Campesinos en la prehistoria

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5.5 Organización social, los estamentos sociales:


nobleza, clero y pueblo.

Nobleza y alto clero:


en la cúspide social estaban los señores, miembros de la nobleza. Se distribuían desde los poderosos ricos hombres o magnates hasta los humildes hidalgos. Las relaciones entre los distintos miembros de la nobleza eran personales. Se basaban en los vínculos generados por la prestación de un homenaje de vasallaje del vasallo al señor, y por la concesión, por parte de este, de un beneficio o feudo. Dentro de este esquema de riqueza y poder se insertaron los miembros del alto clero: obispos, arcedianos y abades fueron señores igualmente. Algunos, como Rodrigo Jiménez de Rada, canciller de Castilla y arzobispo de Toledo, dirigieron mesnadas en las batallas contra los musulmanes. Los miembros más poderosos del alto clero formaban parte de la curia regia (consejo de asesoramiento al rey).

Pueblo:


entre los campesinos existía una escala de riqueza y de dependencia respecto a los señores. Durante la época del feudalismo, disminuyó severamente el número de pequeños propietarios y aumentó el de campesinos que entraron en dependencia de los señores. Ello dio lugar a episodios de resistencia campesina, como la de Sahagún. En esta villa, aldeanos, artesanos y pequeños tendederos se enfrentaron a su señor, el cual, con la ayuda de sus vasallos guerreros, pudo dominarlos. La mayor parte de los campesinos trabajaba tierras arrendadas. En algunas regiones, los señores vieron reconocido su derecho a maltratar a los campesinos de su señorío y a imponerles los llamados malos usos. Esto ocurríó en Aragón y Norte de Cataluña. Allí, muchos campesinos, si querían abandonar las tierras del señor, debían pagarle una cantidad de dinero. Los campesinos que no estaban dispuestos a pagar estas cantidades, se revelaban contra sus señores. Estos campesinos eran conocidos como los payeses de remensa.



5.6 Diversidad religiosa de la población: Cristianos, musulmanes y judíos


6. Recursos económicos de los Reinos Cristianos: 6.1 La actividad agrícola y los sistemas de explotación


6.2

La ganadería:


el honrado Concejo de La Mesta.
Tanto en la Corona de Castilla como en la Corona de Aragón se crearon instituciones para ordenar las cañadas o rutas de ganado ovino entre sus pastos de invierno y de verano. Esas instituciones fueron el Honrado Concejo de la Mesta en Castilla y la Casa de Ganaderos de Zaragoza en Aragón. La lana se convirtió en el principal producto de exportación de los reinos hispanos. Se uníó, más tarde, el hierro vasco, el aceite y el vino andaluz y los paños catalanes. A cambio, los reinos importaron armas y paños de calidad.

6.3 Trabajos artesanales: Gremios y cofradías


7. La cultura y el arte:
7.1 Cristianos, musulmanes y judíos.

La Escuela de Traductores de Toledo.
Los contactos culturales entre la cristiandad y el Islam se habían llevado a cabo en los monasterios. A partir de la conquista de Toledo, Zaragoza o Tudela, en estos monasterios, animados por los obispos, surgieron en ellas núcleos de estudiosos de las obras que se dedicaban a traducir los textos, del árabe al latín. Los grupos de traductores integraban, tanto a hispanos como eruditos venidos de toda Europa. Querían traducir del árabe al latín los textos de filosofía, medicina, astronomía y matemáticas. Los centros más activos fueron Toledo, Cartagena y Sevilla. El esfuerzo más fructífero en este campo correspondíó al grupo toledano alrededor de Alfonso X el Sabio.


7.2 La cultura monástica:
El romance castellano.
En muchos centros monásticos se crearon escuelas monacales, orientadas a la preparación intelectual de los monjes y preocupadas por la conservación del saber de la Biblia y de los padres de la Iglesia. Las escuelas catedralicias, incluían el estudio de las materias del trívium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y del quadrívium (Aritmética, Geometría, Música y astronomía).

La población de los reinos cristianos era en su gran mayoría analfabeta. Desde el siglo VIII, su idioma empezó a dejar de ser el latín y a reemplazarse por el gallego, el leónés, el castellano, Aragónés y catalán, excepto en el área vascona, que seguía exprésándose en vascuence. Más tarde, se fueron abriendo paso en los documentos y obras literarias las formas escritas de los nuevos idiomas. Los primeros en utilizar el idioma fueron los clérigos y los juglares.

Las primeras manifestaciones literarias en lengua romance contribuyeron a asegurar el futuro de los idiomas romances peninsulares. Ese fue el papel desempeñado por el Poema del Mío Cid, las obras de Gonzalo de Berceo o las de Alfonso X el Sabio. Los cantos de trovadores y las estrofas épicas de los juglares sirvieron para entretener, pero también para formar estados de opinión. Los reyes y los grandes nobles lo utilizaron como instrumento de propaganda.


7.3 Las Universidades del Siglo XIII.
Salamanca.
En el Siglo XIII, la cultura fue despojándose del tono clerical que había tenido, a favor del estudio de la filosofía, artes, derecho y medicina. Ello estimuló la creación de nuevos centros del saber: las universidades. Las primeras fueron las de Valladolid y Salamanca en la Corona de Castilla y las de Huesca y Lérida en la de Aragón.


7.4 El arte asturiano, el mozárabe y el ROMánico.
El arte asturiano: Santa María del Naranco:

el arte prerrománico asturiano está entroncado ligeramente con lo visigótico, pero con autonomía y soluciones novedosas, más ligadas, incluso a lo carolingio. Durante los siglo IX y X se van a erigir una serie de templos cuyas carácterísticas más importantes vana ser la planta basilical con cabeceras de testero plano, cubiertas en ocasiones abovedadas, arcos de medio punto peraltados, columnas sogueadas y pilares, decoración con celosías…

El arte mozárabe: San Miguel de Escalada y San Cebrián de Mazote:


Plantas muy variadas pero con tendencia a una disposición espacial muy compartimentada, como en la arquitectura hispanovisigoda.
Bóvedas gallonadas y esquifadas, con nervios, de ascendencia árabe.
Arco de herradura al estilo islámico, muy cerrada, con peralte de dos tercios del radio.
Alfiz enmarcando los arcos.
Pilares compuestos y columnas.
Capitel corintio con collarino sogueado.
Escultura a bisel de motivos geométricos.

El arte ROMánico:


los arquitectos ROMánicos empezaron a construir sus iglesias con grandes muros macizos de piedra que pudieran soportar los enormes pesos de las bóvedas. Los vanos, aunque deseados por el simbolismo de la luz, fueron practicados de manera más escasa que en el gótico -vanos estrechos y saeteras- pues supónían frecuentemente menoscabo de a resistencia de los muros. Como consecuencia secundaria, el interior de los templos ROMánicos se envuelven en una tamizada luz que invita al recogimiento. Los ejemplos más claros son la iglesia de San Martín de Frómista, San Isidoro de León, Monasterio de Silos y La Basílica de Santiago de Compostela.

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