Estatuto de estella

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TEMA 7º DE SELECTIVIDAD
LA IIª REPÚBLICA: CONSTITUCIÓN DE 1931 Y REFORMAS.
​El resultado de las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931 dio la victoria a las fuerzas republicanas en la mayoría de las grandes ciudades, adquiriendo de este modo un carácter de plebiscito contra la monarquía.
​Ante esta situación el rey, Alfonso XIII, renuncio a la corona y dejo España el 14 de Abril de ese mismo año. Día en el que se proclamó la IIª República en España.
​En Madrid los firmantes del Pacto de San Sebastián formaron un gobierno provisional. Este gobierno formado por una coalición de republicanos, socialistas y nacionalistas catalanes y gallegos. Su primera medida fue la de convocar elecciones generales a Cortes Constituyentes, para el día 28 de Junio.
​La República nacíó  en circunstancias muy difíciles, en la esfera internacional las consecuencias de la crisis económica iniciada en el 29 y el ascenso de los fascismos en Europa. En el interior contrastaba la ilusión de las masas populares con el temor de las élites sociales y económicas.
​Mientras y en espera de una nueva Constitución el gobierno provisional decretó una serie de medidas urgentes, concesión de amnistía general para los presos por motivos políticos (muchos por los sucesos del año 34), amplían las libertades políticas y sindicales.
​Otras medidas consideradas urgentes por el gobierno provisional fueron la de reformar el ejército, negociar con vascos y catalanes sobre los estatutos de autonomía y7 en lo laboras y social medidas de protección para campesinos expulsados por no pagar las rentas y obreros industriales.
​El resultado de las elecciones generales del día 28 de Junio la victoria fue para la coalición republicano – socialista con 250 diputados de los 464 totales. Es de destacar que la participación fue muy alta con un 70,14%.
​La presidencia del gobierno fue ocupada por el republicano de derechas Niceto Alcalá Zamora. De inmediato se formo una comisión integrada por miembros electos de las Cortes, encargados de elaborar una Constitución. Dicho proyecto fue aprobado en Diciembre de 1931.
​La Constitución del año 31, resulto ser un texto muy avanzado para su tiempo, con un marcado carácter democrático y progresista; dicho texto conténía los siguientes principios:
– El Estado se configuraba de forma integral, pero se aceptaba la posibilidad de formar gobiernos autónomos.
– El poder legislativo residía íntegramente en las Cortes, unicamerales y con amplias atribuciones.
– El poder ejecutivo residía en el gobierno, formado por el consejo de ministros, el jefe del gobierno y la presidencia de la República.
– El poder judicial en manos de jueces independientes.
– Se reconocían muchos derechos y libertades, se plantea la igualdad absoluta ante la ley y se reconoce el derecho del Estado para expropiar bienes de utilidad social.
– Se establece el voto para todos los mayores de 23 años y por primera vez en España se permite el voto a las mujeres.
– El Estado se considera laico, reconocíéndose el matrimonio civil y el divorcio.
Esta Constitución fue aprobada por amplia mayoría 368 votos de los 464 totales, pero esto creó una profunda grieta entre los partidos de izquierdas y los de derechas. Niceto Alcalá Zamora fue proclamado presidente de la República y Manuel Azaña presidente del gobierno.
Desde este mismo momento, el nuevo gobierno presidido por el dirigente de acción Republicana (Azaña) impulso toda una batería de reformas que tenían como objetivo la modernización y democratización de la sociedad española.
Una de estas reformas fue sobre la cuestión religiosa, la intención del gobierno pretendía reducir la influencia de la Iglesia en la sociedad española. En la Constitución se contemplaba un Estado laico con libertad para todos los cultos y se suprimía el presupuesto para el culto y el clero, se permitía el divorcio, el matrimonio civil y se secularizan los cementerios.
El gobierno prohibíó que las órdenes religiosas se dedicasen a la enseñanza, publico la Ley de Congregaciones (1933) que limito la posesión de bienes a la Iglesia y prevéía la posibilidad de disolver a las que supusiesen una amenaza para el Estado o incumpliesen las normas constitucionales, este fue el caso de los jesuitas que fueron expulsados y sus bienes confiscados, por su voto de obediencia al Papa, el gobierno considera que daban prioridad a un poder extranjero por lo que podían considerar que dicha orden representa una amenaza.
La actitud manifiestamente hostil del Cardenal Segura (Primado del Papa)  y del Obispo de Vitoria provoco que el gobierno decidiese su expulsión de territorio español.
Vinculada a esta reforma, se produce otra que es la de la enseñanza, el objetivo era fomentarla y promover un tipo de educación liberal y laica. En primer lugar, se extendíó el derecho a la educación a toda la población, para esto se construyeron 10.000 escuelas y se contrato a 7.500 nuevos maestros, el presupuesto de educación crecíó en un 50%. La escuela se convirtió en mixta, laica, obligatoria y gratuita.
Para la mejora del nivel cultural general se promovieron otro tipo de medidas destinadas a los sectores más humildes. Entre ellas las misiones pedagógicas, que eran grupos ambulantes de universitarios que llegaban a zonas rurales apartadas con bibliotecas, coros, conferencias, cine, etc.
Una de las reformas más importantes fue la del ejército, tenia tanta importancia que Manuel Azaña ejercíó como Ministro de la Guerra, además de cómo presidente del gobierno. La idea era que el ejército necesitaba una profunda transformación para llegar a tener un ejército moderno, profesional y democrático.
En primer lugar resultaba primordial reducir el excesivo numero de oficiales, para ello se promulgo la Ley de Retiro de la Oficialidad, en la cual se obligaba a todos a jurar fidelidad a la República, en caso de negarse se les ofrecía el retiro con el sueldo integro, esta ley pretendía entre otras cosas controlar la interferencia de los militares en la vida política. También se cerró la Academia General Militar de Zaragoza.
Otras medidas fueron la de abolir el fuero militar, prohibir las publicaciones del ejército, periódicos y revistas y someter, desaparecieron los tribunales de honor, se sometíó a la jurisdicción militar a la civil y se creó la Guardia de Asalto, que era un fuerza de orden público fiel a los principios de la República.
Todas estas medidas tuvieron unos resultados desiguales, lo que si consiguieron fue la animadversión de algunos sectores del ejército, sobre todo del conocido como el de los africanistas.
Una de las aspiraciones de las sociedad española desde inicios del Siglo XIX era la reforma agraria, el gobierno de la República, se tomo la cuestión como prioritaria.
El gobierno tiene diversos objetivos, en primer lugar poner fin a los latifundios y a los rentistas del campo y por otra la de mejorar las condiciones de vida de los jornaleros.
Una de las primeras medidas fue la de proteger a los campesinos arrendatarios y a los jornaleros, se fijo la jornada laboral de ocho horas para el campo y se establecieron salarios mínimos y se obligo a los propietarios a poner en cultivo las tierras aptas para ello.
Lo que es la reforma realmente se inicia con La Ley de Reforma Agraria (1932), dicha ley permitía la expropiación sin indemnización de las tierras de la nobleza si eran cultivadas deficientemente, las arrendadas sistemáticamente o las que pudiendo ser regadas no lo eran.
La aplicación de esta ley fue encomendada al Instituto de Reforma Agraria (IRA), que era el encargado de expropiar las tierras y redistribuirlas entre las familias campesinas.
Los resultados fueron más bien escasos, pues la cantidad de hectáreas expropiadas fueron mucho menos de las esperadas y por lo tanto se asentaron muchos menos campesinos de los que se prevéían. Las razones de este fracaso, fueron la complejidad de la propia ley, la falta de presupuesto y la resistencia de los propietarios, que recurren a los tribunales, lo que ralentizaba aun más el proceso.
Todo esto causo un importante incremento de la tensión social, la oposición de los propietarios y la impaciencia de los campesinos, que iniciaron la ocupación de tierras, sin esperar, lo que causo enfrentamientos con los cuerpos de seguridad del estado, algunos de tanta gravedad como el de Casas Viejas, que llevo a una crisis de gobierno que termino con la dimisión de Azaña.
Otra de las reformas de gran importancia fue la del reconocimiento de las autonomías, la configuración del nuevo estado, definido por la constitución del 31, reconocía regiones donde existía un sentimiento nacionalista, para integrarlas en la República se les concede un régimen de gobierno particular.
En el caso de Cataluña, Francesc Macía, proclamó la República Catalana, pero tras una serie de negociaciones con el gobierno provisional, permitíó la anulación de esta medida, a cambio de la formación de un gobierno autonómico provisional (Generalitat). La misión de este gobierno fue la de redactar un estatuto de Autonomía para Cataluña.
El resultado fue el texto conocido como Estatuto de Nuria, presentado en las Cortes en 1931, fue aprobado a pesar de la oposición de los partidos de derecha. Fue aprobado en Diciembre de 1932.
En el caso del País Vasco, nacionalistas del PNV y carlistas presentaron el proyecto de Estatuto de Estella, pero los republicanos y socialistas se opusieron a su aprobación, ya que lo consideraban confesional, poco democrático e incompatible con la Constitución.
Finalmente en Octubre de 1936, ya iniciada la Guerra Civil. Se aprobó un nuevo texto, fruto del consenso entre nacionalistas, republicanos y socialistas. José Antonio Aguirre fue elegido como primer Lendakari.
En el caso de Galicia, el nacionalismo tenía mucha menos fuerza y el proyecto de estatuto no llego nunca a ser aprobado por el estallido de la Guerra Civil.
Como era de esperar en un gobierno en el que participaban los socialistas, las reformas laborales también ocuparon su espacio. El ministro de trabajo y líder del sindicato socialista UGT, Largo Caballero, planteó toda una batería de medidas encaminada a mejorar las condiciones de trabajo de los obreros y campesinos.
Fue fundamental la aprobación de la Ley de Contratos Laborales, en la que se regulaba la negociación colectiva, la Ley de Jurados Mixtos, que tenía poder de arbitraje vinculante en caso de desacuerdos laborales.
Se fijo la jornada laboral tanto en las fábricas como en el campo en 40 horas semanales, se estimulo el aumento de los salarios y se crearon seguros sociales.
Tras la dimisión de Manuel Azaña por los sucesos de Casas Viejas, Niceto Alcalá Zamora, disolvíó las Cortes y convocó elecciones. En 1933 triunfo en dichas elecciones los partidos de derechas y el Radical de Lerroux. Este nuevo gobierno paralizo inmediatamente todas las reformas. Con la llegada del Frente Popular al gobierno en 1936, se pretende retomar las reformas pero se verán definitivamente interrumpidas por la Guerra Civil.

