BLOQUE 12: La Transición a la Democracia
Actuaciones de Adolfo Suárez para la reforma política
Para avanzar en las reformas era necesario desmontar la estructura del régimen franquista y acabar con sus instituciones. El gobierno de Suárez presentó la Ley para la Reforma Política de 1976 a las Cortes con el doble fin de que, una vez aprobada, estas quedaran disueltas. Su objetivo era, entre otros, establecer unas Cortes cuyos miembros fueran elegidos por sufragio universal, libre, directo y secreto; el reconocimiento del pluripartidismo; y la defensa de los derechos fundamentales de la persona.
Esta ley permitía la ruptura pactada del sistema; se intentó ir «de la Ley a la Ley a través de la Ley», evitando rupturas traumáticas. La Ley, una vez aprobada por las Cortes franquistas, fue sometida a referéndum popular el 15 de diciembre de 1976, obteniendo algo más del 94% de los sufragios.
Otra de las medidas clave fue la aprobación de la Ley de Amnistía, promulgada en octubre de 1977, que concedía la libertad a aquellos presos encarcelados por motivos de su ideología política.
Causas y objetivos de los Pactos de la Moncloa
En 1977, España estaba sumida en una gravísima crisis económica derivada de la crisis del petróleo. Desde 1973, y especialmente a partir de 1975, la economía española estaba bloqueada por el alza de los precios energéticos, una inflación que alcanzó el 47% y un paro que llegaba al 10%. Ante esta situación, en octubre de 1977, los partidos políticos, sindicatos y patronal se reunieron en el Palacio de la Moncloa para acordar medidas de choque:
- Económicas: Reducción de la inflación, control del gasto público y racionalización del gasto energético.
- Laborales: Reconocimiento del derecho a la libre asociación sindical, limitación del crecimiento salarial y regulación del despido.
- Políticas: Libertad de prensa, libertad de asociación, acceso a la información secreta y despenalización del adulterio.
- Reforma tributaria: Creación del IRPF para construir un Estado del bienestar similar al de Europa Occidental.
BLOQUE 11: El Franquismo y su Crisis Final
Organización del Estado franquista
El Estado franquista se basó en una dictadura personal, autoritaria y de base militar. Franco concentró un poder ilimitado: Jefe de Estado, presidente del Gobierno, jefe del único partido permitido (el Movimiento Nacional) y Generalísimo de los ejércitos. De este poder solo respondía ante Dios y ante la Historia.
El sistema no se configuró mediante una Constitución, sino a través de las Leyes Fundamentales, que establecieron un Estado corporativo bajo el concepto de «democracia orgánica», donde la participación se canalizaba a través de la familia, el municipio y el sindicato. Las Cortes tenían una función meramente consultiva y la administración estaba fuertemente centralizada mediante gobernadores civiles y militares.
Causas de la crisis final del franquismo (desde 1973)
A partir de 1973, diversos factores aceleraron la descomposición del régimen:
- Conflictividad social: Incremento de movilizaciones obreras, estudiantiles y vecinales impulsadas por cambios culturales y la crisis económica.
- Crisis económica y terrorismo: La crisis del petróleo de 1973, el auge de los nacionalismos y la creciente actividad terrorista minaron la autoridad del gobierno.
- División interna: Tras el asesinato de Carrero Blanco, se hizo evidente la fractura entre los «aperturistas» y el «búnker». El fracaso de Carlos Arias Navarro confirmó que la reforma desde dentro era inviable.
- El Sáhara Occidental: En 1975, la Marcha Verde y el posterior Acuerdo de Madrid supusieron un duro golpe para la imagen del régimen.
El 20 de noviembre de 1975 fallecía el dictador. Dos días más tarde, el príncipe Juan Carlos I fue proclamado rey, cerrando una etapa histórica y dando inicio a la transición.
