Crisis política, social y económica en la España de principios del siglo XX
41. La caída de la monarquía de Alfonso XIII
41 La monarquía de Alfonso XIII cayó porque el sistema de la Restauración estaba agotado: turno de partidos falso, caciquismo, fraude y conflictos sociales. El descontento de obreros, clases medias y militares, junto al auge de socialistas, republicanos y nacionalistas, hizo que el régimen perdiera legitimidad antes de 1923. El rey agravó la crisis al intervenir en política, apoyar a los militares africanistas y quedar ligado al Desastre de Annual (1921) y al Expediente Picasso. En 1923 apoyó el golpe de Primo de Rivera, suspendiendo la Constitución y el Parlamento, lo que unió definitivamente a la monarquía con la dictadura.
La dictadura fracasó por la crisis de 1929, la deuda, el descontento del ejército y una oposición unida. Primo de Rivera dimitió en 1930 y la “Dictablanda” de Berenguer intentó volver al sistema constitucional, pero la monarquía ya no tenía apoyos y el republicanismo crecía. El Pacto de San Sebastián (1930) unió a republicanos, socialistas y militares; la sublevación de Jaca mostró la debilidad del rey. Las elecciones de abril de 1931 fueron un plebiscito: los republicanos ganaron en las ciudades y, el 14 de abril, se proclamó la Segunda República; Alfonso XIII se marchó sin violencia.
- Causas estructurales: agotamiento del sistema de la Restauración, fraude electoral y caciquismo.
- Agentes de cambio: crecimiento de socialistas, republicanos y nacionalismos; descontento militar y social.
- Hechos clave: Desastre de Annual, golpe de Primo de Rivera (1923), crisis de 1929, Pacto de San Sebastián y elecciones de abril de 1931.
43. La Constitución de 1931: modernidad y falta de consenso
43 La Constitución de 1931 fue la base legal de la Segunda República, creando un Estado democrático, laico y social, pero se aprobó sin consenso, lo que generó conflictos políticos. Se elaboró por las Cortes Constituyentes de junio de 1931, con mayoría de republicanos de izquierda y socialistas, mientras la derecha católica y monárquica quedó debilitada. Tras debates sobre religión, autonomías y derechos sociales, se aprobó el 9 de diciembre de 1931, legalmente pero sin integrar a la oposición.
España se definía como República democrática de trabajadores, con soberanía popular, división de poderes y un Estado integral con autonomías. Reconocía derechos individuales y sociales, sufragio universal masculino y femenino, Cortes unicamerales, Ejecutivo responsable ante ellas y poder judicial independiente.
El Estado laico provocó conflicto: separación Iglesia–Estado, fin de la financiación pública al clero, disolución de órdenes como la de los jesuitas y límites a la enseñanza religiosa, causando la oposición católica y dimisiones. La falta de consenso vinculó la Constitución a la izquierda, aumentó la polarización y la convirtió en elemento de confrontación pese a su modernidad.
- Rasgos destacados: laicidad, derechos sociales, sufragio universal y organización autonómica en ciernes.
- Problema político: aprobación sin integración de la oposición y polarización entre izquierda y derecha.
31. Industrialización: tardía, desigual y con consecuencias sociales
31 La industrialización española fue tardía, lenta y desigual a finales del siglo XIX, creando un modelo dual entre zonas industriales (Cataluña, País Vasco y Asturias) y el resto del país, mayoritariamente agrario. Este desequilibrio marcó la economía, la política y los conflictos sociales.
España llegó al siglo XX debilitada por la pérdida del Imperio colonial en 1898 y por un campo muy desigual, con latifundios en el sur y minifundios en el norte. Persistían graves carencias: escasas infraestructuras, alto analfabetismo, mayoría de población rural y dependencia de capital extranjero.
La industria se concentró en Cataluña (textil), País Vasco (minería y siderurgia), Asturias (carbón y metalurgia) y Madrid (bienes de consumo), reforzando el desequilibrio Norte–Sur. Hubo avances como el ferrocarril, la banca moderna y nuevos sectores industriales, protegidos por aranceles.
Socialmente surgieron la clase obrera y la burguesía, mientras continuaba una gran masa de campesinos pobres y la emigración. La Restauración no impulsó reformas agrarias, industriales ni educativas de fondo, por lo que España avanzó, pero siguió siendo más rural que industrial, generando tensiones sociales y políticas, nacionalismos y un movimiento obrero en crecimiento, con el País Vasco como uno de los motores industriales.
- Modelo dual: núcleos industriales frente a un amplio sector agrario.
- Consecuencias: emigración, conflicto social y mayor presencia de la cuestión social en la política.
35. El surgimiento del nacionalismo vasco
35 A finales del siglo XIX surgió en el País Vasco un nacionalismo político como reacción a la abolición de los fueros (1876), la industrialización y la inmigración. Estos cambios provocaron una crisis social e identitaria y una defensa de la lengua, las tradiciones y la religión vasca, influida por el romanticismo y los nacionalismos europeos.
Su fundador fue Sabino Arana (1865–1903), creador del aranismo, que defendió una nación vasca basada en la raza, la lengua y las tradiciones, con un nacionalismo católico y antiliberal. Rechazó el liberalismo español y el socialismo, idealizó el mundo rural y creó símbolos como la ikurriña y el término Euzkadi.
En 1895 se fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV) en Bizkaia, con apoyo de clases medias católicas. Se organizó desde Bilbao mediante círculos culturales y prensa propia. Tras la muerte de Arana, el partido se moderó, participó en elecciones y se consolidó en Bizkaia y Gipuzkoa, con menor presencia en Álava.
Junto al nacionalismo político surgió el sindicalismo nacionalista con el SOV (1911), de inspiración católica. Defendió al obrero vasco, evitó su “desnacionalización” y buscó mejoras laborales sin promover la revolución, participando activamente en la vida cultural y política hasta 1930.
- Orígenes: reacción a la pérdida de fueros, cambios sociales y presión de la inmigración.
- Actores: Sabino Arana, PNV y movimientos sindicales de inspiración católica (SOV).
- Rasgos: énfasis en lengua, tradición, religiosidad y construcción simbólica de la nación vasca.
Resumen final
Los procesos descritos muestran una España en profundo cambio: la deslegitimación del sistema de la Restauración y de la monarquía, la experimentación republicana con una constitución moderna pero polarizadora, una industrialización desigual que alimentó tensiones sociales y el surgimiento de nacionalismos como el vasco. Estos factores confluyeron en un periodo de inestabilidad que desembocó en la república y condicionó las décadas siguientes.
