Orígenes de Cartago y Expansión Fenicia
Los cartagineses son los descendientes de los fenicios, originarios de la ciudad de Tiro, en el Mediterráneo oriental. Los fenicios fundaron la colonia de Cartago (actual Túnez) en el año 814 a.C.
Establecimiento en el Mediterráneo Occidental
- En el año 654 a.C. se establecieron en Ebussus (Ibiza) y conquistaron las islas Baleares.
Tras la caída de Tiro en el año 573 a.C. a manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el poder fenicio se fue debilitando, mientras que el poder de Cartago aumentaba.
Dominio Territorial Cartaginés (Siglos VI – III a.C.)
Entre los siglos VI y III a.C., Cartago tomó los territorios de la población fenicia occidental y se extendió por:
- Toda la zona costera norteafricana.
- El sur de la península Ibérica.
- Las islas Baleares, Cerdeña y Córcega.
- Parte occidental de Sicilia.
El Conflicto con Roma: Las Guerras Púnicas
En el siglo III a.C., cartagineses y romanos se consolidaron como las dos grandes potencias del Mediterráneo occidental. Inicialmente firmaron tratados y mantuvieron relaciones amistosas, pero sus intereses por la supremacía desembocaron en enfrentamientos.
Primera Guerra Púnica (264 – 241 a.C.)
Esta guerra concluyó con la derrota de los cartagineses, lo que les supuso:
- La pérdida de Cerdeña y Sicilia.
- El pago de importantes tributos anuales a Roma.
La victoria romana significó el comienzo de su expansión más allá de la península Itálica, convirtiéndose Sicilia en la primera provincia romana.
La Expansión Cartaginesa en Hispania
Tras esta derrota, Cartago se encontró empobrecida y endeudada. Centró su interés en la península Ibérica e inició la conquista de territorios peninsulares. Entre los años 238 y 201 a.C., Amílcar Barca, su yerno Asdrúbal y Aníbal Barca conquistaron el sur y el levante de la península.
Llegada a Hispania y Fundación de Cartagonova
La llegada de los cartagineses en el año 238 a.C. se inició en Gádir (Cádiz) con Amílcar Barca y un poderoso ejército. Buscaban metales preciosos, ampliar mercados y conseguir hombres (esclavos y mercenarios).
Cuando Amílcar murió en la batalla de Helice, su sucesor fue su yerno Asdrúbal, quien pactó con Roma el reconocimiento del dominio cartaginés hasta el río Ebro (Tratado del Ebro). Asdrúbal estrechó lazos con la nobleza indígena y fundó en el año 227 a.C. la ciudad de Cartagonova (Cartagena), que poseía un gran puerto natural y un entorno excelente con minas y salinas.
A la muerte de Asdrúbal, su sucesor fue Aníbal Barca, hijo de Amílcar, quien se propuso conseguir la hegemonía cartaginesa sometiendo a los pueblos indígenas al sur del Ebro por la fuerza de las armas.
Segunda Guerra Púnica (218 – 201 a.C.)
En el año 219 a.C., Sagunto (aliada de Roma) se encontraba fuera del control cartaginés. Aníbal sitió la ciudad, que resistió durante ocho meses gracias a sus murallas y la tenacidad de sus habitantes, quienes se negaron a rendirse a Cartago. Este hecho supuso el inicio de la Segunda Guerra Púnica.
La guerra comenzó con victorias cartaginesas, cuyo ejército, dirigido por Aníbal, invadió Italia y obtuvo grandes triunfos. Como contraofensiva, los romanos invadieron la península Ibérica a partir del desembarco en Emporion (Ampurias).
También como respuesta a la invasión de Aníbal, el ejército romano invadió Cartago. Aníbal tuvo que regresar rápidamente a la capital para defenderla de los ataques de Roma, siendo finalmente derrotado en la Batalla de Zama por Publio Cornelio Escipión el Africano.
En el año 201 a.C. finalizó la guerra con la victoria romana. Roma ocupó gran parte de Hispania y Cartago quedó reducida a su capital y territorio cercano.
Tercera Guerra Púnica (149 – 146 a.C.)
Los romanos asediaron y destruyeron totalmente la ciudad de Cartago para evitar cualquier posible recuperación. En el año 29 a.C., este territorio del norte de África fue anexionado y convertido en la provincia romana de África.
Pueblos Prerromanos de la Península Ibérica
Los Celtas
Organización y Economía
- Vivían en poblados amurallados.
- Eran ganaderos, nómadas y agricultores.
- Conocían la metalurgia del hierro.
- Trabajaban la cerámica y el tejido de la lana.
- Fabricaban instrumentos y armas de bronce y hierro.
Su economía era autosuficiente; solían vivir de lo que producían, manteniendo pocos intercambios comerciales y no acuñaron moneda propia.
Sociedad y Cultura Celta
La sociedad celta se organizaba en clanes unidos por lazos familiares; varios clanes formaban una tribu que ocupaba un territorio determinado. Existía una jerarquización social donde predominaba la casta guerrera.
Los celtas no practicaban la escritura, a diferencia de los celtíberos, quienes utilizaron el alfabeto de los íberos. Sus creencias religiosas estaban vinculadas con divinidades y rituales funerarios, como las incineraciones en necrópolis.
En sus manifestaciones artísticas eran escasos, aunque destacaron en el arte de la forja y la orfebrería. En escultura sobresalen las figuras talladas en piedra.
Asentamientos Celtas
Emplazamiento
Los pobladores se situaban en lugares protegidos por elementos naturales, cerca de fuentes y terrenos cultivables.
Estructuras
Solían estar fortificados con empalizadas o murallas y fosos. Las viviendas se hallaban dispersas, sin formar calles.
Viviendas
Eran de planta circular o rectangular. Los muros se construían con adobe o piedra y se cubrían con una techumbre de ramas y pajas.
Los Íberos
Los colonizadores del Mediterráneo oriental aportaron conocimientos, creencias y formas artísticas a los pueblos indígenas del este y sur peninsular, lo que dio lugar a la formación de una cultura propia conocida como Iberia.
Economía y Comercio Íbero
Los íberos vivían en poblados fortificados y se dedicaban a:
- Agricultura de secano (cereales, olivo, vid) y, a veces, utilizaban el regadío.
- Ganadería.
- Explotación de minas y conocimiento de la metalurgia del hierro y otros metales.
Su actividad artesanal era importante, sobre todo en la cerámica, modelada usando un torno de alfarero. Mantenían un intenso comercio, lo que impulsó el uso de la moneda y un sistema de pesas y medidas.
Sociedad Íbera
Los íberos no formaban una sola unidad política; constituían tribus diversas que compartían lengua, costumbres y ritos. La sociedad ibérica tenía una estructura jerarquizada:
- Una aristocracia guerrera ejercía un papel dominante.
- Por debajo se situaban los artesanos, comerciantes y soldados.
- Los agricultores, ganaderos y mineros constituían los grupos inferiores, entre los que se hallaban los siervos y los esclavos.
Las mujeres no ejercían un poder político ni militar, pero sí quizás religioso. Participaban en las tareas agrícolas, ganaderas y en la elaboración de tejidos.
