De la dictadura a la republica, gobierno berenguer, pacto san sebastian, insurrección de Jaca y dimision de berenguer

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Debido ai desastre de Annual el asnera!..Picasso fue el encargado ds realizar una comisión de investigación para las Cortes, pero antes de leer las conclusiones el general Miguel Prfnio’de Rivera da un golpe de Estado el 12 de septiembre de 1923. La causa inmediata fue la falta de iniciativa política para solucionar los problemas del país y poner fin a la inestabilidad creada por las dificultades de orden publico; el aumento de precios, que moviliza a las organizaciones sindicales; el clima conspirativo provocado por militares africanistas ante la posición dubitativa del gobierno en torno a la cuestión de Marruecos y las declaraciones del rey apelando a una solución con o sin constitución. El pronunciamiento se produce con escasa contestación de los medios económicos, políticos y sociales. El Gobierno de García-Prieto dimite por la negativa del rey a castigar a los militares golpistas, todo lo contrario, pide a Primo de Rivera que forme Gobierno. La clase política a penas reacciona. El PSOE y la UGT no organizan ninguna respuesta al pronunciamiento; su acción se limita a una denuncia del movimiento. La CNT, desgastada por los incidentes ocurridos meses atrás en Barcelona, se muestra incapaz de oponer resistencia. Solo algunos intelectuales se muestran radicalmente opuestos a la instauración del nuevo régimen. El primer documento dado a la opinión pública por el dictador es el Manifiesto del 13 de septiembre, en el cual se examina las causas que han llevado a dar el golpe: secuestro de la voluntad real por la clase política, orden público deteriorado por los continuos asesinatos, política arancelaria del anterior Gobierno y depreciación de la moneda. Al mismo tiempo se anuncia un programa de gobierno basado en la formación de un Directorio Militar, !a creación de un somatén español, una solución para Marruecos y el castigo para los corruptos. En sus declaraciones aparecen ciertos aires regeneracionistas, basado en un paternalismo en lo que se refiere a su relación con el pueblo. No es un político, por lo que su actuación se guiará por su intuición para conocer el sentir profundo de la gente. Sus relaciones con la Iglesia, a pesar de ser católico, no son buenas, pues apoya al sindicalismo socialista en detrimento de los de orientación católica. Desde el principio, la Iglesia se desligará del dictador. Sus primeras medidas estarán destinadas a establecer


un nuevo sistema de poder que permita la adopción de futuras políticas para la regeneración del país. Por esto suspende la Constitución, prescinde de todos los políticos activos y crea un Directorio militar, que se prolonga entre 1923 y 1925, que acomete una serie de iniciativas: Suspende las garantías constitucionales. Todos los cargos gubernamentales serán ocupados por militares de grado. Sustituye a los gobernadores civiles por militares, disuelve las Diputaciones y suspende a todos los concejales de los Ayuntamientos, que son sustituidos por vocales asociados, adscritos al nuevo régimen. Crea el somatén ( cuerpo armado de autoprotección civil, separado del Ejército; sus funciones son de defensa propia y vecinal, pero con tintes políticos para denunciar a los anarquistas) Limita la libertad de prensa y establece una censura sobre las publicaciones. Clausura el Ateneo y destierra a Miguel de Unamuno (provoca conflictos con los estudiantes) Prohibe todas las manifestaciones del Primero de Mayo. El regeneracionismo incipiente del régimen le proporciona un cierto apoyo del nacionalismo catalán conservador. Pero muy pronto su política centralista y la reformulación del patriotismo que lleva a cabo el dictador entran en confrontación con las aspiraciones de los nacionalistas. Se suprime la institución de la Mancomunidad y se prohibe la utilización del catalán en las iglesias, lo que origina la contestación de los obispos catalanes. También cerrará el periódico de la Lliga. Aunque el Directorio acepta ios resultados del informe Picasso y condena al general Berenguer y se le separa del ejército, le conceden la amnistía. Pero Primo de Rivera tendrá que hacer frente a la cuestión de Marruecos que se ve agravada por el empuje de las cabilas. Se nombrará alto comisario de Marruecos decidiendo iniciar un repliegue de tropas de la zona de Xauen. Esto fue bien visto por los políticos, pero no por los militares africanistas, agrupados en torno al general Sanjurjo y al teniente coronel Francisco Franco. La ambición de Abd el-Krim le lleva a ampliar su campo de operaciones al sector francés de Marruecos. Esto creará un frente franco-español, que tiene como resultado el desembarco en Alhucemas en 1925, inflingiendo una severa derrota al caudillo marroquí que se rinde poco después, finalizando la guerra de Marruecos, hecho que aporta a Primo de


