La Cuestión Irlandesa
Irlanda estuvo bajo dominio inglés desde finales de la Edad Media, pero se mantuvo como reino teóricamente independiente hasta 1800, año en que se aprobó la Act of Union que unificó Irlanda y Gran Bretaña en el Reino Unido.
La tensión aumentó a partir de 1870 por la crisis económica y la expulsión de miles de arrendatarios irlandeses de las tierras propiedad de terratenientes ingleses, dando lugar a un movimiento nacionalista liderado por Charles S. Parnell. La espiral de violencia se intentó frenar mediante el Pacto de Kilmainham; los nacionalistas irlandeses estuvieron presentes en el Parlamento británico y, un año después, Gladstone presentó la Home Rule, que convertía a Irlanda en un territorio autónomo dentro del Reino Unido.
La cuestión irlandesa quedó sin resolver hasta la insurrección de 1916, que puso en marcha la partición de la isla entre el norte y el sur. La zona católica acabó alcanzando la independencia en la década de 1920. Este hecho no terminó completamente con el problema irlandés, pues los enfrentamientos continuaron durante todo el siglo XX.
El Imperio Ruso
Fue el imperio que menos cambios experimentó durante el siglo XIX, manteniendo una monarquía absoluta. Su extensión territorial se incrementó tras el Congreso de Viena, manteniendo constantes aspiraciones expansionistas en tres direcciones:
- Extremo Oriente: en la zona de Manchuria y la isla de Sajalín.
- Sur: con la incorporación de Turquestán.
- Oeste: Besarabia, parte de Polonia y Finlandia.
La diversidad étnica del Imperio ruso era muy variada: predominaban los eslavos, seguidos por la etnia caucásica y la etnia asiática. Se añadía una comunidad judía y otra alemana muy dispersas. Ante esta diversidad, se desarrollaron dos tendencias:
- Tendencia centrífuga: pueblos que intentaban separarse del imperio.
- Tendencia paneslavista: que intentaba asimilar a las otras minorías a la cultura eslava, derivando en la política de rusificación.
La política interna de los zares fue la de mantener el régimen autocrático, lo que no evitó la creciente oposición al absolutismo.
Alejandro II (1855-1881)
Rusia salió derrotada de la Guerra de Crimea, lo que obligó a emprender reformas sociales. La primera reforma fue la abolición de la servidumbre, aunque no mejoró la situación. Se inició una pequeña industrialización, se comenzó a construir la red de ferrocarril y otras reformas pretendieron mejorar la justicia. El gobierno de Alejandro II intensificó la represión de los movimientos de oposición al zarismo; algunos grupos practicaron el terrorismo y el propio zar fue asesinado en un atentado.
Alejandro III (1881-1894)
El gobierno de este zar fue muy conservador. Las dos palancas del desarrollo económico fueron la reforma fiscal y la captación de capital europeo. La industrialización se impulsó desde el Estado, siendo el mejor ejemplo la construcción del Transiberiano. Este desarrollo fue acompañado del control de la enseñanza, la cultura y la persecución de toda oposición, creando una policía política encargada de perseguir el terrorismo.
Nicolás II (1894-1917)
Continuó la labor represiva. El zar apoyó la expansión imperialista que le llevó a la guerra contra Japón, de la que salió derrotado. Esta derrota y el descontento social condujeron a la Revolución de 1905.
Los Sistemas Bismarckianos
Se distinguen tres sistemas o fases en la diplomacia de alianzas de Otto von Bismarck:
Primer sistema
La diplomacia bismarckiana consiguió la firma de dos acuerdos en 1873: uno germano-ruso y otro austro-ruso. Además, Alemania, Austria-Hungría y el Imperio ruso formaron la Entente de los Tres Emperadores. Las revueltas nacionalistas en Bosnia y Bulgaria motivaron la intervención militar rusa en apoyo de Serbia y Montenegro. Se firmó el Tratado de San Stefano, que creaba la Gran Bulgaria bajo influencia rusa, pero Bismarck convocó el Congreso de Berlín, donde se revocaron los acuerdos.
Segundo sistema
Se firmó la Dúplice Alianza entre Alemania y Austria. Se renovó la Entente de los Tres Emperadores y Bismarck consiguió atraer de nuevo a Rusia. Se creó la Triple Alianza entre Alemania, Austria-Hungría e Italia. Las principales potencias llevaron a cabo un rearme intenso, dando lugar a la Paz Armada, nombre que recibe el periodo previo a la Primera Guerra Mundial.
Tercer sistema
Continuación del segundo sistema, aunque estallaron nuevas rivalidades entre Rusia y Austria. Bismarck consiguió la firma de nuevos tratados que garantizaban el equilibrio de los Balcanes y aislaban a Francia, destacando el Tratado de Reaseguro (secreto). Sin embargo, el sistema comenzó a desmoronarse: se produjo una aproximación entre la Francia democrática y la Rusia autocrática. La ocultación a Austria del Tratado de Reaseguro hizo frágiles las bases de este acuerdo. El fin del aislamiento francés y el alejamiento de Rusia significaron el final de la era bismarckiana.
