El Sistema Canovista: Restauración, Nacionalismos y Movimiento Obrero en la España del Siglo XIX

La Restauración Borbónica (1874-1902) y el Sistema Canovista

El Retorno de la Monarquía y las Primeras Medidas

Tras el golpe del general Pavía y la disolución de las Cortes, se estableció un gobierno provisional, una dictadura militar del general Serrano. Sin embargo, la posición de Serrano era frágil y crecía el apoyo a la causa alfonsina entre las clases medias y en el Ejército. También los sectores más influyentes de la sociedad española estaban dispuestos a apoyar la monarquía borbónica como garantía de orden y estabilidad.

Antonio Cánovas del Castillo, líder de los moderados, fue el ideólogo y el artífice de la Restauración borbónica (1874-1902). Cánovas logró la abdicación de Isabel II en su hijo Alfonso, quien firmó el Manifiesto de Sandhurst, proclamándose defensor de la monarquía parlamentaria, liberal y tolerante. El 29 de diciembre de 1874, el general alfonsino Martínez Campos se sublevó en Sagunto proclamando a Alfonso como rey de España.

Primeras Medidas del Régimen

  • La aceptación de Alfonso XII como rey.
  • Nombramiento de nuevos gobernadores y alcaldes monárquicos y decreto de una serie de medidas de represión contra la oposición.
  • Restablecimiento del Concordato.
  • La pacificación del país, incluyendo la supresión de los fueros vasco-navarros y la Paz de Zanjón (1878) en Cuba.
  • La subordinación del Ejército al poder político.
  • Aprobación de la Constitución de 1876.

Bases del Sistema Canovista

El verdadero artífice de la Restauración fue Antonio Cánovas del Castillo. Cánovas se inspiró en el sistema político liberal y monárquico de Gran Bretaña. De ideología conservadora, Cánovas se propuso construir un sistema político monárquico liberal que asegurase la estabilidad y el orden social.

Pilares Fundamentales

  • Soberanía Compartida: La Corona y las Cortes compartían la soberanía y el poder legislativo.
  • La Monarquía: Garante del orden y de la unidad de España.
  • Las Cortes: Columna del Estado, bicamerales (Senado y Congreso de los Diputados).
  • El Turnismo: Alternancia pacífica y acordada de dos partidos en el poder: el Partido Conservador (liderado por Cánovas) y el Partido Liberal (liderado por Sagasta).

La Constitución de 1876

Se trata de una Constitución moderada y basada en la de 1845, aunque con algunos derechos de la Constitución progresista de 1869. Es un texto flexible. Sus principales características eran:

  • Soberanía compartida.
  • Atribución de amplios poderes al rey, que mantenía el poder ejecutivo.
  • Mantenimiento de la independencia del poder judicial y la unidad de códigos.
  • Amplia declaración de derechos y deberes.
  • Confesionalidad católica, aunque toleraba otras creencias.

El Fraude Electoral: El Turno de Partidos

El Partido Conservador se organizó alrededor de su líder, Antonio Cánovas del Castillo, apoyado por la aristocracia, la jerarquía eclesiástica y la alta burguesía. Representaba la derecha más moderada y tradicional. El Partido Liberal lo encabezó Práxedes Mateo Sagasta, respaldado por la burguesía industrial y las clases medias. Este partido representó a la izquierda liberal y reunía a progresistas, unionistas y algunos republicanos.

Fuera del sistema quedaron los carlistas, los nacionalistas, los partidos obreros y los republicanos. La alternancia pacífica se convirtió en cambios de gobierno pactados. El proceso era el siguiente: el Rey cesaba al presidente del Gobierno de turno y nombraba para el cargo al líder de la oposición. Tras esto, disolvía el parlamento y convocaba elecciones.

Para conseguirlo, era necesario el fraude electoral. Desde el Ministerio de Gobernación se ponía en marcha el “encasillado”. La alternancia en el gobierno fue posible gracias a un sistema electoral corrupto que no dudaba en comprar votos, manipular censos, falsificar actas de resultados o utilizar prácticas coercitivas. Este conjunto de trampas electorales es lo que se conoce como el pucherazo.

El Reinado de Alfonso XII y la Regencia (1875-1902)

El reinado de Alfonso XII (1875–1885) se caracterizó por la restricción de libertades. Cánovas gobernó hasta 1881, y la Ley Electoral de 1878 estableció un sufragio muy restringido (solo el 5% de la población).

El Partido Liberal de Sagasta accedió al poder en 1881. Durante su gobierno se restauró la libertad de imprenta y de cátedra, permitió las asociaciones obreras y amnistió a republicanos.

En 1885, tras la muerte de Alfonso XII, su segunda esposa, María Cristina de Habsburgo, se hizo cargo de la regencia. El temor a una posible desestabilización del sistema político impulsó un acuerdo entre conservadores y liberales, el llamado Pacto del Pardo, para garantizar la continuidad de la monarquía.

