Evolución Política y Contexto Internacional durante el Desarrollismo
Durante el periodo del desarrollismo (1959-1975), el régimen de Francisco Franco evolucionó hacia una modernización económica sin cambios políticos, manteniendo siempre la dictadura. A finales de los años 50, Franco reorganizó su gobierno reduciendo la influencia de la Falange e incorporando a los llamados tecnócratas, muchos vinculados al Opus Dei, junto a figuras como Laureano López Rodó o Carrero Blanco. Estos gobiernos impulsaron el Plan de Estabilización de 1959, que puso fin a la autarquía y abrió la economía española al exterior, iniciando el crecimiento conocido como “milagro económico español”. A pesar de ello, el régimen mantuvo un fuerte inmovilismo político, reforzado por la Ley de Principios del Movimiento Nacional de 1958.
Reformas Legislativas e Institucionales
Durante los años 60 se aprobaron diversas leyes para modernizar el sistema sin democratizarlo:
- En 1963 se creó el Tribunal de Orden Público (TOP) para juzgar delitos políticos.
- En 1966 se aprobó la Ley de Prensa e Imprenta, que suavizó parcialmente la censura aunque mantuvo el control del Estado.
- En 1967 se aprobaron la Ley de Libertad Religiosa y la Ley de la Seguridad Social, ampliando ciertos derechos sociales.
- En 1966-1967 se promulgó la Ley Orgánica del Estado, que reorganizaba las instituciones bajo el concepto de “democracia orgánica”, sin verdadera democracia.
- En 1969, Franco designó a Juan Carlos I de España como sucesor “a título de rey”, asegurando la continuidad del régimen.
El Escenario Internacional y la Descolonización
En el contexto internacional, España se desarrolló en plena Guerra Fría, marcada por la tensión entre Estados Unidos y la URSS. El régimen intentó salir del aislamiento internacional: en 1962 solicitó la entrada en la CEE, aunque fue rechazada, y en 1970 firmó un acuerdo preferencial con esta organización que facilitó el comercio exterior. Paralelamente, España participó en el proceso de descolonización: en 1956 abandonó el protectorado de Marruecos, en 1968 se independizó Guinea Ecuatorial y el Sahara Occidental permaneció bajo control español hasta 1975, cuando surgió el conflicto con el Frente Polisario y la Marcha Verde organizada por Marruecos.
Crisis Final del Franquismo
A finales de los años 60 el régimen entró en crisis debido al envejecimiento de Franco y al aumento de la oposición. Dentro del franquismo surgieron dos sectores: los inmovilistas o “búnker”, que defendían mantener el régimen sin cambios, y los aperturistas, que proponían reformas limitadas. En 1969 estalló el caso MATESA, un escándalo de corrupción que debilitó a los tecnócratas y provocó tensiones internas. En 1973, Carrero Blanco fue nombrado presidente del Gobierno, pero fue asesinado ese mismo año en un atentado de ETA, lo que aceleró la crisis del régimen. Posteriormente, Carlos Arias Navarro intentó una apertura limitada con el “espíritu del 12 de febrero”, aunque el régimen siguió siendo autoritario. Entre 1974 y 1975, la salud de Franco empeoró gravemente hasta su muerte el 20 de noviembre de 1975, lo que puso fin a la dictadura franquista.
Evolución Política y Contexto Internacional en el Primer Franquismo
El primer franquismo se divide en tres etapas: 1939-1945, coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial; 1945-1950, etapa de aislamiento internacional; y 1950-1959, etapa de apertura. Durante la Segunda Guerra Mundial, España se declaró inicialmente neutral, lo que le permitió no entrar en el conflicto. Franco, para afianzar su poder político, promulgó las Leyes Fundamentales que legitimaban a la dictadura y también buscaban suavizar las medidas.
Las Leyes Fundamentales del Estado
- En 1938 se promulgó el Fuero del Trabajo, que regulaba las relaciones laborales siguiendo un modelo corporativista inspirado en el fascismo.
- En 1940 se aprobó la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo, cuyo objetivo era perseguir a los opositores al régimen, especialmente comunistas y masones.
- En 1942 se estableció la Ley Constitutiva de las Cortes, que creaba unas Cortes sin poder real, cuyos miembros eran designados directa o indirectamente por Franco.
- En 1945 se aprobaron dos leyes importantes: el Fuero de los Españoles, que actuaba como una pseudoconstitución con una declaración de derechos y deberes muy limitada, y la Ley de Referéndum Nacional, que permitía al jefe del Estado someter a consulta popular aquellas cuestiones que considerase oportunas.
- En 1947 se promulgó la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, que declaraba a España como un reino y otorgaba a Franco el poder de elegir a su sucesor, manteniéndose él como jefe de Estado de forma vitalicia.
- Ese mismo año se aprobó la Ley de Represión del Bandidaje y el Terrorismo, destinada a perseguir la guerrilla antifranquista y a cualquier oposición al régimen.
Posicionamiento Exterior y Aislamiento Post-Guerra
Sin embargo, a partir de 1940 adoptó una posición de no beligerancia, mostrando simpatía hacia las potencias fascistas como Alemania e Italia. A pesar de esta cercanía ideológica, España nunca entró oficialmente en la guerra. Como forma de apoyo indirecto, el régimen envió la División Azul, formada por entre 40.000 y 50.000 voluntarios, que lucharon junto al ejército alemán contra la Unión Soviética en la Operación Barbarroja. Cuando el curso de la guerra empezó a ser desfavorable para Alemania, el régimen cambió su postura y en 1943 retiró la División Azul, volviendo a una posición de neutralidad.
Tras el final de la guerra en 1945, con la derrota de las potencias fascistas y la caída de líderes como Benito Mussolini, el régimen de Francisco Franco quedó internacionalmente aislado debido a su afinidad con el fascismo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomendó en 1946 el aislamiento de España, lo que supuso la retirada de embajadores y la exclusión del país de organismos internacionales. Además, España quedó fuera del Plan Marshall, que consistía en ayudas económicas de Estados Unidos para la reconstrucción de Europa occidental. También fue excluida de la OTAN. Durante estos años, el régimen intentó distanciarse de su pasado fascista, eliminando símbolos falangistas y reforzando su imagen como un Estado católico, conservador y anticomunista.
