El inicio de la Revolución Liberal Española (1808-1814)
El primer acto de la Revolución liberal española tiene lugar en el marco de la Guerra de la Independencia (1808-1814), dentro del contexto de las guerras napoleónicas que sacudieron Europa en los primeros 15 años del siglo XIX. En ella se va a aprobar la primera constitución liberal de la Historia de España: la Constitución de Cádiz de 1812.
1. Antecedentes: La crisis de la monarquía borbónica durante el reinado de Carlos IV (1788-1808)
El antecesor a la monarquía borbónica de Carlos IV fue Carlos III (1759-1788), quien fue el primer déspota ilustrado conocido por su frase: «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo».
La política interior
El reinado de Carlos IV estuvo marcado por la Revolución Francesa (1789), que había sucedido al trono el año anterior. Esto llevó a Carlos IV a cerrar las fronteras para evitar que las ideas de la revolución se difundiesen por España. Este proceso se conoce como el «cordón sanitario», establecido por Floridablanca. Además, se puso fin a las reformas iniciadas en el reformismo ilustrado durante el anterior reinado.
A partir de 1792, Godoy se convierte en valido del rey, dirigiendo toda la política de la monarquía hasta el fin de la misma. Sin embargo, esta forma de gobierno provocó un fuerte desprestigio a la monarquía.
Aunque Godoy suprimió impuestos, liberalizó los precios y apoyó la ley agraria, creció la oposición contra él por parte de:
- Los privilegiados (clero y nobleza): liderada por Fernando, hijo de Carlos IV.
- Los liberales (el pueblo y la Iglesia): que, debido a la crisis de subsistencia y financiera del Estado (deuda pública), trató de paliar con la desamortización de bienes religiosos y propiedades comunales, lo cual solo benefició a comerciantes y terratenientes.
Dicha oposición también alcanzó a Carlos IV, poniendo así, una parte de la población, su esperanza en la revolución liberal napoleónica.
La política exterior
Expectante ante los acontecimientos que se desarrollaban en Francia en 1793, se pasó de una actitud pasiva a otra activa en cuanto el gobierno republicano de la Convención Girondina ejecutó a Luis XVI en enero. Fue entonces cuando Madrid declaró la guerra a Francia, dando lugar a la Guerra del Rosellón (1793-1795) en la que, tras una serie de éxitos iniciales, los franceses consiguieron amenazar Cataluña y el País Vasco. De ahí que España firmase la Paz de Basilea (1795), convirtiéndose así España en aliado de la Francia revolucionaria.
Esta alianza hará que España participe en enfrentamientos tan desastrosos como el sucedido en Trafalgar en 1805, donde la escuadra hispanofrancesa sufrió una grave derrota ante la flota británica dirigida por Nelson, lo que provocó el hundimiento del poder naval español. Napoleón llevó a cabo el bloqueo continental aunque Portugal se negara.
2. Las causas de la Guerra de la Independencia (1807-1808)
Ante la negativa portuguesa del bloqueo comercial a Inglaterra, empezaron las causas de la guerra.
El reinado de Carlos IV
Napoleón decide invadir Portugal pasando por España y firmando con Godoy los Tratados de Fontainebleau (1807), que autorizaban al ejército francés a atravesar España a cambio de repartirse Portugal entre ambos. Así, entran en España varios cuerpos franceses y, situándose en puntos estratégicos, ocupan España y Portugal.
Por ello la alarma crece, la Corte se traslada a Aranjuez y en marzo de 1808 se desencadena el Motín de Aranjuez, teniendo que huir los reyes. Se produjo un levantamiento popular, dirigido por la nobleza, contra Godoy, por lo que es depuesto de la monarquía y Carlos IV se ve obligado a abdicar en Fernando VII, su hijo. El motín estuvo dirigido por él.
El reinado de Fernando VII
El hecho de que un monarca legítimo fuera derrocado por una revuelta popular puso de manifiesto la descomposición política de la monarquía española, en la que se inicia el reinado de Fernando VII. Carlos IV pide ayuda a Napoleón, quien interviene convocándolos en Bayona y les obliga a renunciar al trono español y a abdicar en él; lo que se conoce como las Abdicaciones de Bayona (1808), prometiéndoles la unidad de la Corona y compensaciones económicas.
