La regencia de María cristina (1833- 1840)

12.2 Isabel II (1833-1843): Las regencias La Regencia de María Cristina: 1833-1840


La Regencia de María
Cristina se inicia en Octubre de 1833 tras la muerte de Fernando VII. Se continúa con el mismo presidente del Gobierno, el absolutista moderado
Cea Bermúdez, este publicó un manifiesto en la que indicaba que las únicas reformas políticas a las que estaba dispuesto a emprender eran las administrativas y manifestaba su intención de defender el régimen frente a toda innovación religiosa o política e insistía en mantener las leyes fundamentales de la Monarquía.. En Enero de 1834 María Cristina sustituyó a Cea por Martínez de la Rosa, liberal doceañista que ya había presidido un gobierno moderado durante el Trienio Liberal.Desde 1834 el régimen inicia una tímida apertura política, pero tanto la reina gobernadora como sus ministros Martínez de la Rosa y el conde de Toreno, fueron reacios a acometer las drásticas reformas necesarias para sanear la Hacienda, relanzar la actividad económica, democratizar el sistema y ganar la guerra.El cambio más importante fue la aprobación en Abril de 1834 del estatuto Real, se trataba de una cara otorgada que seguía el modelo impuesto por Luís XVIII en Francia en 1817. Era una concesión de la Corona, constaba de 50 artículos y era obra fundamentalmente de Martínez de la Rosa. Se excluía cualquier mención a la Soberanía Nacional, se establecían unas Cortes bicamerales, con un Estamento de Próceres y un Estamento de Procuradores.. Los Gobiernos de Martínez de la Rosa y el conde de Toreno se ciñeron al Estatuto Real, evitaron los cambios en el sistema fiscal, lo que dejó al ejército sin recursos para la guerra, y sostuvieron la censura de prensa. En las grandes ciudades la tensión fue en aumento. EL regreso de los liberales exiliados, la proliferación de periódicos, clubes de debate, tertulias de café, y en definitiva, la formación de una opinión pública, fueron caldeando el ambiente. En el verano de 1834 el cólera se propagó por varias ciudades, tras difundirse el rumor de que los frailes habían envenenado las aguas, se produjeron varios asesinatos y quema de conventos. Los disturbios de verano de 1835, con el asesinato del general Bassa, nuevas quemas de conventos y el incendio de la fábrica Bonaplata en Barcelona, llevaron a la formación de Juntas Revolucionarias en varias ciudades. La Regente se vio obligada a aceptar la dimisión de Toreno y a nombrar a Mendizábal jefe de Gobierno en Septiembre.Con la llegada de Mendizábal, un financiero progresista de prestigio y que contaba con el apoyo de sectores influyentes en las Bolsas europeas, se inició verdaderamente la revolución liberal.. Para conseguir fondos recurríó a los empréstitos extranjeros y a los impuestos extraordinarios, restablecíó la Ley de supresión de conventos de 1820, ampliando incluso sus efectos mediante un decreto de Marzo de 1836. Su principal medida fue sin duda la desamortización, mediante decreto de Febrero de 1836, base para el posterior arreglo de la Deuda y para la reforma fiscal.

Pese a tener una mayoría progresista María Cristina se negó a aceptar los cambios de mandos militares propuestos por Mendizábal, quien se vio obligado a dimitir.

Se nombró a Isturiz como nuevo jefe de Gobierno, al rechazar las Cortes el nombramiento fueron nuevamente disueltas, esto provocó protestas que se extendieron a varias ciudades: en Julio algunas guarniciones de la Milicia Nacional se amotinaron (Málaga, Granada, Sevilla, Córdoba), mientras en Zaragoza en general Evaristo San Miguel se sublevaba. El 12 de Agosto la guarnición de la Guardia Real de La Granja se pronunció a favor de la Constitución de 1812 obligando a la Regente ese mismo día a su nueva puesta en vigor.Tras el motín de los sargentos de La Granja formo Gobierno un progresista, José María Calatrava, teniendo como ministro de Hacienda a Mendizábal y se convocaron nuevas elecciones según el modelo unicameral de Cádiz.

En las elecciones de Octubre de 1837 ganaron los moderados, esto fue posible por el sitio de Madrid y el escándalo que se produjo al conocer las negociaciones secretas llevadas a cabo por el Gobierno durante el mismo. El Gobierno moderado intentó modificar la Ley de Municipios y establecer un sufragio restringido, al ser aprobada la ley los progresistas promovieron una ola de protestas en verano de 1840 y pidieron la intervención de Espartero, héroe popular. María Cristina viajó a Barcelona para intentar convencer al general pero este rehúsó. Al firmar la Regente el decreto la Milicia Nacional y el Ayuntamiento de Madrid se sublevaron el 1 de Septiembre. Como resultado de ello María Cristina presentó su renuncia como regente el 12 de Octubre de 1840 y marchó al exilio.

La Regencia de Espartero: 1840-1843

La renuncia de María Cristina creó un problema constitucional, finalmente Espartero asumíó una regencia unipersonal en Mayo de 1841 hasta su fracaso y caída en 1843.Ante la falta de alternativas, los diputados y senadores votaron el adelantamiento de la mayoría de edad de Isabel II que fue proclamada reina en Noviembre de 1843, cuando todavía ni había cumplido los 13 años de edad. Los moderados, regresados del exilio, tomaron posiciones en la corte y Narváez se convertía en el hombre fuerte del momento. Una nueva insurrección en Barcelona era duramente reprimida por un entonces joven general Prim.

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