Sagasta formó el primer gobierno de la regencia, poniendo en marcha un programa bastante aperturista. Estableció la Ley de Asociaciones (1887), abolió la esclavitud (1888) e implantó el sufragio universal masculino (1890).

Los problemas se desencadenaron: estalló la insurrección que dio lugar a la Guerra de Cuba y desembocó en la pérdida de las últimas colonias en 1898. El régimen sufrió un duro golpe en 1897, cuando Cánovas del Castillo, entonces jefe de gobierno, murió víctima de un atentado anarquista. En 1902, con la mayoría de edad de Alfonso XIII, se inició su reinado.

El Ascenso de los Nacionalismos y el Movimiento Obrero

El Auge de los Movimientos Regionalistas y Nacionalistas

En el último cuarto del siglo XIX comenzó en España el ascenso de movimientos de carácter regionalista o nacionalista. Grupos de intelectuales empezaron a proponer, primero en Cataluña, País Vasco y Galicia, y más adelante en Valencia, políticas contrarias al uniformismo y al centralismo estatal propios del liberalismo español.

Su origen está en los movimientos culturales que recuperaban el pasado medieval, las lenguas, las costumbres autóctonas y la memoria colectiva idealizada. Estos movimientos defendían la realidad histórica y plural de España.

Nacionalismo Catalán y Vasco: Rasgos Comunes

Los movimientos nacionalistas catalán y vasco compartían rasgos comunes:

  • Proclamación de una identidad nacional diferenciada.
  • Rechazo al proceso de centralización reforzado con la Restauración.
  • Apoyo inicial en las clases medias y populares, para más tarde reivindicar el proteccionismo en defensa de sus intereses económicos.

El Nacionalismo Catalán

Precedido por la Renaixença, el catalanismo fue un movimiento político autonomista, pactista y democrático articulado a través de la Unió Catalanista (1891), fundada por Almirall y Prat de la Riba.

Esta organización aprobó las denominadas Bases de Manresa (1892), un programa en el que se reclamaba el autogobierno y el reconocimiento del catalán como lengua oficial. Incluía un Estatuto de Autonomía de carácter conservador y tradicionalista que reclamaba el restablecimiento de instituciones tradicionales catalanas.

En 1901 nació la Lliga Regionalista, liderada por Cambó y Prat de la Riba. Se trataba de un partido conservador, católico y burgués cuyos objetivos eran la autonomía política y una economía proteccionista.

El Nacionalismo Vasco

Nació como reacción contra la abolición de los fueros tras la guerra carlista en 1876 y reivindicaba la defensa de sus derechos históricos. Criticó la industrialización, el capitalismo y la atracción de inmigrantes o “maketos”. Su línea de pensamiento era ultracatólica y antiliberal.

Su principal ideólogo fue Sabino Arana, quien fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV), una formación antiliberal y ultrarreligiosa que defendía una Euskadi tradicionalista e independiente.

El Regionalismo Gallego

El regionalismo gallego no discutió su españolidad, limitándose a reclamar un mayor reconocimiento de su identidad cultural. El galleguismo fue adquiriendo un carácter político. Manuel Murguía fundó la Asociación Regionalista Gallega, que reclamaba la defensa de la lengua gallega, mayor descentralización y mejor trato desde Madrid.

El Desarrollo del Movimiento Obrero en España

A lo largo del siglo XIX se desarrolló en España el movimiento obrero. Su aparición se vio favorecida por las difíciles condiciones laborales y económicas de los trabajadores. La movilización del Sexenio Democrático propició que grupos marxistas y anarquistas fundaran en 1870 la Federación Regional Española de la Internacional (FREI) con la intención de alcanzar la igualdad social mediante una revolución.

Con la Restauración, las asociaciones obreras pasaron a la clandestinidad hasta la legalización de partidos y sindicatos obreros (Ley de Asociaciones de 1887).

El Socialismo

En 1879 se fundó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por Pablo Iglesias. Sus ideas básicas eran:

  • Acabar con la lucha de clases.
  • Aceptar el juego político hasta crear un estado comunista con propiedad social.
  • Reivindicar amplios derechos políticos y laborales.
  • Oponerse a la expansión colonial y las guerras.
  • Rechazar el terrorismo.

El Anarquismo

El anarquismo alcanzó un desarrollo espectacular en España, especialmente en Cataluña, Aragón, Valencia y Andalucía. Estaba dividido en dos corrientes que compartían su rechazo a la participación electoral:

  1. Anarcosindicalismo: Fue la corriente mayoritaria. Eran partidarios de la vía pacífica, defendiendo la acción sindical y la huelga general.
  2. Anarcoterrorismo: Eran una minoría de radicales que optó por la «acción directa», es decir, la huelga violenta o el atentado. Cometieron diversos actos terroristas.

En 1910 el anarquismo volvió a la legalidad con la fundación del sindicato CNT (Confederación Nacional del Trabajo), que en pocos años se convertiría en la fuerza hegemónica del movimiento obrero español. También surgieron sindicatos vinculados a planteamientos católicos, como la Confederación Católica Agraria y la Solidaridad de Obreros Vascos.

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