De los Felices Años 20 al Crack del 29: Transformación Económica y Auge de los Totalitarismos

1. La economía de los años 20

Tras la Gran Guerra, Estados Unidos desplazó a Europa y se convirtió en la primera potencia económica del mundo, ya que su producción industrial superaba al resto de las principales potencias económicas y dominaba el comercio mundial, tanto de mercaderías como de inversiones. En el Reino Unido, la economía ya experimentaba signos de debilidad antes de la guerra; vio desplazada su hegemonía comercial por Estados Unidos y también su moneda, la libra esterlina, que fue sustituida por el dólar como moneda de cambio internacional. Nueva York se convirtió en la principal plaza financiera.

La situación en el resto de las potencias europeas no tenía un aspecto mucho mejor. Francia había quedado destrozada y tenía que hacer frente a su recuperación, al igual que Alemania tuvo que hacer frente a las reparaciones de guerra estipuladas en el Tratado de Versalles en 1919. Italia estaba sumergida en una fuerte crisis económica y social, mientras que Rusia se había salido del sistema capitalista tras la Revolución Soviética.

1.1 Los problemas económicos de la posguerra

Las deudas acumuladas en la guerra y las reparaciones que tenían que pagar los vencidos, sobre todo Alemania, se convirtieron en un problema de primer orden para la economía mundial. Como ya había advertido el economista británico J.M. Keynes, el intento de «hacer pagar a Alemania» terminó por desestabilizar la economía europea.

Francia y el Reino Unido habían financiado la guerra mediante el déficit y la deuda pública, principalmente con EE. UU. Sin recursos suficientes para pagar a sus prestamistas estadounidenses, la esperanza de los aliados victoriosos se centraba en que Alemania pagara las reparaciones de la guerra. El problema esencial era que su economía no les permitía pagar esas reparaciones y tenía que hacer frente a la reconversión de una economía de guerra a una de paz. En 1918, el dólar solo podía cambiarse por oro; Francia, Alemania y Austria optaron por devaluar sus monedas, lo que les ocasionó una inflación altísima durante los dos primeros años de posguerra. Entre 1919 y 1929 tuvo lugar una breve recuperación económica provocada por las tareas de reconstrucción y por el abundante crédito que llegaba a Europa.

1.2 La crisis de 1921

La recuperación duró muy poco debido a la llegada del partido republicano al poder en EE. UU., ya que pusieron en marcha políticas de rigor financiero que cortaron los créditos a Europa. La creciente inflación en Europa dificultaba la inversión en deuda pública de los países incapaces de controlar la escalada de los precios. Todo ello provocó una caída de la demanda y creó un problema de sobreproducción.

La restricción del crédito fue un duro golpe para la economía mundial. La disminución de la demanda europea y también de la demanda interna provocó el cierre de fábricas y un aumento del paro. La respuesta del gobierno estadounidense fue subir los aranceles a los productos extranjeros y restringir la llegada de inmigrantes.

La Conferencia de Génova y la ocupación del Ruhr

En la Conferencia de Génova de 1922 se intentó frenar esta crisis y estabilizar las economías mediante la vuelta al patrón oro (convertibilidad del papel moneda en este metal precioso). Las consecuencias de esta crisis para Europa fueron aún peores que para los Estados Unidos: se desató una espiral inflacionista que afectó especialmente a la economía alemana. En este país, los problemas se agravaron por el pago de las reparaciones que terminaron por dislocar la economía del país.

A principios de 1923, el gobierno alemán solicitó un aplazamiento en su pago debido a que no podía afrontarlo; el Reino Unido se compadeció, pero Francia no, la cual, con apoyo de Bélgica, ocupó la zona industrial de la cuenca del Ruhr. En respuesta, los alemanes hicieron una huelga: paralizaron los ferrocarriles y las minas, y el Estado pagó el sueldo a los obreros. El resultado fue el colapso de la economía alemana: una hiperinflación que devaluó totalmente la moneda alemana, el marco. En 1924, se firmó el Plan Dawes con la intención de revisar y disminuir los pagos que Alemania debía realizar y ayudarla con créditos e inversiones procedentes de EE. UU. Alemania empezó a pagar con los créditos de bancos estadounidenses.

