Formación de Naciones y Transformaciones Políticas en el Siglo XIX: De la Independencia Americana a la Unificación Europea

La Génesis de una Nación: La Independencia de los Estados Unidos

El 4 de julio de 1776, sus habitantes proclamaron su independencia: nacieron así los Estados Unidos de América. El Reino Unido poseía trece colonias en la costa oriental de Norteamérica.

1.1. Los Orígenes de la Independencia

El origen de la rebelión de los colonos americanos se remontaba a la Guerra de los Siete Años (1756-1763) entre británicos y franceses. Gran Bretaña trató de resarcirse del coste de la guerra creando nuevos impuestos en sus colonias americanas. Estas se negaron a pagar, basándose en la declaración de 1689, que consideraba «ilegal» todo impuesto exigido por la Corona sin la aprobación del Parlamento. Como los colonos no participaban en el Parlamento británico, consideraban que no debían pagar impuestos.

Varios impuestos fueron suprimidos, pero se mantuvo el impuesto sobre el té. La concesión en 1773 del monopolio de la venta del té a la Compañía de las Indias Orientales perjudicó a los comerciantes de las colonias. La respuesta fue el Boston Tea Party o motín del té (diciembre de 1773), en que unos mozos lanzaron al mar los cargamentos de té que la Compañía tenía en el puerto de Boston. El Gobierno británico respondió con el cierre del puerto y con la imposición de una elevada multa a los habitantes de Massachusetts.

En septiembre de 1774, las colonias (excepto Georgia) se reunieron en Filadelfia para elaborar una lista de agravios. Al año siguiente comenzaron los primeros enfrentamientos armados. El 4 de julio de 1776 fue proclamada la independencia de los Estados Unidos de América, declaración redactada por Jefferson, en la cual se proclamaba la libertad, la igualdad, el derecho a la rebelión contra la tiranía y también la división de poderes.

La Guerra de Independencia de Estados Unidos (Siglo XVIII)

La Guerra de Independencia tuvo dos etapas:

  • Primera fase (1775-1777): Los insurgentes, dirigidos por George Washington, se enfrentaron a los británicos con una táctica de guerrillas. La victoria de las milicias de Washington en Saratoga (1777) decidió a Francia (enemiga del Reino Unido) a apoyar a los rebeldes. España también apoyó la causa independentista.
  • Segunda fase (1778-1782): En octubre de 1781, las tropas británicas fueron derrotadas en Yorktown, gracias a la creciente profesionalización del ejército de los colonos americanos. La paz se restableció con el Tratado de Versalles (1783), por el cual el Reino Unido reconocía la independencia de los Estados Unidos de América.

1.3. La Constitución de Estados Unidos

Al acabar el conflicto, cada una de las trece colonias era un Estado soberano. Alexander Hamilton propuso la elección de un Congreso que elaborase una Constitución* para todos. Cincuenta delegados —llamados «los padres fundadores»—, reunidos en Filadelfia en 1787, prepararon el texto de la nueva Constitución, que entró en vigor en marzo de 1789. La Constitución establecía un sistema con tres poderes:

Poderes del Estado

  • El poder legislativo residía en un Congreso compuesto por dos cámaras: el Senado (dos miembros por Estado) y la Cámara de Representantes (cada Estado tenía un número de representantes proporcional a su población). La Cámara de Representantes personificaba al pueblo estadounidense en su conjunto, mientras que el Senado defendía los intereses de cada uno de los Estados. El Congreso aprobaba los impuestos y presupuestos, tenía la iniciativa de las leyes y declaraba la guerra y la paz.
  • El poder ejecutivo era ejercido por un presidente, elegido por sufragio universal masculino (población blanca) cada cuatro años. El presidente nombraba a los miembros del Gobierno, tenía el mando supremo de los ejércitos, podía promulgar leyes y ejercer el derecho de veto*. George Washington fue el primer presidente de Estados Unidos.
  • El poder judicial era independiente del poder político. A su cabeza se situaba un Tribunal Supremo, formado por seis miembros nombrados por el presidente, que tenía como tarea velar por la constitucionalidad de las leyes.

Este texto fue la primera Constitución liberal de la historia y sirvió de modelo para Europa en su lucha contra el absolutismo.

La Era Napoleónica y la Reconfiguración Europea

4.1. El Consulado

Napoleón inició una política pacificadora. Firmó la Paz de Lunéville con Austria en 1801 y la Paz de Amiens con Reino Unido en 1802. También normalizó las relaciones con la Iglesia mediante el Concordato con la Santa Sede (1801). El papa Pío VII aceptó el gobierno de Napoleón, quien, a cambio, se comprometió a mantener al clero, reconocer el catolicismo como religión mayoritaria de Francia y proteger los Estados Pontificios. En 1802 Napoleón se proclamó cónsul único y vitalicio. El Código Civil de 1804 recogió las principales conquistas de la revolución moderada: libertad e igualdad civil, supresión del régimen feudal y propiedad libre de la tierra.

