12.4. El sexenio democrático (1868-1874): Intentos democratizadores. La revolución. El reinado de Amadeo I. La Primera República.

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12.2. EL SEXENIO DEMOCRÁTICO (1868-1874): INTENTOS DEMOCRATIZADOPRES. LA REVOLUCIÓN, EL REINADO DE AMADEO I  Y  LA PRIMERA REPÚBLICA

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. La Revolución Gloriosa y el Gobierno Provisional (1868-1869)

Tras el Pacto de Ostende se formó un Gobierno Provisional que intentó calmar los ánimos populares con medidas como la ampliación de las libertades, la supresión del impuesto de consumos, libertad de culto… aunque exigíó la disolución de las Juntas y de la Milicia Nacional. Fueron convocadas elecciones constituyentes para Enero de 1869 mediante sufragio universal masculino. Las Cortes aprobaron en Junio una Constitución que conténía, entre otros, los siguientes aspectos: a) monarquía parlamentaria democrática; b) proclamación de la soberanía nacional y de la división de poderes; c) limitación de los poderes de la Corona bajo el lema de “el rey reina pero no gobierna”; d) ampliación de los derechos y libertades ciudadanas; e) separación de la Iglesia y del Estado.

2. La Regencia del general Serrano (1869-1870)

    Al existir en España una monarquía sin rey, se establecíó una Regencia asumida por el general Serrano. El gobierno, presidido por el general Prim, puso en marcha una política económica de carácter fuertemente liberal: así, junto a un arancel librecambista, impulsó la liberalización de las explotaciones mineras y, sobre todo, puso en marcha la nueva moneda, la peseta, obra del ministro de Hacienda Figuerola. Esta línea de actuación satisfacía los intereses de la burguésía representada por el partido progresista, pero  desagradó a los sectores republicanos y populares. Pronto el gobierno tuvo que afrontar la oposición de estos sectores que promovieron movilizaciones e, incluso, algunos intentos insurreccionales. El problema más acuciante era encontrar un rey que ocupara el trono español. Prim barajó diversos candidatos: Espartero, Duque de Montpensier y Leopoldo de Hohenzollern (esto último provocó un conflictos entre Francia y Prusia que derivó a la guerra Franco-prusiana). Finalmente Prim optó por Amadeo de Saboyá, hijo del rey de Italia Víctor Manuel.

3. El reinado de Amadeo I (1871-1873)

  El reinado fue corto debido a los numerosos problemas que se fueron acumulando en su agenda política. El comienzo fue malo: pocos días antes de llegar a Madrid fue asesinado Prim, el jefe de gobierno que hubiera podido ser el principal apoyo de Amadeo. Desde el principio este rey tuvo que hacer frente a un amplio abanico de fuerzas opositoras: a) La Iglesia, contraria a las medidas secularizadoras del Sexenio y reacia a aceptar al hijo de Víctor Manuel, el unificador de Italia que había eliminado los Estados Pontificios; b) La nobleza, organizada en torno al partido alfonsino de Cánovas del Castillo y defensora, por tanto, de un monarca borbón; c) Los carlistas, defensores de los derechos de Carlos VII, se alzaron en armas (Tercera guerra carlista)
; d) Los republicanos, opuestos a la monarquía, persistieron sin éxito en sus movimientos insurreccionales; e) El Movimiento Obrero revolucionario:  la AIT (Primera Internacional Obrera) fundada en Londres en 1864, llegó a España en 1871 con planteamientos anarquistas que contribuyeron a elevar la conflictividad social; f) Los independentistas cubanos iniciaron la “guerra larga” (1868-78) complicando aún más el panorama político.         

  A este cúmulo de problemas hay que añadir los problemas surgidos en el seno de las fuerzas que impulsaron la Revolución gloriosa y apoyaban la monarquía de Amadeo. Los unionistas, progresistas y demócratas se reorganizaron en dos nuevos partidos: el Constitucionalista, moderado y dirigido por Sagasta, y el Radical, liderado por Ruiz Zorrilla que se mostraron incapaces de acordar una política común que afrontara los graves problemas. Enzarzados en estériles peleas partidistas se produjo una gran inestabilidad política: tres elecciones generales y seis gobiernos en sólo dos años. Harto de esta situación y sintiéndose totalmente impotente, Amadeo abdicó en Febrero de 1873. Las Cortes aceptaron la renuncia y proclamaron la República.

4. La Primera República (1873)

   El nuevo régimen heredó todos los problemas anteriores pero aumentados: el enfrentamiento entre las distintas versiones del republicanismo español. El primer presidente, Figueras, convocó elecciones constituyentes en Mayo; éstas fueron ganadas por el partido republicano federal que dirigía Pi y Margall.
Éste se convirtió en el segundo Presidente e impulsó la redacción de una Constitución que definía a España como una República democrática y federal constituida por 17 estados, entre ellos Cuba (en un intento de poner fin a  la rebelión independentista). A este federalismo moderado se opusieron pronto los  federales “intransigentes” (cantonalistas),  que defendían una federación española construida desde abajo: cada comarca o regíón podía constituirse en “cantón independiente” que de forma voluntaria se integraría en la República federal.  El movimiento cantonalista se extendíó por el levante y el sur de España (el principal exponente fue el cantón de Cartagena), haciendo fracasar el federalismo moderado; Pi y Margall se vio forzado a dimitir. Le sucedíó Salmerón, partidario de una república unitaria;
Para acabar con la insurrección cantonalista recurríó al ejército, pero se vio obligado a dimitir por negarse a firmar unas sentencias de muerte exigidas por los militares. El cuarto presidente, el famoso orador parlamentario Castelar, intentó dar un giro conservador y autoritario a la República, a lo que se opusieron los demás sectores republicanos; para evitar el regreso de los federales el general Pavía dio un Golpe de Estado y disolvíó las Cortes en Enero de 1874; el general Serrano asumíó el poder como Presidente de la República.

5. De la Dictadura del General Serrano a  la Restauración  (1874)

     Serrano actuó en dos frentes:
represión del cantonalismo y del movimiento obrero (ilegalización de la AIT) y finalización de las guerras cubana y carlista en la que cosechó algunos éxitos. Pero esta república autoritaria estaba condenada al fracaso. La burguésía, temerosa de la revolución, abrazó la causa de la restauración monárquica y se uníó a las fuerzas sociales que se habían opuesto a la monarquía de Amadeo (nobleza, Iglesia, monárquicos…). Cánovas del Castillo trató de aislar políticamente a Serrano y concitar apoyos en torno a la alternativa que él preconizaba: la restauración borbónica en al persona de Alfonso, el hijo de Isabel II. Éste firmó, en Septiembre de 1874, el Manifiesto de Sandhurst redactado por Cánovas. Pero había gente con prisas: a finales de año el general  Martínez Campos protagonizó el Pronunciamiento de Sagunto para acabar con la República de Serrano y restablecer la monarquía. Cánovas – partidario del “civilismo” que alejar a los militares de la política (“militarismo”) – montó en cólera, pero tuvo que aceptar el golpe. Alfonso XII llegó a Madrid en Enero de 1875. Comenzaba la Restauración.

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