Contexto histórico social de la Generación del 27

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A comienzos del Siglo XX el régimen político de alternancia de partidos de la RESTAURACIÓN se había ido debilitando progresivamente y haciéndose cada vez más inestable, al mismo tiempo que otras ideologías, como el socialismo y el anarquismo, iban ganando terreno entre la clase obrera y las masas de campesinos, que soportaban durísimas condiciones de vida. 

La Primera Guerra Mundial (1914-1918), en la que España no participó, sirvió para ahondar aún más el foso ideológico existente entre los partidos políticos que desde la Restauración se habían ido turnando en el poder. Además, aunque la neutralidad española benefició a los industriales que suministraban productos a las potencias beligerantes, durante este periodo histórico las clases bajas vieron empeorar sus condiciones de vida (desabastecimiento interno y alza de precios), lo cual produjo una gran inestabilidad social y el estallido de hondos conflictos sociales que llevaron a las grandes centrales sindicales (UGT y CNT) a convocar una huelga general revolucionaria en Agosto de 1917. Dicha huelga, que fue aplastada por el ejército y la burguésía, provocó la condena a cadena perpetua de sus dirigentes, que serían indultados un año más tarde. La Revolución Rusa de 1917 sirvió, de hecho, para que los obreros y las masas más desfavorecidas de la población se dieran cuenta de la necesidad de organizarse para luchar por sus derechos. el fin de la guerra mundial vino acompañado de un empeoramiento general que afectó especialmente a las clases sociales más desfavorecidas, lo que provocó un sentimiento general de crisis total. 


La crisis política  provoco el Golpe de Estado en Septiembre de 1923 y la posterior Dictadura de Miguel Primo de Rivera La DICTADURA (1923-1930) restablecíó el orden público, sometíó a los rebeldes del norte de África y logró aliviar la situación económica del país, pero no se solucionaron los problemas de fondo, lo que provocó un creciente descontento entre las clases medias, los intelectuales (Ortega y Gasset, Unamuno, Valle-Inclán…) y amplios sectores de la población. Todo ello, unido a una nueva crisis agravada por la depresión mundial de 1929, hizo inviable la continuidad de Primo de Rivera en el poder. Así, el 30 de Enero de 1930 presentó su dimisión al rey, quien la aceptó de inmediato.
 1931, se proclamó en Eibar la SEGUNDA REPÚBLICA  en medio del júbilo de la población, con lo que se puso fin a la restauración borbónica en España.

Pero el nuevo régimen republicano (1931-1936), surgido en medio de una crisis mundial de la que no se saldría hasta después de la Segunda Guerra Mundial,

La situación era insostenible y el polvorín en que se había convertido España acabaría estallando el 18 de Julio de 1936, fecha del Golpe de Estado que empujó al país a una terrible y fratricida guerra  civil que se prolongó durante tres años y que finalizó el 1 de Abril de 1939 con la proclamación del general Francisco Franco como jefe del estado.

