Transformaciones Demográficas y Crisis Política en la España del Siglo XX

Evolución Demográfica en el Primer Tercio del Siglo XX

En el primer tercio del siglo XX, la transición demográfica de nuestro país se produjo con retraso respecto a otros países de Europa. En España, el descenso más rápido de la mortalidad que de la natalidad explica que la población experimentase un crecimiento sostenido.

El crecimiento de la población

Desde finales del siglo XIX, comenzó el descenso de la tasa de mortalidad del 29 al 17%, en particular la infantil, y aumentó la esperanza de vida al nacer de 35 a 50 años.

Los factores de ese descenso fueron la práctica desaparición de la mortalidad catastrófica, la mejora de las necesidades básicas y de la calidad de los servicios públicos.

El descenso de las tasas de natalidad fue más lento, pasando del 34 al 28%, y se debió a la modernización de la vida urbana y la incorporación de la mujer al trabajo no doméstico.

El descenso de la mortalidad elevó las tasas de crecimiento y la población creció en 4,5 millones en tres décadas.

Los movimientos migratorios y el proceso de urbanización

Los movimientos migratorios se multiplicaron a partir de finales del siglo XIX y tuvieron una gran influencia en la estructura social.

Emigración exterior: la eliminación de las trabas legales para emigrar provocó los movimientos migratorios hacia otros países. La emigración hacia América Latina se vio favorecida porque esta región experimentaba un crecimiento económico y algunos gobiernos desplegaron políticas para incentivar la llegada de población. El perfil del emigrante era masculino, joven, campesino y alfabetizado, lo cual tuvo consecuencias demográficas para la población española.

Emigración interior: desde finales del siglo XIX se intensificaron los movimientos migratorios internos que concretaron el desplazamiento desde las áreas agrarias a los centros industriales. Destacó la inmigración en tres focos principales: Madrid, País Vasco y Barcelona. En 1930, más de la mitad de la población de ciudades como Madrid o Barcelona eran inmigrantes. Regiones como Galicia, León, Castilla la Vieja, Aragón y Andalucía experimentaron una pérdida de población por el éxodo campesino.

El proceso de urbanización comenzó en la segunda mitad del siglo XIX y se aceleró entre 1910 y 1920 por la industrialización y la explotación minera. En 1930, Madrid y Barcelona ya superaban el millón de habitantes, aunque la población urbana general seguía siendo relativamente baja.

La modernización demográfica y económica se reflejó también en la distribución de la población activa, con un descenso del sector de la agricultura y una creciente mano de obra industrial y de servicios.

La Crisis de la Restauración y las Fuerzas de Oposición

Tras el asesinato de Canalejas en 1912, los dos principales partidos de la Restauración estaban sumidos en una fuerte crisis interna.

Los republicanos

Representaban la principal fuerza de oposición política al régimen dentro de las Cortes. Su ideario defendía el progreso y la justicia social, y sus posiciones les permitieron ganarse el apoyo de sectores que iban desde la pequeña burguesía hasta los trabajadores. Surgieron dos nuevos partidos republicanos:

  • El Partido Radical: fundado por Lerroux, era más izquierdista y se definía como autonomista en lo político y socialista en lo social.
  • El Partido Reformista: creado en 1912, representaba un republicanismo más moderado, dispuesto a admitir la monarquía democrática, pero tuvo menos implantación social.

Dentro de los partidos republicanos seguía creciendo el PSOE; tras las elecciones de principios de siglo, se produjo por primera vez el acceso a las Cortes de un socialista, Pablo Iglesias.

Los nacionalismos

El que tenía una mayor implantación social era el catalán. El principal representante del catalanismo fue la Lliga Regionalista, cuyo principal objetivo era conseguir la autonomía para Cataluña. En 1906 se fundó Solidaritat Catalana, una agrupación que integraba a todas las fuerzas políticas catalanas con el fin de defender los derechos de Cataluña. La izquierda catalanista, bajo la dirección de Francesc Macià, se convirtió en la expresión del nacionalismo radical no conservador.

El nacionalismo vasco era de carácter arcaizante. El PNV se apoyaba en la pequeña burguesía bilbaína. Con el tiempo, se incorporaron nuevos elementos y se ensanchó la base social del partido.

El nacionalismo gallego experimentó un notable desarrollo cultural con la creación de la Solidaridad Gallega, que no era un verdadero partido político, sino una agrupación de campesinos que se limitó a participar en las elecciones municipales.

El nacionalismo andaluz estuvo localizado en Sevilla y su principal ideólogo fue Blas Infante, quien intentó conseguir una mayor autonomía para Andalucía, aunque no tuvo éxito en ese periodo.

Revolución de Asturias de 1934

En 1933, Azaña dimitió como jefe de gobierno y Alcalá Zamora decidió convocar nuevas elecciones que desembocaron en el Bienio Radical-Cedista. Tras su victoria en 1933, la derechista CEDA y el centrista Partido Radical iniciaron una colaboración parlamentaria con el propósito de rectificar la labor del gobierno anterior.

Causas

Los dos años de gobierno radical-cedista fueron vistos como una contrarreforma cuya intención era aniquilar la labor del bienio reformista:

  • Aprobación de una ley que favoreció a militares y monárquicos encarcelados por participar en el fallido golpe de Estado de 1932 encabezado por Sanjurjo.
  • Puesta en marcha de una reforma agraria que significó el bloqueo del proceso iniciado por el gobierno precedente.
  • Ralentización del programa de construcción de escuelas públicas.
  • Suspensión del Estatuto de Autonomía de Cataluña.

En octubre de 1934 se produjo un intento de conquista del poder por parte de la izquierda. El detonante de la Revolución fue la formación de un gobierno nuevo donde se incorporaron por primera vez tres ministros de la CEDA. Internacionalmente, se había producido la subida al poder de Hitler en Alemania, lo que provocó en la izquierda el temor de que España virase hacia un régimen fascista. Intervinieron comunistas, anarquistas y socialistas.

Desarrollo

La UGT convocó la huelga general nacional el 5 de octubre, pero fue un fracaso en la mayoría del país. Solo tuvo importancia en Madrid, Vizcaya, Barcelona y Asturias, pero finalmente solo triunfó en Asturias.

En Asturias, los mineros tomaron pueblos y cuarteles de la Guardia Civil, sustituyendo ayuntamientos por comités revolucionarios y sitiaron Oviedo. Los obreros proclamaron la revolución socialista de consejos de obreros. El gobierno envió al ejército africano al mando de Franco para reprimir el levantamiento. En Cataluña, Lluís Companys proclamó la República Catalana y la autonomía de Cataluña quedó suspendida temporalmente.

Consecuencias

La Revolución de Octubre provocó la radicalización de posiciones tanto de izquierdas como de derechas. En la derecha, Calvo Sotelo fundó el Bloque Nacional, con el que pretendió ofrecer una alternativa a la República. Por parte de la izquierda, la dura represión desembocó en la creación del Frente Popular.

Tras la Revolución de Octubre, la CEDA aumentó su influencia presentando un proyecto para modificar la Constitución, pero no llegó a aprobarse por la crisis, la falta de entendimiento y una serie de escándalos de corrupción (como el estraperlo). El gobierno perdió la mayoría parlamentaria y Alcalá Zamora convocó elecciones para 1936.

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