Sociedad y Economía en el Paleolítico y el Neolítico. La Pintura Rupestre
El hombre paleolítico era nómada y se trasladaba de un lugar a otro sin un hogar fijo; se refugiaban en cavernas y se agrupaban en bandas de 20 a 40 personas. No dependían de ningún jefe ni existía la división social. La economía estaba basada en la caza y la recolección.
El hombre neolítico era sedentario y poseía un hogar fijo con viviendas a base de piedras, maderas y ramas. El desarrollo urbano y la explosión demográfica provocaron la diferenciación social; las mujeres y los hombres se dividían las tareas. La economía se basaba en la agricultura y la ganadería. En cuanto al arte, tenía un carácter mágico-religioso relacionado con la caza y la fecundidad. Destacan el descubrimiento de la cerámica, las pinturas de las cuevas de Altamira y el arte rupestre levantino.
Los Pueblos Prerromanos. Las Colonizaciones Históricas: Fenicios, Griegos y Tartessos
Se encuentran dos áreas principales en la Península Ibérica:
- a) El área celtíbera: Donde los pueblos indígenas se habían fusionado con los invasores celtas. Los del norte no estaban tan desarrollados, mientras que los del centro y oeste sí. En conclusión, su economía se basaba en la agricultura y la ganadería, con estructuras sociales basadas en el parentesco.
- b) El área ibérica: Situada en el sur y en el Levante. Desarrollaron una economía activa, conocían la moneda y usaban una lengua aún no descifrada. Su división política era de tipo estatal.
Los fenicios y griegos llegaron a la Península Ibérica. Los fenicios establecieron enclaves comerciales por el sur del Mediterráneo, siendo Gadir (Cádiz) la colonia más antigua. La fundación de Massalia (Marsella) constituyó el punto de partida para establecer colonias griegas en la costa este. Durante el primer milenio a.C., se desarrolló en Andalucía occidental y el sur de Portugal la cultura de Tartessos, que alcanzó un gran desarrollo económico y social, dejando muestras de gran riqueza.
Conquista y Romanización de la Península Ibérica
Principales aportaciones romanas en los ámbitos social, económico y cultural
La conquista comenzó en el siglo III a.C. y constó de tres etapas principales:
- Primera etapa: Conquista del este y el sur peninsular. Se inició durante la Segunda Guerra Púnica. La victoria romana finalizó con la presencia cartaginesa.
- Segunda etapa: Conquista del centro y el oeste peninsular (155-133 a.C.). Los romanos tuvieron que hacer frente a la resistencia de los pueblos locales (como Numancia o Viriato).
- Tercera etapa: Conquista del norte peninsular (29-19 a.C.). El fin de la conquista llegó en tiempos de Augusto, el primer emperador romano.
La romanización fue un proceso desigual que dejó un importante legado cultural. Desde el punto de vista artístico y estructural, la conquista aportó una huella perdurable en la lengua, el derecho y las infraestructuras.
El Reino Visigodo: Origen y Organización Política
Roma hizo un pacto con los visigodos por el que se les concedían tierras en el sur de la Galia y en Hispania a cambio de expulsar a los pueblos germanos invasores. Para ejercer el gobierno, la monarquía se rodeó de guerreros fieles y se apoyó en el Aula Regia y el Officium Palatinum. La administración territorial quedó en manos de duces y comes. Con el nombre de Concilios de Toledo se conocen las asambleas hispánicas celebradas en dicha ciudad, con gran peso político y religioso.
2.1. Al-Ándalus: La Conquista Musulmana, Emirato y Califato de Córdoba
En el año 711, el reino visigodo sufría una profunda crisis política. Los partidarios de Agila pidieron ayuda a Musa ibn Nusair, quien envió a Táriq ibn Ziyad. Este derrotó en la batalla de Guadalete (711) al último rey visigodo, Don Rodrigo. Para el año 716, la Península (salvo la Cornisa Cantábrica y los Pirineos) estaba controlada por los musulmanes. La rapidez de la conquista se debió a la tolerancia musulmana hacia cristianos y judíos, y al desinterés de la población en defender una monarquía con la que no se identificaba.