Tema 8º de Selectividad
EL ESTATUTO DE ESTELLA Y LA Guerra Civil EN EL PAÍS VASCO
El Estatuto de Estella:
​Al finalizar la 1ª Guerra Mundial, el fervor autonomista aumentó en el País Vasco, al igual que en Cataluña. El gobierno liberal de Romanones creó una comisión para  reconocer un estatuto al País Vasco y compartir competencias entre el estado y la regíón. Pero la crisis económica y política del año 1917, con la consecuencia de cambio de gobierno, hicieron fracasar la tentativa estatutaria.
​La proclamación de la IIª República fue la gran oportunidad de que se hiciese realidad la autonomía vasca. Los problemas para llegar al estatuto, fueron la ausencia de los nacionalistas vascos del pacto de San Sebastián y la franca oposición de los carlistas al nuevo régimen republicano. Con todo, el proyecto continuo gracias al reconocimiento que la Constitución del 31 hacía de las realidades regionales y el papel impulsor de Fernando Sasivin, republicano, e Indalecio Prieto, socialista, para gestionar la inclusión de la autonomía vasca en la organización republicana.
​El movimiento autonomista vasco se puso en marcha el mismo 14 de Abril de 1931 (día de proclamación de la República) El iniciador fue José Antonio Aguirre, alcalde nacionalista de Getxo, con el movimiento de ayuntamientos en pro de una autonomía. Este movimiento culmina con la reuníón de Estella, 14 de Junio de 1931, en la que, la cooperación de nacionalistas, carlistas y católicos, con la inclusión de algunas enmiendas, se aprobó el proyecto de estatuto (Estatuto de Estella), cuya redacción se había encargado a la Sociedad de Estudios Vascos.
​El artículo más conflictivo del estatuto fue en el que se reservaba al gobierno autonómico la facultad de negociar Concordatos, con la Santa Sede. La cuestión resultaba muy problemática, por un lado la Constitución Republicana del 1931 definía  España como un país laico, y la voluntad del gobierno de izquierdas era la de separar completamente a la Iglesia del Estado, por otra parte, la expulsión del obispo de Vitoria, por la crítica de este del laicismo republicano, por parte del ministro de la gobernación complicaba mucho más la situación.
​Estas cuestiones causaron que el estatuto quedase en suspenso, el articulo en cuestión fue declarado inconstitucional, puesto que según el texto constitucional tan solo el gobierno central tenía el derecho de firmar acuerdos o tratados con otros estados, como es el caso del Vaticano.
​El 8 de Diciembre de 1931 se encargó la elaboración de un nuevo proyecto de estatuto a las comisiones gestoras de las disueltas diputaciones. De este modo, el gobierno se aseguraba que el futuro estatuto se haría conforme al espíritu laico y republicano de la Constitución, dado que la composición izquierdista de las comisiones gestoras le aseguraba un acercamiento a las posturas del gobierno central. La izquierda republicana y los nacionalistas apoyaron el nuevo proyecto con agrado. Por su parte los carlistas y el resto de grupos católicos lo rechazaron por tener un carácter antirreligioso y antiforal.
​Comparado con el anterior el nuevo estatuto recortaba las facultades autonómicas vascas, pero era más democrático, al reconocer el principio de representación proporcional en las elecciones del futuro parlamento vasco, y su espíritu de adaptación a la constitución.
​El 19 de Junio de 1932, la asamblea de alcaldes reunida en Pamplona, acepto mayoritariamente el proyecto, que respondía a las ideas de los nacionalistas y de la izquierda republicana. Navarra rechazo el proyecto de forma contundente, por la oposición de la izquierda socialista con una importante implantación en la vega y el carlismo, que contaba con muchos apoyos en la zona montañosa. En Agosto de 1933 los ayuntamientos vascos aceptan el estatuto, que excluía a Navarra. El referéndum definitivo fue convocado para el 5 de Noviembre. En Vizcaya y Guipúzcoa, el proyecto fue aprobado por amplia mayoría pero en Álava solo voto a favor el 47 % de la población.
​En las elecciones del 33 el nacionalismo consiguió una amplia representación, pero el proyecto de estatuto quedo congelado durante el bienio radical – cedista. En las elecciones de 1936 el Frente Popular incluyó la reivindicación del estatuto en el programa electoral de su rama vasca. Su triunfo lleva a la aprobación del estatuto en las Cortes. El estallido de la Guerra Civil no paralizó el proceso, siendo finalmente aprobado el 1 de Octubre de 1936. El texto realizado por el socialista Prieto, era más breve y simple que en redacciones  anteriores, para, de este modo, facilitar su más rápida aprobación. El Estatuto estuvo en vigor durante nueve meses escasos y solo fue efectivo en Vizcaya, hasta su conquista por las fuerzas franquistas en Junio de 1937.

