Evolución del movimiento obrero y la legislación laboral en Europa y España (siglos XIX-XX)

Asociaciones obreras y socorro mutuo

Asociaciones obreras: socorro mutuo. Durante el siglo XIX, la Revolución Industrial y el liberalismo trajeron profundas transformaciones en el mundo laboral. Surgió la conciencia obrera: la capacidad del proletariado de reconocer sus propias condiciones de explotación y de organizarse para defender sus derechos. Las asociaciones obreras estaban, generalmente, prohibidas debido a la influencia de los antiguos gremios y a la ideología del libre mercado. Sin embargo, se permitieron las sociedades de socorro mutuo, destinadas a brindar asistencia económica y social a los trabajadores en ausencia de seguridad social.

Consecuencias

  • Se consolidó un trabajo asalariado, dependiente y por cuenta ajena, reemplazando en muchos casos la servidumbre y la esclavitud.
  • La concentración de trabajadores en fábricas dio lugar a un nuevo tipo de obrero industrial.
  • Se intensificó la división y la especialización del trabajo.
  • Surgió la llamada cuestión social.
  • Se desarrolló la conciencia de clase y las primeras ideas políticas orientadas a la defensa del trabajador.

Tipos de asociaciones

  • Sociedades de socorro mutuo: su objetivo era brindar asistencia económica y social a los miembros; funcionaban como seguros colectivos. Eran, en general, apolíticas, sin conciencia de clase ni objetivos de mejora laboral y fueron reprimidas mediante el Real Decreto de 1857.
  • Sociedades de resistencia: surgieron como organizaciones reivindicativas con conciencia de clase; su objetivo era defender a los trabajadores en el lugar de trabajo y mejorar las condiciones laborales. Empleaban acciones directas como huelgas y negociaciones colectivas y buscaban leyes laborales protectoras. Eran organizaciones políticas reivindicativas con fondos de resistencia para apoyar a los miembros durante conflictos y constituyen el antecedente directo de los sindicatos modernos, conectadas con movimientos internacionales como la Asociación Internacional de Trabajadores.

Ludismo

Ludismo fue una de las primeras formas de protesta obrera en Inglaterra durante el primer cuarto del siglo XIX, aunque no constituyó un sindicalismo organizado. Su nombre se asocia a Ned Ludd, un supuesto obrero relacionado con actos de protesta. El movimiento nació en los territorios más afectados por la Revolución Industrial, donde los trabajadores percibían que las nuevas máquinas, como telares y trilladoras, provocaban desempleo, reducción de salarios y deterioro de los oficios artesanales. Sus características principales eran la naturaleza espontánea y reactiva; su objetivo central era restaurar las prácticas laborales tradicionales y proteger los oficios artesanales. En España, este movimiento se manifestó como movimiento anti‑maquinista, principalmente en Barcelona, siguiendo la misma lógica de resistencia a la sustitución de trabajadores por tecnología industrial.

Historia: reconocimiento del derecho de asociación sindical

Inglaterra

En Inglaterra se reconoció el derecho de asociación obrera en 1824 al derogarse las leyes de 1799 y 1800. Los primeros sindicatos eran locales y sectoriales, centrados en la industria textil y la construcción. En 1836 surgió una asociación de trabajadores que elaboró en 1837 la «Carta del pueblo», con demandas de sufragio masculino universal y mejoras laborales. Tras la represión y la violencia, el movimiento declinó a finales de los años 50. A partir de 1850 el sindicalismo se consolidó con estructuras estables y participación política a través del Partido Laborista. Durante el gobierno de Margaret Thatcher, los sindicatos sufrieron un fuerte declive.

Francia

Antes de 1864 existía un sindicalismo clandestino que se legalizó ese año con el reconocimiento del derecho de asociación. La Comuna de París marcó un hito para el sindicalismo anarquista y socialista. Se crearon organizaciones nacionales como la Federación Nacional de Sindicatos y la Confederación General del Trabajo. Durante el régimen de Vichy (1940) los sindicatos fueron prohibidos. Tras la Segunda Guerra Mundial surgieron nuevas organizaciones; se mencionan casos como CNT 1944 y CNT 1946 en el texto.

Estados Unidos

En Estados Unidos el sindicalismo se centró en mejorar condiciones laborales, sin la misma vinculación con el socialismo europeo. Entre las organizaciones destacadas están:

  • National Labor Union: luchó por la jornada de ocho horas.
  • Knights of Labor (1869): buscaba mejorar la moral empresarial y las condiciones laborales.
  • American Federation of Labor (AFL, 1886): principal sindicato del país; en 1955 AFL y CIO se fusionaron.

España

En España el derecho de asociación fue reconocido puntualmente en diversas constituciones (1812, 1837 y 1845), pero las asociaciones obreras eran perseguidas. Tras la Revolución de 1868, el derecho se reconoció mediante decretos y en la Constitución de 1869. La Ley de Asociación de 1887 estableció las condiciones para constituir sindicatos y regular su funcionamiento y disolución. Los sindicatos relevantes mencionados son la UGT (1888), fundada por Pablo Iglesias en Barcelona, y la CNT (1910), también en Barcelona. La ley de sindicatos agrícolas de 1906 y la ley sindical de 1932 consolidaron la acción sindical durante la Segunda República. Durante la dictadura franquista se impulsó el sindicato vertical único. Tras la transición política se recuperó y reguló nuevamente el derecho de reunión y asociación en 1976.

