El reinado de Alfonso XIII y el reformismo político
Tras la muerte de Cánovas y Sagasta, el sistema buscó renovarse con el regeneracionismo. En el Partido Conservador, Francisco Silvela inició este proceso creando el Instituto de Reformas Sociales (1903), pero su mandato fue breve. Le sucedió Antonio Maura, quien aplicó la «revolución desde arriba» para evitar una revolución popular, aprobando la Ley de Administración Local y Electoral (1907) y creando el Instituto Nacional de Previsión. Sin embargo, su gobierno cayó tras la Semana Trágica de Barcelona (1909), una revuelta iniciada por la movilización de reservistas para la Guerra de Marruecos. La represión terminó con el fusilamiento del pedagogo Ferrer i Guàrdia.
Tras Maura, el liberal José Canalejas intentó un reformismo más progresista con varias iniciativas destacadas:
- Ley del Candado (1910), que prohibía nuevas órdenes religiosas;
- Ley de Reclutamiento, que estableció el servicio militar obligatorio sin posibilidad de redención en metálico;
- el proyecto de la Ley de Mancomunidades.
Su asesinato en 1912 detuvo estas reformas.
Militarismo, oposición y regionalismos
El protagonismo del Ejército creció debido a las derrotas en Cuba y Marruecos —donde surgió la casta de los africanistas— y por la Ley de Jurisdicciones (1906), que permitía juzgar a civiles que criticaran a la patria, como ocurrió tras el asalto a la revista catalana Cu-Cut!.
En la oposición, el republicanismo se dividió entre el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux y el Partido Reformista de Melquíades Álvarez. Por su parte, el movimiento obrero se fortaleció con el PSOE (liderado por Pablo Iglesias) y la creación del sindicato CNT en 1910. Al mismo tiempo, los regionalismos ganaron peso:
- en Cataluña, la Lliga Regionalista de Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó impulsó la creación de la Mancomunidad de Cataluña en 1914;
- en el País Vasco, el PNV de Sabino Arana se acercó a la burguesía;
- en Andalucía destacó la figura de Blas Infante.
Economía, sociedad y el reformismo social
España seguía siendo un país agrario, con rendimientos bajos y una desigual distribución de la propiedad (latifundios frente a minifundios), aunque la industria creció en el País Vasco (siderurgia) y Cataluña (textil). La estratificación social era evidente: una oligarquía poderosa frente a un campesinado y proletariado en condiciones precarias.
Para frenar la conflictividad se aprobaron medidas laborales y sociales, entre ellas:
- Ley del Descanso Dominical (1904);
- la inspección de trabajo;
- la prohibición del trabajo nocturno femenino;
- y, como hito fundamental, la huelga de La Canadiense (1919), que convirtió a España en uno de los primeros países en instaurar por ley la jornada laboral de ocho horas.
A pesar de estos avances, el sistema de la Restauración se vio incapaz de integrar a las nuevas fuerzas sociales y políticas.
🧾 La crisis de 1917
Antecedentes
España fue neutral en la I Guerra Mundial (1914). La industria y la minería se beneficiaron de las exportaciones, pero subieron los precios, faltaron productos básicos y crecieron las desigualdades. El sistema no controló el mercado interior y la situación social se deterioró.
La crisis
Se manifestó en tres dimensiones:
- Social y económica: paro, inflación y problemas de subsistencia que fortalecieron a los sindicatos;
- Política: oposición al gobierno de Eduardo Dato, cierre de Cortes y estados de excepción;
- Militar: creación de las Juntas de Defensa por el malestar entre oficiales.
En 1917 se reunió la Asamblea de Parlamentarios en Barcelona convocada por Francesc Cambó, y en agosto estalló la huelga general convocada por la UGT y la CNT, duramente reprimida.
Consecuencias
Debilitamiento del sistema de la Restauración, aumento del pistolerismo y del conflicto social, en el contexto del llamado trienio bolchevique (1917-1920).
🧾 La dictadura de Primo de Rivera
Golpe y Directorio Militar (1923-1925)
El 13 de septiembre de 1923 el capitán general Miguel Primo de Rivera dio un golpe con el apoyo de Alfonso XIII y creó un Directorio Militar. Se suspendió la Constitución de 1876, se prohibieron partidos y se impuso la censura. El objetivo declarado fue acabar con el caciquismo, el desorden social y la inestabilidad.
Problemas internos
Hubo fuerte represión contra la CNT, los comunistas y frente a la violencia patronal; destitución de autoridades locales y control del orden público. Se elaboró el Estatuto Municipal y se introdujeron reformas provinciales, con cierta autonomía financiera.
Fin de la guerra de Marruecos
Primo de Rivera, inicialmente partidario de abandonar el territorio, impulsó operaciones conjuntas con Francia. El desembarco de Alhucemas (1925) permitió derrotar a Abd el‑Krim y cerrar el conflicto en 1927, uno de los grandes éxitos militares del régimen.
Directorio Civil (1925-1930)
Se sustituyó el gobierno militar por uno civil para institucionalizar la dictadura mediante la Unión Patriótica.
Ámbito político
Creación de la Asamblea Nacional Consultiva (1927) para elaborar una constitución que no prosperó. El Estatuto Municipal de 1924 permitió teóricamente el voto femenino en elecciones municipales a mayores de 23 años, aunque su aplicación no fue plena.
Ámbito social
El ministro Eduardo Aunós organizó la Organización Corporativa del Trabajo, con comités paritarios entre obreros y patronos y con el apoyo de sectores de la UGT. Se impulsaron cooperativas, seguros sociales y mejoras laborales.
Ámbito económico
Se aplicó una política intervencionista y expansiva favorecida por la buena coyuntura internacional. Obras públicas, dirigidas por el conde de Guadalhorce, incluyeron carreteras, ferrocarriles y planes hidráulicos. Se promovió la creación de monopolios como CAMPSA y Telefónica. Aumentó el endeudamiento del Estado por la falta de una reforma fiscal progresiva.
Cambios en los años veinte
La prosperidad inicial impulsó la industrialización, el crecimiento urbano y el consumo, pero también el control estatal de la economía mediante monopolios. La modernización no resolvió las desigualdades ni los problemas políticos de fondo.
Oposición y fin de la dictadura
Desde 1928 creció la oposición de republicanos, nacionalistas e intelectuales como Unamuno y Blasco Ibáñez. La crisis económica tras 1929 y la pérdida de apoyos sociales aislaron al dictador. Primo de Rivera dimitió el 28 de enero de 1930 y se exilió.
🧾 La dictablanda y caída de la monarquía (pág. 131)
Tras la dimisión, Alfonso XIII encargó el gobierno al general Berenguer, en la etapa conocida como Dictablanda, que intentó volver al sistema constitucional sin éxito. La oposición republicana se organizó en el Pacto de San Sebastián (1930) y preparó un cambio de régimen. Las elecciones municipales de abril de 1931 se convirtieron en un plebiscito: triunfo republicano en las ciudades. El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República y Alfonso XIII abandonó España, poniendo fin a la monarquía de la Restauración.