4.2. El Imperio Napoleónico

En mayo de 1804 el Consulado nombró a Napoleón emperador hereditario. La Constitución del año XII (1804) le daba amplios poderes. Ese mismo año se hizo coronar en presencia del papa Pío VII. En 1805 Reino Unido y Rusia formaron una coalición antifrancesa a la que se unió Austria. Inmediatamente estalló la guerra. Napoleón logró importantes victorias terrestres contra los austriacos y los rusos (batalla de Austerlitz), pero fue derrotado en Trafalgar por los británicos. Para frenar la primacía británica en los mares, Napoleón decretó el bloqueo continental (1806), por el cual ningún país podía comerciar con los británicos.

Tras ser derrotada por Francia, Austria pasó a ser un Estado aliado de Napoleón, quien disolvió el Sacro Imperio. Prusia fue ocupada tras su derrota en Jena (1806). Alejandro I, zar de Rusia, derrotado en Friedland (1807), firmó la Paz de Tilsit con Napoleón por la que se convirtió temporalmente en aliado de Francia. La invasión de Portugal, Etruria, Roma y España completaron el proyecto napoleónico de crear un «gran imperio». (Doc. 19)

Con todo, el Imperio de Napoleón no resistió:

  • En 1812 Napoleón invadió Rusia. Esta campaña fracasó y la retirada del ejército napoleónico en el crudo invierno ruso de 1812 fue una catástrofe.
  • En España la ocupación francesa en 1808 provocó la Guerra de la Independencia. La resistencia española fue decisiva en el desgaste de las tropas napoleónicas.
  • El Reino Unido dirigió las coaliciones que vencieron a Napoleón en Vitoria-Leipzig (1813). En marzo de 1814 Napoleón fue depuesto; el 6 de abril abdicó para retirarse a la isla de Elba y Luis XVIII ocupó el trono de Francia.
  • Pero Napoleón escapó de Elba y regresó a Francia. De marzo a junio de 1815 restauró el Imperio de los «cien días», que finalizó con su derrota en Waterloo ante un ejército coligado.

El Surgimiento de las Naciones y la Construcción de Estados

6.1. El Nacionalismo en la Europa del Siglo XIX

La nación*, en sentido político, surgió durante las guerras que se produjeron en Europa en tiempos de la Revolución francesa y del Imperio napoleónico, cuando los países ocupados por Francia desarrollaron un sentimiento nacional de rechazo contra la presencia extranjera en su territorio.

El nacionalismo* maduró entre 1815 y 1848. Muchos grupos rechazaron los acuerdos del Congreso de Viena, que establecieron que algunas nacionalidades* y sus culturas quedaran sometidas a Estados o imperios que no reconocían su personalidad. El sentimiento nacional, influido por el espíritu romántico, se nutrió de la exaltación de la propia identidad: una lengua, una historia, una cultura y –en ocasiones– una religión comunes. Se buscaron las raíces nacionales en el pasado histórico de la Antigüedad o en la Edad Media. En muchos casos, la conciencia nacional se reforzó por la lucha contra Estados opresores, ocupantes o administradores.

6.2. La Unificación Italiana

La unificación de Italia se desarrolló en tres fases:

  • 1.ª fase (1849-1860): Desde 1848, Vítor Manuel II de Saboya, rey del Piemonte-Cerdeña, dirigió el proceso unificador. Para ello contó con la ayuda de Cavour, primer ministro desde 1852. Se alió con Francia para luchar contra Austria, que dominaba parte del norte de Italia. Austria fue derrotada en las batallas de Magenta y Solferino (1859). Pero el temor de Francia a Prusia, aliada de Austria, redujo el alcance de los acuerdos: el Piemonte solo recibió algunos territorios de Lombardía. En 1860, tras un referéndum, Parma, Módena, Romaña y Toscana se unieron al Piemonte. Se creó un Parlamento común para las zonas de Italia que dominaba Vítor Manuel II, que se declaró Parlamento italiano.
  • 2.ª fase (1860-1865): En 1860 los campesinos sicilianos se sublevaron contra el rey de Nápoles. Cavour aprovechó el descontento y envió a Sicilia los mil «camisas rojas» al mando de Garibaldi. Sicilia, en el sur, y Las Marcas y Umbría, en el centro de Italia, fueron incorporadas al reino de Piemonte. El nuevo Parlamento reconoció a Vítor Manuel II como rey de Italia.
  • 3.ª fase (1866-1870): La guerra de Prusia e Italia contra Austria (1866) acabó con la derrota austriaca, que cedió Venecia a Italia, aunque no así otros territorios, como Trentino e Istria. Roma quedó unida a Italia y fue proclamada capital del nuevo Estado tras la derrota de Francia en Sedán (1870). Pero el papa no reconoció la anexión, lo que hizo surgir la «cuestión romana», que no se resolvió hasta los Tratados de Letrán (1929), que crearon el Estado de la Santa Sede en el corazón de Roma.