1.3 La expansión y la nueva organización económica

Con una inflación estabilizada, el periodo 1924-1929 fue de acusado crecimiento económico. Los cambios producidos en el sistema capitalista provocaron un fuerte incremento de la producción. En EE. UU., esta época fue conocida como la de los Big Business, por el espectacular crecimiento de la industria y de la productividad, que provocó el aumento de puestos de trabajo y la subida de salarios. El comercio exterior recuperó los niveles de preguerra, la exportación de capitales se incrementó y el dólar se consolidó como principal moneda de cambio en todo el mundo.

Este gran impulso industrial estuvo basado en tres factores:

  • Los nuevos métodos de producción y de organización: Se generalizaron la estandarización de los productos, el fordismo y el taylorismo como métodos de producción. Estos sistemas permitieron reducir los costes y bajar los precios, lo que, junto con una mejora de la calidad y de la cantidad de publicidad, puso los cimientos de la sociedad de consumo.
  • El desarrollo de los nuevos sectores de producción industrial: Se desarrollaron los sectores del automóvil, electrodomésticos, etc. Al mismo tiempo, las nuevas fuentes de energía, como el petróleo y la electricidad, recibieron un decisivo impulso.
  • La creciente concentración empresarial: En estos años se produjo una gran concentración e internacionalización de empresas industriales y financieras (ej. el cártel petrolífero de las Siete Hermanas).

Estos años fueron de un optimismo económico hasta el punto de que algunos pensaron que ya no había ciclos de depresión en el sistema capitalista. Sin embargo, el crecimiento estaba basado en dos pilares inestables: la superproducción industrial y una creciente especulación financiera y bursátil. Algunos sectores empezaban a mostrar síntomas de agotamiento.

1.4 Los felices años 20

El auge económico de EE. UU. impuso el denominado American way of life, un modelo de vida basado en el consumismo. Fueron los llamados felices años veinte, un periodo de optimismo en el que se trataba de olvidar las penurias de la Gran Guerra. Hollywood pasó a ser una verdadera factoría de películas que extendían el «modo de vida americano».

La difusión de la radio ayudó a que la publicidad fomentase un consumismo creciente, estimulado por la venta a plazos. Las clases medias empezaron a disfrutar de los nuevos electrodomésticos que facilitaban la vida en el hogar. El nuevo papel desempeñado por la mujer en la sociedad y unas costumbres más relajadas favorecieron el impulso de la moda. Los nuevos ritmos musicales como el blues, el jazz o el charlestón traspasaban las fronteras estadounidenses. Los automóviles se incorporaron de forma progresiva.

La otra cara de la moneda de esta prosperidad fue el auge del gansterismo, que dominó el contrabando de alcohol, prohibido por la Ley Seca vigente entre 1920 y 1933. El Ku Klux Klan luchaba contra la integración de los negros en los estados sureños.

2. El Crack del 29

En octubre de 1929 se produjo el auténtico crack económico más grave conocido hasta entonces.

2.1 Las causas de la crisis económica de 1929

A pesar del continuo crecimiento, una serie de problemas sistemáticos afectaban a la economía mundial, especialmente a la estadounidense:

  • La agricultura: Estaba en permanente crisis, afectada por un descenso de los precios de los productos agrarios, mientras se acumulaban los stocks en los almacenes de los agricultores, que experimentaban una disminución en su renta y veían crecer su endeudamiento. Situación que también padecía la minería.
  • La industria: Los sectores tradicionales (textil y siderurgia) encontraban muchas dificultades por la escasa demanda, mientras que, a finales de los años veinte, otros sectores experimentaron sobreproducción.
  • El comercio mundial y las finanzas internacionales: Padecían graves desequilibrios. Los capitales y préstamos estadounidenses sostenían el mercado internacional. EE. UU. se convirtió en potencia mundial, pero existía una gran inestabilidad financiera (todas las monedas se depreciaban menos el dólar) y la decadencia de la libra esterlina tuvo una gran repercusión, ya que el Reino Unido era, hasta 1914, uno de los pilares de la economía mundial.