Rivera uno de sus mayores éxitos políticos. En el aspecto de política interior, José Calvo Sotelo crea el Estatuto Municipal y Provincial, en el que establece una mayor competencia de los Ayuntamientos y de las Diputaciones para la gestión de los servicios a la población. Este permite el aumento de gasto en infraestructuras, pero no trae consigo la regeneración ni la neutralización de los caciques, al ser elegidos los alcaldes por el Gobierno y los concejales entre los que formaban parte de la Unión Patriótica.

La Unión Patriótica (UP)

es creada en 1924 por el dictador cuando manda a la clandestinidad a todos los partidos políticos. Nace, no como un partido político, sino como una agrupación de patriotas preocupados por la situación de España y con ganas de cambiarla. En julio de 1926 celebra su primera asamblea cuyo lema será «Patria, Religión y Monarquía» pretendiendo aglutinar a nuevos políticos, pero no será así, sino que servirá de encuentro de viejos políticos y caciques, por lo que no servirá para regenerar España. Este partido no puede considerarse democrático, al no tener estructuras internas de participación y de control de la dirección nacional. Desaparecerá con la figura del dictador. Al mismo tiempo se elabora un proyecto de normativa electoral donde se acepta el voto de las mujeres que sean cabeza de familia. Nunca se llegó a utilizar. El 3 de diciembre de 1925 Primo de Rivera establece un Directorio Civil, con la intención de desmilitarizar España, institucionalizar el nuevo régimen y acometer iniciativas importantes en el terreno económico y laboral. El nuevo Gobierno será una conjunción de antiguos mauristas y de miembros de la Unión Patriótica, con los que dará un nuevo aire a su política. En cuanto al sistema político, ante la negativa del Rey a convocar una Asamblea Nacional Consultiva en 1926, Impone la celebración de un plebiscito para obtener la adhesión popular hacia el nuevo régimen; ésta tiene lugar en 1928 con la misión de elaborar una legislación para los nuevos tiempos, pues en este momento está gobernando a golpe de decretos. Se forma así una Asamblea con miembros por derecho propio y representantes de las distintas corporaciones españolas, en las que dominan miembros de la UP y de la antigua clase política. Su principal misión era la redacción de una nueva Constitución, terminada en 1929, que era muy restrictiva en


los derechos de representación; realmente sería una carta otorgada. El proyecto es rechazado, al no contar con el apoyo de la Corona. La oposición tampoco la admite. En cuanto a su política económica, el Directorio Civil desarrolla gran parte de su gestión en un periodo de crecimiento de la economía mundial, cuyo efecto más notable es el aumento del comercio exterior. Uno de sus rasgos más característicos es la intervención del Estado en economía, favoreciendo la aparición de monopolios, como CAMPSA, lo que provoca enfrentamientos con las compañías petrolíferas extranjeras, y la creación de La Compañía Telefónica Nacional de España. Otro mecanismo de intervención lo constituyen las subvenciones a diversas compañías. Pero su obra fundamental estaría en la realización de obras públicas, creándose la Confederación Hidráulica, que multiplica la producción de electricidad y extiende los regadíos. También se construirán alrededor de 7000 Km. de carreteras. Importante será, también, la creación de nuevos bancos que acabarán con la pequeña banca catalana, que darán cobertura y financiación a los planes del dictador; así se crea el Banco Hipotecario, para construir casas baratas para los trabajadores; el Banco Industrial o el Banco Exterior. También se constituirán otros bancos que engrosarán una nueva élite económica: Banco Central, Banco Hispano Americano, el Español de Crédito, Bilbao, Vizcaya Y Urquijo. Pero estos no pudieron frenar la Deuda Pública y el déficit del Estado; Calvo Sotelo trató d* llevar ° cabo una reforma fiscal progresiva, pero sin éxito por la oposición de la oligarquía financiera y terrateniente. Más importantes serán sus logros en Política laboral y en la relación con el movimiento obrero.
El dictador puso en marcha una política laboral que consigue el apoyo de una gran parten del socialismo español, una vez fallecido Pablo Iglesias en 1925.
Eduardo Aunós, ministro de Trabajo, regula las condiciones de la migración; crea un seguro de maternidad y ayuda a las familias numerosas; también regulará el descanso dominical. Pero su obra cumbre será la fundación de la Organización Corporativa del Trabajo, formada por comités paritarios de patronos y trabajadores que regulan las condiciones salariales y laborales y se someten al arbitraje de la autoridad gubernativa. La UGT participó en estos comités siguiendo la


