Desamortizaciones, constituciones y conflictos en la España del siglo XIX: Mendizábal, Madoz y el Bienio progresista

Desamortización de Mendizábal

Desamortización de Mendizábal. Durante una época política tumultuosa en España en los años 1830, hubo cambios frecuentes en el gobierno. Mendizábal introdujo reformas importantes, como la desamortización eclesiástica de 1836, intentando sanear las finanzas y financiar la Guerra Carlista. Aunque revitalizó tierras abandonadas y, simbólicamente, desarticuló el Antiguo Régimen, su enfoque recaudatorio y la adquisición de tierras por antiguos propietarios limitaron la redistribución deseada. Esto perjudicó a campesinos y municipios, mientras la burguesía destinaba capital a comprar tierras en lugar de invertir en la industrialización. Además, la Iglesia perdió bienes, afectando su patrimonio artístico con el abandono de algunos conventos.

Desamortización de Madoz

Desamortización de Madoz. La revolución de 1854, relacionada con las revueltas europeas de 1848, representó la emergencia de fuerzas democráticas opuestas al poder de la burguesía moderada y al liberalismo doctrinario, que buscaban reformas más profundas. El nuevo gobierno progresista impulsó una extensa legislación, destacando la desamortización de Madoz de 1855, la Ley General de Ferrocarriles y la convocatoria de elecciones a Cortes constituyentes, aunque su Constitución de 1856 nunca se implementó. Conflictos sociales y motines relacionados con crisis alimentarias llevaron a la dimisión de Espartero en agosto de 1856.

Bienio progresista

Bienio progresista. En el convulso contexto político de los últimos gobiernos moderados en España, la subida de precios debido a impuestos indirectos generó malestar social. En 1854, los generales O’Donnell y Dulce protagonizaron un pronunciamiento militar en Vicálvaro, conocido como la Vicalvarada, buscando apoyo progresista y popular. Tras ello, se redactó el Manifiesto de Manzanares, solicitando cambios como la rebaja de impuestos y la convocatoria de Cortes. Este movimiento desencadenó las jornadas de julio, con revueltas en ciudades y en Madrid. Isabel II aceptó un gobierno provisional, liderado por Evaristo San Miguel, quien luego cedió el poder a Espartero. Copiar chuleta 2

Década moderada

Década moderada. En 1844, Ramón María Narváez asumió como presidente del Gobierno, liderando el moderantismo con políticas conservadoras basadas en el liberalismo doctrinario. La Constitución de 1845 consolidó un modelo conservador, compartiendo la soberanía entre monarca y nación, estableciendo un Congreso elegido por sufragio censitario y un Senado designado por el rey. Reconoció al catolicismo como religión oficial y fortaleció la relación con la Iglesia mediante el Concordato de 1851. El gobierno centralista creó la Guardia Civil, reorganizó el sistema judicial y reformó el sistema fiscal introduciendo impuestos indirectos y territoriales. Aunque Narváez respondió con firmeza a la oleada revolucionaria europea de 1848, caracterizada por el nacionalismo y el movimiento obrero, estos eventos desencadenaron cambios significativos en Europa.

Constitución de 1812

Constitución de 1812.

  • Separación de poderes: separación entre los tres poderes, aunque el monarca mantenía el derecho de veto sobre el legislativo.
  • Sufragio: elección en cuatro grados: universal y directo el primero, e indirecto los restantes.
  • Derechos fundamentales: libertad de imprenta y de pensamiento; Habeas corpus e inviolabilidad del domicilio; protección a la propiedad.
  • Soberanía: soberanía nacional; monarquía constitucional y régimen liberal.

Constitución de 1869

Constitución de 1869.

  • Separación de poderes: separación de poderes aunque con mecanismos de control mutuo.
  • Sufragio: Congreso: sufragio universal y directo; Senado: sufragio universal e indirecto.
  • Derechos fundamentales: libertad de expresión, reunión y asociación; Habeas corpus; inviolabilidad de domicilio y correspondencia; jurados para delitos políticos.
  • Soberanía: soberanía nacional; monarquía constitucional y progresista.

Milicia Nacional y Carlismo

La Milicia Nacional, establecida en la Constitución de 1812 en España, era una institución cívico-militar destinada a defender el régimen liberal. Organizada por provincias, reclutaba hombres entre 30 y 50 años por un periodo de ocho años, activándose solo en tiempos de necesidad nacional. Su carácter liberal-progresista motivó su disolución en periodos de gobierno absolutista y moderado.

Carlismo. El carlismo fue un movimiento político absolutista que emergió en 1833, respaldando a Carlos María Isidro como sucesor de Fernando VII en lugar de su hija Isabel. Se enfrentó al liberalismo y provocó tres conflictos bélicos en el siglo XIX, conocidos como las Guerras Carlistas, siendo una lucha tanto dinástica como ideológica entre el absolutismo y el liberalismo, defendiendo los fueros y la tradición católica, principalmente en regiones como Navarra, las Provincias Vascongadas y Cataluña.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *