Hegemonía española

4.3 Expansión de la Corona de Aragón en el Mediterráneo

En pugna con Francia y, con la oposición habitual del Papado, la Corona de Aragón formó un Imperio mediterráneo durante siglos bajo dominio Aragónés y español.

Comenzada por Jaime I, la posterior expansión ocupará Sicilia; con Jaime II se obtuvo Cerdeña y tuvieron lugar las campañas de los almogávares, que llegan a crear ducados aragoneses en Grecia. En el s. XV Alfonso V se proclamó rey de Nápoles.

Este expansionismo favorecíó sobre todo a la burguésía catalana que creará factorías y consulados por todo el Mediterráneo en dura competencia con las repúblicas comerciales italianas (Génova, Pisa, Venecia). La introducción de la letra de cambio y otros instrumentos económicos favorecieron el despegue de Barcelona, Valencia o Palma de Mallorca aunque quedaron frenadas por la crisis derivada de la peste del siglo XIV.

4.4 Las rutas atlánticas: castellanos y portugueses. Las Islas Canarias

A mediados del Siglo XIV, una vez que Castilla reconquista y controla el estrecho, comienza la expansión hacia el Atlántico. Las islas Canarias y el norte de África serán los principales objetivos desde comienzos del s.XV.

Los portugueses llevaban tiempo colonizando las costas de África y abriendo rutas comerciales hacia Oriente, especialmente desde que Vasco de Gama dobla el Cabo de Buena Esperanza (1497).

De ese modo, los conflictos con Portugal no se hacen esperar pues coinciden los intereses expansionistas de ambas coronas. En 1479 se firmó el Tratado de Alcaçovas por el cual Portugal renunciaba a Canarias (en el contexto de la guerra por Castilla entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja) pero durante varios años las islas se resisten a la conquista. El proceso de colonización es muy similar al que se utilizará en América, entregando capitulaciones a particulares que tomaban las tierras en nombre de la Corona y se las reparten. La población indígena quedó diezmada por la guerra y las enfermedades.


5.1 Uníón dinástica: Integración de las coronas de Castilla y de Aragón

El matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en 1469 abre la posibilidad de una nueva entidad política: la monarquía hispánica. Esta uníón dinástica fue el resultado de la guerra por la herencia de Enrique IV Trastámara quién dejó la corona de Castilla a su hija Juana la Beltraneja mientras que Isabel reclama sus derechos al trono al considerar que Juana no era hija legítima. La Beltraneja gana apoyos al casarse con su tío, el rey de Portugal, mientras que Isabel los busca al casarse con el heredero de Aragón. Isabel será reconocida como reina de Castilla en el Tratado de Alcaçovas (1479).

El triunfo de Isabel y Fernando provoca la uníón de Castilla y Aragón aunque ésta fue más personal que jurídica o institucional. Así, cada corona mantuvo sus propias instituciones y costumbres (incluidas Cortes, moneda e impuestos) menos la Inquisición que se crea para ambos territorios.


5.2 La conquista del Reino Nazarí y la incorporación del Reino de Navarra

Los Reyes Católicos pacificaron el territorio, consolidaron sus monarquías y mantuvieron las respectivas expansiones territoriales. En consecuencia, Canarias se incorpora a Castilla (1479), se conquista el reino nazarí de Granada (1492), sucede el descubrimiento de América (1492) y la anexión de Navarra, fallecida ya la reina (1512).

La conquista de Granada se preparó como una cruzada contra los infieles, porque el Papa emite una bula. Las campañas duraron diez años necesitando un gran esfuerzo de coordinación y financiación de los monarcas, la Iglesia y la nobleza. La capitulación de Boabdil permitíó la conquista el 2 de Enero de 1492 con unas condiciones generosas para la población, que más tarde se incumplieron en gran medida.

Navarra fue conquistada en 1512 con Fernando el católico en el contexto de la guerra con Francia. Mantuvo sus instituciones y leyes.


5.3 La integración de las Canarias y la aproximación a Portugal

La exploración y posesión del archipiélago canario pasa por la intervención de aventureros castellanos, portugueses, mallorquines o normandos. Tras la firma en 1479 del Tratado deAlcaçovas se impulsó la conquista de las islas. Ésta será encabezada por Alonso Fernández de Lugo, quien se apoyó en las primeras poblaciones indígenas cristianizadas. Los nativos, guanches en su mayoría, quedaron prácticamente extinguidos.