Asimismo, Napoleón cede los derechos a su hermano, José Bonaparte (apodado «Pepe Botella»), que se convierte en rey de España con el nombre de José I. El 2 de mayo de 1808, ante la inminente salida de España de los últimos miembros de la familia real que quedaban en Madrid, los rumores de que Fernando está preso por Napoleón y la pasividad de la mayoría de la nobleza, se inició un levantamiento del pueblo madrileño contra las tropas francesas. Por ello, el general Murat inicia una violenta represión y en la madrugada del 3 de mayo fusila a un centenar de prisioneros en la montaña del Príncipe Pío y el Pardo, extendiéndose el levantamiento por toda España.
Ante el vacío de poder se forman las Juntas, quienes asumen el poder del rey Fernando VII y declaran la guerra a Francia, buscando el apoyo británico. Así comienza la Guerra de la Independencia (1808-1814). Posteriormente, estas juntas acabaron agrupándose en la Junta Suprema Central, que dirigió la guerra contra Francia.
3. La monarquía de José I Bonaparte
Napoleón reúne en Bayona unas Cortes reducidas para dar un Estatuto (carta otorgada), a medio camino entre el Antiguo y Nuevo Régimen, que se conoce como el Estatuto de Bayona (1808). En él se reconoce el catolicismo, la asunción del rey del poder ejecutivo con amplias atribuciones, el poder legislativo recae en las Cortes, y se declara la independencia de la judicatura y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.
José I también pondrá en marcha un programa reformista para acabar con el Antiguo Régimen: abolición del régimen señorial, desamortización de tierras eclesiásticas y desvinculación de mayorazgos y tierras de manos muertas. No obstante, la mayor parte de la población se opuso a él, al considerarlo ilegítimo e impuesto por la fuerza, a lo que se añadía la violenta actuación de las tropas francesas.
4. La Guerra de la Independencia (1808-1814)
La monarquía de José I Bonaparte estuvo marcada por la Guerra de la Independencia. Aunque estableció el Estatuto de Bayona, un estatuto reformista con la intención de acabar con lo peor del Antiguo Régimen, aún mantenía el poder del Rey.
Características del conflicto
- Guerra internacional: En el marco de las guerras napoleónicas, participaron España, Portugal y Gran Bretaña contra Francia; los británicos desembarcaron tropas en la península y utilizaron Portugal como base de operaciones.
- Guerra civil: De un lado estarán los patriotas, que defienden a Fernando VII y, del otro, el bando que defenderá a José I, llamados afrancesados. En el bando de los afrancesados encontramos intelectuales, altos funcionarios y una parte de la nobleza, que marcharán al exilio tras el conflicto.
- Frente patriótico: De gran heterogeneidad ideológica, compuesto por:
- Clero y nobleza: que defienden la vuelta al absolutismo y el catolicismo.
- Ilustrados: que persisten en la idea de reformar el país, aunque no se abandone el Antiguo Régimen.
- Liberales: que desean cambios políticos, económicos y sociales.
- Clases populares: que se unen por el rechazo al invasor, el retorno de Fernando VII y la afección a la Iglesia católica.
- Guerra ideológica o política: Hubo una revolución en el bando patriota, donde los liberales se hicieron con el poder y proclamaron la Constitución de 1812, iniciándose así la revolución liberal en España.
Fases de la guerra
- Primera fase (mayo-octubre 1808): Para reprimir los levantamientos, se despliega un importante ejército francés, pero la población española resiste en varias ciudades mientras que el general Castaños vence en Bailén a las tropas francesas de Dupont. Esto impide la conquista de Andalucía, provoca la huida momentánea de los franceses de Madrid y se crea en Aranjuez una Junta Suprema Central.
