Primera Guerra Mundial (1914-1918): fases, batallas clave y desenlace
4.1 El inicio: la guerra de movimientos (1914)
Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Alemania puso en marcha una estrategia rápida y decisiva para evitar una guerra prolongada en dos frentes. Este plan, conocido como Plan Schlieffen, consistía en derrotar rápidamente a Francia atacándola por el oeste a través de la Bélgica neutral, para luego concentrar todas sus fuerzas contra Rusia en el frente oriental. La invasión de Bélgica provocó la entrada inmediata del Reino Unido en la guerra, ya que este país había garantizado su neutralidad.
Francia, por su parte, lanzó ofensivas para recuperar Alsacia y Lorena, territorios perdidos frente a Alemania en 1871. Sin embargo, estas operaciones resultaron muy costosas y poco efectivas. El Reino Unido desplegó tropas en la frontera franco-belga y utilizó su poderosa marina para imponer un bloqueo naval que buscaba debilitar económicamente a Alemania.
En el frente oriental, Rusia movilizó rápidamente a su ejército y obtuvo algunas victorias iniciales frente a Alemania y Austria-Hungría. No obstante, la superior organización y el uso del ferrocarril permitieron a Alemania reaccionar con rapidez y recuperar el control de la situación. Mientras tanto, el Imperio Austrohúngaro tuvo grandes dificultades para frenar el avance ruso en Polonia y Galicia.
A finales de 1914, el impulso inicial de la guerra de movimientos se agotó. Ninguno de los bandos logró una victoria decisiva, y los ejércitos comenzaron a atrincherarse. Así se pasó de una guerra rápida a una guerra estática, marcada por trincheras, alambradas y un frente prácticamente inmóvil.
- Puntos clave: Plan Schlieffen, invasión de Bélgica, entrada del Reino Unido, transición a guerra de trincheras.
4.2 La guerra de posiciones y desgaste (1915-1916)
Entre 1915 y 1916, la guerra entró en una nueva fase conocida como guerra de posiciones o de desgaste. En lugar de grandes avances territoriales, el objetivo principal pasó a ser debilitar al enemigo agotando sus recursos humanos y materiales. Los frentes se llenaron de largas líneas de trincheras protegidas por alambradas y armas automáticas, lo que hacía casi imposible cualquier avance significativo.
Durante este periodo, el conflicto se amplió y se volvió verdaderamente mundial. Italia se unió al bando de los Aliados en 1915, mientras que el Imperio Otomano y Bulgaria apoyaron a las Potencias Centrales junto a Alemania y Austria-Hungría. En el frente oriental, Alemania logró importantes conquistas, ocupando Polonia y los países bálticos, lo que debilitó seriamente al Imperio ruso. Serbia fue derrotada por Austria-Hungría, y los Balcanes quedaron bajo control de las Potencias Centrales.
En otros escenarios, como Oriente Medio, los Aliados fracasaron en su intento de tomar Estambul, pero consiguieron avances importantes en Irak y Palestina. Además, se apoderaron de las colonias alemanas en África y el Pacífico, debilitando la presencia global de Alemania.
El año 1916 estuvo marcado por dos batallas clave. En Verdún, Alemania intentó provocar el colapso francés, pero la resistencia liderada por el general Pétain evitó la derrota. En el Somme, los británicos lanzaron una gran ofensiva que causó enormes pérdidas humanas sin apenas cambios en el frente, demostrando el carácter brutal y estéril de esta fase de la guerra.
- Puntos clave (1915-1916): estancamiento en las trincheras, incorporación de nuevos beligerantes, expansión global del conflicto, batallas de Verdún y Somme.
4.3 1917: el año decisivo (crisis y cambio)
En 1917, la guerra alcanzó un punto crítico. Tras tres años de conflicto, Europa estaba agotada, con escasez de alimentos, crisis económicas y un creciente descontento social. En este contexto se produjeron dos acontecimientos fundamentales que cambiaron el rumbo de la guerra.
El primero fue la Revolución Rusa. El hambre, las derrotas militares y la mala situación económica provocaron la caída del zarismo y la llegada al poder de los bolcheviques, liderados por Lenin. El nuevo gobierno decidió abandonar la guerra para centrarse en consolidar la revolución. En 1918, Rusia firmó el Tratado de Brest-Litovsk con Alemania, por el cual cedía vastos territorios como Ucrania, Polonia y los países bálticos a cambio de la paz.
El segundo acontecimiento clave fue la entrada de Estados Unidos en la guerra en abril de 1917. Los ataques de submarinos alemanes a barcos comerciales y el hundimiento de navíos con ciudadanos estadounidenses llevaron al presidente Woodrow Wilson a declarar la guerra a Alemania. La intervención estadounidense aportó soldados frescos, enormes recursos económicos y avances tecnológicos, como el uso del hidrófono para detectar submarinos.
Este apoyo resultó decisivo para los Aliados, especialmente para Francia y el Reino Unido, que estaban exhaustos. La balanza del conflicto comenzó a inclinarse claramente en contra de las Potencias Centrales, marcando 1917 como un punto de inflexión en la guerra.
- Puntos clave (1917): Revolución Rusa, retirada de Rusia del conflicto, entrada de Estados Unidos, cambio en el equilibrio de fuerzas.
4.4 El fin del conflicto (1918)
En 1918, la Primera Guerra Mundial entró en su fase final. Alemania intentó aprovechar la salida de Rusia del conflicto lanzando una última gran ofensiva en el frente occidental. Sin embargo, aunque obtuvo algunos avances iniciales, el agotamiento del ejército alemán y la llegada masiva de tropas estadounidenses impidieron una victoria decisiva.
La superioridad material y humana de los Aliados se hizo evidente. La moral de las Potencias Centrales se desplomó, y sus aliados comenzaron a rendirse uno tras otro. Entre septiembre y octubre de 1918, Bulgaria, el Imperio Otomano y el Imperio Austrohúngaro firmaron armisticios, dejando a Alemania completamente aislada.
En el interior del país, Alemania vivía una grave crisis social y política. Las huelgas, los motines y el descontento popular forzaron la abdicación del káiser Guillermo II el 9 de noviembre de 1918, quien huyó a los Países Bajos. Poco después se proclamó la República en Berlín.
El nuevo gobierno alemán solicitó el cese de las hostilidades. Finalmente, el 11 de noviembre de 1918 se firmó el armisticio, que puso fin oficialmente a los combates de la Gran Guerra. Aunque la paz definitiva llegaría con el Tratado de Versalles en 1919, esta fecha marcó el final de uno de los conflictos más devastadores de la historia.
- Puntos clave (1918): ofensiva alemana final, llegada de fuerzas estadounidenses, rendición sucesiva de aliados de Alemania, abdicación del káiser y armisticio del 11 de noviembre.