La Guerra Civil en el País Vasco:

​El 18 de Julio de 1936, el País Vasco se dividíó geográficamente en dos zonas; Álava excepto el valle de Ayala, queda en el bando nacional, junto con la submeseta norte y Navarra; Vizcaya y Guipúzcoa se mantuvieron leales a la República, con Santander y Asturias. En Álava y Navarra la sublevación triunfa sin apenas resistencia. La implicación de los mandos militares y la fuerte implantación de los partidos de derecha le permitieron tener un rápido control de la situación en la que la acción de los requetes (milicias carlistas) fue determinante. En Guipúzcoa los sublevados de la guarnición de los cuartele de Loyola fue reducida rápidamente por la acción de las milicias de izquierdas y de la Guardia Civil. En Vizcaya el gobernador civil mantuvo la tranquilidad y no hubo disturbios. El nacionalismo vasco se mantuvo mayoritariamente fiel a la República.
​Al comenzar la guerra se constituyo la junta de defensa de Guipúzcoa formada por todas las fuerzas del Frente Popular, el PNV y la CNT. Muy pronto surgieron las disensiones, sobre todo entre nacionalistas y anarquistas que discrepaban con la política  a seguir y sobre la suerte de los prisioneros. A finales de Agosto el coronel Beorlegui, al mando de voluntarios navarros y fugitivos guipuzcoanos, emprendíó la ofensiva desde Navarra, tomando la ciudad de Irún el 4 de Septiembre. La toma de esta ciudad implicaba la ruptura de la comunicación con Francia de la zona norte republicana. En San Sebastián, los anarquistas estaban decididos a defender la ciudad casa por casa; pero los nacionalistas eran partidarios de abandonarla, por la imposibilidad de defenderla. Finalmente tras la conquista de la capital Donostiarra por los sublevados el día 13 Septiembre se estabiliza el frente en el valle del Deva.
​El 12 de Agosto de 1936 se había formado la junta de defensa de Vizcaya con mayor participación nacionalista que en la de Guipúzcoa. Pero en Octubre todas las competencias pasaron al recién formado Gobierno Vasco. El nacionalista José Antonio Aguirre fue proclamado como primer Lehendakari de un gobierno mixto de nacionalistas y republicanos de izquierda. Una de sus primeras medidas fue la creación del Ejercito vasco o Eusko gudarostea, que contaría con 25 batallones anarquistas y del Frente Popular y 20 compuestos de voluntarios  nacionalistas o gudaris. En Noviembre inicio este ejercito una ofensiva sobre Villareal, plaza clave para la defensa de Vitoria, ciudad controlada por los sublevados. La resistencia en la plaza por arte de los defensores locales y la rápida llegada de refuerzos causaron que la ofensiva terminase en derrota.
​Esta derrota obliga al gobierno vasco a mantener una actitud defensiva, para lo que construyo el llamado cinturón de hierro. La carencia de medios hizo que finalmente estas fortificaciones, planteadas inicialmente para defender toda la provincia de Vizcaya, solo defendiesen la zona Bilbao. Entre tanto el General Mola, que lideraba el ejercito del Norte ve la necesidad de ocupar la zona industrial de Vizcaya, para de este modo cubrir las carencias industriales que tenía el bando nacional que controlaba únicamente zonas agrícolas. A diferencia de la campaña que ocupo Guipúzcoa en la que tan solo se reunieron 3.000 hombres, para esta nueva campaña el Ejercito de Mola concentra una fuerza de cerca de 40.000 hombres, españoles e italianos y contando además con una poderosa fuerza aérea compuesta de aviones italianos y alemanes de la Legión Cóndor. La difícil geografía vizcaína hizo que el avance fuese muy duro y que frecuentemente se recurriese a la aviación para romper el frente, como en el caso de Otxandiano y Durango. El 26 de Abril de 1937, día de mercado, Guernika fue bombardeada repetidamente por la legión Cóndor, la ciudad, que no era un objetivo militar, quedo prácticamente destruida y hubo numerosas bajas entre la población civil.
​La muerte del General Mola en accidente de aviación  no trastoca los planes de invasión. El general Dávila reemplaza a Mola y comenzó el ataque contra las fortificaciones del cinturón de hierro. Este resulto mucho menos eficaz de lo que los republicanos esperaban, lo que se agravó al conocer los sublevados los puntos débiles a través de Alejandro Goicoechea, ingeniero jefe de la construcción del cinturón y derechista clandestino, que se paso de bando con los planos de las fortificaciones. Con la ruptura del frente los nacionales ocuparon Bilbao desde Artxanda el 19 de Junio de 1937, el resto de la provincia fue ocupado entre el 22 de Junio y el 2 de Julio. Tras la perdida de Bilbao los desmoralizados restos del Ejercito vasco abandonaron Vizcaya y se instalaron en Santoña, allí se rindieron a los italianos en el llamado Pacto de Santoña, Agosto de 1937.














TEMA 9 DE SELECTIVIDAD

LA CREACIÓN DEL ESTADO FRANQUISTA (1939 – 1959)


