El Impacto de la Dinastía Borbónica: Transformación y Modernización del Estado Español

I. Introducción

Tras el fallecimiento sin sucesor de Carlos II de Habsburgo, llegan al poder los Borbones, quienes impulsaron reformas en la estructura del Estado siguiendo el modelo absolutista francés. Estas medidas fortalecieron el Estado, la monarquía y fomentaron el crecimiento económico y demográfico. Previamente, se desarrolló la Guerra de Sucesión (1700 – 1714), que enfrentó a España (Castilla) y Francia —apoyando a Felipe de Anjou, finalmente Felipe V (1700 – 1746)— contra Inglaterra, Holanda, Portugal y Austria, junto con la Corona de Aragón, que apoyaron al Archiduque Carlos de Austria. El reinado de su sucesor, Fernando VI, se caracterizó por proseguir estos esfuerzos mediante medidas centralizadoras. Ya con Carlos III, la Ilustración y el Despotismo Ilustrado fueron seguidos por una nueva generación que intentó resolver los problemas de la sociedad española, aunque muchos proyectos se frustraron debido a la estructura de la sociedad estamental y la férrea oposición de los privilegiados.

II. Desarrollo

1) Decretos de Nueva Planta

Los Decretos de Nueva Planta (1707 en Aragón y Valencia, 1715 en Mallorca y 1716 en Cataluña) pretendían uniformizar los derechos y obligaciones de todo el Estado. Se fueron aplicando conforme los Borbones recuperaban territorios durante la Guerra de Sucesión. Supusieron la abolición de los fueros e instituciones de la Corona de Aragón (Cortes), que pasaron a regirse por las leyes castellanas, notablemente más centralistas. Esta medida fue tomada en represalia por el apoyo de estos reinos al Archiduque Carlos. La excepción fueron Navarra y las Provincias Vascas, que conservaron sus fueros como recompensa por su apoyo a Felipe V.

2) Nuevo modelo de administración territorial

Se pretendió hacer las nuevas provincias más funcionales y centralizadas siguiendo esta estructura:

  • Sustitución de virreyes por Capitanes Generales: Eran gobernadores políticos de las nuevas provincias con funciones administrativas y militares.
  • Creación de los Intendentes: Funcionarios encargados de cuestiones económicas, administrativas, de Hacienda y de la supervisión de los poderes locales.
  • Refuerzo de la figura del Corregidor: Encargado de los municipios de forma permanente.

Así se configuró una estructura piramidal en la que el rey ostentaba el control absoluto. También reformaron la administración central, sustituyendo el sistema polisinodial de los Austrias, a excepción del Consejo de Castilla, que terminó actuando como órgano asesor del monarca. El mayor peso gubernativo recayó en el sistema de Secretarías de Despacho (Estado, Guerra, Marina, Hacienda, Justicia e Indias), antecedentes de los actuales ministerios y dirigidas por un Secretario nombrado por el rey. Más adelante, en 1787, se estableció la Junta Suprema del Estado, antecedente del Consejo de Ministros.

3) Reformas del sistema de Hacienda

Con el reinado de Felipe V y debido a los Decretos de Nueva Planta, Aragón debía contribuir con una cantidad equivalente a la de Castilla, eligiendo cada territorio su propio sistema de recaudación. Más tarde, el Marqués de la Ensenada propuso una única contribución, proporcional a la riqueza de cada individuo. Para ello, se realizó un recuento de los habitantes y de sus propiedades conocido como el Catastro de Ensenada (1749-1755), el cual fracasó debido a las protestas de los estamentos privilegiados.

4) El reformismo de Carlos III

Tras fallecer Fernando VI, Carlos III accede al trono con el objetivo de incrementar el peso de una monarquía reformista e ilustrada frente a la nobleza y el clero. Ascendió a políticos como Campomanes y Floridablanca, quienes buscaban modernizar el país a pesar de momentos críticos como el Motín de Esquilache en 1766. En definitiva, Carlos III destaca por su intento de solucionar cuestiones económicas y sociales pendientes.

