El Sistema Político de la Restauración Borbónica (1875-1902)
3. El Funcionamiento del Bipartidismo Dinástico
3.2. El Funcionamiento del Turno Dinástico
La alternancia en el poder invertía el proceso de los sistemas democráticos. Cuando un gobierno experimentaba el desgaste o los políticos consideraban necesario un relevo, se le sugería al rey el nombramiento de un nuevo gobierno. El presidente del Gobierno era siempre el líder de la oposición y recibía el decreto para la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones, con el objetivo de formar una mayoría que le permitiese gobernar.
El resultado de las elecciones era acordado de antemano por ambos partidos, por lo que se lograba evitar que los partidos monopolizaran el poder y la tentación de recurrir al ejército. Al mismo tiempo, se impedía que los partidos republicanos y carlistas llegaran al poder.
3.3. El Desarrollo del Turno de los Partidos (1876-1898)
A lo largo del periodo comprendido entre 1876 y 1898, el turno dinástico funcionó con regularidad. Las primeras crisis del sistema llegaron con el Desastre del 98, que erosionó a los políticos y a los partidos dinásticos.
En la etapa del gobierno Conservador, el temor a una desestabilización del sistema político tras la muerte de Alfonso XII (1885) impulsó un acuerdo entre liberales y conservadores llamado el Pacto del Pardo. Su finalidad era dar apoyo a la regencia de María Cristina de Habsburgo, garantizar la continuidad de la monarquía y de la alternancia en el poder.
Mientras, la etapa liberal (1885-1890) supuso un importante avance en las libertades individuales, que permitió:
- Una nueva Ley de Asociaciones.
- La Ley del Jurado.
- Un nuevo Código Civil.
- La aprobación del Sufragio Universal Masculino (1890).
En la última década del siglo se mantuvo el turno pacífico de partidos. Cánovas asumió de nuevo la presidencia hasta 1897, fecha de su asesinato. El personalismo deterioró los partidos, provocando disidencias internas y la descomposición del nuevo sistema.
3.4. Falseamiento Electoral y Caciquismo
El régimen de la Restauración se apoyaba en el caciquismo y en el falseamiento electoral, lo que facilitaba el bipartidismo y el turno dinástico. El caciquismo se basaba en la influencia ejercida en la sociedad a través de determinadas personas (los caciques).
El fraude electoral era constante, incluyendo votos de personas ya fallecidas o la posibilidad de votar más de una vez, práctica que comúnmente se conoce como pucherazo.
4. Conclusión: La Crisis del Sistema
Con el paso del tiempo, los dos partidos políticos hegemónicos se fueron descomponiendo y no fueron capaces de dar entrada a las nuevas fuerzas emergentes, como el obrerismo y el republicanismo, para ensanchar la base social del régimen y darle estabilidad.
En 1898, la pérdida de las últimas colonias españolas (Cuba y Filipinas) sumió a la Restauración en una gran crisis política y moral, conocida como el “Desastre”, que resquebrajó los fundamentos del sistema y planteó la necesidad de iniciar un proceso de reformas que modernizase la vida social y política del país (el Regeneracionismo).
El Manifiesto de Sandhurst (1 de diciembre de 1874)
Clasificación y Naturaleza del Documento
El texto es una fuente primaria de naturaleza histórico-narrativa y de contenido político. Se trata de un fragmento del manifiesto firmado por el entonces príncipe Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II, que defiende la vuelta a la monarquía borbónica. Posiblemente fue ideado por Cánovas del Castillo, partidario de la Restauración. Es un documento público dirigido a la nación. Fue redactado en Sandhurst, ciudad en la que se encontraba la academia militar donde se estaba formando el príncipe. Está fechado el 1 de diciembre de 1874, cuando Alfonso tenía 17 años.
Contexto Histórico: El Fin del Sexenio Democrático
El manifiesto fue redactado en 1874, inscribiéndose en el contexto de la Restauración. España acababa de terminar el largo proceso conocido como el Sexenio Democrático (1868-1874), durante el cual se habían sucedido:
- Una Revolución (La Gloriosa).
- Un Gobierno Provisional y una Regencia.
- El reinado de Amadeo de Saboya.
- La Primera República (con cuatro presidentes en un año).
Este periodo de inestabilidad terminó tras el golpe de Estado del general Pavía (enero de 1874), que disolvió las Cortes, y el posterior pronunciamiento de Martínez Campos (diciembre de 1874), que proclamó rey a Alfonso XII.
Ideas Principales del Manifiesto
El documento articula varias ideas clave para justificar la restauración monárquica:
- Agradecimiento y Regreso de la Monarquía Constitucional: Alfonso expresa su gratitud a quienes apoyan a España y el regreso de la monarquía constitucional. (Se hace referencia implícita a Cánovas, quien durante el Sexenio se posicionó hacia posturas conservadoras y se opuso a la monarquía de Amadeo y a la República, defendiendo a Alfonso como la esperanza para acabar con las guerras carlistas y cubanas).
- Referencia a los Gobiernos del Sexenio Democrático: Alfonso expresa su deseo de volver a España y rechaza los gobiernos del Sexenio, criticando la inestabilidad del reinado de Amadeo y la debilidad de la República, que fue vista como una salida fácil pero fallida.
- Necesidad de una Constitución: El príncipe lamenta que en 1868 se diera fin a la monarquía y que se abolieran las constituciones. Aunque la Constitución de 1845 daba poder al rey y a las Cortes, Alfonso se compromete a una monarquía moderna y liberal.
- Declaración de Intenciones: Expresa la idea de que el pueblo reclama su vuelta y deja claras sus intenciones de continuar con la monarquía, pero con libertades moderadas, sentando las bases del régimen de la Restauración.
Conclusión: El Manifiesto de Sandhurst sirvió como carta de presentación política de Alfonso XII y como programa ideológico para el nuevo régimen, garantizando la estabilidad y el orden tras el caos del Sexenio.