Entre los años 714 y 756, la Península fue un Emirato dependiente del Califato de Damasco. En el 756, Abderramán I, superviviente de los Omeyas, se proclamó Emir independiente (jefe político pero no religioso). Se produjo la consolidación del poder con aceifas contra los cristianos y la división territorial en coras.
En el 929, Abderramán III se autoproclamó Califa (jefe político y espiritual), iniciando el periodo de máximo esplendor cultural. En el 976, Almanzor convirtió el califato en una dictadura militar. A su muerte, las luchas internas provocaron que en el año 1031 Al-Ándalus se fragmentara en los reinos de Taifas.
2.2. Al-Ándalus: Reinos de Taifas y Reino Nazarí
En el año 1031, tras la deposición de Hisham III, surgieron las Taifas. Los reinos cristianos exigieron el pago de parias (impuestos) y Alfonso VI conquistó Toledo. Ante esto, las Taifas pidieron ayuda a los Almorávides, quienes vencieron en Sagrajas (1086) e iniciaron su propia conquista de las Taifas.
Posteriormente llegó el dominio Almohade (1146-1232), quienes unificaron Al-Ándalus. Tras su derrota en las Navas de Tolosa (1212) ante la unión de los reinos cristianos, aparecieron las terceras Taifas y el Reino Nazarí de Granada (1246-1492). Este sobrevivió gracias a pactos y a su riqueza económica hasta que Boabdil entregó la ciudad a los Reyes Católicos en 1492.
2.3. Al-Ándalus: Economía, Sociedad y Cultura
En la economía andalusí predominó la agricultura de regadío (arroz, algodón, cítricos) y la tríada mediterránea. Destacó la artesanía textil, el cuero y la orfebrería. El comercio era vital, usando el dinar de oro y el dírham de plata en los zocos.
La sociedad estaba estratificada: una élite árabe, bereberes en el ejército y administración, y la población muladí (conversos). También coexistían mozárabes y judíos. En la cultura, sobresale la arquitectura (arco polilobulado, ataurique) y avances en astronomía, matemáticas y medicina.
2.4. Los Primeros Núcleos de Resistencia Cristiana y la Reconquista
Los cristianos se refugiaron en las montañas del norte. Pelayo inició la resistencia en la batalla de Covadonga, dando origen al Reino Astur, que luego sería el Reino de León. En el Pirineo surgieron los reinos de Pamplona, Aragón y los condados catalanes.
Etapas de la Reconquista:
- Siglos VIII-X: Ocupación de tierras deshabitadas (Valle del Duero y Galicia).
- Siglos XI-XIII: Gran expansión. Conquista de los valles del Tajo, Ebro, Guadalquivir, Levante y Baleares. Destacan los tratados de Tudilén y Cazorla.
- Siglos XIV-XV: Guerra y conquista final de Granada (1492).
Los modelos de repoblación incluyeron la presura, los concejos (fueros), las encomiendas y los repartimientos.
2.5. Los Reinos Cristianos: Organización Política y Sociedad Estamental
El rey ostentaba el poder, ayudado por la Curia Regia. En el siglo XII aparecieron las Cortes (nobleza, clero y ciudades). El régimen señorial otorgaba a los nobles la propiedad y jurisdicción de las tierras (mayorazgo), lo que a veces debilitaba el poder real. La sociedad era estamental: privilegiados (nobleza y clero) y el estado llano (campesinos y burguesía), además de minorías como mudéjares y judíos.
2.6. Organización de las Coronas de Castilla, Aragón y Navarra
Al final de la Edad Media, los reinos compartían instituciones pero con diferencias:
- Castilla: Fortalecimiento de la monarquía. Administración basada en merindades y concejos controlados por regidores.
- Aragón: Era una unión de reinos (Aragón, Cataluña, Valencia, Baleares). Practicaban el pactismo, donde el rey respetaba los fueros locales. Instituciones clave: Generalitat y el Justicia de Aragón.
- Navarra: Mantuvo sus instituciones propias (Cámara de Comptos, Consejo Real) incluso tras su incorporación a Castilla, conservando su condición de reino bajo un virrey.
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