Impacto económico y social de la desamortización en la España del siglo XIX

La desamortización en la España del siglo XIX

La desamortización(1) fue una de las medidas adoptadas por el régimen liberal (progresista) que causó mayor impacto en la economía española del siglo XIX. Significó un cambio esencial en el sistema de propiedad y tenencia de la tierra, aunque no contribuyó a la reforma agraria —desde antiguo reclamada por amplios sectores de la sociedad española—.

2.1 Precedentes a las medidas desamortizadoras de Mendizábal y Madoz

Las primeras medidas desamortizadoras aprobadas en España fueron llevadas a cabo en 1798 por Manuel Godoy, que deseaba conseguir fondos para reducir la Deuda pública, y logró la autorización papal para vender en subasta pública algunas propiedades eclesiásticas de escasa cuantía.

Las Cortes de Cádiz y José Bonaparte también emprendieron otra desamortización con la incautación de los bienes de las órdenes militares, de los jesuitas y de algunos conventos que habían sido suprimidos. Posteriormente, el rey Fernando VII anuló estas leyes y devolvió las propiedades confiscadas.

Durante el Trienio Liberal (1820-1823), el proceso desamortizador, aunque de manera efímera, fue nuevamente reanudado por el gobierno. Pero poco después, Fernando VII recuperó su poder absoluto y deshizo otra vez estas disposiciones desamortizadoras.

2.2 Desamortización de Mendizábal (o eclesiástica, 1835-1837)

En 1835, María Cristina, esposa de Fernando VII y regente de España ante la minoría de edad de su hija, la futura Isabel II, mandó llamar a Juan Álvarez Mendizábal, un hombre de negocios y liberal exaltado que se había exiliado a Londres tras el Trienio Liberal.

Mendizábal, por medio de un decreto en 1836 y una ley en 1837, llevó a cabo lo que se conoce como desamortización de Mendizábal: una gran desamortización eclesiástica mediante la nacionalización y venta en pública subasta de los bienes que pertenecían a la Iglesia. De este modo se terminó con las tierras y propiedades eclesiásticas amortizadas y, además, se ordenó la supresión de todas las órdenes religiosas del clero regular (monasterios y conventos).

Mendizábal pretendía conseguir distintos objetivos:

  • Recaudar dinero para pagar las enormes deudas estatales.
  • Obtener fondos para costear la guerra contra los carlistas.
  • Crear una clase media de campesinos propietarios.
  • Ampliar el número de simpatizantes al liberalismo.

Tras esta desamortización, los fundamentos materiales del poder económico de la Iglesia católica española quedaron desmantelados; el clero perdió todas sus propiedades, tierras, edificios y fincas urbanas.

2.3 Desamortización de Madoz (o civil, 1855)

La liquidación de todos los bienes de «manos muertas» en España se realizó en 1855, con la desamortización de las tierras de propiedad municipal y los bienes eclesiásticos que no se habían vendido en la etapa anterior. Se trataba, por tanto, de una desamortización civil.

Dicha desamortización se llevó a cabo durante el reinado de Isabel II, cuando los liberales progresistas estaban en el poder (1854-1856), y fue impulsada por el ministro de Hacienda Pascual Madoz. Los propósitos de Madoz consistían en la obtención de nuevos ingresos para rebajar la deuda estatal y financiar la construcción de obras públicas (ferrocarril) y, también, en lograr la liberalización de la agricultura mediante el traspaso de la tierra a manos de propietarios privados.

2.4 Consecuencias

  1. Desde el punto de vista económico: la desamortización favoreció una considerable expansión de la superficie cultivada y de la producción agraria; sin embargo, acrecentó la concentración de la tierra en pocas manos. Se perfiló así el mapa de los grandes latifundios en Andalucía, La Mancha y Extremadura. Además, tampoco se obtuvieron los resultados financieros que se esperaban.
  2. Desde el punto de vista social: la desamortización no consiguió crear una amplia clase media agraria. Muchos campesinos se vieron afectados al verse privados de recursos que contribuían a su subsistencia —leña, pastos, etc.—, por lo cual se acentuó la tendencia emigratoria.

    Además, se consolidó una clase media/alta urbana, principal compradora de las fincas rústicas, que se enriqueció y diversificó así sus patrimonios.

  3. Desde el punto de vista político: se creó una masa de adheridos a la causa liberal, ya que la suerte de sus fortunas quedó ligada a ella; pero también se generaron enemigos entre quienes estaban más afines a la Iglesia, provocando una escalada de tensiones entre la Iglesia y el Estado liberal, cuyas relaciones quedaron rotas durante una década.
  4. En el plano cultural: muchas obras de arte (cuadros, esculturas, bibliotecas, etc.) de los monasterios y conventos fueron vendidas y acabaron en otros países; otras pasaron a manos de particulares y se perdieron para siempre. Quedaron abandonados numerosos edificios de interés artístico, como iglesias y monasterios, que sufrieron la ruina, aunque algunos fueron transformados en edificios públicos y conservados para su uso como museos u otras instituciones.

    En el aspecto urbanístico, la desamortización de los conventos contribuyó a la modernización de las ciudades: se pasó de la ciudad conventual, con grandes edificios religiosos, a la ciudad burguesa, con construcciones de más altura, ensanches y nuevos espacios públicos.

Desde el punto de vista del medio natural, la desamortización supuso el paso a manos privadas de millones de hectáreas de montes, que acabaron siendo talados y roturados, causando un inmenso daño al patrimonio natural español.

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