Introducción al Bienio Reformista (1931-1933)
Tras las elecciones de 1931, continuó el gobierno de la coalición republicano-socialista con la presidencia de Alcalá Zamora. En octubre, Alcalá Zamora dimite por discrepancias en la Constitución que se estaba elaborando; el cargo es ocupado por Manuel Azaña, quien mantuvo el de ministro de Guerra. Aprobada la Constitución en diciembre de 1931, Alcalá Zamora (del partido Derecha Liberal Republicana) pasa al cargo de Presidente de la República y Manuel Azaña (del partido Izquierda Republicana) continúa como presidente del gobierno y ministro de la Guerra.
Azaña preside los gobiernos de coalición republicana-socialista entre diciembre de 1931 y septiembre de 1933, dando continuidad a las reformas del gobierno provisional. En este periodo destaca también el líder del PSOE, Largo Caballero.
Las Reformas del Bienio
Durante esta etapa continúan las reformas emprendidas durante el Gobierno Provisional, en un clima de tensión constante, tanto por la izquierda (huelgas y levantamientos) como por la derecha (boicot y resistencia a las reformas).
Reforma Militar
Las principales medidas incluyeron la reducción del presupuesto militar, la supresión de los tribunales de honor, la derogación de la Ley de Jurisdicciones (1906-1931), la eliminación de ascensos por méritos de guerra y la creación de un ejército profesional con menos oficiales. Sin embargo, fracasó a la hora de mejorar la capacidad técnica del Ejército, que continuó en situación precaria todo el periodo.
Azaña, como ministro de Guerra, tomó una serie de medidas adicionales: el cierre de la Academia Militar de Zaragoza (dirigida por el general Francisco Franco), la supresión de ascensos por méritos de guerra y la posibilidad de que los oficiales pasaran a la reserva, facilitando la salida para militares que no apoyaban a la República. Asimismo, se creó la Guardia de Asalto, entrenada como policía urbana.
Reforma Religiosa
Se desarrolla el laicismo amparado en el artículo 26 de la Constitución, con medidas como:
- Supresión del presupuesto estatal al clero.
- Reconocimiento del matrimonio civil y el divorcio.
- Creación de cementerios civiles.
- Disolución de la Compañía de Jesús.
- Prohibición de la enseñanza a las órdenes religiosas.
Reforma Educativa
Los objetivos principales fueron la erradicación del analfabetismo (que afectaba aproximadamente al 44% de la población) y la promoción de la enseñanza laica. Se prohibió ejercer la enseñanza a las congregaciones religiosas, que cumplían esta función con una gran red de centros.
El gobierno impulsó una reforma educativa basada en que el Estado se ocupara de la educación primaria, creando una red de escuelas públicas, gratuitas y laicas (10.000 escuelas y nuevas plazas de maestros). Además, se eliminó la religión católica como asignatura obligatoria.
Reforma Laboral
Con una amplia legislación impulsada por Largo Caballero (socialista) como ministro de Trabajo, se aprobaron leyes como la Ley de Contratos de Trabajo, la Ley de Jurados Mixtos, la Ley de Asociaciones Profesionales y la creación de la Inspección de Trabajo. Las medidas incluyeron:
- Jornada de 8 horas diarias.
- Salario mínimo.
- Garantías que impedían la rescisión unilateral de contratos de arrendamiento.
El aumento de salarios se debió también a la deflación, aunque la ley de bases ocasionó diversos problemas de implementación.
Reforma Agraria
Fue el proyecto de mayor envergadura de la Segunda República, dado que el campo español estaba muy atrasado. La mitad de la población activa (8,5 millones) trabajaba en el campo con técnicas tradicionales, bajos rendimientos y sin maquinaria. Esta situación predominaba al sur del Tajo con grandes latifundios trabajados por jornaleros, frente a un norte minifundista de pequeños propietarios.
Para solucionar esto, el gobierno de Azaña aprobó la Ley de Reforma Agraria en 1932, que afectaba a Andalucía, Extremadura, La Mancha y Salamanca. Buscaba la mejora de técnicas agrícolas, maquinaria, diversificación y organización de cultivos. También expropiaba latifundios absentistas (principalmente de los Grandes de España), tierras no cultivadas o arrendadas sistemáticamente, con el objeto de asentar a familias campesinas a través del Instituto de Reforma Agraria (IRA).
La reforma fue un fracaso debido a:
- Lentitud del inventario y escasez de presupuesto para indemnizaciones.
- Resistencia de los terratenientes (largos procesos judiciales).
- Presión campesina organizada por la CNT y el PCE.
Solo se expropiaron 500 fincas (100.000 hectáreas) y se asentaron 12.000 familias, lo que supuso la decepción del campesinado, el aumento del paro y la radicalización social.
Reforma Autonómica
Se modificó el modelo de estado centralista discutiendo los estatutos catalán y vasco. El Estatuto Catalán fue aprobado en agosto de 1932, aprovechando el ambiente favorable tras el fracaso del golpe de Estado de Sanjurjo. En las siguientes elecciones ganó Esquerra Republicana de Catalunya, siendo Macià el primer presidente constitucional, seguido de Companys.
En el País Vasco, el proyecto de estatuto (de Estella) fracasó inicialmente por su inspiración tradicionalista y católica; no se aprobaría un nuevo estatuto hasta 1936, ya iniciada la Guerra Civil. Los estatutos de Andalucía y Galicia no llegaron a aprobarse.
Reacción y Oposición
Las reformas provocaron la oposición de los sectores conservadores:
- En agosto de 1932, el general Sanjurjo se sublevó en Sevilla (la Sanjurjada). El golpe fracasó y Sanjurjo fue capturado y sentenciado a muerte, aunque se le conmutó la pena.
- Los partidos de derechas se reorganizaron. En 1931 surgió Acción Popular, germen de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) formada en marzo de 1933 y liderada por José María Gil-Robles. En 1933 se fundó Renovación Española (monárquico) y aparecieron las JONS de Ledesma y Redondo. En octubre de 1933, José Antonio Primo de Rivera fundó Falange Española, que se fusionaría con las JONS.
- El movimiento obrero consideraba escasas las reformas y fomentó huelgas. Los anarquistas protagonizaron sublevaciones como la de los mineros en el Alto Llobregat (1932) y la de campesinos en Casas Viejas (Cádiz, 1933), que terminó con una dura represión por parte de la Guardia de Asalto y la Guardia Civil.
Crisis Política y Elecciones de 1933
La ausencia de explicaciones del Gobierno tras los sucesos de Casas Viejas provocó una crisis política. En septiembre de 1933, las divisiones en la coalición eran irreversibles (líderes del PSOE como Indalecio Prieto y Largo Caballero la abandonan). Azaña dimite y Alcalá Zamora encarga formar gobierno a Martínez Barrio (Partido Radical) con el acuerdo de convocar elecciones.
El triunfo en las elecciones fue para la coalición de centro-derecha, debido al desgaste del Gobierno, la unidad de la derecha, la división de la izquierda, la incorporación del voto femenino y la abstención de los sectores obreros.
