El Reinado de Carlos IV y la Guerra de la Independencia
El reinado de Carlos IV se desarrolló entre 1788 y 1808 y coincidió con el inicio de la Revolución Francesa. Desde el comienzo de su reinado, Carlos IV y su ministro Floridablanca intentaron evitar cualquier contagio revolucionario procedente de Francia, aplicando medidas como la censura y el control de las aduanas.
Política Exterior y Ascenso de Godoy
Tras un breve periodo de gobierno del conde de Aranda, Carlos IV tomó una decisión clave al nombrar en 1792 a Manuel Godoy como ministro. Godoy, favorito de los reyes, se convirtió en la figura política más importante durante el resto del reinado de Carlos IV.
- La ejecución de Luis XVI en enero de 1793 provocó la ruptura de la tradicional alianza con Francia. España se unió a una coalición internacional contra la Francia revolucionaria y participó en la denominada Guerra de la Convención. La derrota militar española fue rápida y concluyente.
- Como consecuencia del fracaso bélico se firmó la Paz de Basilea, por la que España aceptó la pérdida de la parte española de la isla de Santo Domingo y regresó a la tradicional alianza con Francia.
- Esta alianza se consolidó con el Tratado de San Ildefonso, firmado en 1796, por el que España se enfrentó a Inglaterra.
Durante el reinado de Carlos IV coincidió con el inicio de la Revolución francesa, lo que provocó el cierre de fronteras para evitar la difusión de ideas revolucionarias. Tras la ejecución de Luis XVI, España se alió inicialmente con Inglaterra y Portugal, aunque en 1795 volvió a aliarse con Francia.
Crisis Interna
Se crearon Juntas de defensa para proteger el territorio frente a la amenaza francesa, especialmente en el norte. Este periodo coincidió con una profunda crisis económica y social que afectó a todos los niveles del país.
Aspectos Económicos y Sociales
- A nivel económico se produjeron bajos rendimientos agrícolas y pérdidas de cosechas que provocaron hambre y escasez.
- La propiedad agraria estaba concentrada en manos de muy pocos propietarios y las tierras no podían comprarse ni venderse, lo que encarecía las tierras libres. Esta situación provocó el enfrentamiento entre los campesinos y los grandes propietarios.
(2) El Final del Reinado y la Invasión Napoleónica
Como consecuencia de la política exterior y de la crisis económica se produjo un fuerte endeudamiento del Estado, lo que llevó a la desamortización de bienes eclesiásticos para pagar la deuda. Se perdió el monopolio comercial con América, empeorando la situación económica, y se generó un descontento generalizado, ya que los grupos privilegiados se opusieron a pagar impuestos y a la desamortización de bienes.
El Motín de Aranjuez y las Abdicaciones de Bayona
Debido al desinterés de Carlos IV en gobernar, el poder fue asumido por su mujer y por Manuel Godoy, cuya relación generó un fuerte rechazo popular.
Napoleón diseñó una estrategia para ocupar España sin esfuerzo. Convenció a Godoy para conquistar Portugal, aliada de Inglaterra, a cambio de una parte de su territorio. Carlos IV aceptó este plan, que quedó firmado en el Tratado de Fontainebleau en 1807, permitiendo la entrada de tropas francesas en España.
Al conocerse estos hechos, el pueblo reaccionó contra Carlos IV. El rey, aconsejado, decidió marchar a América y realizó una parada en Aranjuez. Al enterarse, el pueblo asaltó el palacio para impedir su huida, lo que provocó el Motín de Aranjuez. Tras esto, Carlos IV abdicó en su hijo Fernando VII.
Sin embargo, Napoleón modificó sus planes y reunió a Carlos IV y a Fernando VII en Bayona. Allí, Fernando VII devolvió la corona a su padre a cambio de posesiones y dinero. Carlos IV, a su vez, cedió inmediatamente la corona a Napoleón y este se la entregara su hermano José Bonaparte, que fue nombrado rey de España. Este hecho provocó un fuerte rechazo entre la población española, que se manifestó en los levantamientos del 2 de mayo de 1808.
Tras este levantamiento en el que los españoles se rebelaron contra la ocupación francesa y la imposición de Bonaparte como rey, dio lugar a un conflicto llamado: Guerra de la Independencia.