orientación de Largo Caballero, con ello se provoca una honda división en el socialismo español entre la rama sindical, mayoritaria, representada por Largo Caballero, que llega a ser consejero de Estado, y la rama política, minoritaria, entre cuyos dirigentes se encuentra Indalecio Prieto. Esto provocará que el partido– inicie una crisis que le llevará a acercarse a las posiciones republicanas. La CNT conoce durante la dictadura una etapa difícil: asesinato y persecución de sus líderes; su puesta al margen de la ley y su división interna por el apoyo de algunos miembros a los comités paritarios, como Ángel Pestaña; actúan de freno sobre ella. El PCE reestructura su dirección en 1925, con una orientación extremista y sin apenas influencia social. Tratarán de acercarse a la CNT. En este ambiente sindical, la falta de institucionalización del régimen, por el rechazo a una Constitución, acelera la descomposición de la dictadura, que a partir de 1928 sufre el acoso de movimientos tanto de izquierdas como de derechas. Esto tendrá como consecuencia final la dimisión del dictador y su exilio voluntario. Dentro de la oposición tendrán un papel importante los estudiantes, que organizados en la Federación Universitaria Escolar (FUE) y el claustro de la Universidad de Madrid protagonizan una gran movilización en 1928, como consecuencia de la discusión y aprobación del artículo 53 de la refonna de la enseñanza universitaria, mediante la cual se equiparaban los títulos expedidos por las universidades privadas de religiosos con los de las universidades públicas. La protesta fue acallada. En marzo de 1929 se reabre el conflicto al detenerse aun líder estudiantil abriéndosele expediente. Se inicia una movilización que es reprimida por el Gobierno, pero el conflicto se extiende por toda España, menos Zaragoza, uniéndose personajes importantes de la cultura y renunciando a su cátedra Ortega y Gasset y Fernando de los Ríos, entre otros. Finalmente el Gobierno deroga el artículo 53. Pero la verdadera oposición vendrá del cuerpo de artillería del Ejército, por la modificación en este cuerpo de los criterios tradicionales de ascenso por escala cerrada. Primo de Rivera se opone a los criterios de las asambleas de jefes y generales y suspende a todos los oficiales de artillería liberando de la disciplina a los suboficiales y los soldados. Estos le piden ayuda al Rey, pero éste no interviene, lo que llevará


