Del Directorio al Imperio: La Consolidación y Expansión Napoleónica y las Unificaciones Nacionales

El Final del Terror y el Directorio (1795-1799)

Robespierre intentó frenar la crisis económica con el establecimiento de precios máximos para los artículos de primera necesidad. Sin embargo, también se limitaron los salarios, lo que le llevó a un enfrentamiento con los sans-culottes.

Robespierre fue perdiendo apoyos. En julio de 1794, los revolucionarios moderados detuvieron a Robespierre y sus seguidores, quienes fueron guillotinados.

El Directorio y el Fin de la Revolución (1795-1799)

Para evitar una nueva dictadura, se instauró un gobierno moderado que aprobó la Constitución de 1795. Se reconocían la soberanía nacional, el sufragio censitario y la separación de poderes: el poder legislativo era ejercido por dos cámaras (Consejo de los Quinientos y Consejo de los Ancianos) y el ejecutivo por un Directorio integrado por cinco miembros.

El nuevo régimen tuvo que hacer frente a diferentes conspiraciones.

Por otra parte, los realistas pensaron que era el momento de intentar restaurar a los Borbones y provocaron una revuelta, que fue frenada por Napoleón Bonaparte, encargado de la guarnición de París. Su actuación le hizo muy popular y, temiendo su creciente influencia, el Directorio lo envió a luchar en Italia. En Italia, en 1796, Napoleón terminó con la Primera Coalición. Las potencias europeas formaron más tarde la Segunda Coalición y en 1799 comenzó otra vez la guerra.

Napoleón dio un Golpe de Estado de Brumario (9 de noviembre de 1799), donde el poder lo ejercían tres cónsules: Napoleón, Ducos y Sieyès.

La Europa Napoleónica

El Consulado

El Consulado era un régimen personalista. Napoleón acaparó todo el poder, y esto se reflejó en la Constitución del año VIII, en la que no había división de poderes.

Tomó diversas medidas para modernizar Francia: se elaboró un Código Civil que simplificó las leyes, se creó el Banco de Francia y se regularon las relaciones con la Iglesia mediante la firma de un Concordato con la Santa Sede.

El Imperio Napoleónico

En 1804, Napoleón se proclamó emperador. Desarrolló una política expansionista y mantuvo continuas guerras. Aunque fue derrotado por los británicos en Trafalgar (1805), en pocos años logró la hegemonía en el continente tras victorias como las de Austerlitz (1805) frente a los austriacos y Jena (1806) frente a los prusianos.

Estableció el Bloqueo Continental para evitar el comercio británico con Europa. Como Portugal no lo aceptó, decidió invadirlo y aprovechó su paso hacia Portugal para ocupar España. Esto provocó la Guerra de la Independencia en 1808.

En 1812, Napoleón intentó invadir Rusia, pero fue derrotado. En 1813 fue vencido por una coalición (Reino Unido, Prusia, Rusia y Austria) en la Batalla de Leipzig. Fue derrotado también en España.

Napoleón abdicó el 6 de abril de 1814 y marchó al exilio en la isla de Elba. Retornó al poder durante cien días, pero fue derrotado definitivamente en Waterloo (1815) y deportado a la isla de Santa Elena.

La Restauración

La Vuelta del Antiguo Régimen

La derrota de Napoleón inició en Europa una época de reacción denominada Restauración, caracterizada por:

  • Legitimismo monárquico: Se consideró que la paz solo era posible con un monarca legítimo al frente de los Estados.
  • Responsabilidad internacional: Se estableció que las grandes potencias podrían intervenir en otro país si su monarquía legítima estaba amenazada.
  • Sistema de congresos: Se organizaron reuniones de las grandes potencias para resolver los problemas internacionales.

Congreso de Viena (1814-1815)

Las principales potencias europeas se reunieron en el Congreso de Viena, presidido por Metternich, para garantizar una paz duradera y evitar nuevas revoluciones.

  • Rusia, Austria y Prusia se repartieron territorios.
  • Se crearon Estados-Tapón en torno a Francia: Holanda adquirió Bélgica y Piamonte recibió Saboya y Génova.
  • Francia volvió a las fronteras anteriores.

Esto creó nuevos problemas, como las falsas uniones de Noruega y Suecia, y no resolvió los nacionalismos ignorados de Polonia, Italia y Alemania.