(3) Desarrollo de la Guerra de la Independencia
La Guerra de la Independencia española tuvo una doble dimensión:
- Fue un conflicto internacional, ya que España se convirtió en escenario del enfrentamiento entre Francia y Reino Unido.
- Fue una guerra civil entre españoles, enfrentando a quienes se oponían a la invasión francesa y a los afrancesados.
Modos de Lucha
La guerra se desarrolló a través de distintos modos de lucha:
- Se produjeron batallas campales entre los ejércitos francés y español, destacando la batalla de Bailén en 1808, que supuso la victoria española.
- Tuvieron lugar los llamados sitios, en los que las tropas francesas atacaron y bombardearon ciudades que se rebelaban, como Gerona o Zaragoza, con el objetivo de recuperar su control.
- Otro elemento fundamental fue la guerra de guerrillas; partidas formadas por bandoleros y restos del ejército español se ocultaban en zonas montañosas y desde allí atacaban pequeños destacamentos franceses, correos…, dificultando el control del territorio a los franceses.
- Además, se produjo la colaboración con el ejército inglés, liderado por el duque de Wellington. Ante el avance de las tropas inglesas, muchos españoles se unieron a ellas para luchar contra el ejército francés.
Fases del Conflicto
La guerra se desarrolló en varias fases:
- Primera fase (1808): La victoria española en la batalla de Bailén obligó a José I a abandonar Madrid. Sin embargo, Napoleón reunió un nuevo ejército y volvió a tomar la capital, permitiendo el regreso de Bonaparte al trono.
- Segunda fase (1808-1812): Se produjo la superioridad francesa. Durante este periodo, Napoleón ocupó casi toda España, a excepción de Cádiz y el este peninsular, mientras los españoles intensificaban la guerra de guerrillas como principal forma de resistencia.
- Tercera fase (1812-1813): Francia se vio obligada a dividir su ejército para hacer frente a la guerra contra Portugal y a la resistencia española. Esta situación marcó el inicio del declive francés. José I se vio obligado a abandonar Madrid y finalmente Napoleón y Fernando VII firmaron el Tratado de Valençay, por el que Fernando VII fue restituido como rey.
Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
La Guerra de la Independencia (1808-1814), enfrentamiento contra la invasión napoleónica, fue un escenario clave para una revolución política que cuestionó el absolutismo y sentó las bases del liberalismo en España.
Organización de la Resistencia
Ante el vacío de poder tras la proclamación de José I Bonaparte como rey impuesto por Napoleón, surgieron Juntas locales, luego Provinciales, y en 1808, estas se unificaron en la Junta Central Suprema, que se convirtió en el gobierno de la resistencia. Tras las derrotas militares, se trasladó a Cádiz y fue sustituida en 1810 por un Consejo de Regencia, órgano provisional de gobierno compuesto por cinco miembros, encargado de convocar las Cortes Generales hasta el regreso de Fernando VII.
Las Cortes de Cádiz
En septiembre de 1810 se inauguraron las Cortes de Cádiz en la isla de San Fernando (Cádiz), que se autoproclamaron Asamblea Constituyente y asumieron la soberanía nacional, marcando una ruptura con el Antiguo Régimen. Las Cortes funcionaron hasta la primavera de 1814.
Composición y Tendencias Políticas
Los diputados, en su mayoría miembros de las clases medias (abogados, militares, eclesiásticos, funcionarios, catedráticos y miembros de la burguesía), representaban tres tendencias políticas:
- Liberales: partidarios de reformas revolucionarias.
- Ilustrados (Jovellanistas): partidarios de reformas moderadas sin cambiar el sistema absolutista.
- Absolutistas: pretendían mantener el Antiguo Régimen.
Aunque las mujeres y las clases populares, esenciales en la resistencia contra los franceses, no tuvieron representación, asistieron delegados de las colonias americanas, reflejando la preocupación por mantener la integridad del imperio.
Reformas del Antiguo Régimen
Las Cortes impulsaron reformas fundamentales para desmantelar en parte los fundamentos políticos, sociales y económicos del Antiguo Régimen:
(2) Medidas Legislativas
- Abolición del régimen señorial, que impedía la modernización de la administración local y provincial.