Como resultado del final de la Guerra Civil, se consolido en España un régimen dictatorial, implantado por Franco, y que se mantuvo hasta la muerte del mismo en 1975.
Podemos dividir este periodo en dos grandes etapas, la primera que abarca desde el fin de la guerra hasta 1959, periodo este que se caracteriza por el establecimiento de un sistema autoritario. La segunda etapa que va desde 1960 hasta la muerte del dictador en 1975, se produce una liberalización de la economía, con el fin de integrarse en el panorama internacional, pero no fue acompañada de un aperturismo político.
Como caracteristicasas del sistema  franquista podemos señalar su totalitarismo, entendíéndolo como una dictadura similar al fascismo italiano, en el que se cerró el parlamento y se prohibieron los partidos políticos y los sindicatos.
El caudillismo, los poderes se concentran en Franco, es jefe del Estado, presidente del gobierno, Generalísimo de todos los ejércitos y jefe del partido único.
El Estado se conforma como unitario y centralista, se utiliza la represión como medio para mantenerse en el poder y un absoluto control de los medios de comunicación, usando un sistema de censura previa.
Los pilares sobre los que el régimen se sustenta  fueron ,el ejército, el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET de las JONS) y la Iglesia católica.
Dentro de lo que conocemos como sistema franquista conviven diferentes “familias” o grupos de influencia. Encontramos a los falangistas, carlistas, ultra católico y monárquicos alfonsinos. La Iglesia también se convirtió en un grupo de presión representado sobre todo en el Opus Dei de los años 60.
En lo que se refiere a la institucionalización del Estado., la dictadura franquista pretendíó dar una imagen de legalidad con la promulgación de Leyes Fundamentales que ocupaban el lugar de una constitución, y con la creación de unas Cortes, que pretendían simular una normalidad, dicho sistema fue conocido como “Democracia Orgánica”
Entre las Leyes Fundamentales encontramos el “Fuero del Trabajo” (1938)  ley inspirada en la Ley de Corporaciones, del fascismo italiano.
En 1945 se publico el “Fuero de los Españoles” que pretendían dar una apariencia de libertades y que se uníó a la “Ley del Referéndum Nacional”
Después llego la “Ley de Sucesión del Estado” en la que dirigía la sucesión hacia una monarquía. Como consecuencia de esta ley se crean dos organismos, el Consejo de la Regencia y El Consejo del Reino, ambos designados por Franco.
La “Ley de Principios del Movimiento Nacional” se publico en 1958, en el que se reafirma al partido único y se incluía a los altos cargos del Estado tanto civiles como militares como miembros dirigentes del partido.
El Estado franquista organizaba la participación popular desde tres unidades básicas, la familia, el municipio y el sindicato.
La participación popular en las instituciones del Estado se reguló con  “La Ley Constitutiva de las Cortes” (1942), los representantes eran conocidos como procuradores, elegidos por el poder, entre ellos se encontraban los ministros, los jefes del partido y del sindicato, los alcaldes de las principales ciudades y los rectores de las universidades.
El gobierno decidía que proyectos eran discutidos en Cortes, se trata pues de un órgano de colaboración con la jefatura del Estado.
En lo que se refiere a la organización territorial, el gobierno decidíó por los gobernadores civiles en cada provincia, igualmente que los gobiernos militares, se restablecíó el sistema de Capitánías Generales y los alcaldes eran elegidos directamente por el gobernador civil.
Otro de los sistemas de poder del estado fueron los Sindicatos Verticales, el estado dictaba las condiciones laborales, negaba la posibilidad de la negociación colectiva, e ilegalizaba la huelga. Todo ello llevo a mantener los salarios bajos y permitíó amplios beneficios empresariales.
Con el cambio de la situación internacional y la necesidad de abrirse al exterior, obligo al intento del franquismo de modernizar su estructura política mediante una apertura sin cambios democráticos y reformando sus instituciones pero manteniendo una continuidad.
Con la llegada a la presidencia del gobierno de Carrero Blanco, comenzó a reforzarse el papel de una de las familias del Régimen. Los tecnócratas, vinculados al Opus Dei. Desde 1962 todos los gobiernos incluyen ministros tecnócratas.
Los objetivos de estos gobiernos, eran el desarrollo económico, una modernización de la administración, la legislación y las instituciones, todo ello sin abrirse políticamente. Su principio se basaba en la idea de que una prosperidad económica de la población supliría el ansia de libertad de la misma.
Entre las medidas, esta el hecho de que los delitos políticos dejasen de ser juzgados por tribunales militares y pasase a la jurisdicción civil, para lo cual se creó el Tribunal de Orden Público (TOP), con esta medida se pretendía suavizar la imagen de la dictadura en el exterior.
En 1967 aparecíó la Ley de Seguridad Social, que daba la cobertura social con cargo al estado, paro acceso a médicos y medicinas etc.
El intento de aperturismo llevo a toda una batería de leyes como, la Ley de Prensa, Ley de Libertad Religiosa, etc.
Finalmente en 1967 se da la última de las Leyes Fundamentales, La Ley Orgánica del Estado. Es la ley que pretende que a la muerte de Franco quede todo “atado y bien atado”
En 1969 Franco designo como sucesor en la jefatura del estado a Don Juan Carlos de Borbón, con el titulo de Príncipe de Asturias.
Con todo, las diferencias dentro del gobierno entre aperturistas e inmovilistas  estallaron públicamente en 1969 por el escándalo Matesa, las repercusiones fueron la expulsión de los tecnócratas del gobierno.
En los años siguientes aumentaron las medidas represivas por parte del gobierno, decretándose el estado de excepción en 1969 y 1970, ante esta situación cobra aun más fuerza el sector de los inmovilistas.
Toda esta situación viene marcada por la evolución de la oposición a la dictadura. Al igual que el franquismo fue cambiando con el tiempo, la oposición al mismo también evoluciono con los años.
Nada más finalizada la guerra, algo más de 400.000 personas, comprometidas con la República, abandonaron España, de ellos la mitad aproximadamente regresaron a España, bajo la promesa de que no se procedería contra los que no hubiesen cometido delitos, promesa que no se cumpliría.
En estos primeros años fue en el exilio donde se desarrollo la parte más importante de la oposición a la dictadura. El gobierno de la República y los gobiernos vasco y catalán se organizan en el exterior.
Una de las principales carácterísticas de este primer momento es que se continúa con la dispersión de esfuerzos que ya venía de la Guerra Civil. Por un lado republicanos, socialistas y algunos anarquistas son partidarios de crear un frente único y mediante la actividad diplomática forzar la caída del franquismo con la ayuda exterior, mientras que los comunistas, los del POUM y el resto de los anarquistas preferían como base de la insurrección popular.
Las dificultades, causaron, que la reconstrucción de la estructura de los partidos en el exterior fuese muy lenta y difícil, desarrollándose siempre desde la clandestinidad.
Dentro de este periodo de la oposición al primer franquismo podemos diferenciar tres etapas.
En la primera, que va desde el final de la guerra hasta 1944, se caracteriza por una escasa presencia interior, lo más importante fue la actividad de los maquis, que manténían la resistencia armada.
La segunda fase entre 1944 y 1947, estuvo condicionado por la victoria de los aliados, el objetivo de la oposición fue el de propiciar la intervención militar de los vencedores de la 2ª Guerra Mundial, en España. Otras organizaciones, comunistas principalmente intentaron generar una sublevación, desde Francia organizan partidas de guerrilleros que se infiltran en España para actuar en zonas rurales y servir como germen de una rebelión contra la dictadura, el intento de ocupación del Valle re Aran, que fue un completo fracaso fue el momento culminante de este periodo.
La tercera etapa, entre 1948 y 1951, viene definido por la seguridad de la oposición en que ninguna potencia esta dispuesta a la intervención en España. Además la acción de la policía franquista y de la Guardia Civil termino con la resistencia de los maquis en el interior, por otra parte los políticos exilados pierden cada vez más la noción de la realidad política española.
En lo que se refiere a la oposición interior se desarrolla por otros caminos paralelos a la política, sobre todo por las reivindicaciones laborales. Algunas organizaciones legales como “La Hermandad de Obreros de Acción Católica” y otras ilegales como el PCE iniciaron a plantear reivindicaciones encaminadas a mejorar el nivel de vida de los obreros.
Paralelamente comienzan revueltas estudiantiles el las universidades de Madrid y Barcelona, dichas protestas continuaron e impulsaron la creación del sindicato democrático de estudiantes.
Fue a partir de la década de los 60 cuando la conflictividad social crecíó en intensidad, la mayor parte de los conflictos se iniciaban por reivindicaciones laborales, aunque frecuentemente acababan politizándose.
Es en este momento en el que aparece un nuevo sindicalismo. La UGT con una cierta presencia en la clandestinidad y en 1964 nacíó Comisiones Obreras (CCOO), en el 68 un grupo escindido del mismo fundó la Uníón Sindical Obrera. (USO)
Tras los postulados del Concilio Vaticano IIº, aparecíó dentro de la Iglesia una actitud critica contra la dictadura, incluso en el ejército, pilar fundamental del régimen aparecíó una corriente a favor de la democracia, un grupo de oficiales fundo la Uníón Militar democrática (UMD)
En lo que se  refiere a la oposición política de estos años, el PCE, dirigido por Santiago Carrillo propuso la penetración en las organizaciones de masas para dirigirlas como oposición interna. El PSOE se reúne en Suresnes, Francia y se produce una sustitución de los líderes tradicionales y que residían en el exilio, por una ejecutiva joven, y que reside en el interior, su principal representante y secretario general fue Felipe González. En la extrema izquierda aparecen partidos como el PCI y organizaciones terroristas como el FRAP.
Uno de los grupos de la oposición moderada fue la Democracia Cristiana, algunos de cuyos miembros participaron en 1962 en el Congreso de Múnich, denominado por los franquistas como “contubernio”
Por otro lado los partidos nacionalistas como Eskerra Republicana y el PNV se revitalizan y en el año 1959 aparece ETA una organización socializante y de nacionalismo radical, partidaria de la lucha armada, que inicio en 1968.
A partir de 1973, con motivo de la crisis económica mundial, aumento considerablemente la conflictividad social. En 1974 se creó en París, la Junta Democrática de España, integrada por CCOO, los partidos de izquierda y personalidades de la derecha democrática, su objetivo es la creación de un gobierno provisional, que impulsase un régimen democrático y decretase una amnistía por delitos políticos. Por su parte el PSOE creo otra plataforma “Convergencia Democrática”, junto con la Democracia Cristiana. Las dos plataformas se unieron en 1976.
En estos años ETA y el FRAP incrementaron sus acciones y el franquismo respondíó con medidas represivas y condenas a muerte, como en el caso de un joven militante anarquista y la ejecución de cinco activistas de ETA y el FRAP.
El fallecimiento de Franco el 20 de Noviembre de 1975, dejo tras de si un régimen anacrónico y en crisis. La pretensión de dejarlo todo “atado y bien atado” termino siendo una ilusión sin fundamento.