- Segunda fase (noviembre 1808-1812): Napoleón invade toda la península excepto Cádiz. Tras la derrota de Ocaña, la Junta Central se repliega a Sevilla y de ahí a Cádiz, la única ciudad española que resiste al asedio francés durante toda la guerra por el apoyo de los ingleses. Esto derivó en guerrillas en todo el país.
- Tercera fase (noviembre 1812-1814): Ante la incapacidad de Napoleón de mantener múltiples frentes (Rusia, Arapiles…), se ve obligado a firmar el Tratado de Valençay en 1813, que reconoce a Fernando VII como Rey de España y de las Indias, poniendo fin a las hostilidades. La paz se firmó en París el 23 de abril de 1814.
Consecuencias
Las consecuencias de la guerra fueron muy graves: elevada pérdida de población (más de medio millón de muertes) y el exilio de miles de afrancesados; gran crueldad y devastación con enormes pérdidas materiales, ciudades arrasadas y expolio de obras artísticas; y la activación del proceso de independencia de la América española ante el vacío de poder creado.
Además, supuso el inicio de la Revolución liberal en España, aunque tras la vuelta de Fernando VII el absolutismo fue restaurado, y los liberales y sus ideas perseguidos.
5. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
La convocatoria de las Cortes de Cádiz
Ante la incapacidad de dirigir la guerra, la Junta Suprema Central se disolvió en 1810 para que los representantes de la Nación decidieran sobre su organización. Se dio paso a un Consejo de Regencia compuesto por 5 miembros que, presionados por el ambiente liberal de Cádiz, mantuvieron la convocatoria de las Cortes. En septiembre de 1810 se abrieron, formadas por una única cámara frente a la tradicional representación estamental.
La composición de las Cortes
Congregaron a unos 300 diputados con poderes limitados; predominaban las clases medias con una sólida formación intelectual y académica, con una escasa presencia de nobles y obispos, y ninguna de las clases populares. Se dividían en:
- Absolutistas: partidarios del retorno de Fernando VII como rey absoluto.
- Jovellanistas: herederos del pensamiento ilustrado de Carlos III, partidarios de introducir cambios sin rupturas radicales.
- Liberales: exigían cambios profundos como los acaecidos durante la Revolución Francesa.
El proceso reformador consistió en la sustitución de las estructuras del Antiguo Régimen por las de un Estado liberal. Se llevó a cabo una doble obra: la constitucional (texto de 1812) y la legislativa (leyes y decretos). Los liberales ganaron la mayoría de las votaciones y aprobaron la constitución el 19 de marzo de 1812, conocida como «La Pepa».
La Constitución de 1812
Tuvo una enorme trascendencia a pesar de su escasa aplicación práctica. Sus principios fundamentales eran:
- Soberanía nacional: El poder reside en el pueblo.
- División de poderes: Reconoce al rey como constitucional y no absoluto. El poder se divide en: Legislativo (Cortes unicamerales, sufragio universal masculino indirecto), Ejecutivo (Rey y secretarios de despacho) y Judicial (Tribunales).
- Estado unitario: La nación es el conjunto de ciudadanos de ambos hemisferios.
- Declaración de derechos: Igualdad ante la ley, libertad de pensamiento y opinión.
- Confesionalidad: No se establece la libertad religiosa; el catolicismo es la religión oficial del Estado (triunfo del sector absolutista).
La obra legislativa de las Cortes
Se encaminó a terminar con el Antiguo Régimen:
- Sistema de enseñanza primaria pública y obligatoria.
- Supresión de los señoríos jurisdiccionales (1811).
- Libre propiedad y desamortización de tierras comunales.
- Abolición de la Inquisición y supresión de conventos.
Al término de la guerra, las Cortes se trasladaron a Madrid esperando a Fernando VII. Pero el rey, apoyado por los absolutistas y el contexto de la Restauración europea (Congreso de Viena), publicó el Real Decreto del 4 de mayo de 1814, que anulaba la Constitución y todas las leyes de Cádiz. Termina así el primer intento de instaurar un régimen liberal en España, lo que no sucederá de forma definitiva hasta la muerte del monarca.
