Causas de la independencia de las colonias americanas

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EL LIBERALISMO RADICAL

A partir de los debates generados sobre la Constitución de 1837 se fue consolidando poco a poco un liberalismo radical, opuesto a la revisión de la Constitución de 1812.

A pesar de su heterogeneidad, es posible identificar algunos rasgos comunes:

-Defendían la soberanía nacional plena y el ejercicio de la misma a través de una ampliación sustancial del sufragio que podía llegar hasta el sufragio universal masculino.


Desconfiaban de la Corona, lo que llevó a algunos liberales radicales hasta los límites mismos del republicanismo.

-Eran defensores de la aplicación radical del decreto de abolición de señoríos a favor de los pueblos, de la Milicia Nacional y de la autonomía y participación populares en el poder local y provincial.

Su peso fue indudable entre las clases populares urbanas de artesanos, pequeños comerciantes y profesionales, grados bajos de la Milicia y el ejército, así como entre los primeros obreros fabriles.

Los partidos políticos durante el reinado de Isabel II

LOS MODERADOS

La división interna del moderantismo se puso de relieve desde el debate constitucional en las Cortes. Se distinguen tres tendencias:

-Una derecha, la Uníón Nacional:
Constituyeron el ala más reaccionaria del régimen moderado. Deseaban retroceder a la época de las cartas otorgadas por la Corona (Estatuto Real) y defendían el matrimonio de Isabel II con el hijo de don Carlos y la reconciliación con los carlistas.

-Una izquierda, los puritanos:
Abogaban por la permanencia de la Constitución de 1837 y por la reconciliación con los progresistas.

-Un centro moderado, encabezado por Narváez, partidario de reformar la constitución de 1837. Ocuparon la mayor parte del tiempo la jefatura del gobierno.

LOS EXCLUIDOS DEL SISTEMA

LOS PROGRESISTAS

El sistema moderado trató de convertir al progresismo en una presencia meramente testimonial en la prensa y en las Cortes, que nunca pudiera ser un alternativa de poder.

LOS DEMÓCRATAS:

en Abril de 1849, un grupo de diputados progresistas lanzó un manifiesto contra su propio partido, acusándolo de debilidad ante la política dictatorial de Narváez. Fue el acta de nacimiento del Partido Demócrata.

Este partido defendíó la radicalización de los supuestos políticos del progresismo.
Sus principales demandas fueron las siguientes:

-La soberanía nacional

-La enseñanza primaria gratuita

-La abolición de los fueros

-Un sistema fiscal proporcionado a la riqueza

-Tolerancia religiosa

-El sufragio universal masculino

El Partido Demócrata reorganizó y aglutinó al liberalismo radical de la década anterior, recabando sus apoyos entre la pequeña burguésía y las clases populares urbanas.

Su programa conténía la promesa de una reforma social, y no sólo política, del régimen surgido de la revolución. En su seno se fueron definiendo los primeros grupos consistentes de republicanos e, incluso, de socialistas.

LA UníÓN LIBERAL

La Uníón Liberal (bajo la jefatura del general O’Donnell), por su composición e ideología, era en esencia una formación híbrida de moderados puritanos y de progresistas templados, que pretendía ocupar el centro liberal armonizando los principios de orden social y de libertad. Entre sus objetivos destacan:

La urgencia de estabilizar el régimen liberal, frente al peligro de la revolución social y las posiciones democráticas y republicanas.

Intento de renovar el sistema existente, limitando la intervención de la Corona y atrayendo a los progresistas mediante una política reformista.

En sus filas se alinearon la mayor parte de la alta y media burguésía, un sector importante de abogados y profesionales y contó con el apoyo de la plana mayor del ejército.

LA INDEPENDENCIA DE LAS COLONIAS AMERICANAS

Durante la guerra con Francia, las colonias americanas también crearon sus propias Juntas de Gobierno, y algunas, como las de Buenos Aires y Caracas, se radicalizaron y pidieron la independencia.
Fue la burguésía criolla (los descendientes de españoles nacidos en las colonias) la que empezó la lucha por su independencia, aprovechando que España estaba defendiendo la suya frente a los franceses. Buscaban sobre todo el poder político de los territorios que estaba en manos de los peninsulares y la libertad de comercio con otros países. Por otra parte, el ejemplo de EEUU era muy alentador para los independentistas. Un hacendado criollo, Simón Bolívar, que será después conocido por “El Libertador”, encabeza en Venezuela una sublevación que proclama la guerra a muerte a los españoles. Sus primeros éxitos incomodan tanto al Estado como a la burguésía española, que ven peligrar la fuente principal de sus ingresos.
El rey, Fernando VII, manda desde España en 1815 un ejército de unos 10.000 hombres que de momento consigue detener la insurrección. A partir de 1817 la situación en las colonias americanas vuelve a empeorar. La intransigencia de Fernando VII ante cualquier fórmula de autonomía enciende de nuevo la mecha de la independencia.
Bolívar reorganiza  sus tropas y, después de liberar Venezuela, atraviesa los Andes y vence a los ejércitos realistas en la batalla de Boyacá (1819 – Colombia) consiguiendo la independencia de Colombia. Simultáneamente, otro gran líder independentista, el argentino e hijo de españoles, José San Martín, después de proclamar la independencia de Argentina (1816), también cruza los Andes y libera Chile (1818). Ya prácticamente sólo queda por caer Perú, el gran centro del poder español en Sudamérica.
Con la instauración de la monarquía liberal tras el pronunciamiento de Riego en el año 1820, se suspende el envío de tropas a las colonias americanas y el proceso de independencia en América se acelera. En México, un militar realista, el criollo Agustín de Iturbide da un golpe de mano y proclama la independencia (1821) en el antiguo virreinato español [México + Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Honduras]. En América del Sur la independencia se culmina en la decisiva batalla de Ayacucho en Perú (1824). Con esta derrota queda liquidado el poder español en Sudamérica. De lo que había sido un poderoso Imperio, ahora sólo queda Cuba, Puerto Rico y Filipinas. España pasa a ser definitivamente una nacíón de segundo orden.

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