TEMA 10 DE SELECTIVIDAD

CONSOLIDACIÓN Y CRISIS DE LA DICTADURA FRANQUISTA (1959 -1975)


​La victoria de Franco en la Guerra Civil tuvo unas repercusiones económicas muy negativas. A corto plazo sumíó en el hambre y la miseria a muchos españoles. A largo plazo, se consolido una economía poco competitiva que dificultó en gran medida la reconstrucción y el crecimiento económico de la posguerra.
​El objetivo principal de la primera etapa del franquismo fue la de llegar a la autosuficiencia económica (autarquía) Se fomentó una política económica, que buscaba el aislamiento del exterior y la sustitución del libre mercado por el control estatal de la economía.
​La política autárquica, causada en parte por la necesidad, impuesta por el aislamiento internacional, tuvo tres grandes ámbitos de actuación.
​Reglamentación del comercio; el estado controlaba las importaciones y las exportaciones y se precisaba de autorización administrativa para realizar estas acciones. Se reducen las importaciones a los productos considerados indispensables, lo que causa un encarecimiento de los productos y una gran escasez de bienes de consumo. Con motivo de la limitación en las importaciones de materias primas y electricidad se produce un importante descenso de la producción industrial.
​En segundo lugar se fomento la industria sobre todo la de interés estratégico, con el fin de asegurar la independencia militar y política del Estado. Se crearon empresas públicas y se nacionalizaron aquellas que siendo privadas eran consideradas indispensables.
​Se concedieron numerosas ayudas públicas a las empresas de bienes de equipo, lo que causo un considerable aumento del gasto público. En 1941 se nacionalizaron las empresas de ferrocarriles, creándose la RENFE y en 1945 las compañías telefónicas.
La intervención del estado se concentro con la creación del Instituto Nacional de Industria (INI) en 1941. Que impulso numerosas empresas públicas y su objetivo era generar los recursos que la empresa privada no fabricase, bien fuese por falta de rentabilidad o por necesitar mucho tiempo para resultar rentable o por requerir de una gran inversión. Los sectores prioritarios para el INI fueron los vinculados a la defensa nacional.
El tercer ámbito de intervención, afecto al sector agrario, en el que se regulo la producción, la comercialización, los precios y el consumo. Los bajos precios marcados por el estado provocaron el descenso de la producción y de la productividad.
El resultado de todas estas medidas y de la política autárquica, fue el profundo estancamiento de la economía española, se colapso el comercio, por el descenso de la producción y del consumo y evidentemente descendíó considerablemente el nivel de vida.
Los países europeos que se vieron afectados por la 2ª Guerra Mundial, tardaron entre 5 y 8 años en recuperarse España tardo 15 años en situarse en los niveles de 1935.
La durísima reglamentación del gobierno, que controlaba el mercado y la obligación a los productores de vender sus cosechas al estado por un precio prefijado y bajo causo un desabastecimiento generalizado de alimentos y el necesario racionamiento de los escasos recursos de primera necesidad, distribuidos mediante cartillas de racionamiento que funcionaron en España hasta 1952.
Ante esta situación, muchos productores, prefirieron esconder una parte de su producción para luego venderla en el mercado negro, en el que se obténían ganancias muy elevadas. Los precios de este mercado oscilaban entre 3 o 4 veces superiores al del mercado oficial.
A mediados de la década de los 50, resultaba evidente que las posibilidades de desarrollo económico, de una España sometida a la autarquía, estaban agotadas. Para salir de esta situación fue necesario un cambio de rumbo que permitiese abrir la economía española al mundo occidental y permitir de este modo el crecimiento económico.
Los gobiernos franquistas de finales de los 60 y de toda la década de los 60, dieron un profundo cambio económico al régimen, dicho cambio es manejado por los llamados tecnócratas.
Muchos de estos políticos, vinculados al Opus Dei, consideraban que el crecimiento y bienestar económico representaban la mejor garantía para la paz social. Estos nuevos gobiernos pretendían desarrollar criterios de eficacia en la gestión del Estado, apostando por un reformismo técnico que en ningún caso cuestionan el sistema político, pero si buscan el solucionar la malísima situación económica derivada de la autarquía.
La primera de estas correcciones fue el “Plan de Estabilización” (1959), su principal objetivo fue poner fin al fuerte intervencionismo estatal en la economía, liberalizando las acciones comerciales y financieras. Esta intervención se organizo en tres etapas:
– Estabilización de la economía; para reducir la inflación, se elevaron los tipos de interés, se limito la concesión de créditos bancarios y se congelaron los salarios. Además se propuso una reforma fiscal que aumentase la recaudación del estado.
– Liberalización interior de los mercados, con la eliminación de los organismos estatales interventores y de los precios fijos.
– Liberalización exterior de la economía, eliminando los obstáculos para la entrada de mercancías y capitales que permitían las inversiones extrajeras.
Todas ésta medidas pretendían incorporar a la economía española en los circuitos internacionales para de este modo permitir su crecimiento.
En la década de los 60, se pusieron en marcha, “Los Planes de desarrollo económico y social” para supervisar su cumplimiento se creó una Comisaría del Plan. La finalidad de todo esto era impulsar desde el Estado, a partir de un programa de inversiones del sector público además de ofrecer información y ayuda a los inversores privados.
En lo que se refiere a estos planes encontramos dos ejes de actuación, los que se refieren a acciones estructurales, que buscaban solucionar deficiencias de la industria y los focos de desarrollo, que intentaban reducir los desequilibrios regionales, promoviendo industrias en zonas donde no existía.
Los planes nunca resultaron eficaces, aun así su mayor logro fue el de dotar al país de infraestructuras de carreteras, tendidos eléctricos, etc. Lo que resulto muy favorable para el posterior desarrollo del país.
Finalmente la industria actuó como motor de la expansión económica entre 1960 y 1973, el crecimiento industrial anual fue del  10%, se produce la mejora de la productividad y aumento la fabricación de los bienes de equipo.
La mejora de la productividad permitíó el descenso de los precios lo que favorecíó las exportaciones y aumento los salarios, hechos que junto con la popularización de la compra a plazos, llevaron al aumento del consumo sobre todo de electrodomésticos y coches.
Las industrias químicas, energéticas, la siderurgia y la construcción naval fueron los auténticos motores de este crecimiento.
El aumento del número de los puestos de trabajo en las zonas industriales provocó un éxodo rural y por lo tanto un descenso en la disponibilidad de la mano de obra campesina, lo que causo el alza de los salarios agrícolas.
Por otra parte los propietarios agrícolas se vieron obligados a mecanizarse para compensar el descenso de la mano de obra, al uso de abonos químicos y la intensificación de los cultivos para de este modo mantener sus rentas. Desde el gobierno se incentivo la concentración parcelaria y se facilito la construcción de nuevos sistemas de regadío.
Otro de los grandes cambios de los años 60 fue el gran aumento de la terciarización de la economía por el aumento sobre todo de distribución y comercio, la mejora de los precios del transporte y sobre todo del turismo.
La llegada masiva de turistas supuso una elevada fuente de ingresos y con el aumento de la actividad hotelera y de todos los servicios complementarios, aumento el empleo. Las necesidades de financiación para este sector favorecieron las inversiones y los beneficios bancarios.
Por primera vez los productos agrícolas dejaron  de ser el número uno en volumen de exportación, fueron sustituidos por bienes acabados. Con todo la balanza comercial era negativa, pero estaba compensada por los ingresos del turismo, el dinero que mandaban los emigrantes y las inversiones de capital extranjero lo que dejaba la balanza de pagos como positiva.
Lo favorable de la coyuntura internacional permitíó el rápido crecimiento de la economía española.
La emigración que absorbía el sobrante de mano de obra española, por parte de los países de Europa occidental contribuyo de forma muy importante en el equilibrio de la balanza de pagos y en mantener un alto nivel de ocupación.
La mejora del nivel de vida de los españoles fue muy significativa, entre 1960 y 1975. Continuaba siendo inferior al de los países de su entorno, con todo la mejora supuso una importante transformación de la estructura social española.
La economía industrial y la expansión del sector servicios dieron lugar a una importante transformación de la sociedad española. España se consolida como una sociedad capitalista e industrializada en la que los sectores asalariados eran mayoritarios y producíéndose un aumento de los que llamamos la clase media.
La distribución sectorial de la población es muestra de la transformación social, los campesinos pasaron de representar el 50% de la población en 1950 al 21% en 1975 mientras que los trabajadores industriales fueron del 24% en el 50 al 38% en el 75, los que más crecen son los servicios del 25% al 41%.
Se consolida una burguésía urbana y aumento de forma considerable el número de funcionarios del estado.
Estos cambios en la estructura de la sociedad, supuso que en poco más de diez años se dejo la miseria y la férrea moral de la posguerra para avanzar hacia unas pautas sociales y unos hábitos culturales propios de una sociedad moderna e industrial.
El aumento del poder adquisitivo llevo a los españoles  hacia la sociedad de consumo, que como partía de niveles muy bajos se desarrollo con gran intensidad. Los hogares españoles comenzaron a equiparse con electrodomésticos y se popularizo el automóvil.
Se extendíó la demanda de educación, que se consideraba como herramienta necesaria para el ascenso social pudiendo  alcanzar mejores trabajos. En 1970 la Ley General de educación remodelo todo el sistema lo que supuso el aumento de la población escolarizada, el analfabetismo disminuyo de forma drástica hasta alcanzar el mismo nivel que tenían los países del entorno.
Uno de los cambios sociales más importantes fue el que se produjo en la estructura familiar. Las familias amplias de tradición rural fueron sustituidas por la familia nuclear, típica de los modelos urbanos. Los jóvenes comenzaron a viajar al extranjero, volviendo con nuevas ideas y abandonaban el hogar familiar para instalarse por su cuenta.
La condición femenina comenzó a modificarse, la mujer dejo su papel tradicional de madre y esposa para incorporarse al mundo de los estudios, la universidad y el trabajo remunerado, sobre todo en el sector servicios. Aparece un nuevo movimiento feminista. Aun así la tasa de ocupación femenina se mantuvo muy por debajo de la europea.
Tras el  Concilio Vaticano IIº un sector de la Iglesia comienza a distanciarse del régimen y se aproxima con los sectores sociales más democráticos.
El proceso de cambio social y las nuevas pautas culturales, en lugar de fortalecer el Régimen franquista, tal como esperaban los teóricos del desarrollismo, debilitaron sustancialmente sus apoyos sociales. De este modo el cambio social estimulo el fortalecimiento de un nuevo tipo de oposición, que reclamaba la democratización del régimen, libertades políticas y sindicales, en conclusión una sociedad más abierta y en consonancia con los nuevos movimientos culturales europeos.






















