Transformación Social y Demográfica en la España del Siglo XIX: De la Sociedad Estamental al Movimiento Obrero

El Régimen Demográfico Antiguo en España

La evolución de la población española mostró un ritmo lento de crecimiento. Es evidente la relación que existe entre el crecimiento demográfico y la modernización económica.

La tasa de natalidad española era de las más altas de Europa, pero se compensaba con una mortalidad muy elevada. La esperanza media de vida no llegaba a los 35 años.

Causas de la Alta Mortalidad

Esta situación se debía a tres causas principales:

  • Crisis de subsistencia: Provocadas por las malas cosechas o la escasa producción.
  • Epidemias: Como la fiebre amarilla y el cólera.
  • Enfermedades endémicas: Como la tuberculosis, viruela, sarampión, escarlatina y difteria.

En España pervivía en esta época un régimen demográfico antiguo, puesto que en Europa el paso a un régimen moderno coincidió con la Revolución Industrial y el crecimiento de la población urbana. Dado que en España la población urbana apenas representaba el 9% del total, los comportamientos demográficos tradicionales de la mayoritaria población rural explican la pervivencia de los rasgos característicos del régimen demográfico antiguo: altas tasas de natalidad y mortalidad, con un crecimiento lento.

La Sociedad de Clases tras la Revolución Liberal

La Revolución Liberal Burguesa supuso la transformación de la sociedad estamental en la moderna sociedad de clases. La sociedad ya no se dividía en estamentos cerrados con derechos y obligaciones diferentes, sino que todos los individuos eran ciudadanos iguales ante la ley. El único criterio importante de división social era el económico, que permitía clasificar a la población por su nivel de renta en clases altas, medias y bajas. Además, las clases sociales eran abiertas, y el ascenso o descenso de una clase a otra venía determinado por los cambios en la situación económica del individuo.

Composición de las Clases Sociales

La nueva estructura social se dividía de la siguiente manera:

Clases Altas: La Oligarquía Dirigente

  • Nobleza: La media y baja nobleza del Antiguo Régimen se fusionaron en las nuevas clases sociales correspondientes a su nivel de riqueza. La alta nobleza conservó sus títulos (aunque con carácter honorífico y sin privilegios) y se integró en los grupos dirigentes de la nueva sociedad en razón de sus propiedades territoriales y de sus negocios.
  • Alta Burguesía: Fue la nueva clase que emergió al beneficiarse con la compra de las tierras desamortizadas y con las inversiones en industrias y ferrocarriles.

Se constituyó así una oligarquía terrateniente, industrial y financiera, resultado de la alianza, a veces incluso matrimonial, entre la vieja nobleza y la nueva burguesía propietaria.

Clases Medias

Las clases medias eran pequeños comerciantes y empresarios, funcionarios y profesionales liberales, y representaban el grupo más minoritario.

Clases Bajas: Campesinado y Proletariado

Las clases bajas las formaban el campesinado y el proletariado urbano.

  • Campesinado: Seguía siendo mayoritario, debido al escaso desarrollo industrial. En el sur abundaban los jornaleros agrícolas, por el predominio de los latifundios. Estos fueron los grandes sacrificados de las reformas liberales, ya que no se reconocieron sus derechos sobre las tierras señoriales ni se les facilitó el acceso a las propiedades desamortizadas, por lo que algunos sectores apoyaron la causa carlista.
  • Proletariado Urbano: Sobre todo en las zonas industriales, fue la nueva clase en aumento, nutrida por el éxodo rural.

Condiciones de Vida de la Clase Obrera

Las condiciones de vida de la clase obrera eran especialmente duras:

  • Jornadas superiores a las 12 horas.
  • Trabajo de mujeres y niños con salarios inferiores.
  • Inseguridad laboral que acarreaba numerosos accidentes.
  • Falta de higiene en el trabajo y en las viviendas.
  • Inexistencia de prestaciones asociadas al moderno Estado del bienestar (vacaciones pagadas, pensión de jubilación, baja por enfermedad, etc.).

En cuanto a la situación del jornalero agrícola, era aún peor que la del obrero: salarios de hambre, paro estacional y carencia absoluta de tierra propia. Unos pretendieron huir del hambre emigrando a los centros industriales; otros optaron por soluciones desesperadas, como la ocupación violenta de tierras o el bandolerismo.

Orígenes y Desarrollo del Movimiento Obrero

Primeras Manifestaciones (Hasta 1868)

Hasta 1868, el movimiento obrero español se limitó casi exclusivamente a Cataluña, con manifestaciones aisladas y violentas (como la destrucción de máquinas o el incendio de la fábrica El Vapor de Barcelona), o mediante la creación de agrupaciones obreras para cubrir las necesidades básicas de sus asociados en caso de enfermedad, vejez o huelgas.

En cuanto a las agitaciones campesinas, ocurrieron sobre todo en Andalucía, zona de latifundismo y de jornaleros agrícolas, y respondían casi siempre al mismo esquema: el hambre empujaba a la ocupación ilegal de tierras, pero el carácter localizado y la escasa organización del movimiento facilitaba la intervención militar y la represión. La Guardia Civil se creó para luchar contra estas prácticas y garantizar la propiedad y el orden en el medio rural.

La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en España

La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) se fundó en Londres en 1864, con la intención de coordinar y aunar los esfuerzos de todos los trabajadores del mundo en su lucha contra el capitalismo. El manifiesto inaugural y los estatutos fueron elaborados por Marx. Sin embargo, junto al pensamiento marxista, surgieron dentro de la Internacional otras posiciones ideológicas, entre las cuales destacaba la corriente anarquista, encabezada por Bakunin.

En España, el reconocimiento de la libertad de asociación desde el comienzo del Sexenio Democrático permitió a las organizaciones obreras salir a la luz y expandirse.

División Ideológica: Anarquismo vs. Marxismo

Bakunin envió a Giuseppe Fanelli a España para que organizara la sección española de la AIT, dentro de la corriente anarquista. Fanelli creó dos secciones: una en Madrid y otra en Barcelona.

Al mismo tiempo, llegó a Madrid Paul Lafargue, yerno de Marx, para reconducir hacia el marxismo a los internacionalistas españoles. Lo consiguió con un pequeño grupo de la sección madrileña, que constituyó la Nueva Federación Madrileña, en la que estaba el tipógrafo Pablo Iglesias, futuro fundador del PSOE.

Comenzó así la división del movimiento obrero español entre socialistas (marxistas) y anarquistas (bakuninistas). Cuando se materializó la separación entre ambas corrientes en la Internacional, la Federación Regional Española de la AIT (FRE) se adhirió a los planteamientos de Bakunin y rechazó los marxistas: se consolidó así el predominio de la corriente anarquista en el movimiento obrero español.

El Fin de la FRE

La FRE, fiel a su apoliticismo anarquista, no quiso intervenir en las elecciones de la recientemente instaurada Primera República. Sin embargo, esta actitud desaprovechó la oportunidad de establecer un vínculo entre la clase obrera y la República, algo que podría haber resultado muy beneficioso para ambas partes.

Por último, el apoyo a la insurrección cantonalista y su posterior fracaso supuso la muerte de la Federación: tras el golpe de Estado de Pavía, la dictadura del general Serrano decretó la ilegalidad de la AIT y de las asociaciones obreras, que se extinguieron o pasaron a moverse en la clandestinidad.

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