6.3. La Unificación Alemana

Prusia encabezó la unificación alemana, que pasó por tres fases:

  • 1.ª fase (1859-1865): Los Estados alemanes, excepto Austria, formaron en 1834 una unión aduanera (Zollverein) para fomentar la cooperación económica y como un primer paso para una futura unión política. Prusia era el principal Estado alemán y pretendía encabezar la unificación, para lo que inició un proceso acelerado de industrialización, de reforzamiento del ejército y de reformas políticas. En 1862 Bismarck fue nombrado canciller de Prusia. Era partidario de una Prusia más poderosa y del predominio social de la aristocracia terrateniente. Dos años después, Bismarck intervino en la crisis de los ducados daneses con la anexión de dos de ellos —Schleswig y Lauenburgo— a Prusia.
  • 2.ª fase (1866-1869): Prusia se enfrentaba a la rivalidad de Austria, el otro gran Estado alemán. Aprovechando que Austria estaba ocupada con la rebelión de los Estados italianos bajo su dominio, Bismarck propició la invasión del ducado austriaco de Holstein por Prusia. La derrota de Austria en la batalla de Sadowa (1866) materializó la anexión y la creación de la Confederación de la Alemania del Norte.
  • 3.ª fase (1870-1871): Bismarck firmó una alianza militar con los Estados alemanes del sur. Napoleón III se oponía a su anexión a Prusia por el peligro que un país unificado podía suponer para Francia. Bismarck provocó una guerra con Francia, que fue derrotada en Sedán (1870). Como resultado, Alemania anexionó Alsacia y Lorena, territorios que fueron causa de disputa con Francia hasta la Primera Guerra Mundial. Nacía así el Segundo Imperio alemán o Segundo Reich*, que tenía como rey a Guillerme I. El país se convirtió en una de las grandes potencias de la época.

Cultura y Ciencia en la Época de las Revoluciones

8.2. Literatura, Música y Arte Románticos

La literatura fue un vehículo de expresión de los ideales románticos, sobre todo la poesía: destacaron Byron, Goethe en poesía, narrativa y drama; el francés Victor Hugo alcanzó la cumbre del drama romántico (Los Miserables, 1862). También Keats, Leopardi, Schiller.

Los pintores románticos rechazaron el clasicismo y se preocuparon por mostrar en sus obras la visión interior del artista, los sentimientos, la fuerza y la belleza.

  • El pintor alemán Friedrich destacó por su visión sombría y pesimista (El caminante sobre el mar de niebla, 1818).
  • En 1819 el francés Géricault, en La balsa de la Medusa, hizo uso de la metáfora y la alegoría al reflejar un hecho real transformado en símbolo de la condición humana desgarrada entre el sufrimiento y la esperanza.
  • Eugène Delacroix pintó en 1830 uno de los cuadros más conocidos del siglo XIX, La Libertad guiando al pueblo, un canto a la Revolución de julio de 1830 en París.

La música fue el medio de expresión artística que mejor canalizó los sentimientos románticos: destacaron Beethoven, como precursor, y Schumann, Chopin y Schubert como compositores plenamente románticos. Las óperas de Verdi y las de Wagner supieron reflejar el espíritu nacional de sus respectivos países (Italia y Alemania).

8.3. La Ciencia en la Era de las Revoluciones

En esta etapa hubo avances significativos en la física, la química, la electricidad y la mecánica. Destaca la adopción del sistema métrico decimal. A propuesta de la Asamblea Francesa, España y Francia iniciaron los trabajos de medición en 1791, que duraron hasta 1799, en que se hizo entrega a los archivos de la República de los patrones del metro y del kilogramo, confeccionados en aleación de platino.

Las expediciones científicas y culturales (América, Oceanía, Egipto, Grecia, Persia) proporcionaron un gran caudal de conocimientos a la ciencia y a la historia. A mediados del siglo XIX cambiaron las concepciones científicas, basadas ahora en la fe en el progreso. Charles Darwin propuso en su obra El origen de las especies (1859) una nueva visión de la evolución biológica de los seres vivos. La concepción religiosa del ser humano y del planeta perdió influencia frente al desarrollo de la ciencia racionalista y de la técnica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *