Características de motores de combustión interna

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2.1. El Ludismo


En un primer momento, la acción de los trabajadores se dirigíó contra los instrumentos de 
producción a los que consideraban responsables del paro y de los bajos salarios. Esta primera 
forma de lucha obrera consistíó en la destrucción o incendia de máquinas y establecimientos 
industriales, y tomó el nombre de un imaginario capitán Ludd que firmaba cartas intimidatorias dirigidas a los propietarios de las máquinas.
De este modo, la lucha contra la máquina llegó a ser una manera de defender el puesto de trabajo ya que la mecanización de determinadas labores dejó sin empleo a miles de obreros puesto que el mayor perfeccionamiento de la maquinaria iba sustituyendo progresivamente a la mano de obra y cada vez se necesitaban menos operarios para realizar las tareas. El Movimiento Ludista se inició en Inglaterra a comienzos del Siglo XIX, extendíéndose posteriormente por toda Europa. Los distintos gobiernos reaccionaron con leyes durísimas que condenaban a los destructores incluso a la pena de muerte. Sin embargo, el Ludismo tuvo una vida relativamente corta ya que los dirigentes obreros pronto situaron su acción en el terreno político.


2.3. El Cartismo Británico


El fenómeno del Cartismo surgíó cuando algunos líderes obreros británicos se decidieron por la 
lucha política parlamentaria, pero esto solo era posible obteniendo antes el Sufragio Universal. 
Fue en 1838 cuando algunos obreros londinenses, apoyados por miembros radicales del Parlamento reunidos en la Asociación de Trabajadores de Londres, publicaron la Carta del Pueblo. En estas se recogían las siguientes peticiones:
-Sufragio Universal
-Renovación anual del Parlamento
-Pago de un sueldo a los parlamentarios a cargo del Estado
-Creación de distritos electorales iguales
-Derecho a ser elegido parlamentario sin tener que acreditar la condición de propietario
Estas peticiones no fueron aceptadas por el Gobierno, pero la Asociación se amplió integrando 
a diversos dirigentes en el movimiento que a partir de entonces se determinó “Cartismo”.
Entre los dirigentes del Cartismo los habrá moderados como Owen y Lovett, o radicales como 
O’Connor. Estos últimos se indicarán por las huelgas y manifestaciones violentas. Lo cierto es 
que al imponerse en 1839 las posturas de los radicales, la represión del Gobierno será dura y el 
Movimiento Cartista decae.
En 1842, más de 3 millones de firmas reclamarán las libertades esenciales, pero el Parlamento Británico responderá proclamando que el Sufragio Universal es incompatible con la propiedad privada y con la civilización.
Más tarde las Revoluciones de 1848 proporcionaron una tercera petición. Sin embargo, ante el 
fracaso de esta y la mejora del nivel de vida de los trabajadores, el Movimiento Cartista se apagara. 


3.1. Los socialistas utópicos


Francia, industrializada más tardíamente que Inglaterra, poseía un proletariado menos 
numeroso y no pudo aportar a los movimientos sociales un sindicalismo temprano. La contribución francesa al pensamiento social se produjo a través de una serie de intelectuales que reflexionaron sobre las contradicciones de la industrialización y formularon soluciones ideales o incluso intentaron experiencias de nuevos modelos de sociedad.
En cuanto a la elaboración de una ideología más o menos homogénea, es evidente que no existen demasiados elementos comunes entre los socialistas utópicos.
En cualquier caso, podemos destacar:
Frente a la lucha de clases defendían ideas de concordia, muy en consonancia con los 
principios racionalistas y filantrópicos de la Ilustración que, aplicados al mundo real, 
debían conducir a una sociedad sin conflictos.
En lo referente al cambio social, no concebían este como el resultado de la capacidad 
revolucionaria del proletariado, sino como consecuencia del convencimiento progresivo de la burguésía sobre esa necesidad de cambio.
Finalmente, los socialistas utópicos parecían prestar más atención a los proyectos que a los medios de llevarlos a cabo.

Entre los modelos de nueva sociedad que intentaron construir los utópicos destacan los falansterios de Charles Fourier. Se trataba de pequeñas poblaciones de 1600 personas donde las distintas tareas se distribuían alternativamente y los instrumentos de producción eran comunes, aunque respetando la propiedad privada familiar. En estos falansterios cada miembro trabajaría sin ambición y sería remunerado según sus aptitudes.