El acercamiento, de Portugal fue preparado por los Reyes Católicos mediante su política matrimonial. Sin embargo, el casamiento de su hija Isabel con el portugués Manuel “el afortunado” tras la muerte de su hermano, fracasó por la prematura muerte del hijo de ambos, quien pudo haber sido el heredero de ambas coronas.


5.4 La organización del Estado: Instituciones de gobierno

Los Reyes Católicos instaurarán un Monarquía Autoritaria. Para esta nueva situación se impusieron duras penas a muchos nobles, se afianzó el poder monárquico frente a la Iglesia y las ciudades y se restablecíó el orden rural al crear la Santa Hermandad, fuerza con atribuciones civiles, judiciales y militares.

En Castilla, el poder real se intensificó con el nombramiento de corregidores permanentes con funciones militares, judiciales y fiscales que controlan los municipios. La estructura judicial se reforzó mediante las Audiencias que dependían de la Real Chancillería de Valladolid y la de Granada. Se reformó el Consejo Real (consultivo) aumentando el poder de los letrados y se reorganizó la Hacienda.

En Aragón, el virrey ejercía la autoridad en nombre del rey en todos los territorios de la corona aragonesa y se mantienen la mayoría de las instituciones tradicionales y particulares de cada reino. Se crea una Institución común a ambas coronas fue el Tribunal de la Inquisición que en la práctica sobrepasaba sus funciones religiosas.


5.5 La proyección exterior. Política italiana y norteafricana

Durante el reinado de los Reyes Católicos se sentaron las bases del vasto Imperio español del Siglo XVI. La Corona de Aragón se extendíó por el Mediterráneo, lo que mantuvo el enfrentamiento con Francia y con el Islam, entonces liderado por los turcos. En los conflictos por la península italiana destaca el papel militar del “Gran Capitán” Gonzalo Fernández de Córdoba, cuyos éxitos despertaron recelos en el rey Fernando.

Los objetivos de Castilla antes del Descubrimiento de América eran expandir la cristiandad y frenar el avance islámico, por lo que el control del estrecho de Gibraltar será prioritario. Así se conquistó el norte de África (ambicionado también por Portugal) desde las plazas de Ceuta y Melilla hasta puntos como Orán o Argel.


6.1 El descubrimiento de América

El comercio con Extremo Oriente buscaba rutas más rápidas y seguras que las que ya se usaban por tierra.

Los Reyes Católicos apoyaron el proyecto de Cristóbal Colón con deseo de extender el catolicismo pero también por interés económico y político. Eso explica los amplios privilegios que le conceden en las Capitulaciones de Santa Fé mientras atacan Granada.

En el primer viaje, las carabelas Santa María, Pinta y Niña parten de Palos el 3 de Agosto y tras las incertidumbres de su tripulación y la de los hermanos Pinzón, llegan a las Antillas el 12 de Octubre de 1492. Descubren y ocupan varias islas pero el resultado económico fue decepcionante. Las siguientes expediciones, con más naves y hombres consolidan la posesión de las tierras descubiertas aunque no se llega al continente hasta el tercer viaje (1498.

La disputa hispano-portuguesa por la legitimidad de la posesión culmina con la firma del Tratado de Tordesillas (1494) que reparte las zonas de expansión de España y Portugal a partir de 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde.


6.2 Conquista y colonización

Conquista. Las Antillas fueron la base de una exploración y conquista que abarcó desde el sur de los EE.UU hasta la Patagonia. Núñez de Balboa en 1513 descubre el Pacífico al cruzar el istmo de Panamá. México fue conquistado por Hernán Cortés, que derrotará en 1521 al Imperio Azteca de Moctezuma. En el sur, exploraron las costas del Pacífico y Francisco Pizarro conquistó en 1533 el Imperio Inca. La expedición española proyectada por Magallanes y culminada por el Juan Sebastián Elcano que en 1522 dio la primera vuelta al mundo.

La organización colonial fue recogida en las Leyes de Indias de 1512 que prohibía la esclavitud de los indígenas estableciendo formas de trabajo como la Encomienda en la que el colonizador tenía encomendados indígenas para enseñarlos la fe cristiana y pagarles por su trabajo. Otra forma fue la Mita, en la que los indígenas hacían un trabajo obligatorio por sorteo y por turnos.

Los abusos provocaron unas nuevas Leyes de Indias que abolieron la encomienda y la mita. En la práctica, existieron hasta el s.XVIII.


