El régimen de Primo de Rivera y el fin de la Restauración

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

El 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado en Barcelona que puso fin al sistema político de la Restauración, el cual se encontraba afectado por una profunda crisis desde 1917.

El Directorio Militar (1923-1925)

En el Manifiesto dirigido a la nación española, Primo de Rivera anunciaba la constitución en Madrid de un Directorio Militar con carácter provisional, tal y como se recoge en el documento 1. Dos días después, el 15 de septiembre, el rey Alfonso XIII encargó al general la formación de un nuevo gobierno.

Presentada la dictadura como un régimen transitorio que pondría fin no solo a los males del país, sino también a la subversión social y al separatismo catalán, contó con el apoyo de la oligarquía industrial y financiera, de los terratenientes y de la Iglesia. Además, los republicanos no se opusieron y los socialistas permanecieron a la expectativa, llegando a colaborar con la dictadura en su momento. Solo los anarquistas y los comunistas se opusieron frontalmente.

Entre las primeras medidas del Directorio Militar destacamos:

  • La suspensión de las garantías constitucionales.
  • La disolución de las Cortes.
  • Una violenta represión del movimiento obrero (anarquistas y comunistas) y de las manifestaciones catalanistas.
  • La sustitución de los viejos caciques por una nueva administración adicta al régimen.

El Directorio Civil y la institucionalización

Resuelto el problema de orden público y solucionado con éxito el conflicto marroquí tras la intervención franco-española de 1925, Primo de Rivera propuso al rey Alfonso XIII la sustitución del Directorio Militar por un directorio civil, integrado por políticos de derechas como Calvo Sotelo, que contribuirían a reconstruir y reeducar administrativa y políticamente a España, tal y como se recoge en el documento 2. Con esta propuesta se hacía evidente la intención del dictador de perpetuar el régimen, en consonancia con la fundación de la Unión Patriótica en 1924.

Los años del directorio civil se caracterizaron por el intento de institucionalizar y legitimar la dictadura mediante la creación de una Asamblea Nacional Consultiva de carácter corporativo que, en 1929, presentó un proyecto de Constitución. Este proyecto fue acogido con fuertes críticas tanto por los políticos liberales como por los partidos de izquierda y, ante la falta de apoyo, fue retirado.

Política económica y social

En el ámbito económico, la dictadura se basó en los principios del nacionalismo económico y del intervencionismo estatal, los cuales, según las reflexiones de Calvo Sotelo que se muestran en el documento 3, estaban estrechamente unidos.

La política económica se caracterizó por:

  • El fomento de la industria nacional.
  • La concesión de grandes ayudas y una política arancelaria proteccionista.
  • La creación de grandes monopolios estatales (Campsa, CTNE, Renfe).
  • El fomento de las Obras Públicas.

Esto se tradujo, tal y como se observa en la tabla del documento 4, en un fuerte incremento de la producción industrial y minera, así como de la energía eléctrica entre 1922 y 1930.

En el ámbito social, se puso en marcha un modelo de regulación del trabajo que pretendía eliminar los conflictos laborales mediante la intervención del Estado. Con este fin se creó la Organización Corporativa Nacional, que agrupaba a patronos y obreros en grandes corporaciones y regulaba los conflictos a través de los comités paritarios.

El ocaso de la dictadura y la llegada de la República

No obstante, ni los éxitos militares en Marruecos, ni el crecimiento económico, ni los intentos de legitimación pudieron evitar la caída del dictador en enero de 1930. De sus seis años de gobierno hace un balance desaprobatorio Ángel Osorio en el documento 5, exponiendo que no sirvieron para resolver ninguno de los problemas estructurales del país.

Tras la dimisión de Primo de Rivera, Alfonso XIII encargó al general Berenguer la formación de un nuevo gobierno para celebrar elecciones que permitieran retornar a la normalidad constitucional. En agosto de 1930, se firmó el Pacto de San Sebastián, donde se acordó un programa conjunto para constituir un comité revolucionario que se convertiría en el gobierno provisional de la futura República.

Berenguer fue incapaz de preparar las elecciones y fue sustituido por el almirante Aznar. El resultado de las elecciones municipales dio la victoria a las fuerzas republicanas, adquiriendo carácter de plebiscito contra la monarquía. Ante esto, Alfonso XIII renunció a la corona, abandonó España y el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República.

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