Mayordomos de palacio y el ascenso de los carolingios
Los mayordomos de palacio eran altos funcionarios; con el tiempo, ante la debilidad de algunos reyes, fueron acumulando poder. El mayordomo más destacado fue Carlos Martel, que en 732 derrotó a los musulmanes en la batalla de Poitiers. Su hijo, Pipino el Breve, en 751 destronó al último monarca franco y se hizo coronar rey. A este le sucedió, en 768, su hijo Carlomagno, que sometió a los sajones y conquistó el reino lombardo de Italia.
En el año 800 el papa lo coronó como nuevo emperador de Occidente. Estableció su residencia en Aquisgrán. Organizó el imperio en condados, que solían corresponder con el territorio de una ciudad y estaban administrados por los condes; y en marcas, territorios fronterizos con un ejército al mando de un marqués. Los missi dominici eran inspectores que investigaban a los condes, marqueses y obispos más importantes.
División del imperio tras Luis el Piadoso
A Carlomagno le sobrevivió un único hijo, Luis el Piadoso. Cuando murió, el imperio se dividió entre sus hijos: Carlos el Calvo recibió la parte occidental, Luis el Germánico la parte oriental y Lotario obtuvo el título de emperador y el territorio intermedio entre los dos hermanos. En el Tratado de Verdún, firmado en 843, se reconoció el reparto del imperio. Tras la muerte de Lotario en 870, el territorio se terminó de dividir entre los reinos que darían lugar a Francia y al Sacro Imperio Romano Germánico.
Invasiones y el clima de inseguridad hacia el año 1000
Hacia el año 1000, la debilidad de los reyes y las guerras constantes provocaron una segunda oleada de invasores:
- Los vikingos o normandos, procedentes de Escandinavia, realizaron expediciones de saqueo y, con el tiempo, se establecieron en los territorios atacados; conquistaron zonas de Francia y el sur de Italia.
- Los magiares o húngaros, procedentes de las estepas de Asia, llegaron a Europa junto a pueblos eslavos; mientras éstos se establecían en la Europa oriental, los magiares fundaron el reino de Hungría.
- Los sarracenos, piratas musulmanes del norte de África, asolaban las costas europeas con sus pillajes.
Estos pueblos actuaban con violencia, lo que creó un clima de terror. En los siglos IX y X las decisiones del rey afectaban solo a su patrimonio personal, por lo que tenía que pedir ayuda a los nobles; además, las fronteras cambiaban con frecuencia. Para asegurar su fidelidad, los reyes establecieron lazos personales con los nobles y se desplazaban entre castillos acompañados por la corte, compuesta por familiares, guerreros y consejeros. En las tareas de gobierno les acompañaba la curia o consejo real, formado principalmente por familiares y amigos del rey.
Estructura del feudalismo y la relación señorial
Los campesinos se convirtieron en siervos que trabajaban y se sometían a la autoridad del noble, que a cambio les daba refugio y defensa. El pacto de vasallaje mantenía ligados al rey y al noble. El noble prestaba homenaje a su señor y se convertía en vasallo: juraba fidelidad, prestaba ayuda militar y consejo en el gobierno; a cambio, el monarca le concedía un feudo, unas tierras que gobernaba y explotaba a través de los campesinos.
Elementos del feudo:
- Feudo / Reserva señorial: era la parte del feudo cuya explotación se reservaba al señor; incluía el castillo, las tierras de cultivo, prados y bosques.
- Mansos: porciones de tierra que el señor concedía a los campesinos para su sustento, a cambio de unas rentas.
Además, los señores feudales disfrutaban de derechos de jurisdicción, como peajes y pontazgos. En cada feudo había una o varias aldeas en las que vivían los campesinos que dependían del señor. Las Treguas de Dios eran periodos en los que estaba prohibido luchar.
Sociedad: nobles, damas y campesinos
La principal actividad de los nobles era la guerra. Los niños de la nobleza comenzaban su formación siendo pajes y, luego, escuderos de un noble. Las damas de la nobleza tenían como función principal contraer matrimonio y tener hijos para continuar el linaje; se ocupaban de educar a sus hijos y de las tareas domésticas. Las mujeres solteras ingresaban en un monasterio, donde el nivel cultural solía ser elevado.
Los siervos estaban completamente sometidos a la autoridad del señor; trabajaban gratuitamente para él, cultivando sus tierras y, a cambio, recibían alimentos. Los campesinos libres vivían en las aldeas, decidían sus actos personales y podían abandonar el feudo. En el siglo XI la producción agrícola creció.
El clero y la expansión cristiana
El clero secular estaba formado por cardenales, obispos, arzobispos y sacerdotes. Los obispos controlaban una diócesis que comprendía varias parroquias donde realizaban su labor los sacerdotes. El clero regular estaba integrado por las órdenes religiosas encabezadas por el abad; por debajo estaban los superiores.
Entre los siglos XI y XIII la Europa cristiana amplió sus fronteras. Las cruzadas fueron intervenciones militares organizadas por el papa y los reyes para conquistar la Tierra Santa a los musulmanes; a la primera cruzada le siguieron otras cuatro expediciones principales.
Hacia el año 1000, en Europa los grandes poderes estaban en proceso de transformación: el Sacro Imperio Romano estaba dividido en territorios independientes gobernados por reyes y príncipes que, en ocasiones, atacaban la autoridad del emperador. El papa era la máxima autoridad religiosa.