TEMA 11 DE SELECTIVIDAD

LA DICTADURA FRANQUISTA EN EL PAÍS VASCO

​Al final de la Guerra Civil, supuso que la población quedase profundamente dividida entre vencedores y vencidos. La etapa inicial esta caracterizada por una intensa represión política, la reanudación de las actividades industriales (las destrucciones de industrias por la guerra fueron escasas en el País Vasco). De este modo se dio inicio al largo periodo que conocemos como franquismo, en los que se mezclo un importante crecimiento económico (sobre todo a partir de los años 60) con las actividades clandestinas de oposición a la dictadura, tanto en lo laboral (sindicatos como en lo político, por parte de los partidos en el exilio, además de organizaciones como ETA, a partir de los años 50.
​Con la ocupación de las tropas franquistas de todo el territorio desde Junio de 1937 se inició una etapa que comenzó desmantelando todas las instituciones creadas durante la República y sobre todo las referidas al régimen autonómico. Durante este periodo en el que continua la guerra la represión fue muy directa contra miembros de partidos y sindicatos así como contra todos los relacionados con el mundo culturas vasco.
​Los socialistas, nacionalistas y comunistas que tras el “Pacto de Santoña” (que supuso la rendición de los batallones nacionalistas en 1937 y se confirmo en esa localidad cántabra) no pudieron exilarse fueron encarcelados y en muchos casos condenados a penas de muerte.
​Dentro de la política represiva se encuentra la prohibición y persecución de las manifestaciones lingüísticas y culturales no castellanas, que pudieran servir como base para el mantenimiento de actividades o ideas nacionalistas. El euskera fue considerado como un dialecto, totalmente inapropiado para la vida pública y para el ejercicio profesional. La lengua vasca es desterrada de la enseñanza, la administración pública y de los medios de comunicación, e incluso de los espectáculos públicos.
En los años 40, los bajos salarios unidos a las larguísimas jornadas laborales y por lo general a las durísimas condiciones de vida, causaron huelgas y manifestaciones obreras, que fueron duramente reprimidas por la policía persiguiendo cualquier disidencia laboral o política opuesta al régimen.
​En la primavera de 1947 los partidos y sindicatos clandestinos, (agrupados en el Consejo de la Resistencia) dependientes del gobierno vasco en el exilio iniciaron una serie de concentraciones para el 14 de Abril, fecha en que se conmemoraba la proclamación de la IIª República. El éxito de esta convocatoria fue la razón para el llamamiento a un paro obrero para el primero de Mayo, que pretendía protestar contra la dictadura. Ese día se manifestó un importante número de trabajadores y se declararon en huelga. El gobierno amenazó con el despido a los huelguistas y se movilizó al ejército, finalmente la huelga se duro dos días. Un grupo de empresarios negocio la anulación de las sanciones a cambio del final de la huelga, además algunos empresarios se negaron a facilitas al gobierno la lista de obreros que siguieron la huelga y por ello fueron sancionados.
​Este éxito supuso el fin de la colaboración entre las fuerzas políticas y sindicales opuestas al franquismo, por otra parte, la represión policial en los meses posteriores, supuso el desmantelamiento definitivo de las estructuras clandestinas de la UGT y CNT siendo los más beneficiados el gobierno vasco en el exilio y el sindicato de solidaridad de trabajadores vascos que pudieron rentabilizar el éxito de la convocatoria huelguística.
​Los años cincuenta vienen caracterizados por la inactividad de partidos y sindicatos, unido al aumento del control y la represión por parte del gobierno de la dictadura.
​Durante este periodo, los nacionalistas se dedicaron a difundir la lengua y la cultura vasca, mediante la creación de grupos de montaña, grupos de coros y danzas, para dichas actividades contaron con la colaboración de muchos sacerdotes de ideología nacionalista.
​Por otro lado la Iglesia, contribuyo a la creación de las Juventudes Obreras Católicas (JOC) y de la Hermandad de Obreros de Acción Católica (HOAC) que además de participar en la oposición política al régimen desde las fábricas y los talleres, fueron el semillero de futuros dirigentes políticos y sindicales.
​En este ambiente, un grupo de jóvenes estudiantes, fundaron a finales de los 50 un grupo llamado EKIN, de ideología profundamente nacionalista y disconforme con la inactividad del PNV. En 1959 crearon Euskadi ta Askatasuna (ETA)
​Esta nueva organización se centro en sus primeros años en los aspectos más etnicistas y culturales del nacionalismo vasco, pero la clandestinidad y la ruptura definitiva con el PNV les llevaron hacia actitudes mucho más radicales, como la lucha armada.
​En los años 60 se produce un intenso crecimiento económico en Euskadi, lo que causo la llegada de mucha población, para trabajar en la industria. Esta llegada y el aumento de las actividades fabriles causaron un aumento de la demanda de vivienda y un aumento de la contaminación.
​En el año 1962 se inicia una huelga en Asturias, organizada por los comunistas agrupados en Comisiones Obreras (CCOO), dicho movimiento se extendíó rápidamente por toda España. En Vizcaya todas las empresas del metal se declararon en huelga. En pocos días el número de obreros en huelga pasó de los 200.000. El gobierno declaró el Estado de Excepción, contándose por miles el número de obreros detenidos o despedidos.
​Entre las consecuencias de esta huelga podemos destacar el hecho de que el movimiento obrero consiguiese liderar la oposición antifranquista, mediante sus propias organizaciones y que sus reivindicaciones fuesen tenidas en consideración por los grupos políticos de oposición. Incluso en organizaciones como ETA se acentuaron las tendencias de izquierda y convivían las ideas del marxismo revolucionario con los nacionalistas radicales, dentro de la misma organización.
​Las tensiones sociales provocadas por el crecimiento económico y los crecientes deseos de cambio político, provocaron multitud de conflictos laborales, en los que las reivindicaciones salariales, se mezclaban con demandas de mayor libertad política. Fueron militantes comunistas y socialistas, integrados en los jurados de empresa y en el sindicato vertical, los que orquestaron todas estas iniciativas obreras.
​Quizás podamos destacar el conocido como “Huelga de las Bandas” en una empresa de la binación de Etxebarri, que se prolongo entre Noviembre de 1966 a Mayo de 1967, convirtiéndose en la huelga más larga de la dictadura.
​Por su parte ETA, comienza a derivar, cada vez más rápidamente hacia posiciones violentas, lo que causo escisiones dentro de la organización, entre los nacionalistas más radicales y los revolucionarios de izquierdas. Estos últimos abandonaron la organización, agrupándose en la extrema izquierda maoísta y trotskista.
​El 7 de Junio de 1968 Txabi Etxebarrieta y el guardia civil José Pardines mueren en un tiroteo, pocos días después es tiroteado en el portal de su casa el comisario de la político social de Guipuzcoa Meliton Manzanas. Este primer atentado organizado por ETA, supone la ruptura con el nacionalismo tradicional y del triunfo del militarismo y de la llamada espiral de acción – reacción – acción. El objetivo es poner de manifiesto la represión del estado franquista, provocando una mayor conciencia de masas, capaz de aceptar la lucha armada como único medio de enfrentarse a la dictadura.
​En el final de los años 60, con el aumento del número de huelgas, el inicio de oposición a la dictadura desde algunos sectores del clero y las acciones de ETA, el régimen reacciona con un consejo de guerra contra 16 miembros la organización, acusados de la muerte de Melitomn Manzanas y otros actos de violencia. El juicio escenificado en la Capitánía General de Burgos a principios de 1970, causo importantes protestas tanto por toda España como en el extranjero, lo que logro la conmutación de las penas de muerte impuestas a seis de los acusados, por otras de prisión. Muchos de los activistas vascos de la transición. Empezaron su camino en las movilizaciones de protesta contra el proceso de Burgos.
​Desde este momento los grupos nacionalistas intensificaron sus actividades políticas y culturales que se hacían presentes con sus reivindicaciones en cualquier acto público. La reacción del franquismo convierte estos actos en un problema de orden público.
​Añadido a esta situación se produce el inicio de una importante crisis económica y el fortalecimiento de las organizaciones sindicales clandestinas, lo que causo que las reivindicaciones laborales se juntasen con las de índole política.
​Uno de los hechos más relevante de estos últimos años del franquismo fue el atentado mortal contra el almirante Carrero Blanco, presidente del gobierno, el 20 de Noviembre de 1973, que fue sustituido por Carlos Arias Navarro y supuso la escisión de ETA entre los partidarios de separar las acciones políticas de las armadas (ETA militar) y los que querían mantener la lucha armada bajo objetivos políticos (ETA político militar).
​Con la muerte de Franco el 20 de Noviembre de 1975, se da inicio a un nuevo periodo que es de de la transición a la democracia.















