El Movimiento Obrero y el Nacionalismo en el País Vasco (1890-1923)
Tanto el nacionalismo como el movimiento obrero en el País Vasco nacen o se desarrollan como ideologías contrarias a la Restauración (1875-1931) durante la Regencia de María Cristina de Habsburgo entre 1885 y 1902.
El Nacionalismo Vasco
El nacionalismo vasco nace en Bilbao a finales del siglo XIX a raíz de la abolición foral y de los cambios en la sociedad tradicional vasca. En consecuencia, dos factores explican su nacimiento: la desaparición de los fueros y la llegada masiva de inmigrantes que provocan importantes cambios sociales.
Sabino Arana
La característica del nacionalismo vasco es que su ideología es obra de un solo individuo creador, Sabino Arana, quien, partiendo de una familia carlista, fuerista y católica, quiso crear una plataforma nueva para acoger a todos aquellos que deseaban defender al pueblo vasco y sus tradiciones.
Ideología
Sabino Arana se formó intelectualmente en Barcelona, donde comprendió que los vascos formaban una nación, es decir, un conjunto de individuos que habitan un determinado territorio con rasgos comunes como la etnia, la lengua, los fueros y la religión católica.
Su lema es “JAUNGOIKOA ETA LEGEZARRA” (Dios y Fueros). Respecto a la primera parte, Arana defendía que el catolicismo era inherente al alma vasca y que las leyes religiosas estarían por encima de las leyes civiles. En cuanto a los fueros, consideraba que esas “leyes viejas” protegían al pueblo vasco del exterior y eran un claro signo de independencia respecto a España. Cuando los fueros fueran recuperados, los vascos retomarían su independencia. Arana buscaba la recuperación de los fueros a través de la independencia.
Arana manifestaba que los causantes de la corrupción de la sociedad vasca eran los inmigrantes, a quienes denominaba MAKETOS y culpabilizaba de la pérdida de las costumbres vascas tradicionales. Estos introducían en el País Vasco todos los males del siglo: el capitalismo, el socialismo, el liberalismo, el ateísmo, contrarios al alma vasca.
En un principio, hacía solo referencia a Vizcaya; pero más tarde, lo extendió al resto de los territorios vascos.
Proceso
Arana creó un semanario, llamado Bizkaitarra, que utilizó para dar a conocer sus ideas (estas publicaciones se recogían más tarde en un libro).
En 1894 fundó la sociedad recreativa “Euskaldun Batzokia” y, finalmente, creó el PNV (Partido Nacionalista Vasco) en 1895 con los siguientes principios:
- Antiliberalismo y conservadurismo social.
- Vuelta al Euskadi rural. Defendía el modo de vida tradicional.
- Ultra católico (nacionalismo sabiniano).
- Etnicismo: defensa de la raza vasca, independencia de España.
Los miembros del PNV tenían como objetivo político la autonomía para el País Vasco.
Arana muere en 1903, y sus últimos años se había ido moderando. Abandonó la independencia y pidió la autonomía, lo que no fue admitido por todo el partido. La independencia solo la quería un grupo minoritario seguidor de Arana, cuyo objetivo era conseguir la autonomía. El hermano de Arana tomó las riendas del PNV, manteniendo la línea independentista.
Postaranismo
Tras la muerte de Arana, el nacionalismo se va a extender a Guipúzcoa y luego a toda Euskal Herria. Se formaron los primeros batzokis. En esta época, el PNV se dotó de toda su simbología (el lauburu, la bandera, el himno…). Tras la muerte de Arana, las tensiones en el PNV fueron muy grandes.
El Movimiento Obrero en el País Vasco
Estos trabajadores se adhirieron a la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores) en España. Se organizaban en torno a dos grandes corrientes:
- Socialismo marxista: Eran partidarios de la toma del poder político para, desde ahí, acabar con la propiedad privada y las clases sociales.
- Anarquistas: No querían el poder, sino la destrucción del Estado y de todo poder.
Ambas ideologías entendían la vida como una lucha de clases. Creían que debía estallar una lucha entre la clase trabajadora y la burguesía. Ambos pensaban que había que acabar con la propiedad privada y que esta debía ser colectiva. Ambos consideraban que la religión adormecía a la clase trabajadora, haciéndoles resignarse a su labor y ocultándoles su verdadera situación. El objetivo era acabar con las clases sociales y que todo quedara en manos de la clase trabajadora.
