La Transición es el periodo histórico comprendido entre el 22 de noviembre de 1975 (nombramiento de Juan Carlos I como rey de España) hasta el 15 de junio de 1977 (cuando se celebraron las elecciones a Cortes Constituyentes).
1. Comienzos de la Transición
Cuando murió Franco, el 20 de noviembre de 1975, había tres alternativas políticas:
- El sector inmovilista: que agrupaba a los sectores más intolerantes y de línea dura.
- El proyecto rupturista: de la oposición democrática, que quería la formación de un gobierno provisional y la elaboración de una Constitución (representado principalmente por el PCE y el PSOE).
- La opción reformista: de los sectores moderados del Régimen, conscientes de la imposibilidad de mantener el sistema y con voluntad para realizar reformas.
Juan Carlos I accedió al trono tras la muerte de Franco, siendo proclamado rey por las Cortes el 22 de noviembre. Su nombramiento provenía de las leyes del franquismo, aunque su padre, Don Juan de Borbón, conservaría los derechos dinásticos de la corona y no se los cedería a su hijo hasta mayo de 1977.
2. El primer gobierno de Juan Carlos I: Carlos Arias Navarro
En diciembre de 1975, Juan Carlos I nombró a Carlos Arias Navarro presidente del Gobierno. Arias presentó un programa de reformas que intentaba compaginar la apertura con la herencia franquista. Pensaba que se podían legalizar algunos partidos políticos, excluyendo a los de ideología separatista o comunista.
A partir de enero de 1976 aumentó la conflictividad. Los partidos de izquierda y los sindicatos se negaban a permanecer en la clandestinidad, siendo sometidos a una represión violenta por parte de las fuerzas del orden. Al comienzo de su reinado, el rey había concedido un indulto parcial, ya que excluía a los presos por delitos de terrorismo. La banda ETA seguía atentando contra las fuerzas del orden y la ultraderecha reclamaba un gobierno que endureciera la represión.
En marzo de 1976 se unieron el PCE, con Santiago Carrillo, y el PSOE, con Felipe González, en la denominada Platajunta. Esta plataforma pedía la amnistía general para todos los presos políticos, la legalización de los partidos y sindicatos, y la celebración de elecciones libres.
Durante estos meses, el rey realizó una serie de viajes por España para conocer la realidad de las comunidades. En junio de 1976, en una entrevista durante su viaje a EE. UU., mostró su descontento con la actuación del gobierno. Al llegar a España, forzó la dimisión de Arias Navarro y se inició una nueva etapa.
3. Adolfo Suárez y la ruptura pactada
Había que buscar un nuevo presidente. El Rey contó con la ayuda de Torcuato Fernández-Miranda, quien presidía las Cortes y el Consejo del Reino, institución encargada de presentar al monarca la terna de nombres. El Rey pidió la inclusión de Adolfo Suárez, Gregorio López Bravo y Federico Silva Muñoz.
Adolfo Suárez había sido Gobernador Civil, Director General de RTVE y ministro-secretario general del Movimiento. A pesar de su origen político, mostró un talante liberal que marcó la Transición. Fue nombrado presidente del gobierno el 5 de julio de 1976. Con él se aceleraron los cambios democráticos: desde el Consejo de Ministros se propuso la amnistía para los presos políticos, la reforma constitucional y elecciones generales libres.
Con Suárez se liberalizaron las leyes represivas, pero seguían existiendo los atentados de ETA y las demandas autonómicas de vascos y catalanes. La actitud tolerante de Suárez provocó la dimisión del General Santiago, quien fue sustituido por el Teniente General Gutiérrez Mellado.
Era necesario realizar una reforma política, pero tanto el rey como la mayor parte del gobierno habían jurado lealtad a las Leyes Fundamentales del Reino, por lo que había que llegar a la democracia a partir de los mecanismos que permitían las propias leyes vigentes. Se promovió la Ley para la Reforma Política, aprobada en Cortes el 18 de noviembre y en referéndum el 15 de diciembre de 1976. Su finalidad era la transformación del Estado franquista en una monarquía democrática, a pesar del rechazo inicial de la oposición democrática.
En esta ley se defendía el sufragio universal, los derechos fundamentales y la soberanía popular. Las Cortes ostentaban el poder legislativo y se definían como un parlamento bicameral formado por Congreso y Senado. El rey nombraría al presidente de las Cortes y del Consejo del Reino. En las disposiciones transitorias se recogía el número de diputados y senadores. Para las elecciones del Congreso se aplicarían fórmulas correctoras para evitar la fragmentación de la cámara, estableciendo la provincia como circunscripción electoral.
Los partidos políticos comenzaron a mostrarse en público y Suárez estableció contacto con políticos de la oposición como Felipe González. Los acontecimientos se precipitaron en lo que se conoció como una ruptura pactada:
- En julio de 1976 se decretó una amnistía de los presos políticos, ampliada en marzo de 1977 y siendo total en octubre. Se produjo el regreso de los exiliados políticos.
- En diciembre de 1976 se disolvió el Tribunal de Orden Público y, en junio de 1977, se produjo la autodisolución de las Cortes Franquistas.
- Se procedió a la legalización de partidos y sindicatos (incluyendo finalmente al PCE). Se legalizó el derecho a la huelga y en abril se decretó la libertad sindical.
- En marzo de 1977 se aprobó la Ley Electoral.
Finalmente, Suárez tuvo que hacer frente a un clima de violencia marcado por el terrorismo de extrema derecha, el terrorismo de ETA y el terrorismo de extrema izquierda (GRAPO).