2.2 El desencadenante de la crisis: El crack bursátil

EE. UU. vivió una euforia especulativa cada vez más alejada de la situación real de la economía. Las acciones de la Bolsa de Nueva York, situada en Wall Street, no dejaban de subir y sus poseedores obtenían muchos beneficios. Bancos, empresas y particulares invertían cada vez más, recurriendo a menudo a préstamos bancarios. El aumento del crédito fue enorme gracias a que la Reserva Federal prestaba dinero a un interés muy bajo.

Con el dinero barato, la banca alimentó el crédito, lo que ayudó a aumentar la espiral de especulación. Los inversores utilizaban los beneficios para pagar los créditos y solicitaban nuevos empréstitos para seguir invirtiendo en acciones que no dejaban de crecer en valor. A principios de 1929, esta espiral daba síntomas de agotamiento, pero las señales de alarma no fueron atendidas. En octubre, la poderosa Banca Morgan tuvo que intervenir para sostener la cotización de la bolsa.

El 24 de octubre, conocido como el «Jueves Negro», salieron a la venta millones de acciones y se desencadenó el pánico. Esta vez la intervención de los bancos resultó inútil y, en los días siguientes, la cotización de las acciones de Wall Street se derrumbó. Millones de inversores se arruinaron. Los bancos no pudieron cobrar los créditos concedidos y quebraron; las empresas dejaron de recibir préstamos y tuvieron que cerrar. El crack bursátil se extendió a toda la economía del mundo capitalista.

2.3 La extensión de la crisis a la economía estadounidense

La crisis bursátil continuó con fuerza hasta 1933. Se vivieron escenas de pánico y algunos agentes de bolsa se suicidaron ante la magnitud del desastre. El hundimiento de la bolsa neoyorquina trajo consigo una de las crisis más profundas y duraderas del sistema capitalista. El presidente Herbert Hoover fue incapaz de contener la crisis, que afectó a todos los sectores:

  • El sistema financiero: Los bancos habían prestado dinero a inversores que ahora eran incapaces de devolverlo. Muchas entidades quebraron, lo que supuso una falta de liquidez que derrumbó el consumo y la producción.
  • Crisis de la industria: Sin financiación bancaria y con una demanda reducida, la superproducción se agravó. Más de 100,000 empresas quebraron y millones de personas quedaron en paro.
  • Agricultura y comercio: La agricultura sufrió por el subconsumo, provocando la ruina de los agricultores y el éxodo rural. El comercio interior y exterior se redujo drásticamente.

2.4 La crisis se hace mundial

Los vínculos de interdependencia entre EE. UU. y el resto de países trasladaron la crisis al exterior debido a la repatriación de los capitales estadounidenses invertidos en Europa. Las medidas proteccionistas favorecieron el derrumbe del comercio mundial, que se contrajo en dos tercios. Esto afectó negativamente a Alemania y Japón.

Los países más afectados en Europa fueron Alemania y Austria, pues sus bancos y empresas dependían de los capitales estadounidenses. La quiebra bancaria fue inevitable y arrastró toda la economía, aumentando el paro y la inestabilidad social. El Reino Unido y Francia resistieron algo mejor, pero también sintieron los efectos. Fuera de Europa, Japón fue el más afectado debido al descenso de sus exportaciones a EE. UU.

3. Gran Depresión y consecuencias

La hegemonía económica de EE. UU. hizo que la crisis se extendiera por todo el mundo, dando lugar a la Gran Depresión.

3.1 Las consecuencias sociales y políticas

Hasta 1932, la producción industrial se redujo a más de un tercio y la producción agrícola y el comercio se desplomaron.

  • El paro: Fue el efecto más devastador. En EE. UU. hubo unos trece millones de desempleados y en Alemania se alcanzaron los seis millones.
  • Las desigualdades sociales: El desempleo y el descenso de salarios sumieron a la clase obrera y a los campesinos en la miseria. Las clases medias sufrieron un proceso de depauperación y proletarización.
  • Barrios de chabolas y hambre: En EE. UU. se formaron barrios de chabolas denominados hoovervilles. Mientras los agricultores destruían cosechas para intentar subir los precios, mucha gente pasaba hambre.
  • Alcoholismo y racismo: En Alemania se culpó a los judíos de la crisis. En EE. UU., los negros sufrieron ataques racistas y aumentó la segregación.
  • Tensiones sociales: El sistema liberal democrático sufrió un gran desprestigio. Las clases medias empezaron a apoyar soluciones autoritarias como el fascismo. En el mundo obrero, creció la simpatía hacia el régimen comunista de la Unión Soviética.