En España, el socialismo nació en Madrid con la fundación del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) por Pablo Iglesias (durante el reinado de Alfonso XII) y del sindicato UGT (Unión General de Trabajadores), mientras que el anarquismo se extendió por Cataluña y Andalucía con la FTRE (Federación de Trabajadores de la Región Española). Estas, en el siglo XX, serían sustituidas por el sindicato CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y la FAI (Federación Anarquista Ibérica).
En el País Vasco, Facundo Perezagua fundó la primera asociación socialista en Bilbao (durante la regencia de María Cristina) con un grupo de tipógrafos. Con el tiempo, al aumentar la conflictividad laboral en la zona minera, el socialismo se convertiría en una fuerza política movilizadora de masas, como se evidenció en la primera huelga minera de importancia en 1890. Al año siguiente, el PSOE obtuvo su primer concejal en el Ayuntamiento de Bilbao. Desde Vizcaya, la provincia más industrializada, el socialismo se extendió hacia Guipúzcoa, asentándose en San Sebastián y especialmente en Éibar.
Ante la fuerza que adquiría esta nueva ideología y viendo que las huelgas se extendían, el nacionalismo creó otro sindicato para contrarrestar esta ideología foránea: el STV (Solidaridad de Trabajadores Vascos), un sindicato que buscaría atraer a los trabajadores vascos. Su objetivo era atraer a los trabajadores vascos y católicos, manteniendo al pueblo alejado de esa nueva ideología. Tomás Meabe fue quien creó el semanario socialista La Lucha de Clases y las Juventudes Socialistas de España.
Según la teoría marxista, cuando el proletariado tomara el poder, establecería la dictadura del proletariado, las tierras privadas se harían públicas y se acabaría con la sociedad de clases, momento en el que la dictadura terminaría. Según Marx, había que llegar al poder mediante una revolución.
A partir de 1915, el PSOE en el País Vasco se moderó, abandonando el radicalismo de sus orígenes. Se empezó a hablar de la necesidad de ganar las elecciones para acceder al poder y negociar mejoras en las condiciones de los trabajadores. En el País Vasco también llegaron esas ideas, y la moderación del PSOE provocó la expulsión de Facundo Perezagua. Indalecio Prieto (asturiano que emigró a Vizcaya de pequeño), de ideología moderada, llegó al partido con la intención de ganar elecciones y modificar las condiciones de los trabajadores, pero no todo el mundo estaba de acuerdo.
Un sector quería mantenerse fiel a las ideas de Marx; por lo tanto, esa minoría se escindió del PSOE y, en 1921, formó el Partido Comunista, dirigido por Facundo Perezagua (quien había sido expulsado de la dirección del PSOE). Dolores Ibárruri (alias ‘La Pasionaria’) se convertiría en un mito durante la Guerra Civil.
El anarquismo no tuvo fuerza ni implantación significativa ni en Vizcaya ni en Guipúzcoa. En Cataluña, en cambio, el anarquismo era una verdadera fuerza. Los comunistas, encabezados por Facundo Perezagua y Dolores Ibárruri, consiguieron atraer a sus filas a los socialistas más radicales.
En 1923, la dictadura de Primo de Rivera prohibió todos los partidos políticos y su actividad, especialmente la de anarquistas (muy perseguidos), comunistas y nacionalistas, entre otros. El PSOE “colaboró”, insistiendo en la negociación de las condiciones de vida de los trabajadores. Los socialistas pensaban que era mejor no enfrentarse a la dictadura, sino negociar para que los trabajadores obtuvieran mejores condiciones laborales (sueldos, etc.). El PSOE lo hizo todo a través de su sindicato (UGT). Negociaron con el gobierno de Primo de Rivera, y uno de los hombres fuertes del PSOE, Francisco Largo Caballero (quien sería ministro de Trabajo durante la II República), ocupó un cargo importante. El PSOE se mantuvo fuerte, lo que le permitiría liderar los partidos de izquierda cuando la dictadura cayera, durante la II República.