6.3 Gobierno y administración

Bajo la dependencia de Castilla, la América española era dirigida desde dos instituciones fundamentales: la Casa de Contratación en Sevilla que regula y registra el monopolio comercial y el Consejo de Indias, que poseía funciones similares a los otros consejos de la Corona.

En las nuevas tierras, como en los otros reinos de la monarquía, hubo dos virreinatos: el de Nueva España en el norte y el de Perú en el sur. El virrey es considerado el representante del rey y posee amplios poderes. Cada virreinato estaba dividido en Audiencias que además de su función judicial servían como órganos asesores del virrey. Inicialmente los gobernadores de estas tierras eran los conquistadores de las mismas. También se fueron creando municipios, parecidos a los de Castilla.


6.4 Impacto de América en España

En economía, el comercio con las Indias fue un monopolio español que se centralizaba en la Casa de Contratación de Sevilla. La mayoría de las mercancías transportaban metales preciosos con mayor interés en plata y oro. Dicha riqueza desaparecía para pagar las deudas de la monarquía y de los comerciantes que empezaron a establecerse en Sevilla. Este enriquecimiento comercial provocará la revolución de precios posterior. Los productos que llegaron a España fueron: la patata, el maíz, el tomate, los pavos, el cacao o el tabaco.

Hubo conflictos entre los evangelistas que defendían a los indios frente a los abusos coloniales. El clero secular urbano apoyó a los dominadores.

Culturalmente, se crearon colegios y universidades para la población criolla que se educó difundiendo el ambiente Barroco predominante en la época. La difusión de la imprenta, arte y derecho aportarán ilustres personajes a España.

7.1 El Imperio de Carlos V. Conflictos internos: Comunidades y Germánías

Carlos I (V de Alemania) heredó de su padre Felipe el Hermoso los estados de la casa de Habsburgo y los derechos al trono alemán, los Países Bajos, Luxemburgo, Charoláis y el Franco Condado. De su madre, Juana la Loca la herencia de Fernando el Católico. Llega al trono sin saber nada idioma del país. Cortesanos flamencos ocuparon los principales cargos políticos. Eso, junto con la inagotable necesidad de dinero para financiar su acceso al trono alemán provocó su rechazo

Las Comunidades fueron un movimiento de rechazo al emperador liderado por las clases medias, defendían las instituciones tradicionales castellanas frente al autoritarismo real. Varias ciudades castellanas se sublevan y ofrecen el trono a su madre. La alta nobleza apoya al rey por miedo a perder su situación. Las Germánías, una lucha entre la burguésía y el pueblo que pedían mayor representación política contra la aristocracia. La dura represión terminó en 1521 gracias a la virreina Germana de Foix.


7.2 La monarquía hispánica de Felipe II. La unidad ibérica

Con Felipe II hay una religión más radical. España sufre conflictos exteriores: Enfrentamiento con Francia: batalla de S. Quintín (1557) y la Paz de Cateau-Cambresis (1559) por la que Francia renuncia a Italia y España consolida su hegemonía en Europa. Luchas con el Imperio Turco: Provocan la creación de la Santa Liga dirigida por D. Juan de Austria vencerá en la batalla de Lepanto (1571) porque la Liga se disolvíó.Uníón con Portugal: Felipe II impuso sus derechos al trono portugués con lo que engrandecíó aún más sus dominios.Inglaterra: contra España tras la subida al trono de Isabel I y enfrentada a la católica María Tudor. Su oposición al rey español y la vuelta del anglicanismo llevaron al intento de invasión de Inglaterra, la “Armada Invencible”, fracaso español no pudieron embarcar tropas en Flandes y fracasó por los temporales y barcos ingleses. Unidad ibérica (pretende volver a unir España y Portugal), Felipe II impone derechos al trono. El recelo inicial se eliminó con la invasión del Duque de Alba y la jura en las Cortes de Tomar (1581) donde pacta para a respetar las leyes e instituciones portuguesas. La incorporación de Portugal y sus posesiones en Asía, América y las costas de África crearon el dicho de que en sus dominios nunca se ponía el sol.