al cuerpo a retirarle el apoyo y unirse a los republicanos. En medio de este clima, Sánchez Guerra inicia un pronunciamiento el 29 de enero de 1929, que no será totalmente secundado por lo que fracasará y Sánchez Guerra será detenido. A este problema se une la crisis económica por el déficit comercial y la especulación de algunos grupos en torno al valor de la peseta, que motivan su devaluación. No podemos olvidar el efecto sobre la economía del Crack del 29 neoyorquino. Por todo esto, el dictador dimite y el Rey acepta su dimisión para no ser arrastrado en su caída.
Pero el final de la monarquía es imparable y no valdrá los esfuerzos del rey y de los monárquicos por salvarla. Después de la dimisión del dictador será nombrado el general Berenguer como presidente del Gobierno para cubrir la transición de la dictadura a un régimen constitucional. Pero el presidente no tiene prisa en restituir la normalidad institucional; además, los presupuestos económicos, de carácter restrictivo, paralizan la inversión estatal. Berenguer disuelve la Asamblea Nacional Consultiva y ante 1a presión popular, decreta una amnistía para los artilleros y para el líder estudiantil expedientado. Pero la izquierda social no se detiene y sale a la calle protagonizando una oleada de huelgas en las principales ciudades, lideradas por el PSOE, la UGT y la CNT. Todo esto lleva a una caída en picado de la popularidad de la monarquía, por lo que Calvo Sotelo forma la Unión Monárquica Nacional para apoyarla en 1931. Pero en este grupo no estarán todos los monárquicos, ya que muchos de ellos, como Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura, establecen contacto con los republicanos que junto a intelectuales y gran parte del Ejército preparan la llegada de un nuevo régimen político. Fruto de estos contactos se forma en agosto de 1930 el Pacto de San Sebastián, que supone la unión de grupos de amplio espectro político: el conservadurismo republicano de Niceto Alcalá Zamora (derecha liberal republicana), el regionalismo gallego con Santiago Casares, el catalanismo republicano, el centro izquierda de Manuel Azaña, el radicalismo de Alejandro Lerroux y el federalismo de Marcelino Domingo.
Asisten al encuentro los dirigentes del PSOE Fernando de los Ríos e Indalecio Prieto. En el acuerdo se establece la formación de un comité ejecutivo y la estrategia para la llegada de la República, que


llegaría por la insurrección del Ejército, la rebelión de Cataluña (que conseguiría el estatuto de autonomía) y la movilización obrera. Los contactos con la UGT y la CNT dan como resultado su incorporación a la conspiración en octubre de 1930, y se forma el Comité Revolucionario, presidido por Alcalá Zamora y Manuel Azaña, autoproclamándose Gobierno provisional de la República. Este comité establece el 15 de diciembre como fecha para una insurrección, pero los capitanes Galán y García Hernández se adelantan e inician el levantamiento el día 12 en Jaca, proclamando la República. Pero las condiciones adversas y la ausencia de apoyos les hacen que se rindan, por lo que serán juzgados y fusilados el 14 de diciembre. A la vez se detiene a los miembros del Gobierno provisional y a miembros destacados del socialismo y republicanismo. El movimiento previsto para el día 15 fracasa y con la proclamación del estado de guerra, la censura previa y parte del Comité Revolucionario detenido el movimiento se extingue. Pero este fracaso no detiene la caída da la monarquía. El gobierno de Berenguer no consigue concertar con la oposición el modelo de elecciones. Los republicanos quieren que primero se convoquen las municipales como medio de garantizar la limpieza electoral en las legislativas. El 14 de enero de 1931, Alfonso XIII acepta la dimisión de Berenguer y abre paso al último Gobierno de la Monarquía, con el almirante Aznar como presidente. El nuevo Ejecutivo está formado por: Romanones, Ga Prieto, Berenguer, Juan de la Cierva y Gabriel Maura, con apoyo de la Lliga con Juan Ventosa. Su primera actuación será el juicio contra el Comité Revolucionario cuyos acusados son puestos en libertad. Las elecciones municipales se celebran el 12 de abril y a media tarde se conoce el triunfo mayoritario de los republicanos. El día trece se produce un contacto entre representantes del Gobierno monárquico y miembros del Gobierno Provisional, que exigen el traspaso inmediato de poderes. Finalmente y después de que el director de la Guardia Civil, el general Sanjurjo, apoye a las nuevas autoridades, el rey decide salir de España para no provocar una guerra civil el día 14.
Inmediatamente la República es proclamada en toda España y en la Puerta del Sol, en Madrid, los guardias civiles rinden armas ante la entrada de Alcalá Zamora, Azaña y Maura, que, como Gobierno Provisional, proclaman la II República en la tarde del 14 de abril

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