La Crisis de Isabel II y el Estallido de la Revolución Gloriosa
5.3. En 1868, el reinado de Isabel II estaba muy debilitado por la falta de apoyos políticos, causada por la exclusión de los progresistas, la muerte de los principales líderes moderados como O’Donnell y Narváez, la grave crisis económica (agraria, industrial y financiera) y la difusión de ideas democráticas, sobre todo en las ciudades. En este contexto, progresistas y demócratas firmaron el Pacto de Ostende con el objetivo de acabar con la monarquía borbónica y establecer un sistema democrático. Tras la muerte de O’Donnell, el general Serrano, nuevo líder de la Unión Liberal, se unió a la oposición, dejando a la reina apoyada únicamente por los moderados.
La Revolución Gloriosa comenzó en septiembre de 1868 con el pronunciamiento militar del almirante Topete en Cádiz, apoyado por Prim y Serrano, quienes llamaron a la población a organizarse en Juntas contra el gobierno bajo el lema “¡Viva España con honra!”. El movimiento militar se transformó así en una revolución popular. Tras la derrota de las tropas fieles a la reina en la batalla del Puente de Alcolea, Isabel II se exilió en Francia.
El Gobierno Provisional y la Constitución de 1869
Tras el triunfo de la revolución, se formó un Gobierno Provisional presidido por Serrano, integrado por progresistas y unionistas, con el objetivo de implantar un régimen democrático. El gobierno restableció las libertades básicas y disolvió las Juntas locales para controlar el proceso revolucionario, lo que provocó disturbios y la división del Partido Demócrata entre quienes apoyaban al gobierno y los republicanos.
Durante este periodo se aprobaron medidas fundamentales como:
- La desamortización de las minas.
- La creación de la peseta como moneda nacional.
- Un arancel librecambista.
- Una amplia ley de asociaciones.
- La convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino directo.
Estas elecciones dieron la victoria a la coalición gobernante, con una importante presencia republicana, y permitieron aprobar la Constitución de 1869. Este texto establecía un régimen democrático basado en:
- La soberanía nacional.
- La monarquía parlamentaria.
- La división de poderes.
- El sufragio universal masculino.
- Un amplio reconocimiento de derechos y libertades, incluyendo la libertad religiosa y la autonomía municipal.
El Reinado de Amadeo I de Saboya (1871-1873)
Tras aprobarse la Constitución, Serrano fue nombrado regente y Prim presidente del gobierno. A pesar de algunas medidas modernizadoras, la situación económica y social siguió siendo complicada, con descontento por los impuestos, los consumos y el reclutamiento militar para la Guerra de Cuba, lo que favoreció el crecimiento del republicanismo y del movimiento obrero. El gobierno buscó un nuevo rey que no fuera Borbón y aceptara el sistema democrático, eligiendo finalmente a Amadeo de Saboya.
La monarquía de Amadeo I comenzó en 1871, marcada desde el inicio por el asesinato de Prim, su principal apoyo. Amadeo intentó gobernar respetando la Constitución, pero se encontró con una fuerte falta de apoyos políticos, la división de los progresistas, la oposición de carlistas, alfonsinos y republicanos, el inicio de la Tercera Guerra Carlista, la continuación de la guerra de independencia en Cuba, el auge del movimiento obrero, el rechazo de la Iglesia y la desconfianza de la nobleza y las clases populares por su condición de extranjero. Ante esta situación de inestabilidad y sin apoyos suficientes, Amadeo abdicó en febrero de 1873.
La Primera República Española: Inestabilidad y Fragmentación
Tras su abdicación, las Cortes proclamaron la Primera República, que nació sin apoyos sólidos y con graves problemas desde el inicio. Los republicanos estaban divididos entre federalistas y unitarios; existía una fuerte oposición política, continuaban las guerras carlista y cubana, y surgieron revueltas sociales junto al movimiento cantonalista. Además, la República apenas tuvo reconocimiento internacional.
La presidencia fue rotando rápidamente:
- Figueras fue el primer presidente.
- Le siguió Pi y Margall, durante cuyo mandato se elaboró un proyecto de Constitución federal que no llegó a aprobarse. La división entre republicanos moderados e intransigentes provocó el estallido del movimiento cantonal, lo que llevó a su dimisión.
- Salmerón continuó la represión del cantonalismo, pero dimitió al negarse a firmar condenas a muerte.
- Castelar dio un giro conservador, reforzó el ejército y gobernó con poderes extraordinarios, pero perdió el apoyo de las Cortes, lo que provocó el golpe de Estado del general Pavía en enero de 1874.
El Fin del Sexenio y la Restauración Borbónica
Tras el golpe, se mantuvo una república autoritaria presidida por Serrano, sin Constitución ni Cortes, mientras Cánovas del Castillo preparaba la restauración borbónica. En diciembre de 1874, el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto proclamó rey a Alfonso XII, iniciándose así la Restauración.
El fracaso del Sexenio Democrático se debió a la constante inestabilidad política, las guerras, los conflictos sociales, las divisiones internas y la falta de apoyo internacional. Todo ello llevó a la burguesía a asociar la democracia con el desorden y a apoyar un sistema liberal conservador encabezado por Antonio Cánovas del Castillo.