7.3 El modelo político de los Austrias. La uníón de reinos

La monarquía de los Austrias nunca fue un Estado unitario y se basó en el modelo de los Reyes Católicos: diferentes reinos y territorios cuyo vínculo político común era el rey. A partir de Felipe II los Austrias viven en España, gobiernan desde una corte fija con colaboradores y recursos españoles, aunque la influencia de Castilla fue creciente, tanto para las desventajas o cargas como para las ventajas políticas. El rey fue ganando autoridad frente a la decadencia de las Cortes. Para ello se apoya en los secretarios y su relación con los Consejos, entre ellos sobresale el llamado Consejo de Estado. En cada reino existía un virrey. Las Chancillerías, Audiencias y Concejos municipales y los corregidores siguieron vigentes. La tendencia al centralismo se vió frenada por las instituciones tradicionales particulares de cada territorio. Para el funcionamiento de esta estructura y el mantenimiento de una política exterior poderosa fue necesario contar con un creciente número de diplomáticos y funcionarios y unas tropas temibles que fueron reclutadas en los tercios.


7.4 Economía y sociedad en la España del S.XVI

ECONOMÍA. La demanda americana de mercancías desató una inicial prosperidad agrícola. También se beneficiaron las industrias textiles, lana, cuero, metalurgia y armas o la construcción naval. El comercio fue el sector con mayor desarrollo, gracias a la explotación del Nuevo Mundo. Sin embargo, la abundancia de oro y plata hizo bajar su valor en relación con las mercancías, provocando la “revolución de los precios”. La necesaria y consecuente subida de salarios restó competitividad a las manufacturas castellanas frente a las europeas. SOCIEDAD. Con el auge económico llega el crecimiento demográfico, en un 25%. Sevilla se convirtió en la gran urbe peninsular, Castilla manténía un crecimiento más modesto y la periferia apenas aumentaba.La sociedad conservaba una estructura estamental en la que cobraba especial prestigio la condición de “cristiano viejo” demostrada por la “limpieza de sangre”. La nobleza, abarcaba desde los grandes títulos nobiliarios hasta los más bajos hidalgos. El clero, ofrecía una diversidad desde el alto clero hasta el bajo clero. En el estado llano, el resto de la población por lo que tenemos a la burguésía, el artesanado o el campesinado que irá empeorando su situación por la venta de tierras de “realengo” que crea la Corona para obtener fondos. Por último, los moriscos o los judíos conversos, frecuentemente acosados por las autoridades civiles y religiosas.

7.5 Cultura y mentalidades. La Inquisición


El Humanismo y el Renacimiento no pudieron alcanzar en España su máxima expresión debido a la Contrarreforma (Concilio de Trento, 1563) Fue importante la extensión del erasmismo en algunas universidades. También destaca el desarrollo de la imprenta. En la literatura de esta época La Celestina o y las obras de Fray Luis de León. En otro ámbito citamos a Santa Teresa o Garcilaso.En Arte destacan varias tendencias arquitectónicas: clasicismo. -La Inquisición ya existía en la Corona de Aragón desde el Siglo XIII pero no en Castilla hasta Isabel la católica, ya se perseguía la herejía en los tribunales ordinarios. En 1483 se creó el Consejo de la Santa y Suprema Inquisición dependiente de la Corona. Sus miembros están bajo la competencia del Inquisidor General que nombraban los reyes. Será la única institución común a Castilla y Aragón, por lo que el original cometido religioso y de persecución de la herejía, brujería y falsos conversos será superado por asuntos de otra índole cuya ejecución quedará en manos de la autoridad civil.


8.1 Los Austrias del Siglo XVII. Gobierno de validos y conflictos internos

Tras Felipe II reinaron en España tres monarcas austriacos: Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Su capacidad intelectual, su degeneración genética y su apatía por los asuntos de gobierno hicieron que recurrieran a validos cuya influencia política fue, en la práctica, mayor que la de los propios reyes en muchos casos. Debían liberar al rey de sus obligaciones. Nombrados como hombres de confianza del rey, destacan el Duque de Lerma con Felipe III y el Conde-Duque de Olivares con Felipe IV.

En lo político comenzó la pérdida de la hegemonía española. Los graves conflictos internos de mitad del XVII pusieron a la monarquía al borde de la desintegración de sus territorios. En lo económico se produjo la ruina de la agricultura, la decadencia de la incipiente industria y el colapso del imprescindible comercio con América. En lo demográfico se expulsó a los moriscos, afectaron varias epidemias y se agravó la situación con la emigración a América y las muertes en las continuas guerras.

Felipe III tuvo un reinado breve y pacífico, pero quedó superado por los gastos cortesanos y el desastre por la expulsión de los moriscos y el estancamiento económico castellano. La mayor crisis se desata con Felipe IV a partir de 1640 cuando se juntan problemas exteriores derivados de la Guerra de los Treinta Años con conflictos internos en Cataluña y Portugal. El final de la dinastía en España tendrá lugar con el problema sucesorio de Carlos II.

