oviedo-Gijón. Estas zonas tenían fácil acceso al mar y eran cercanas a los países europeos más avanzados económicamente (Francia y Reino Unido). El resto de España permanecíó sin industrializar. La incorporación a la Rev. Ind. Fue tardía, incompleta y desequilibrada respecto a países como Reino Unido, Francia o Bélgica debido a: inestabilidad política (G. De la Independencia, y guerras carlistas y coloniales); deficiente red de comunicaciones; dependencia técnica y financiera del exterior; debilidad del mercado interior; escasa competitividad en el mercado internacional de productos nacionales; y la agricultura estancada. Actividad industrial: • Industria textil del algodón: en 1855 la industria algodonera estaba totalmente mecanizada. La catalana se vio favorecida por la política proteccionista. Al utilizar mano de obra de otras regiones españolas, se impulsó la modernización de Barcelona. • Industria siderúrgica: se desarrolló la siderurgia asturiana con fábricas en Mieres y la Felguera. A finales de siglo Vizcaya se convirtió en el centro de la siderurgia española por la abundancia del hierro y la actividad de la empresa Altos Hornos de Vizcaya. • Minería: durante el Sexenio Democrático se aprobó una legislación minera para la desamortización del subsuelo español. El Estado fue vendiendo en subasta pública los yacimientos mineros. 2. Impacto del ferrocarril: La construcción del ferrocarril en España estuvo regulada por la Ley de Ferrocarriles (1855), que subvenciónó las inversiones, eximíó de aranceles a los materiales importados y permitíó la entrada de capitales extranjeros. La construcción alcanzó su máximo desarrollo entre 1855 y 1864. Las primeras líneas ferroviarias fueron Barcelona-Mataró (1848) y Madrid-Aranjuez (1851). Se creó una red radial en torno a Madrid con un ancho de vía de 1,67m, mayor que el europeo, de 1,44m. Esto dificultó las comunicaciones ferroviarias con Europa. Se realizó con capital público (con la condición de que estas pasaran a ser propiedad estatal tras 99 años) y privado sobre todo francés (Crédito Mobiliario francés de los hermanos Perreire). Se utilizaron materiales de baja calidad y gran parte de estas eran compradas a empresas extranjeras, no obteniéndose apenas beneficios. Su expansión contribuyó a la consolidación de un mercado nacional, conectando los diferentes espacios económicos y facilitando el traslado de productos. 3. Comercio exterior: El comercio exterior crecíó durante el Siglo XIX, pero se mantuvo deficitario. España exportaba materias primas e importaba productos elaborados, principalmente del Reino Unido y Francia. Los gobiernos españoles apostaron por el proteccionismo para proteger la producción nacional elevando los aranceles sobre los productos extranjeros. Eran partidarios los grupos económicos industriales catalanes de textil del algodón, los cerealistas castellanos y los siderúrgicos vascos. Fue impuesta definitivamente desde 1891 por la Ley de Aranceles. Solo durante el Sexenio Democrático hubo cierto aperturismo del mercado español tras la aprobación del Arancel Figuerola (1869), que rebajó los aranceles y no prohibíó la importación de artículos extranjeros

Share Button

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.