Las Alianzas Internacionales contra la Revolución

Las potencias europeas trataron de consolidar la Restauración mediante una serie de alianzas:

  • La Santa Alianza: Integrada por Rusia, Prusia y Austria para defender el absolutismo y sofocar cualquier movimiento revolucionario.
  • La Cuádruple Alianza: Formada por el Reino Unido, Austria, Prusia y Rusia. En 1818 se incorporó Francia. Los países firmantes se comprometieron a defender el absolutismo y sofocar cualquier movimiento revolucionario.

Nuevas Oleadas Revolucionarias (1820-1848)

Fundamentos de las Revoluciones

Los intentos de la Restauración de volver al antiguo régimen no tuvieron éxito debido a:

  • La afirmación de los sentimientos nacionales: La invasión napoleónica había despertado entre las poblaciones de los países invadidos el sentimiento de pertenencia a una nación.
  • La defensa del liberalismo: Una doctrina política que rechazaba el absolutismo e intentaba recuperar los derechos y libertades reconocidas en la Revolución Francesa. Los poderes del monarca deberían estar limitados por una Constitución.

Las Revoluciones de 1820 y 1830

La primera oleada revolucionaria se inició en España contra la monarquía absoluta de Fernando VII.

Los griegos se sublevaron contra el Imperio Otomano y lograron su independencia en 1829.

En 1830 se produjo la segunda oleada revolucionaria, que empezó en Francia, donde Carlos X había tratado de gobernar de forma absoluta.

En Bruselas se produjo un levantamiento contra el rey de los Países Bajos que desembocó en la independencia de Bélgica.

En 1831, Polonia se levantó contra el Imperio Ruso.

Las Revoluciones de 1848

Las revoluciones de 1848 afectaron a numerosos países; tuvieron importancia las demandas sociales y, en algunos lugares, también un componente democrático.

La crisis estalló en Francia en febrero de 1848: se derribó la monarquía de Luis Felipe de Orleans, cada vez más conservadora y corrupta, y se proclamó la Segunda República. Se elaboró la Constitución de 1848, muy moderada, y se convocaron elecciones en las que triunfó Luis Napoleón Bonaparte, quien se convirtió en presidente de la República y proclamó el Segundo Imperio en 1852 mediante un golpe de Estado.

La revolución se extendió por las principales ciudades del centro y sur de Europa, donde se exigieron constituciones y el respeto de las libertades individuales.

Aunque las revoluciones fracasaron, supusieron un avance del liberalismo.

Unificación de Italia (Segunda mitad del siglo XIX: entre 1850 y 1870)

Situación antes de la unificación:

El territorio italiano estaba dividido en 8 Estados diferentes; algunos de ellos, como Lombardía en el norte, eran de Austria. Otros estados eran el Reino de Nápoles y Sicilia, y Toscana.

¿Por qué querían unificarse?:

  • Se desarrolló un movimiento nacionalista, el Risorgimento, que reivindicaba lo que tenían en común los italianos (cultura, religión, historia, lengua).
  • Les interesaba económicamente, sobre todo a la burguesía: era más fácil y rentable comerciar en un territorio unificado.

¿Cómo se llevó a cabo este proceso?:

  • Se enfrentaron en una guerra a Austria y recuperaron Lombardía.
  • Garibaldi (revolucionario) conquistó Nápoles y Sicilia.
  • Otros territorios se integraron voluntariamente (Toscana, Módena, etc.).

¿Quiénes fueron los protagonistas?:

Víctor Manuel II, rey de Piamonte, y Cavour (primer ministro). También fue importante Garibaldi.

Resultado:

En 1861, Italia se convirtió en un nuevo país. Será una monarquía constitucional: Víctor Manuel I. Capital: Roma.

Unificación de Alemania (Segunda mitad del siglo XIX: entre 1850 y 1870)

Situación antes de la unificación:

La futura Alemania estaba dividida en 39 Estados, algunos muy pequeños. El territorio más importante era Prusia.

¿Por qué querían unificarse?:

  • Motivos culturales e ideológicos: desarrollo de un movimiento nacionalista.
  • Motivos económicos: crear zonas comunes para comerciar (Zollverein: especie de Mercado Común).
  • Motivos políticos: Prusia quería convertirse en un gran Estado en Europa.

¿Cómo se lleva a cabo este proceso?:

Mediante 3 guerras:

  • Contra Dinamarca por territorios.
  • Contra Austria.
  • Contra Francia por los territorios de Alsacia y Lorena.

¿Quiénes fueron los protagonistas?: El gran protagonista fue Bismarck, militar y político prusiano.

Resultado: En 1871, Alemania se convierte en un nuevo país. Será un imperio (monarquía) llamado Segundo Reich. El emperador será Guillermo I y el primer ministro (canciller) será Bismarck.

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