Intentó conseguir ingresos extraordinarios debido a la Guerra de Independencia Norteamericana mediante los Vales Reales, títulos de deuda pública que podían ser usados como medio de pago y que ofrecían un interés del 4% a quienes prestaban dinero a la Corona; estos fueron el antecedente del papel moneda. Además, afrontó con políticas reformistas el aumento de la población, que alcanzó casi los 11 millones de habitantes gracias a la ausencia de guerras y epidemias.

4.1) La agricultura

Era la base de la economía, pero apenas experimentó modernización. La producción aumentó porque se pusieron más tierras en cultivo, pero bajo estructuras feudales y rendimientos muy bajos. Gran parte de las tierras cultivables pertenecían a la nobleza y la Iglesia, las denominadas “manos muertas”. Los ilustrados plantearon una reforma agraria (rechazada por los privilegiados) para modificar la estructura de la propiedad. Manifestaron que las tierras de los señoríos o de la Iglesia debían ser objeto de compraventa, pero finalmente solo se repartieron las tierras de los concejos y aquellas que estaban sin cultivar.

  • Limitación de los intereses ganaderos de la Mesta: La ganadería trashumante competía con la agricultura por el uso de la tierra. Los propietarios de tierras arrendadas por la Mesta lucharon por recuperar la libertad de uso para volver a cultivar.
  • Colonización de tierras despobladas: Pablo de Olavide puso en marcha la colonización en Sierra Morena con españoles e inmigrantes católicos alemanes y flamencos, a quienes el Estado proporcionaba casa, ganado y semillas. Un ejemplo de estas nuevas poblaciones es La Carolina (Jaén).

4.2) La industria y el comercio

Los ilustrados promovieron las Manufacturas Reales (Reales Fábricas) de productos de lujo (tapices, armas) y de tipo utilitario (paños de lana) para romper el monopolio de los gremios, que impedían la libertad de trabajo. Las medidas proteccionistas, como la prohibición de importar textiles de Asia, favorecieron a industrias como la catalana, que creció gracias a los telares mecánicos y la producción de “indianas”.

El comercio exterior se incrementó con la mejora de los puertos y el libre comercio colonial. Se crearon compañías comerciales como la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas con el objetivo de obtener grandes ingresos de las colonias americanas. En 1735 se suprimió el sistema de “flotas” por el de “registros” y, finalmente, en 1778 se autorizó el comercio directo entre los puertos peninsulares y los americanos. Bajo el mandato de Ensenada se mejoraron las comunicaciones terrestres para el comercio nacional. También se fomentaron las Sociedades Económicas de Amigos del País para implementar el desarrollo en las provincias.

5) Política militar

Se reforzó el Ejército y la Armada mediante:

  • El reclutamiento a través de levas masculinas (exceptuando a la nobleza).
  • La sustitución del Tercio por el Regimiento.
  • La creación de un ejército permanente y profesional a cargo de los presupuestos estatales.
  • La construcción de nuevos astilleros, arsenales y la mejora de los navíos.

6) Relaciones con la Iglesia

Los Borbones aplicaron el regalismo, considerando que el Papa no tenía autoridad en cuestiones de Estado, lo que ocasionó fuertes enfrentamientos con el Vaticano. Los conflictos se resolvieron con el Concordato de 1753, mediante el cual el monarca español designaba los cargos eclesiásticos, recaudaba las rentas de las sedes episcopales y las tasas de los tribunales eclesiásticos. Fue notoria la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, aunque la Inquisición se mantuvo. Finalmente, en política educativa, el Estado mejoró la instrucción pública.

III. Conclusión

La Guerra de Sucesión trajo una nueva dinastía, los Borbones, y un impulso modernizador. No solo se introdujeron instituciones y costumbres francesas, sino también las ideas de la Ilustración. Fue fundamental la labor de ilustrados como Floridablanca, comprometidos con las reformas monárquicas. Tras la muerte de Carlos III, su hijo Carlos IV paralizó las reformas mientras la Iglesia y la nobleza intentaban mantener sus privilegios frente a unas clases medias que ya cuestionaban el Antiguo Régimen. Al estallar la Revolución Francesa, se cortaron las relaciones con Francia, y a inicios del siglo XIX, la invasión napoleónica derivaría en la Guerra de Independencia (1808-1814).

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