3.2 Los primeros intentos de solución

Inicialmente, los economistas clásicos confiaban en que el mercado se corregiría solo sin intervención del Estado, aplicando políticas deflacionistas:

  1. Reducir la cantidad de dinero en circulación, créditos y gasto público.
  2. Disminuir los salarios para mantener el empleo.
  3. Adoptar medidas proteccionistas.

Estas medidas fracasaron y agravaron la crisis. El presidente Herbert Hoover aplicó estas recetas con resultados desastrosos. En las elecciones de 1932, resultó elegido el demócrata Franklin Delano Roosevelt.

La situación por países

  • Alemania: Fue la más perjudicada. El sistema financiero se hundió y el desempleo masivo fue el caldo de cultivo para los nazis.
  • Reino Unido: Sortearon mejor la crisis gracias a su imperio y la creación de la Commonwealth en 1931. Sin embargo, tuvieron que abandonar el patrón oro y devaluar la libra.
  • Francia: Su imperio colonial amortiguó el golpe inicial, pero las medidas deflacionistas equivocadas extendieron el malestar social.
  • Japón: El proteccionismo exterior alentó el militarismo y la política imperialista, destacando la anexión de Manchuria en 1931.

4. Las respuestas a la crisis

4.1 El pensamiento keynesiano

John Maynard Keynes defendía la necesidad de una activa intervención estatal para estimular la demanda. Sus propuestas incluían:

  • Fomentar el crédito y la circulación de dinero.
  • Inversiones estatales en obras públicas para reducir el paro.
  • Incentivar el incremento de los salarios para estimular el consumo.
  • Regulación estatal de precios y salarios.

4.2 El New Deal

Roosevelt aplicó el New Deal con medidas en diversos ámbitos:

  • Financiero: Mayor control sobre los bancos (Banking Act) y devaluación del dólar.
  • Industrial: Intervención mediante la NIRA para limitar la producción y evitar stocks.
  • Laboral: Creación de la NLRA (salario mínimo y jornada de 40h).
  • Obras públicas: Proyectos a través de la Public Works Administration.
  • Agrario: Indemnizaciones a agricultores para reducir la producción (AAA).
  • Social: Social Security Act para pensiones y seguro de desempleo.

5. El ascenso de los totalitarismos

5.1 Fascismo italiano

Tras la guerra, Italia vivió una «victoria mutilada» con graves problemas económicos y agitación social. La debilidad de la democracia permitió el ascenso de Benito Mussolini.

  • Ascenso al poder: En 1919 fundó los Fasci di Combattimento. En 1922, tras la Marcha sobre Roma, el rey Víctor Manuel III le encargó formar gobierno.
  • Construcción del Estado fascista: Mussolini sustituyó el Estado liberal por una dictadura totalitario. Suprimió libertades, persiguió a la oposición y se convirtió en el Duce.
  • Corporativismo: En 1927, la Carta del Lavoro sustituyó sindicatos por corporaciones controladas por el Estado.

5.2 Expansionismo japonés

Japón buscó un «espacio vital» para sus exportaciones y población. En 1931 invadió Manchuria, creando el protectorado de Manchukuo, aprovechando la debilidad interna de China (enfrentamiento entre el Kuomintang de Chiang Kai-shek y los comunistas de Mao Zedong).

5.3 El Tercer Reich

Adolf Hitler, líder del NSDAP (partido nazi), capitalizó el descontento por el Tratado de Versalles y la crisis del 29. En enero de 1933, fue nombrado canciller por Hindenburg. Tras el incendio del Reichstag, del que culpó a los comunistas, aprobó leyes que restringieron las libertades y consolidaron su poder absoluto, dando inicio al Tercer Reich.

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