El lento PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN que venía llevándose a cabo desde el Siglo XIX continúa adelante España ya no es exclusivamente un país agrícola No obstante, se dan fuertes movimientos migratorios hacia las centros industriales, como Barcelona. Este despegue industrial hace que los movimientos obreros adquieran fuerza y relevancia y a la tradicional presencia de la UGT se suma el sindicato anarquista CNT, el cual tendrá un papel importantísimo en las luchas proletarias hasta el final de la Guerra Civil.  los problemas que sufríó el proletariado urbano, aunque graves, fueron eclipsados por el PROBLEMA AGRÍCOLA, necesitado de una reforma difícil. Los intentos de los republicanos por mejorar la situación del campo. No impidió, de hecho, que se intensificaran las agitaciones campesinas. Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil echó por tierra los escasos logros conseguidos y la situación del campo regresó al estado lamentable que arrastraba desde hacía siglos.
CULTURAL 
A pesar de las graves dificultades políticas y sociales, el periodo de entreguerras fue el marco de GRANDES PROGRESOS en el campo de la cultura y la educación. Así, el alto nivel de analfabetismo.  se vio reducido progresivamente gracias a las campañas educativas de la República. Que promovíó la creación de escuelas en medio de una fuerte recesión económica. Se abrieron las primeras librerías modernas, se inauguró la primera
Feria del Libro y aumentó la importancia de las universidades. Es también significativo el ingente esfuerzo llevado a cabo por la República para acercar la cultura a los núcleos rurales, para lo cual se crearon las llamadas “misiones pedagógicas”, formadas por estudiantes y profesores universitarios que acudían a las zonas rurales para difundir la cultura por medio de conferencias, organización de bibliotecas, representaciones teatrales.  Una de esas compañías teatrales universitarias fue La Barraca, impulsada por Lorca. Asimismo, fueron muchas las revistas culturales que nos encontramos en esta época: la Revista de Occidente, La Gaceta Literaria o la revista Índice. Que se convirtieron en plataformas para que se dieran a conocer los autores que más tarde se incluirían en la llamada “Generación del 27”. Por otro lado, los proyectos nacidos gracias a los afanes renovadores de la Institución Libre de Enseñanza fueron abríéndose paso y en 1910 se creó la RESISTENCIA DE ESTUDIANTES, que fue el punto de reuníón de los grandes intelectuales y artistas de la época.  ella vivieron y trabajaron artistas y escritores de la talla de Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca. In embargo, la dictadura del general Franco acabó con toda la labor de difusión de la cultura llevada a cabo por la Institución Libre de Enseñanza y envió al exilio a intelectuales y artistas de primera fila.

4.- CONTEXTO LITERARIO

El convulso periodo histórico y social que va de 1914 al estallido de la Guerra Civil española fue una etapa de una intensa actividad literaria en la que se sucedieron tres corrientes artísticas: el novecentismo, el Vanguardismo y la generación del 27. Son tres manifestaciones literarias con algunos puntos en común que traen consigo una renovación estética sin precedentes en las letras españolas. El NOVECENTISMO agrupa a una serie de autores cuya obra alcanza su máximo esplendor a partir de 1914.  Estos autores se caracterizan, entre otras cosas, por su sólida formación intelectual, por el ideal de un “arte puro” y por el extremo cuidado del lenguaje. Sin duda, el animador y guía de esta generación fue José Ortega y Gasset, cuya obra es fundamentalmente ensayística. Los MOVIMIENTOS DE VANGUARDIA. Son corrientes de ruptura radical que aparecieron en Europa entre 1909 y 1930 y afectaron no sólo a la literatura sino a todas las manifestaciones artísticas. Los más importantes movimientos de vanguardia fueron el Futurismo, Cubismo, dadaísmo y Surrealismo.  las letras españolas contarán con dos movimientos de vanguardia propios: el ultraísmo y el creacionismo. Gran difusor de estas corrientes en España fue Ramón Gómez de la Serna.  GENERACIÓN DEL 27. Se consideraron deudores del novecentismo y, especialmente, de Ortega y Gasset. Algunos de los miembros de la llamada generación del 98, como Miguel de Unamuno o Antonio Machado. Veían en Ramón Gómez de la Serna, introductor de las vanguardias en España, una actitud nueva e independiente, Por lo tanto, tradición y renovación se dan la mano cuando hablamos de este grupo de escritores. Entre los autores más destacados del grupo del 27 se encuentran los siguientes: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Pedro Salinas…  En cuanto a la evolución literaria de los integrantes del 27, se suelen distinguir tres etapas, si bien no todos los poetas las cumplen en la misma medida ni al mismo tiempo: Primera etapa: hasta 1927, aproximadamente. En esta etapa se mostraron partidarios de la poesía pura y experimentaron con las primeras vanguardias. Paralelamente, se aprecia el influjo de la lírica popular y de los clásicos de la literatura española, especialmente de Góngora. Segunda etapa: de 1927 a la Guerra Civil. Se produce una rehumanización de su poesía, que coincide con la irrupción del Surrealismo. Tercera etapa: emprendido hacia una poesía cada vez más humana, cargada de pesimismo, angustia y desarraigo


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