El juicio ordinario

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seba: La idea de atacar Prusia Oriental no era realmente descabellada. Aunque el ejército alemán era más avanzado tecnológicamente (y estaba mejor entrenado), la amplia superioridad numérica era una clarísima ventaja en una etapa de guerra de movimientos (sin trincheras). A pesar de la superioridad numérica, los rusos no contaban con una administración logística decente, las tropas de Rennenkampf estaban separadas de las de Samsonov por los lagos masurianos y además de tener unas pésimas comunicaciones, existían rencillas entre ambos generales desde la


renatitokun: Una minúscula línea de caballería entretuvo a las tropas de Rennemkampf, que atravesaban un terreno complicado, mientras el grueso de las fuerzas alemanas hacía picadillo al ejército de Samsonov en Tannenberg. En efecto, Pavel Rennemkampf no acudíó al auxilio de Samsonov, quien se acabó suicidando antes de ver la derrota, y las tropas del Zar se replegaron a la Polonia rusa.
Aunque no había nada decidido, el Imperio Ruso había malgastado su primer cartucho contra los alemanes.

Entre el otoño y el invierno los rusos hicieron frente con bastante éxito a los austrohúngaros, que lanzaron ataques tras los Cárpatos con penosos resultados hasta que el ejército de Hindenburg acudíó al rescate. Los alemanes hicieron presión en Lodz y, aunque de nuevo, el resultado no fue concluyente, las tropas rusas se replegaron cerca de Varsovia para formar una línea más sólida.

seba: El Imperio Ruso había empezado con muy mal pie en la guerra, y aunque el frente oriental en Europa era secundario (las fuerzas realmente capaces de desequilibrar la balanza estaban en el occidental), Hindenburg no iba a dejar de presionar a los rusos.
No obstante, los éxitos frente a los rusos del comandante le dieron la fuerza suficiente como para retener a sus efectivos en las líneas orientales.


rena: El Imperio Otomano había entrado en la guerra del lado de las Potencias Centrales, con lo que el comercio a través del estrecho de los Dardanelos estaba completamente cerrado.
El intento británico de abrirse paso en el estrecho y tomar Estambul fue un fracaso, de modo que el reabastecimiento de las tropas rusas y la alimentación más básica de la población se vieron definitivamente comprometidas.


seba: Fue prácticamente la única zona en la que se hicieron grandes avances en cuestiones de territorio, pero el valor de la ofensiva para el global de la guerra fue nulo.
A pesar de haber tenido un papel esencial en el inicio (por sus presiones frente a Austria-Hungría en los Balcanes), en el momento en el que entraron Francia, Alemania y Gran Bretaña, la suerte de Rusia estaba completamente ligada a lo que aguantaran sus Aliados en pie, y la guerra bien podría continuar sin los rusos 


seba: Falkenhayn, además, tuvo que mandar tropas del frente occidental a socorrer a los austrohúngaros, que no podían mantener adecuadamente las posiciones en Galitzia frente a los rusos. Para la único que sirvió el frente oriental europeo fue para que los alemanes no pudieran hacer nada en las trincheras occidentales, quizás en el momento en el que podrían haberlo hecho.


El clima revolucionario en un principio se habían calmado, pero los malos resultados en el frente y las penurias que pasaban las tropas (con pocas reservas de munición y a veces realizando asaltos sin fusiles) y la población (racionamiento)

Volvieron a poner al Zar en tela de juicio


Por si faltaban dudas, para la población estaba cada vez más claro que la administración zarista no terminaba de salir de un problema y continuaba huyendo hacia adelante metíéndose en otro.
Y en medio del caos que generaba, fue el pueblo el que se organizó en las Ziémstvo, unas asambleas en las que unos se ayudaban a otros de manera extraoficial, e incluso consiguieron reabastecer con lo que podían a sus soldados.


Paralelamente los Aliados se reunieron en Chantilly para elaborar un plan:

Presionar a los alemanes en todos los frentes posibles

Los austrohúngaros habían llevado lo más granao de su ejército a luchar contra los italianos; era el momento perfecto para presionar sobre Galitzia.


Los alemanes habían comenzado su propia gran ofensiva sobre Verdún, con lo que los planes franceses para presionar quedaron aplazados hasta Julio.
El ataque del general ruso
Evert por el norte no dio los mismos frutos que el de Brusílov, y además tenían delante a ciertas divisiones alemanes que, al contrario que los austrohúngaros, no dieron su brazo a torcer.

A finales de 1916 el Zar poco podía hacer por gobernar a una población que ya rozaba la desesperación con el sistema actual.


Pero otra buena parte no quería seguir desangrando a su patria para “salvar” a Francia y Gran Bretaña. La salida de Rusia de la guerra parecía cuestión de tiempo, aunque de momento, las tropas alemanas seguían con el fusil en ristre 


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