Otro socialista utópico, Cabet, describíó en su obra un país donde se realizaba el sueño comunista de una completa igualdad social, aboliendo incluso la propiedad privada de los bienes de consumo. También los Talleres Nacionales, creados por Louis Blanc durante la Revolución de 1848 en Francia, pueden ser incluidos dentro de las experiencias del Socialismo Utópico. 


3.2. El Marxismo


La incapacidad del Socialismo Utópico para crear una sociedad ideal y el fracaso de la Revolución de 1848 impulsaron a algunos pensadores a formular un conjunto de teorías que constituyen el denominado Socialismo Científico o Marxismo. Su principal ideólogo fue Karl Marx. Este pensador expuso conjuntamente con Engels en el Manifiesto Comunista sus ideas claves. Dichas ideas eran las siguientes:

• El Materialismo Histórico


Un cambio en la economía provoca modificaciones en la estructura. Según Marx, a lo largo de la historia se han ido sucediendo distintos modos de producción y a continuación añade que los cambios de época se han producido al modificarse los modos de producción. Precisamente por considerar a la economía como la base de la sociedad, a las tesis marxistas se las conoce con el nombre de Materialismo Histórico.
La lucha de clases.
Marx considera que a lo largo de la historia el poder y la prosperidad han sido acaparados siempre por la clase dominante que es la que posee los medios de producción. Y en el Siglo XIX esa clase es la burguésía mientras que la 
clase sometida es el proletariado. Para Marx ambos grupos están enfrentados en lo que él denomina lucha de clases, auténtico motor de la historia.
La Dictadura del Proletariado.
La conquista del poder del Estado por los trabajadores sería el objetivo a alcanzar. Así el triunfo de los proletarios tras producirse este, daría paso a un periodo político de transición (la Dictadura del Proletariado) durante el cual se desmontaría el sistema capitalista.
La Sociedad Comunista.
Marx vaticina que a la última fase en la transformación de la sociedad se llegaría tras la colectivización de los medios de producción. De este modo, privada la burguésía de su poder económico, desaparecerían las diferencias de clase y el Estado quedaría reducido a un simple instrumento administrativo al servicio de la 
sociedad. 
La teoría del valor y la plusvalía.
Según Marx, el obrero, desde los inicios de la Industrialización, nunca recibíó el valor total de su trabajo ya que el empresario se apropiaba de una parte del mismo. A esa cantidad de trabajo no pagado al obrero de la que se apropia el empresario acumulando cada vez más capital, es a lo que Marx denomina plusvalía


3.3. El Anarquismo


El Anarquismo es una corriente filosófica que reivindica el máximo de libertad para el 
individuo. Se trata de un movimiento menos homogéneo que el marxismo, aunque podemos señalar algunas ideas básicas en las que coinciden sus principales figuras (Bakunin, Proudham, Kropotkin) que son las siguientes:

-La oposición al Estado y a cualquier forma de poder

Los anarquistas parten del principio de que todo el poder corrompe ya que la autoridad supone la primacía de un individuo sobre el resto, y esto está en contradicción con la libertad del ser humano.
Así los anarquistas están en contra del Estado, la iglesia, el ejército y cualquier otra institución que limite la libertad. Pero a diferencia del Marxismo, no están interesados en la conquista del poder del Estado sino en destruirlo. Para ellos la sociedad podía y debía organizarse sin la autoridad del Estado.

-El rechazo a la propiedad privada de los medios de producción

El anarquismo es partidario de la abolición de la propiedad privada y su sustitución por formas de propiedad colectiva y comunitaria. Aunque algunos pensadores aceptan cierta 
privatización de los frutos obtenidos, otros defienden la socialización total de los beneficios entregando a cada uno según sus necesidades. 

-La Revolución Espontánea

Los anarquistas sustituyen la idea de una revolución planificada por la de una revolución espontánea de las masas trabajadoras y campesinas contra el poder establecido. Al rechazar la existencia de partidos políticos puesto que la propaganda puede manipular el voto en las elecciones, los anarquistas 
exaltan el impulso individual y creen que la revolución no ha de ser dirigida ni preparada, sino que ésta ha de ser fruto de un levantamiento espontáneo del pueblo.