8.2 La crisis de 1640

En la participación española en la Guerra de los Treinta Años (1618-48/59) el valido de Felipe IV, Conde-Duque de Olivares, sabía que Castilla podía quedar agotada económicamente, y quiso involucrar a los demás territorios en los proyectos exteriores de la monarquía. El plan de centralización y unificación legislativa llegó a su máxima tensión al aprobarse la “Uníón de Armas” por la que todos los reinos debían aportar dinero y hombres. Para forzar la participación en la guerra con Francia, Olivares abríó un nuevo frente por la frontera catalana, pero las tensiones entre el ejército real y los paisanos crearon una rebelión, el “Corpus de Sangre” por el que los segadores entran en Barcelona y asesinan al virrey. El enfrentamiento llega al punto de que la Generalitat, solicita ayuda a Francia y nombra Conde de Barcelona al rey francés Luis XIII.


8.3 El ocaso del Imperio español en Europa

En el Siglo XVII la apariencia de gran potencia se mantuvo relativamente pero graves conflictos pusieron a la monarquía española al borde de la desintegración territorial.

La Guerra de los Treinta Años (1618-48/59) supondrá un cambio radical en la situación política de Europa. Esta guerra comenzó como una lucha entre el emperador de Austria y los protestantes alemanes. La intervención española a favor de Austria y el apoyo de Francia a los protestantes convirtieron la guerra en un gran conflicto internacional por la hegemonía en el continente.

Los Habsburgo obtuvieron inicialmente victorias frente a checos, daneses y suecos pero la prolongación de la guerra y, el agotamiento español en plena depresión económica facilitaron una serie de derrotas que obligaron a los Habsburgo a firmar la Paz de Westfalia (1648) en la que España pierde las Provincias Unidas (Holanda). Sin embargo, la guerra con Francia continuó hasta la Paz de los Pirineos (1659) por la que España pierde el Rosellón y la Cerdaña y se confirma la pérdida de la hegemonía española en Europa y el predominio político francés.


8.4 Evolución económica y social

Agotada la fase expansiva del Siglo XVI, la economía entró en una depresión durante el Siglo XVII. Esta tendencia, común a todo el Occidente europeo, fue más acusada en España por la influencia negativa de la política exterior de los Austrias.

Los desequilibrios demográficos, la existencia de periodos reiterados de hambre y los frecuentes periodos alternativos de aumento y descenso de precios ayudaron a agravar la difícil situación socioeconómica que no debe olvidar la Guerra de los Treinta Años. Además, desde 1650 la afluencia de oro y plata de América desciende por agotamiento y colapso comercial. La crisis afectó fundamentalmente a Castilla y Andalucía. Los intentos de reforma de Carlos II apenas tuvieron trascendencia en la tímida recuperación posterior.

El descenso demográfico fue mayor en el centro peninsular y su recuperación fue muy lenta debido al aumento de clérigos, mendigos y hombres de armas afectados por las guerras que dificultaron el crecimiento de las tasas de natalidad.


8.5 Esplendor cultural. El Siglo de Oro

La cultura española del Siglo de Oro tuvo rasgos muy acusados. Por un lado estuvo muy ligada a la defensa del catolicismo y por otro estuvo condicionada por la deficiente economía, en plena crisis. En el Siglo XVII se fijó el castellano como lengua con repercusión internacional. Destacando en poesía: Góngora, Quevedo; en teatro, Lope de Vega, Calderón de la Barca y en novela Cervantes.

El pensamiento filosófico, teológico y político estuvo muy ligado al catolicismo y su defensa y se manifestó como una extensión de la escolástica medieval. En el derecho internacional destaca el jesuita Francisco de Vitoria. Hay un menor desarrollo científico, limitado en parte por la Inquisición.

El arte español del Barroco estuvo protagonizado por la influencia religiosa en los encargos de obras, con la excepción de la monarquía y pocos casos de particulares. En arquitectura destacan la continuidad del estilo herreriano con Gómez de Mora (Plaza Mayor, Madrid) y el acercamiento al Barroco europeo con Pedro de Ribera (Hospicio de Madrid) y los hermanos Churriguera (Plaza mayor de Salamanca). En escultura es la época de la imaginería religiosa. Pero donde el arte español de la época adquiere fama internacional es en pintura con autores como Zurbarán o Murillo y, sobre todo, Velázquez quien pudo “permitirse el lujo” de hacer obras singulares de materia no religiosa (Las Meninas, Las hilanderas, etc…).


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