Crisis política en el reinado de Alfonso XIII: los partidos dinásticos y las fuerzas de oposición
El reinado de Alfonso XIII se caracterizó por la crisis generalizada del sistema de la Restauración debido a la inestabilidad política y social. El Rey tuvo que asumir un papel activo en política y convertirse en árbitro de la crisis.
Factores que provocaron la crisis
Los principales factores que provocaron la crisis fueron:
- Las repercusiones de la crisis de 1898.
- La desaparición de los líderes de la Restauración.
- La falta de respuesta a las demandas de los partidos ajenos al sistema.
- La rigidez del sistema, que no promovía cambios, profundizaba los desequilibrios regionales, marginaba a extensas zonas y no solucionaba el problema del caciquismo.
Regeneracionismo y gobiernos
Con el regeneracionismo como objetivo, se sucedieron gobiernos de distinto signo tratando de solucionar conflictos que se repetirían a lo largo de estos años: el ejército, el movimiento obrero y el nacionalismo.
Acciones de los principales partidos dinásticos
- Partido Conservador: practicó el regeneracionismo impulsando la modernización del país.
- Partido Liberal: impulsó medidas como la sustitución del impuesto de consumo por las rentas urbanas, el impulso del servicio militar, la mejora de la enseñanza pública, la lucha por la libertad de culto y la ley de mancomunidades.
Gobiernos de concentración (1917–1918)
Los años 1917 y 1918 abrieron una breve etapa de los llamados gobiernos de concentración, en los que participaron las distintas facciones en las que se hallaban divididos tanto el Partido Conservador como el Liberal, e incluso regionalistas de la Lliga. Estos gobiernos ni siquiera fueron capaces de dar mayor estabilidad al régimen; formaron gobiernos débiles que, con frecuencia, recurrieron a medidas excepcionales, como el cierre de las Cortes, la suspensión de las garantías constitucionales y el recurso al ejército para la represión de los conflictos, lo que acentuó el desprestigio del sistema.
Fuerzas políticas de oposición
Republicanismo
En las primeras décadas del siglo XX, la oposición más importante fue el republicanismo. Representaba la aspiración de los intelectuales y de sectores de las clases medias a una democratización política que identificaban con el régimen republicano. Incorporó el laicismo y una nueva sensibilidad hacia las reformas sociales.
El impulso regenerador unificador llegó en 1903 con la formación de Unión Republicana, que obtuvo ese año 36 diputados. En su seno existía una rama moderada y reformista y otra radical; estas diferencias terminaron en escisiones, dando lugar al Partido Radical, liderado por Lerroux, y al Partido Reformista, dirigido por Melquíades Álvarez.
Nacionalismo catalán
El nacionalismo catalán fue el de mayor relevancia en las primeras décadas del siglo XX. Estuvo dominado por la Lliga Regionalista, liderada por Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó. Consideraban que se debía compatibilizar la regeneración política y la modernización económica con la reivindicación de la autonomía de Cataluña. Fue el partido de las clases conservadoras urbanas y rurales catalanas y no contó con el apoyo de las clases obreras.
Con la ley de jurisdicciones (1906), las fuerzas catalanistas formaron un frente común llamado Solidaridad Catalana, que obtuvo en las elecciones generales de 1907 41 escaños.
Nacionalismo vasco
En el Partido Nacionalista Vasco (PNV) se inició un duro y largo enfrentamiento entre el sector radical independentista y defensor de la pureza original de las ideas aranistas, y otro más moderado, liberal y posibilista que optaba por la autonomía. Con la nueva estrategia del sector autonomista, el nacionalismo vasco, asentado en Vizcaya, se extendió al resto de las provincias vascas, se aproximó a la burguesía industrial, amplió sus bases sociales y se consolidó como la fuerza mayoritaria en el País Vasco, obteniendo en 1918 6 diputados.
Anarquismo
El anarquismo, a comienzos del siglo XX, estaba arraigado en las zonas industriales y urbanas de Cataluña y también entre el campesinado andaluz y extremeño. En su seno persistían dos tendencias enfrentadas: los partidarios de la estrategia terrorista y los sectores proclives al sindicalismo. En esta época se extendió la huelga general como instrumento revolucionario más eficaz. En 1910 se fundó la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), sindicato anarquista que llegaría a contar con 700.000 afiliados.
Socialismo
Respecto al socialismo, a principios del siglo XX el PSOE era una organización política reducida que crecía lentamente, mientras que el sindicato UGT, estrechamente ligado al partido, conoció un crecimiento fulgurante. En alianza con los republicanos, Pablo Iglesias fue elegido diputado en 1910.
