Crisis del Siglo XVII: Felipe III, Felipe IV y Carlos II

La 3.6 Los Austrias del siglo
XVII: el gobierno de validos.

La crisis de 1640


Los reyes del s. XVII, llamados “Austrias menores” por su ineficacia política, delegan las decisiones de gobierno en sus validos, que gobernaron al margen de los Consejos. Destacan el duque de Lerma con Felipe III, el conde duque de Olivares con Felipe IV, el padre Nithard en la regencia de Mariana de Austria, y Juan José de Austria con Carlos II. Sus decisiones políticas provocaron problemas: El duque de Lerma decretó la expulsión de los moriscos (1609-1614), con graves consecuencias económicasOlivares planteó una política reformista con proyectos como la  unificación jurídica e institucional (Gran Memorial)  y un ejército nacional permanente (Uníón de Armas). La oposición a esta política provocó revueltas en varias zonas, y serias rebeliones en 1640 en Cataluña y Portugal.  La crisis de 1640 se inicia cuando los tercios del rey, en guerra con Francia, entran en Cataluña, provocando protestas. Estalla una rebelión en Barcelona, respaldada inicialmente por la Generalitat y protagonizada por los segadores el día del Corpus (Corpus de Sangre), que asesinando al virrey. Los catalanes ofrecen el  condado de Barcelona a Francia (que se anexionará el Rosellón y la Cerdaña) por su ayuda. En 1652 las tropas de Felipe IV ponen fin a la secesión. También en 1640 se inicia la rebelión en Portugal. Los nobles cansados de la política española,nombran rey al duque de Braganza (Juan IV) apoyado por Francia e Inglaterra. España acabaría reconociendo su independencia en 1668. 


3.7 La guerra de los Treinta Años y la pérdida de la  hegemonía española en Europa


En el Siglo XVII, la Corona Española tratará de mantener su gran Imperio y su posición hegemónica, pero las dificultades (crisis financiera y demográfica, hostigamiento de Inglaterra, Francia, Holanda, etc.) lo harán imposible. Con Felipe III (y su valido el Duque de Lerma) se desarrolló una política de no intervencionismo (Tregua de los 12 Años con las Provincias Unidas, alianzas matrimoniales con Francia, etc.) de pobres resultados. Con Felipe IV (y su valido el conde-duque de Olivares) se reactiva el intervencionismo exterior (victoria en Breda contra los holandeses, entrada en la Guerra de los 30 Años…), pero los resultados finales serán catastróficos: la derrota española contra los franceses en Rocroi (1643) y la firma de la Paz de Westfalia (1648: Fin de la Guerra de los 30 Años) confirmaban la decadencia internacional de España que reconocía oficialmente la independencia holandesa. En 1659, la Paz de los Pirineos puso fin a la guerra con Francia, reconociendo su supremacía y su dominio sobre el Rosellón y la Cerdaña. Ya en el reinado de Carlos II, además de reconocer  la independencia de Portugal (Tratado de Lisboa, 1668), España cedíó a Francia los territorios de Flandes y el Franco-Condado (Tratado de Nimega), conservando únicamente de su gran Imperio europeo los territorios del sur de Italia. En 1700, tras la muerte de Carlos II, estalló la Guerra de Sucesión por el trono español.


3.8 Principales factores de la crisis demográfica y económica del Siglo XVII y sus consecuencias


La economía española presentaba  problemas endémicos: una agricultura estancada, arcaica, y con un reparto muy desequilibrado de las propiedades. Unas manufacturas faltas de inversiones, sin un mercado interior fuerte, poco competitivas por su atraso técnico y sometidas a las grandes fluctuaciones de precios (inflación provocada por el exceso de moneda de vellón), y en decadencia de los únicos sectores florecientes en el siglo anterior (textiles de Castilla, metalurgia vasca). Y, por último, un comercio deficitario (venta de materias primas y compra de manufacturas), excesivamente dependiente de las colonias y de la llegada de metales preciosos, cada vez más complicada por la piratería y la competencia de ingleses, franceses y holandeses. Se produjo, además, un estancamiento demográfico como consecuencia de las grandes epidemias (peste), la expulsión de los moriscos (perjudicó sobre todo a Valencia y Aragón), y las constantes guerras y las crisis de subsistencias. Se mantiene el predominio de la aristocracia y sus valores (honor, desprecio por el trabajo…); la burguésía es un grupo ínfimo y deseoso de ennoblecerse, y la gran masa de campesinos oscila entre la pequeña propiedad y la miseria de los jornaleros (más en el sur). El clero y los pícaros, pobres y vagabundos completaban el panorama.



3.9 Crisis y decadencia de la Monarquía Hispánica: el reinado de Carlos II y el problema sucesorio

A la muerte de Felipe IV, ante la minoría de Carlos II comenzó la regencia de Mariana de Austria hasta la mayoría de edad de su hijo. Su valido fue el jesuita Nithard. Ya con Carlos II  al frente de la corona (1675-1700), el poder siguió en manos de validos como Juan José de Austria y el duque de Medinaceli. La inestabilidad política fue aprovechada por la nobleza y la Iglesia para acumular poder y privilegios (neofeudalismo) y por los territorios para recuperar libertades y autonomía (neoforalismo).  A pesar de la decadencia política, la situación económicay demográfica mejoró desde 1680; ello no evitaría conflictos sociales y económicos como la revuelta de los barretines en Cataluña, la Segunda Germánía en Valencia  y el Motín de las Gatos en Madrid.  En el exterior, los conflictos y tratados con Francia (Tregua de Ratisbona, Liga de Augsburgo, Guerra de los 9 Años…) preparaban el problema sucesorio, que fue el más importante. Hacia 1697, los crecientes problemas físicos y mentales del rey (“el Hechizado”) anunciaban su muerte próxima. Como no tenía descendencia, se barajaron dos posibles sucesores: Felipe de Borbón, duque de Anjou, y Carlos de Austria, de la rama austriaca de los Habsburgo. Carlos II se decantaría por el primero como herederoal trono; el temor de algunas potencias a un bloque hispano-francés provocó, a la muerte del rey, la Guerra de Sucesión Española

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