Donde y como se formaron los primeros reinos cristianos

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Explica las causas de la invasión musulmana y de su rápida ocupación de la Península


La conquista comenzó en el año
711 y puede explicarse por dos razones. El reino visigodo padecía una profunda crisis por los continuos problemas sucesorios de la monarquía por las luchas entre la nobleza. La otra razón fue el ímpetu expansivo del islam que entre los años 632 y 700 había conquistado un extenso territorio en la zona de África. Un ejército bereber dirigido por Tarik cruzó en estrecho de Gibraltar en el año 711, derrotaron al rey
Rodrigo y se inició la conquista de la península. La rapidez de la conquista fue porque algunos aristócratas visigodos prefirieron pactar con los musulmanes el sometimiento a su autoridad y el pago de tributos a cambio de conservar su señorío y practicar su religión. Las comunidades judías y una parte de la población hicieron lo mismo ya que estaban descontentos por la monarquía visigoda. 

Resume los cambios económicos, sociales y culturales introducidos por los musulmanes en Al Ándalus

La economía se basaba básicamente en el sector primario, en la artesanía y en el comercio. El sector primario comprendía la agricultura que se basaba en la gran propiedad, los principales cultivos eran la tríada mediterránea (cereales, vid y olivo), se desarrolló el regadío y la cría del gusano de seda; y la agricultura era principalmente ovina caballar y los mulos. En la artesanía, el sector textil fue la actividad manufacturera más importante con la producción de seda y lino, pero también destacó la producción de cuero pergamino y papel. La mayor parte de estas actividades estaban en manos privadas, pero existieron manufacturas estatales. Por último, el comercio tuvo una gran importancia social y económica gracias a una extensa red de ciudades con sus respectivos zocos. El comercio exterior se basó en la fortaleza del dinar de oro y el dírham de plata. La sociedad era muy heterogénea debido a su diversidad étnica y religiosa y al factor tribal. Existían diferentes grupos sociales: la minoría de origen árabe  que formaban la elite social y eran los propietarios de tierras y ocupaban los altos cargos de la administración; el grupo de origen bereber pertenecía casi en su totalidad al ejército y a la administración  mientras que otros eran artesanos, agricultores y comerciantes; y por último, la población hispano visigoda  que estaba dividida en dos grupos: una minoría privilegiada con los antiguos nobles visigodos y una gran mayoría dominada. La mayor parte de los habitantes de Al-Ándalus se convirtieron al islam, pero se toleraron otras minorías religiosas, pero con épocas de intolerancia. Estas comunidades eran la cristiana o mozárabes y los judíos.  Se organizaban en una gran red de ciudades que contaban con pocos espacios públicos (mezquita y zoco)
, calles irregulares y sinuosas, la alcazaba (fortaleza militar) y se dividía en arrabales. En cuanto a la cultura, alcanzó un gran desarrollo cultural gracias a la prosperidad económica de la sociedad Hispano-romana. Siempre se mantuvieron los dos principios básicos: el árabe como lengua y las creencias musulmanas. En la época del califato destacó el impulso por Abd Al-Rahman. En el campo literario destacó el filósofo Averroes y en el científico, el médico Maumonides.

  • Explica el origen de los reinos cristianos y su organización política


La conquista musulmana se frenó en torno a las cordilleras cantábricas y pirenaica, donde se formaron núcleos de resistencia cristianos: los reinos y condados occidentales y los orientales.

Los reinos y condados occidentales se asentaron en la cornisa cantábrica y su organización política se basaba en la adhesión personal a caudillos locales que controlaban pequeños valles. La llegada de refugiados visigodos cambió el equilibrio de poderes. Uno de los caudillos fue Pelayo que creó el reino de Asturias (718) tras la batalla de Covadonga en el 722.

En los condados orientales, tras la derrota de Roncesvalles (778), Carlomagno redujo la influencia a los territorios pirenaicos. Pronto surgieron diversos reinos y condados dirigidos primero por francos y luego por nobles autóctonos. En el año 830, en Pamplona, la familia Arista expulsó a los nobles carolingios y se proclamó primer rey de Pamplona. A la vez, en los valles centrales pirenaicos, Aznar Galíndez establecíó su dominio sobre el condado de Aragón (820). A finales del s IX, aparecieron las primeras aspiraciones de autonomía política de la mano del conde de Urgell, Wifredo el Velloso, que amplió sus territorios y los convirtió en hereditarios. En el año 988, los condados catalanes se desvincularon de la monarquía franca cuando el conde Borrell II rompíó con el rey de los francos.

La organización política se sustentaba en las instituciones. El rey ocupaba la cima del poder feudal y era la representación del poder político. Su poder estaba limitado por la autonomía de los señoríos y los privilegios de la nobleza y la Iglesia. El rey era la figura fundamental del gobierno, pero en torno a él estaba la corte o curia regia. Este círculo se fue ampliando con consejeros y cargos especializados (mayordomo, alférez…). La forma en la cual los reyes ejercieron el poder generó dos modelos de monarquía: el modelo autoritario donde el rey tenía casi todo el poder; y el pactista en el cual las Cortes consiguieron un poder legislativo importante. El primer modelo estaba establecido en la Corona de Castilla y el segundo en la Corona de Aragón.

A partir del s.XIII surgieron nuevas instituciones como los Parlamentos o las Cortes. Su origen estaba en las reuniones extraordinarias de la corte real, en las que se integró el grupo de los ciudadanos que eran miembros de la oligarquía urbana. En estas convocatorias sus participantes se agrupaban en categorías sociales: la nobleza, el clero y el estado llano. El principal cometido de las Cortes era discutir y votar las peticiones económicas del rey.

La administración local recaía en manos de la oligarquía urbana. En Aragón, el órgano municipal más importante fue el cabildo de jurados presidido por el justicia y el Cataluña, el Consell. En la Corona de Castilla el poder municipal recaía en un consejo con regidores, alcaldes, jueces o merinos.

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