Tema 12º de Selectividad

LA TRANSICIÓN: LA CONSTITUCIÓN DE 1978 Y
EL ESTATUTO DE GUERNIKA


LA TRANSICIÓN:

​El proceso histórico de la transición discurríó con dos objetivos fundamentales: la construcción de un estado descentralizado que reconociera para las regiones y nacionalidades una entidad independiente administrativamente y con capacidad de gestión y la negociación de un consenso entre las distintas fuerzas político – sociales que sirviera para dotar al régimen de una constitución ampliamente consensuada. El primer proceso, se llamaría, Estatuto de Autonomía, y por el segundo algunos partidos, ante la realidad social del momento, abandonaron ciertas ideas que habían sido claves en la oposición al franquismo.
​Durante la etapa final del franquismo, la oposición, pese a no ser mayoritaria, ocupaba ya puestos de relevancia social indiscutible, y su espíritu penetraba incluso en sectores que estaban colaborando con el régimen. El talante general de estos grupos era reformista, y deseaban que la transición del franquismo al estado monárquico se produjera con el menor costo social y político posible.
​La reforma de la estructura territorial del estado llegaría a convertirse en uno de los temas claves de la transición. La reivindicación histórica de las autonomías, protagonizada desde el Siglo XIX por vascos y catalanes, había sido negada durante todo el régimen franquista: pero la herencia ideológica de la república prestaba antecedentes históricos a los promotores de la reforma de 1978.
​En los primeros años del postfranquismo, el impulso nacionalista, se manifestó con tanta fuerza, que obligo a los políticos a plantearse como tarea fundamental la reforma administrativa y territorial del país. De este planteamiento resultaría el estado de las autonomías, configurado a partir de la Constitución del 78, aunque no sin conflictos. La mayoría de los órganos políticos y sociales del País Vasco habían hecho suya la reivindicación autonómica e incluso partidos políticos que luego iban a ser menos periféricos, como el PCE y el PSOE, participaron de la oleada de vasquísimo. El PSOE aceptó la nacionalidad vasca y la ikurriña, bandera del nacionalismo, como símbolo de los socialistas vascos, aunque sufríó la escisión de la Federación Navarra, que formo una organización separada en 1978. Todo esto sería determinante en la negociación constitucional, cuyos principios autonómicos fueron señalados en un clima de fuerte presión nacionalista y en medio de una campaña de atentados de ETA. En estas condiciones, el País Vasco se convertiría en una de las piezas principales de la transformación territorial del estado.
​El PNV, que había celebrado su primer congreso de la transición en 1977 y había participado con el PSOE, Euskadiko Ezquerra…, en el Primer Consejo General Vasco, planteo unas reivindicaciones constitucionales respecto de la autonomía con las que no transigieron ni UCD ni los socialistas. La Constitución de 1978 a pesar de ser la primera que reconocía, las reivindicaciones nacionalistas, no colmaba todas sus aspiraciones. Por su parte los nacionalistas deseaban la integración territorial de Navarra. No obstante, la constitución confirmaba la indisoluble unidad de España y dejaba a Navarra pendiente de un proceso difuso y controvertido. Como compensación, la disposición transitoria segunda del texto constitucional facilitaba el acceso a la autonomía a los territorios que en el pasado hubiesen plebiscitado afirmativamente proyectos de estatuto de autonomía, lo que el País Vasco había hecho durante la Segunda República.
​Sin embargo,  la compensación no fue suficiente y el PNV se uníó a las fuerzas abertzales en la campaña para la abstención en el referemdum constitucional de 1978. La constitución fue aprobada en Álava; pero en Vizcaya y en Guipúzcoa, el voto favorable no llega al 50 % del censo. El procedimiento constitucional, permitía a vascos, catalanes y gallegos, acceder a una rápida autonomía, al otorgar la iniciativa para la elaboración de un proyecto de estatuto a los parlamentarios de 1977. Aunque el estado ayudaría a definir la nacionalidad vasca y las competencias de su autogobierno, su aprobación consensuada en Madrid iba a servir para radicalizar algunos postulados ideológicos.
​En 1978, la izquierda radical nacionalista formaría HB Herri Batasuna. El programa de esta coalición conténía seis puntos fundamentales, entre ellos: libertades democráticas, con reconocimiento, del derecho de autodeterminación: reconocimiento de la soberanía plena para la nacíón vasca y su integración territorial (incluyendo Navarra): defensa del esukera y amnistía total, con retirada progresiva de las fuerzas de orden público.
​Desde 1976, las acciones de protesta obrera, las reacciones populares con participación masiva en huelgas generales, manifestaciones, semanas pro amnistía y los enfrentamientos entre las diferentes fuerzas políticas coincidieron con un endurecimiento en las acciones de ETA. Se incrementaron de forma significativa los atentados contra miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad, del ejercito y simpatizantes vascos de grupos de derechas. En 1979 hubo 78 muertos y al año siguiente 96. El mantenimiento de los atentados, causa una gran inestabilidad en las filas militares. Después del refuerzo del sistema democrático tras el intento de Golpe de Estado el 23 de Febrero, se consolidó la línea dura en algunos sectores del gobierno lo que provocó una actitud de mayor reticencia ante los nacionalistas.
​En cuanto a la Iglesia, se adapto sobre la marcha al ritmo de los acontecimientos, después de haber tenido un papel en la oposición al franquismo especialmente personificada en la figura del obispo de Bilbao, Antonio Añoveros. Con la democracia, una mayoría del clero mantuvo sus referencias nacionalistas, apoyando la posición del nacionalismo moderado e institucional. El clero, en definitiva, se suma a la reivindicación social que pedía un  reflejo institucional de la personalidad vasca en el marco de un estado democrático.