-La Sociedad Anarquista

Tras la revolución, los anarquistas a diferencia del marxismo, no creen necesaria una etapa de transición, sino la creación de una nueva sociedad organizada en torno a comunas autogestionarias campesinas que tenderían al autoabastecimiento. Los individuos ingresarían en ellas de forma voluntaria, siendo 
también voluntaria la uníón entre comunas para formar federaciones


1.2. El petróleo y el motor de combustión interna

Hasta mediados del Siglo XIX, el petróleo se había utilizado tan solo como aislante en el revestimiento de barcos. Después se empleará como combustible para las lámparas de alumbrado, pero del carbón de pizarra. Solamente cuando se pongan en explotación los yacimientos naturales de petróleo, su importancia crecerá enormemente. Además, su refinado por destilación permitíó obtener 4 tipos de componentes como son la gasolina, el queroseno, el gasoil o el fueloil. El proceso de desarrollo del motor de combustión interna fue largo:

– Los primeros motores de combustión interna funcionaban con el gas de hulla, y no fueron competitivos hasta 1876.

– Posteriormente, el triunfo de los derivados del petróleo dio lugar al nacimiento de diversos motores de aceite pesado, cuyos resultados fueron insuficientes hasta que frank Diésel inventó el motor a gasoil (1892). Dicho motor unía a su gran potencia el bajo coste de combustible.

– Por último, la gasolina aparecíó como la solución ideal para el transporte ligero por cqrretera, necesitado de motores de poco peso y muy revolucionados. El primer motor de gasolina de rendimiento aceptable fue construido por Daimler (1885). Sin embargo, fue Karl Benz el primero en aplicar dicho motor al automóvil en 1893.


2.1. La nueva metalurgia


El descubrimiento desde 1850 de nuevas aleaciones metálicas revoluciónó la tecnología industrial. Los avances más destacados fueron los siguientes:

-El acero

Este producto se había mantenido hasta mediados del Siglo XIX limitado a la fabricación  debido a su alto precio por lo laborioso de su obtención. Pero el panorama cambió con la invención del convertidor Bessemer (1855) que permitíó abaratar los costes y aumentar la producción de una manera espectacular. Además, por este procedimiento se puede obtener un acero más flexible y de mayor calidad pudiendo explotarse el hierro rico en fósforo de aquellos yacimientos. 

-El níquel

Este metal adquiríó gran importancia por su aleación con el acero (acero inoxidable) y con el cobre (alpaca).

-El aluminio

Es el metal por excedencia de la Segunda Revolución Industrial debido a su poco 
peso y a su resistencia a la oxidación. El aluminio no llegó a reproducirse a escala industrial hasta 1886 cuando su obtención por medio de la electrólisis abarató sensiblemente los costes.

2.2. La industria química

El gran desarrollo de la industria química se basó en los siguientes productos:

• Sosa cáustica


La sosa cáustica se utilizó para fabricar jabón y detergentes siendo también muy solicitado por la industria textil y papelera para blanquear sus productos.

• Los colorantes artificiales


Estos sustituyen a los tradicionales colorantes vegetales y se obtienen a partir del alquitrán y el benzol. La gran demanda de tintes estimuló las investigaciones de los químicos.

Hasta mediados del Siglo XIX el único explosivo conocido para fines militares era la pólvora. Con posterioridad se descubríó la nitroglicerina y la dinamita.

• Los abonos químicos


La demanda de fertilizantes por parte de la agricultura favorecíó el descubrimiento de fertilizantes sintéticos destacando los superfosfatos y los nitratos sódicos.


3.EL CAPITALISMO FINANCIERO

A raíz de las elevadas inversiones que se necesitaban para crear una empresa industrial, la autofinanciación ya no era posible y los empresarios debían buscar recursos externos. A esto hay que añadir que en épocas de crisis el aumento de la competencia no dejó a las pequeñas empresas más salida que el cierre o la fusión con otras de mayor tamaño. Es lo que se conoce como concentración empresarial. Las dos formas de concentración más usuales fueron el cártel y el trust.

A) El cártel


Consiste en la asociación de varias empresas dedicadas a la fabricación de un mismo producto con la finalidad de eliminar la competencia en el mercado y conseguir un mayor beneficio, pero sin perder su independencia.

B) El trust


Es el resultado de la fusión de diversas empresas dedicadas a actividades diferentes, pero complementarias que, al fusionarse, pierden su independencia y pasa a tener una directiva común.

