Inestabilidad Política y Progreso Económico en Iberoamérica
Tras la independencia, las fronteras de los países iberoamericanos tardaron en quedar fijadas. La configuración territorial se dividió de la siguiente manera:
- Brasil: Antigua colonia portuguesa.
- Virreinato de Nueva España: México, Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
- Virreinato de Nueva Granada: Venezuela, Colombia y Panamá (que posteriormente se separó).
- Virreinato de Perú: Ecuador, Perú, Bolivia y Chile.
- Virreinato del Río de la Plata: Paraguay, Uruguay y Argentina.
- Región del Caribe: Haití, República Dominicana, Cuba, Puerto Rico y Jamaica.
Iberoamérica se consolidó como una región exportadora de materias primas e importadora de productos industriales, impulsada por mejoras en los transportes marítimos y el desarrollo de infraestructuras. Durante los años 30, se produjo una importante inmigración europea.
El papel de las Fuerzas Armadas y la Oligarquía
Las fuerzas armadas latinoamericanas asumieron una misión crucial en la gestión de los asuntos nacionales, favoreciendo a la oligarquía y apoyando a partidos radicales en intentos de reformas democráticas. Ante el fracaso de estos intentos, dictadores vinculados a los intereses de Estados Unidos asumieron el poder:
- Ecuador: Intentos democráticos salpicados por intervenciones militares y golpes de Estado.
- Venezuela: La riqueza petrolera forzó la intervención financiera extranjera bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez.
- Centroamérica: Convulsiones provocadas por las compañías bananeras estadounidenses y la construcción del Canal de Panamá.
- Argentina: Reformas decisivas con el acceso al poder de los radicales.
- Brasil: Se consolidó como la primera potencia económica de la región.
Conflictos y Revoluciones
Los problemas fronterizos derivaron en enfrentamientos bélicos, como la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. Por otro lado, la Revolución Mexicana alteró la estructura social mediante un movimiento campesino de origen indio contra el régimen dictatorial de Porfirio Díaz. Tras la lucha armada y la Constitución de 1917, el PRI gobernó el país, culminando con Lázaro Cárdenas y la reforma agraria.
La Crisis del 29 provocó una caída en las cotizaciones de materias primas y la desinversión de EE. UU., dando paso a los «dictadores de la depresión» (Maximiliano Hernández, Tiburcio Carías Andino, Jorge Ubico y la dinastía Somoza).
Iberoamérica en la Actualidad
Tras años de represión sanguinaria, las dictaduras dejaron tras de sí pobreza extrema, industrias nacionales deterioradas y economías al borde de la quiebra. Los partidos de izquierda, sindicatos y organizaciones populares fueron diezmados. Este proceso contó con la complicidad de élites locales y clases medias que buscaron proteger sus intereses económicos frente a posibles transformaciones sociales.
Globalización y Neoliberalismo
En 1980, la crisis económica alcanzó su punto culminante con una deuda externa impagable. Posteriormente, el gobierno de Bill Clinton impulsó el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) entre EE. UU., Canadá y México, fomentando la deslocalización industrial. Este modelo fue contestado por el levantamiento del EZLN y el subcomandante Marcos en México.
Panorama Político Contemporáneo
El neoliberalismo, impulsado por figuras como Thatcher y Reagan, marcó la pauta económica. En la actualidad, se observan diversas corrientes:
- Conservadurismo neoliberal: Representado por Uribe en Colombia, con políticas pro-norteamericanas y rechazo a la mejora social.
- Centroizquierda y Neo-desarrollismo: Lula (Brasil) y Kirchner (Argentina) defienden intereses capitalistas en tensión con sectores empresariales, mientras Chávez (Venezuela) promovió un marco económico estatal con fuertes conflictos con EE. UU.
- Nacionalismo radical: Morales (Bolivia) y Correa (Ecuador) buscaron cambios estructurales, desmantelamiento de bases militares extranjeras y rechazo a contratos petroleros neoliberales.
A pesar de las diferencias, las fronteras entre el nacionalismo radical y la centroizquierda siguen siendo difusas, ya que, por el momento, el esquema nacionalista no ha logrado traspasar el marco de la propiedad capitalista y el Estado burgués.