La Constitución de 1978.

Si la inmensa mayoría de las constituciones española han sido obra casi en exclusiva de un solo partido, la Constitución elaborada por las Cortes elegidas el 15 de Junio de 1977 y aprobada en referéndum el 6 de Diciembre de 1978, se caracterizo por ser un texto consensuado entre los diferentes partidos con presencia en cortes. El objetivo de dicho texto era regular la convivencia democrática y afrontar los grandes problemas de índole político como la forma de organizar el nuevo estado democrático, la cuestión de las nacionalidades, la creación de un estado democrático de derecho, etc.
​Se adopto la monarquía como forma de estado, sobre todo por la decidida actitud de Don Juan Carlos I, en defensa del sistema democrático y la capacidad que tenía la monarquía para integrar a sectores claves del franquismo, como eran el ejército y la policía, además de permitir la integración de socialistas y comunistas en el proceso de transición. La casi totalidad de los partidos políticos con representación se mostraron de acuerdo con aceptar el sistema de monarquía parlamentaria.
En su artículo 1º la Constitución define “España se constituye como un estado social y democrático de derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia y el pluralismo político”
Este texto constitucional desarrolla en sus artículos toda una serie de previsiones sobre “el Imperio de la ley como expresión de la voluntad popular” es decir, un estado de derecho, la promoción del progreso y la cultura, la mejora de la economía para asegurar una buena calidad de vida, estado social además de una amplia protección de los derechos y libertades individuales.
En el 78 se parte del principio de soberanía nacional, los electores eligen a los miembros del Congreso de los Diputados y del Senado, ambos con capacidad para controlar el gobierno. Este necesita el apoyo del Congreso para gobernar. En determinadas ocasiones el congreso puede hacer dimitir al ejecutivo mediante una moción de censura. Además se reconoce la iniciativa legislativa popular.
En la constitución se acepta la existencia de nacionalidades y regiones dentro del estado español. Desde este punto se organiza la posibilidad de que cada una de ellas, acceda al autogobierno. El nivel de competencias cedido por el gobierno central a los territorios no son homogéneas, dependen de razones como la existencia de una lengua propia, insularidad o el rec9onocimiento de derechos históricos. Todas pueden elegir su propio parlamento, que apruebe las leyes referidas a materias de las que tienen las competencias, aprueban los presupuestos de sus territorios y designan al presidente de los gobiernos autonómicos.


​EL ESTATUTO DE GUERNIKA:

​El Estatuto de autonomía del País Vasco se llamo de Guernika por haber sido esta ciudad la sede de la reuníón en la que fue aprobado, el proyecto, con un amplio consenso.. Antes se constituyo el Consejo General Vasco, formado el 4 de Enero de 1978. Era un  órgano preautonómico al que decidirían libremente su plena incorporación, las provincias o territorios de Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra, a través de sus Juntas Generales o de su órgano foral competente.
​El primer cometido del Consejo General Vasco, cuyas actividades comenzaron en Febrero de 1878, con la ausencia de Navarra, fue nombrar a un representante de la comisión mixta que había de iniciar la transferencia de competencias del estado al ente preautonómico. El primer bloque de competencias se transfirió en Julio. Se trata de responsabilidades en Agricultura, industria, comercio y urbanismo. Privada de todo poder normativo, la preautonomía, sin embargo tuvo un alto poder político cuyo reconocimiento jurídico de la personalidad vasca.
​En Noviembre, el Consejo General Vasco, reuníó una asamblea parlamentaria vasca para elaborar, el proyecto de estatuto. Se confecciono un texto, partiendo del elaborado por el PNV, que fue apoyado por la izquierda nacionalista. A su vez, los socialistas plantearon alguna enmienda en los temas de trabajo y seguridad nacional.
​El Estatuto de Guernika representaba un avance importante en algunas reivindicaciones históricas vascas, aunque sustancialmente era muy semejante al que estuvo en vigor durante la Guerra Civil. Defendía la nacionalidad vasca como una comunidad de derecho integrada por las cuatro provincias y reconocía al País Vasco amplias competencias administrativas, de orden público y culturales.
​El 29 de Diciembre era presentado en Guernika y entregado en las Cortes. En 1979, los parlamentarios vascos ratificaban el Estatuto en la diputación vizcaína. Entretanto HB se opónía al Estatuto y presentaba un modelo alternativo, que constaba de la uníón indisoluble de Euskadi.
​Tras la presentación del proyecto, se abriría una fase en la que el gobierno y su partido la UCD, trataron de oponerse a lo dispuesto en él, en tanto desbordaban y contradecía la Constitución. No sería hasta Junio, tras las elecciones de Marzo de 1979, cuando la UCD hizo públicos sus puntos de disconformidad con el estatuto. Al fin se planteo un proceso negociador, en el que participo personalmente Adolfo Suárez, que servia para acercar posiciones y llegar a un acuerdo sobre el contenido de las principales competencias estatutarias, suavizando algunas declaraciones de principios y modificando él testo original para adaptarlo a la Constitución. Es indudable que esto supone una victoria del nacionalismo moderado y del reformismo gubernamental. Era también  la confirmación del estado de las autonomías, producíéndose la identificación de amplios sectores sociales con el nacionalismo moderado, confirmada por su predominio electoral hasta 1987.
​De esta forma, en el texto final del estatuto, la realidad nacional se convirtió en nacionalidad. Pero en la disposición adicional se señalaba que la aceptación del régimen de autonomía que se establecía en el estatuto no implicaba la renuncia del pueblo vasco a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia que podían ser actualizados de acuerdo con lo que se estableciese en el ordenamiento jurídico.
​En Octubre de 1979, el Estatuto fue sometido a referéndum. La campaña para el mismo sirvió para polarizar aún más las posiciones. PNV, PSOE, UCD, EE, PCE y una parte de AP apoyaron el sí; HB, EMK, LKI y reductos tradicionalistas mantenedores del foralismo pidieron el no. El 25 de Octubre de 1979 El Estatuto fue aprobado por el 54%  del censo y con un 40,3% de abstenciones y un 5,14% de votos en contra. Los lideres nacionalistas con Carlos Garaikoetxea a la cabeza, quien sería el primer Lehendakari de la autonomía vasca, ratificaron de este modo el inicio del proceso autonómico. Pero el alto porcentaje de rechazo (abstenciones y votos negativos) indicaban la profunda división existente entre los vascos. Aunque también el fuerte pluralismo político de la sociedad vasca.

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