- Eliminación de los gremios, dando paso a las modernas relaciones de producción liberal-capitalistas.
- Nueva desamortización aplicada a propiedades de afrancesados, órdenes militares disueltas, conventos y monasterios destruidos por las guerras, y a la mitad de las tierras comunales.
- Supresión de las aduanas interiores y del Honrado Concejo de la Mesta.
- Abolición de la Inquisición y supresión de conventos con menos de doce miembros.
- Aprobación del Decreto de libertad de prensa, junto al de producción, contratación y comercio.
- Inicio del debate sobre la reorganización territorial de España, para lograr la uniformidad y centralización política.
La Constitución de 1812
La reforma política más importante fue la Constitución de 1812, promulgada el 19 de marzo de 1812, la primera ley fundamental aprobada por un Parlamento nacional en España. Sus principios básicos, inspirados en la Constitución francesa de 1789, fueron:
- Soberanía nacional, residiendo el poder en la nación, incluidos los habitantes de las colonias americanas.
- División de poderes: el legislativo residía en las Cortes unicamerales, el ejecutivo en el rey y ministros, y el judicial en tribunales.
- Sistema de gobierno: la monarquía constitucional, limitando poder del monarca con veto suspensivo y transitorio durante dos años sobre las leyes aprobadas en las Cortes, prohibiéndole disolverlas.
- Reconocimiento de derechos individuales y colectivos: libertad de imprenta, propiedad, educación, sufragio…
- Igualdad de todos ante la ley, un fuero único, suprimiendo privilegios legales anteriores, y creación de una burocracia centralizada y un ejército nacional con Milicia Nacional para garantizar el orden constitucional.
- Proclamación del catolicismo como religión única y oficial del Estado, una concesión al sector absolutista.
- Sistema de sufragio universal masculino indirecto.
(3) El Retorno del Absolutismo
Los ciudadanos, de acuerdo con la Constitución, reconocían a Fernando VII como rey constitucional. Sin embargo, ni la Constitución, ni las leyes emanadas de las Cortes pudieron aplicarse plenamente debido al estado de guerra.
Tras su regreso en 1814, Fernando VII derogó la Constitución e instauró la restauración absolutista, pero la Constitución de 1812 se convirtió en símbolo del liberalismo y sirvió de inspiración para futuros textos constitucionales, incluyendo los movimientos independentistas en América, que la consideraban base para exigir sus derechos y autonomía.
El Reinado de Fernando VII: La Cuestión Sucesoria
Sexenio Absolutista (1814-1820)
El regreso de Fernando VII a España el 24/3/1814 fue recibido con entusiasmo, siendo aclamado como «el Deseado». Un sector de la nobleza le entregó el Manifiesto de los Persas, en Valencia (12 de abril), solicitando la restauración del Antiguo Régimen. Fernando VII firmó un decreto el 4 de mayo de 1814, derogando toda la legislación de las Cortes de Cádiz, restableciendo el absolutismo y Antiguo Régimen, siguiendo la tendencia general europea que quedó reflejada en el Congreso de Viena (1814-1815).
España enfrentaba una grave crisis tras la guerra. Los liberales, descontentos con la restauración absolutista, protagonizaron pronunciamientos y conspiraciones para que Fernando VII proclamase la Constitución, pero fracasaron. Sin embargo, en 1820, el pronunciamiento del general Riego en Cabezas de San Juan triunfó, obligando al rey a aceptar la Constitución de 1812.
Trienio Liberal (1820-1823)
El pronunciamiento de Riego el 1 de enero de 1820 marcó el inicio del Trienio Liberal. Aunque inicialmente desorganizado (Riego aislado en San Fernando, mientras el resto de las guarniciones de España no sabían a qué atenerse), pronunciamientos como el de Acevedo en La Coruña el 19 de febrero impulsaron el movimiento. La presión de los levantamientos obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de 1812 el 10 de marzo de este mismo año.
Divisiones Liberales y Fin del Trienio
Durante este período, los liberales se dividieron entre:
- Moderados o Doceañistas: conservadores y veteranos, vinculados a las Cortes de Cádiz.
