El nacimiento de la Segunda República (1931)
Nos remontamos al 12 de abril de 1931, con la celebración de elecciones ganadas por los republicanos. El 14 de abril se proclama la II República en España y Alfonso XIII parte al exilio. Tras este acontecimiento, se constituye un Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá-Zamora, el cual enfrenta diversos desafíos, como el Estatuto de Autonomía de la Generalitat, tensiones con la Iglesia Católica —que derivan en la quema de conventos— y diversas huelgas y conflictos sociales.
Con el triunfo de la conjunción republicano-socialista, el 9 de diciembre se proclama la Constitución de 1931, de carácter democrático y progresista. Sus puntos clave incluyen:
- Igualdad de los españoles ante la ley.
- Reconocimiento del voto femenino.
- Definición de una República democrática, progresista y laica.
- Educación obligatoria, gratuita y accesible.
- Reconocimiento del matrimonio civil y el divorcio.
El Bienio Reformista (1931-1933)
En octubre de 1931, Manuel Azaña asume la presidencia del Gobierno. En este periodo, la economía española se ve afectada por las consecuencias del crack del 29. La Iglesia y el ejército se oponen a las nuevas medidas, perdiendo este último gran parte de su influencia. Durante este bienio, la República busca erradicar el fraude electoral y el caciquismo mediante diversas reformas:
- Reforma religiosa: Proceso de secularización, expulsión del cardenal Segura, ilegalización de la Compañía de Jesús y aprobación de la Ley de Congregaciones Religiosas.
- Reforma agraria: Promulgada en septiembre de 1932 para crear una clase media rural e indemnizar a los propietarios expropiados.
- Otras reformas: Militar, territorial, sociolaboral y educativa.
Conflictividad social y ascenso de las derechas
A partir de 1933, el obrerismo se radicaliza, dividiendo a la CNT en dos corrientes: una moderada (Ángel Pestaña y Joan Peiró) y otra radical (Juan García Oliver, Buenaventura Durruti y Acaso). La crisis económica, el aumento del paro y la caída de la inversión privada alimentan la conflictividad, culminando en sucesos como la Revuelta de Casas Viejas en Cádiz.
Paralelamente, las fuerzas de derecha se organizan:
- Partido Radical: Liderado por Alejandro Lerroux.
- CEDA: Liderada por José María Gil-Robles.
- Otros grupos: Renovación Española (José Calvo Sotelo), Comunión Tradicionalista, JONS y Falange Española (José Antonio Primo de Rivera).
El Bienio Radical-Cedista (1933-1936)
Entre noviembre de 1933 y febrero de 1936, Lerroux y Gil-Robles forman un gobierno de centro que revierte gran parte de las reformas anteriores: se devuelve tierra a la nobleza, se frena la legislación laica y se aprueba la Ley de Amnistía. Este periodo se caracteriza por una fuerte tensión con la Generalitat y una radicalización del PSOE y la UGT. En octubre de 1934, la huelga general revolucionaria y la proclamación del Estado Catalán por Lluís Companys llevan a la suspensión del Estatuto de Autonomía y a una fuerte represión.
El Frente Popular y el estallido de la Guerra Civil
Para las elecciones de 1936, las fuerzas de izquierda forman el Frente Popular, mientras que las derechas se agrupan en el Bloque Nacional. Con la victoria del Frente Popular, Manuel Azaña asume la presidencia de la República y Santiago Casares Quiroga la del Gobierno. Se decreta una amnistía para los presos políticos y se obliga a la readmisión de trabajadores despedidos en 1934.
La primavera de 1936 estuvo marcada por la violencia callejera y la crispación política. Tras los asesinatos del teniente Castillo y José Calvo Sotelo, el 17 de julio de 1936 se produce el golpe de Estado que daría inicio a la Guerra Civil Española.