Primera normativa social

Durante este periodo comenzaron a aprobarse las primeras leyes laborales de manera sistemática, no tanto como parte de un proyecto político global, sino en respuesta a las circunstancias derivadas del desarrollo de la gran industria y del maquinismo. Estas leyes buscaban proteger especialmente a mujeres, niños y trabajadores vulnerables. El crecimiento industrial, el maquinismo y la sustitución de obreros por trabajadores menos cualificados provocaron paro, salarios bajos, jornadas largas y condiciones de trabajo insalubres. Ante esta situación surgió la acción sindical y la organización colectiva del proletariado urbano, lo que impulsó la primera legislación laboral.

Leyes destacadas

  • Ley Benot (1873): primera ley obrera española; prohíbe el trabajo de niños menores de 10 años y limita la jornada a cinco horas para menores de 13 y para niñas de 14; ocho horas para jóvenes de 13 a 15 y para chicas de 14 a 17. Además, restringe el trabajo nocturno y establece la creación de escuelas.
  • Ley de 1900: amplía la protección de menores hasta los 18 años, regula el trabajo nocturno y protege a las mujeres embarazadas y a las madres lactantes.
  • Ley de 1912 (conocida como «ley de la silla»): obliga a que los establecimientos de atención al público proporcionen asientos para las mujeres trabajadoras.

Creación del Instituto de Reformas Sociales (1903)

Se creó para mejorar las condiciones de vida y trabajo de los obreros en España, marcando el inicio de la intervención estatal en el ámbito laboral. En 1883 se fundó la Comisión de Reformas Sociales con el objetivo de velar por el bienestar de los trabajadores. Posteriormente, el Real Decreto de 1884 estableció comisiones provinciales y locales para recopilar información sobre huelgas, salarios y condiciones laborales. En 1894 se creó el servicio especial de estadísticas del trabajo, encargado de comparar las condiciones laborales en distintas regiones de España. En 1902 se impulsó un proyecto de reformas agrarias, reflejando la creciente preocupación por los trabajadores rurales. En 1903, bajo el Ministerio de la Gobernación, se fundó el Instituto de Reformas Sociales con el objetivo de que el Estado interviniera activamente en la mejora de la clase obrera y en la supervisión del cumplimiento de la legislación laboral.

Además, el Instituto actuaba como mediador en conflictos laborales y como órgano consultivo del gobierno en materia de trabajo, industria, comercio y agricultura. Estaba compuesto por expertos en conflictos laborales, con un presidente y 64 vocales nombrados por patrones, trabajadores y el propio instituto.

Origen de la Seguridad Social

El origen de la Seguridad Social en España estuvo directamente influenciado por el Instituto de Reformas Sociales. En 1908 se aprobó la ley del Instituto Nacional de Previsión, considerado el germen del actual sistema de Seguridad Social. Sus objetivos eran difundir y garantizar las pensiones de retiro para los trabajadores, organizar la mutualidad de asociados y fomentar la creación de un sistema de ahorro y protección social para los trabajadores. El aseguramiento era voluntario inicialmente, pero el Estado asumió la obligación de proteger a los asegurados, sentando así las bases del sistema de Seguridad Social en España.

Normativa laboral en España (1917-1923) y creación ministerial del Trabajo

Entre 1917 y 1923 se promulgaron diversos reales decretos orientados a fomentar la inversión y a regular cajas de crédito y servicios vinculados al sector primario y marítimo. Algunos hitos señalados en el texto son:

  • Real Decreto de 1917: fomenta la inversión de capital en la producción agrícola y ganadera, creando la caja central de crédito para el sector rural.
  • Real Decreto de 1919: establece la caja central de crédito marítimo destinada a la clase pescadora.
  • Real Decreto de 1920: aprueba los estatutos de la caja central de crédito marítimo regulando su funcionamiento.
  • Real Decreto de 1923: crea una junta de estudio del crédito agrícola y una sección de cooperación dentro del Instituto de Reformas Sociales dedicada al estudio de cooperativas.

Además, el Real Decreto de 1920 asignó al ministerio los institutos de Reforma Social y el Instituto Nacional de Previsión, iniciando la consolidación de las funciones laborales del Estado. Entre 1920 y 1935 el ministerio sufrió 12 modificaciones, reflejando la inestabilidad política y los cambios de gobierno. El Real Decreto de 1922 hizo que el ministerio pasara a llamarse Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria, con nuevos servicios centrales y provinciales.

Derecho del trabajo y Seguridad Social durante la dictadura de Primo de Rivera: Código del Trabajo (1926)

Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), la legislación laboral en España se centralizó y sistematizó con el objetivo de garantizar la paz social y el desarrollo económico bajo un control estatal riguroso. Esto se materializó en el Código del Trabajo de 1926, que constituyó la primera integración sistemática de la legislación laboral en España.

Los objetivos del Código del Trabajo de 1926 fueron unificar y organizar toda la legislación española y regular las relaciones laborales bajo la intervención directa del Estado, limitando la libertad sindical. Sus principales contenidos incluyeron la regulación del contrato de trabajo, el trabajo de menores y aprendices, la organización corporativa del trabajo, la creación de comités paritarios y la ley de trabajo a domicilio.

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