- Exaltados: más jóvenes y partidarios de cambios rápidos y radicales.
Estas divisiones, junto con la oposición del rey, debilitaron el régimen liberal.
Los continuos enfrentamientos entre liberales y el rey llevaron a Fernando VII, apoyado por las potencias absolutistas de la Santa Alianza, a solicitar ayuda internacional para recuperar su soberanía. En el Congreso de Verona (octubre de 1822), Francia recibió el encargo de intervenir. Bajo el mando del duque de Angulema, el ejército francés, conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, derrotó fácilmente a los liberales, que no tuvieron el apoyo popular, y restauró el absolutismo en 1823.
España quedó dividida entre:
- Absolutistas
- Liberales moderados
- Liberales radicales o exaltados
(2) La Década Ominosa (1823-1833)
La última etapa del reinado de Fernando VII estuvo marcada por una política inestable, alternando apoyos entre absolutistas, liberales moderados y reformistas, no satisfaciendo su política a ninguno de estos. Esta división política coincidió con una lenta recuperación demográfica, aunque la economía permanecía atrasada, caracterizada por el atraso de la agricultura, estancamiento industrial y comercial, y ruina de la hacienda pública. Los gobiernos de Fernando VII iniciarán lentas reformas para sacar a España de la crisis.
El Problema Sucesorio
En 1829 Fernando VII enviudó por tercera vez y seguía sin tener hijos, por lo que el trono pasaría a su hermano, Carlos María Isidro, líder del bando absolutista que en estos momentos se denominó apostólico o realista.
Los liberales y los reformistas querían evitar esto, por lo que proponen al rey un cuarto matrimonio, con su sobrina María Cristina de Borbón, que el rey aceptó. A los pocos meses del matrimonio la reina quedó embarazada, pero si lo que naciera fuera una niña, volvería a dejar la corona en manos de don Carlos, ya que la Ley Sálica vigente, tradicional de los Borbones, impedía que una mujer accediera al trono.
Fernando VII, el 29 de marzo de 1830, aprobó la Pragmática Sanción, que daba validez a un antiguo acuerdo de las Cortes de 1789 que eliminaba la Ley Sálica y permitía heredar a las hijas siempre que no hubiera hijo varón. Los apostólicos se opusieron y negaron la validez de la Pragmática. En octubre nace una niña, Isabel, dejando fuera de la sucesión a don Carlos, y en 1832 nace una segunda, María Luisa Fernanda.
(3) El Inicio de las Guerras Carlistas
Fernando VII vuelve a enfermar y muere en noviembre de 1833, subiendo al trono su hija Isabel II, de 3 años, bajo la regencia de su madre. Carlos María Isidro declara a su sobrina usurpadora y se proclama rey bajo Carlos V, entrando en España y, con el apoyo realista se enfrenta a los liberales, dando comienzo la I Guerra Carlista.
Proceso de Independencia en Colonias Americanas y Legado Español en América
Causas de la Emancipación
Las causas de los procesos de independencia de las colonias americanas son:
- La difusión de ideas ilustradas y liberales (con ideas como el contrato social, gobierno representativo, derechos individuales, soberanía nacional…).
- La independencia de los Estados Unidos (1776) como ejemplo a seguir.
- El descontento criollo (por su exclusión de los cargos administrativos y políticos).
- La debilidad de España por el desastre de Trafalgar (pierden la armada que defendía América) y la invasión francesa de la metrópoli (razón por la que los criollos crean Juntas para autogobernarse, imitando a la península).
- La ambición inglesa por acabar con el monopolio que ejerce España sobre el comercio con sus colonias americanas (apoyando a las colonias en su intento de independencia).
Hechos Precursores
Antes del proceso de independencia hubo dos hechos precursores del movimiento:
- El intento de independencia de Venezuela por parte de Francisco Miranda (1806) con ayuda británica.
- Dos intentos de conquista británica de Buenos Aires (capital del Virreinato de la Plata) en 1806 y 1807.
Etapas del Proceso de Independencia
El proceso de independencia como tal tuvo dos etapas:
Primera Etapa (1808-1815)
Coincide con la Guerra de Independencia, que inspiran a los criollos a crear Juntas que poco a poco fueron admitiendo la autoridad de la Junta Central.