Del mismo modo que las empresas, también los bancos experimentaron un proceso de concentración llegando a formarse poderosos grupos bancarios de ámbito internacional.

El hecho es que, al concentrarse las empresas, estas necesitaban cada vez mayores capitales y a su vez los bancos que aportaban esas grandes sumas querían intervenir en la marcha de aquellas industrias en las que habían arriesgado sus capitales. Por lo tanto, los bancos empezaron a adquirir acciones de dichas empresas. Paralelamente los industriales querían estar representados en esos bancos con el fin de controlar las inversiones. En resumen, de esa fusión entre el capital industrial y el bancario nacerá el capitalismo financiero.


3.1. La Guerra de Movimientos (1914)


El general Moltke puso en práctica el plan Schlieffen que consistía en derrotar primero a Francia y luego volverse contra Rusia cuyas tropas aliadas tardarían más en organizarse para la lucha. 
Los alemanes tras invadir Bélgica y Luxemburgo atacaron a Francia por esa zona. La intención 
alemana era destruir al ejército francés con una maniobra envolvente. El general Moltke avanzó 
sobre París, obligando al gobierno francés a abandonar la capital. Pero, el general francés Joffre 
consiguió frenar a los alemanes a las orillas del río Marne. Esto supuso el fracaso del plan Schlieffen y la sustitución de Moltke por Falkenhayn.
Fracasado el avance en punta hacia París, los alemanes iniciaron un ataque en la zona de Flandes 
y lograron establecer unas líneas de comunicaciones en la llanura belga hacia el mar a cambio de renunciar al hundimiento de Francia. En el frente oriental, Rusia no podrá esperar a 
concentrar sus fuerzas e iniciaron combates en la Prusia Oriental con los refuerzos franceses 
desde el Oeste, Hindenburg consiguió detener a los rusos vencíéndolos en Tannemberg y los lagos masurianos. Ante tantos éxitos de los alemanes en el este, Austria tuvo que retroceder de 
Galitzia y abandonar Serbia. Simultáneamente, Japón entró en la guerra contra Alemania cuyas intenciones era arrebatarles sus posesiones en China y en el pacífico.

Por parte de Turquía, entró en el conflicto como aliada de Alemania y bombardeó los puertos

rusos del Mar Negro.

Como balance final de la primera fase de la guerra, cabe decir que, aunque Rusia sufríó grandes

pérdidas, este país ayudó a contribuir con el frente francés para que no se hundiera y que

estabilizara un frente de guerra desde el Canal de la Mancha hasta Suiza


3.2. La Guerra de Posiciones (1915-1916)


La estabilización del frente por el desgaste de las primeras operaciones y el aumento de las 
ametralladoras, obligaron a una guerra defensiva caracterizada por trincheras. Lo cierto es, que 
ni los gases asfixiantes, ni los lanzallamas y ni los tanques resultan armas decisivas para destruir 
el sistema de trincheras; de esta manera, la línea del frente occidental apenas sufríó modificaciones en 1915. En cambio, al considerar el frente occidental como más débil los alemanes pasaron a Lituania, 
Galitzia y Vístula. Pero a pesar de sus victorias, no consiguieron que Rusia firmará la paz por 
separado con ellos, ante las inmensas pérdidas de los rusos. Bulgaria entró en el conflicto como 
bando de las potencias centrales (Alemania y sus aliados).
Por otra parte, Italia ante las promesas territoriales de los aliados (Francia, Rusia y Gran Bretaña) 
rompíó definitivamente con la triple alianza y entró en la guerra como aliado de la entente.
En 1916, parecía imposible romper los frentes y Alemania planearon una guerra por desgaste, 
eligiendo un punto determinado donde establecer la zona de penetración. Falkenhayn, eligió Verdún donde había medio millón de muertos entre ambos bandos y Alemania no logró abrir una brecha por la resistencia del mariscal Pétain y a las ofensivas del mariscal francés Fach en el río Somme que obligaron a los alemanes a retirar las tropas de Verdún. Tras el fracaso del plan Falkenhayn, Hindenburg fue nombrado el jefe del estado mayor alemán.
En el mar del norte la flota aliada y la alemana libraron un único combate naval importante de 
la guerra: la batalla de Jutlandia, de resultado indeciso. En cualquier caso, los alemanes 
quedaron bloqueados y tan solo pudieron actuar con los submarinos. 
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