- En mayo de 1810 en Virreinato del Plata se declara independiente, y a este le siguen Chile y Venezuela.
- En México estalla una rebelión indígena liderada por el cura Hidalgo, que pedía el fin de la esclavitud y el repartimiento de tierras entre los campesinos.
- Solo el Virreinato del Perú y las Antillas se mantuvieron fieles a España.
Tras la victoria contra los franceses (1814-15) Fernando VII envía fuerzas a América que iniciaron la reconquista. El ejército español del General Morillo consiguió el control en toda América menos en el Virreinato del Plata. Y en México los criollos ayudan a los españoles y frenan el movimiento con la ejecución de Hidalgo.
(2) La Fase de las Grandes Campañas (1816-1825)
La segunda etapa se conoce como la fase de las Grandes Campañas, por dos campañas paralelas que conseguirán la definitiva emancipación de las colonias.
Campaña del Sur (San Martín)
En 1816 las autoridades de Buenos Aires deciden expulsar a los españoles de Perú para hacer posible su independencia; por lo que parte una expedición al mando de José de San Martín que cruzará los Andes para lograr liberar a Chile tras la victoria de Chacabuco (1817) y Maipú (1818). Chile declara su independencia y queda presidida por el general O’Higgins. Al norte de Brasil se anexionan Uruguay (que se independiza en 1828) y Paraguay (independiente desde 1811).
Campaña del Norte (Simón Bolívar)
En Venezuela, Simón Bolívar (hombre de confianza de Francisco Miranda y refugiado en Jamaica) consigue ocupar la ciudad de Angostura. Libera todo el Virreinato de Nueva Granada al vencer a los españoles en Boyacá (1819); Carabobo (1821) y Pichincha. Se forma la república de la Gran Colombia que se dividirá en 1830 en Venezuela, Colombia y Ecuador.
Consolidación y Final
Los libertadores toman la decisión de atacar Perú (que seguía fiel a España) por el norte y sur, consiguiendo Lima en 1821. Tras un punto de fricción entre Bolívar y San Martín por ver quién se anexionaba Perú, San Martín vuelve a Buenos Aires y deja el territorio a Bolívar, quien derrota a los españoles en la batalla de Ayacucho en 1824. El Alto Perú se independizará en 1825.
Por último, México en 1820 se suprime el mayorazgo y se realizan reformas religiosas por parte de los liberales. Esto se toma como una amenaza, razón por la que el criollo Agustín de Iturbide proclama la independencia (1821); para más tarde ser emperador con el título de Agustín I. En 1824 es derrotado, se proclama una república, y los territorios centroamericanos se independizan de México constituyendo la Confederación de las Provincias Unidas de América Central.
Con esto termina la presencia española en el continente, exceptuando Cuba y Puerto Rico y Filipinas en Asia.
(3) Legado Español en Hispanoamérica
Cabe destacar el legado español en Hispanoamérica que dejó:
- Doce universidades (a pesar del cierre de seis en 1767 con la expulsión de los jesuitas).
- La lengua española, que se hablaba en todo el territorio mezclada con las lenguas autóctonas.
- La religión católica como unificadora entre los territorios.
- La distribución urbana en damero (cuadrícula). Destaca la Ciudad de México, antigua capital del virreinato de la Nueva España, que contaba con 130.000 habitantes y era conocida por las cinco ces (calles, calzadas, caballos, carrozas y canoas).
Infraestructura y Demografía
La comunicación en América era principalmente marítima, a través de puestos, dado el gran número de ciudades instaladas en la costa. Pero también existía una red imponente de caminos por vía terrestre que contaban con empedrado, una gran anchura y puentes de piedra.
Respecto a la demografía a finales del siglo XVIII la población era elevada, con una mayoría de indígenas y minoría de blancos, mestizos y negros. A pesar de ello se enriqueció de las culturas y etnias que convivían. Por último, el tráfico de esclavos africanos hacia América pasó de manos portuguesas y holandesas a inglesas, aumentando masivamente en el siglo XVIII, y que la mayor parte de esos esclavos fueron llevados a Brasil y al Caribe, mientras que solo una pequeña proporción llegó a la América española.
