Esfuerzos de Renovación Política en la Restauración Española: Maura y Canalejas

Los Intentos de Regeneración de los Partidos Dinásticos

A comienzos del siglo XX, el sistema político de la Restauración seguía basado en la monarquía constitucional, el turno pacífico entre conservadores y liberales y el caciquismo electoral. Sin embargo, este sistema estaba cada vez más desacreditado por la corrupción, la falta de participación real y la incapacidad para modernizar el país. Ante esta situación surgió el regeneracionismo, una corriente crítica que pretendía reformar el sistema político, social y económico de España sin romper con la monarquía.

Tras la muerte de Cánovas y Sagasta, los partidos dinásticos entraron en crisis y aparecieron dos grandes intentos de regeneración desde el poder:

  • El conservador, liderado por Antonio Maura.
  • El liberal, encabezado por José Canalejas.

Ambos intentaron modernizar el país, aunque con resultados limitados debido a la oposición política, social y a la propia debilidad del sistema.

Maura y el Regeneracionismo Conservador

Antonio Maura gobernó en dos etapas, entre 1902 y 1903 y, sobre todo, entre 1907 y 1909. Su proyecto político se basaba en la llamada “revolución desde arriba”, que pretendía reformar el sistema desde el poder para evitar una revolución popular desde abajo. Su objetivo era regenerar la vida política, acabar con el caciquismo y fortalecer el Estado.

Reformas y Conflictos del Maurismo

Una de sus principales reformas fue la Ley Electoral de 1907, que establecía el voto obligatorio con la intención de reducir el fraude electoral, aunque en la práctica no consiguió eliminarlo. También impulsó una reforma de la administración local para conceder mayor autonomía a ayuntamientos y diputaciones, aunque esta medida encontró una fuerte oposición y no llegó a aplicarse. Además, promovió algunas reformas sociales y económicas, como el Instituto Nacional de Previsión y medidas de protección laboral.

En este periodo también se produjo el incidente de la revista Cu-Cut en 1905, provocado por sus críticas satíricas al ejército. La reacción de los militares y la aprobación de la Ley de Jurisdicciones generaron una fuerte oposición del catalanismo y aumentaron la tensión política en Cataluña.

Sin embargo, su gobierno se vio gravemente afectado por la política colonial en Marruecos. En 1909, el envío de reservistas a la guerra provocó una fuerte protesta popular en Barcelona, conocida como la Semana Trágica. La revuelta derivó en enfrentamientos, quema de conventos y una dura represión militar. La ejecución del pedagogo anarquista Ferrer i Guàrdia provocó una gran indignación internacional y obligó a Maura a dimitir, poniendo fin a su proyecto regeneracionista.

El Regeneracionismo Liberal: Canalejas

Tras la caída de Maura, el liberal José Canalejas asumió el gobierno con un programa reformista más profundo. Su objetivo era democratizar el sistema político, modernizar el Estado y reducir el poder de la Iglesia.

Medidas Laicistas y Sociales

Canalejas impulsó una política laicizadora, defendiendo la separación entre Iglesia y Estado. En este contexto aprobó la Ley del Candado en 1910, que limitaba el establecimiento de nuevas órdenes religiosas. Esta medida generó un fuerte rechazo por parte de los sectores católicos y del Vaticano.

También promovió importantes reformas sociales:

  • Regulación de la jornada laboral.
  • Protección de los trabajadores.
  • Legalización del derecho de huelga.
  • Prohibición del trabajo nocturno femenino.

En el ámbito fiscal, intentó implantar impuestos progresivos y eliminar los impuestos indirectos que perjudicaban a las clases populares. Asimismo, aprobó la Ley de Reclutamiento, que establecía el servicio militar obligatorio y eliminaba la redención en metálico, aunque introdujo los llamados soldados de cuota, que podían pagar una cantidad de dinero para reducir el tiempo de servicio.

La Crisis Final del Sistema de la Restauración (1917-1923)

Después de la crisis de 1917, el sistema de la Restauración entró en una grave inestabilidad política. Los partidos dinásticos se dividieron internamente y fueron incapaces de formar gobiernos sólidos. Entre 1917 y 1923 se sucedieron numerosos gobiernos débiles que no lograron solucionar los problemas del país. Durante estos años se formaron también diversos gobiernos de concentración en los que participaron conservadores, liberales y representantes catalanes de la Lliga.

Ante la conflictividad social y política, los gobiernos recurrieron a medidas autoritarias como la suspensión de garantías constitucionales y el uso del ejército para mantener el orden. Al mismo tiempo, los partidos de la oposición también estaban divididos: los republicanos perdieron fuerza, el Partido Radical entró en crisis y el Partido Socialista creció, aunque se fragmentó tras la Revolución Rusa, surgiendo el Partido Comunista en 1921.

Esta situación de inestabilidad, falta de reformas y pérdida de apoyo popular provocó el desprestigio del sistema liberal y preparó el camino para la dictadura de Primo de Rivera.

El Auge del Movimiento Obrero

Tras la Primera Guerra Mundial, la crisis económica agravó las condiciones de vida de los trabajadores, lo que provocó un fuerte crecimiento del movimiento obrero.

  • La UGT aumentó mucho su número de afiliados y reforzó su presencia en la vida política junto al PSOE.
  • La CNT también creció de forma espectacular, especialmente en Cataluña, defendiendo la acción directa y la huelga general como instrumentos de lucha. En 1918 se reorganizó y aumentó su capacidad de movilización.

El crecimiento del movimiento obrero provocó una dura reacción de la patronal, que creó sindicatos contrarios a la CNT y recurrió a la violencia. Esto dio lugar a una etapa de fuerte conflictividad social, conocida como el pistolerismo, que el Estado fue incapaz de controlar, contribuyendo al hundimiento del sistema.

Conflictividad Social y Desastre Militar

Durante los años posteriores a la Primera Guerra Mundial se produjo un fuerte aumento de la conflictividad social en España, especialmente en Andalucía y Cataluña.

El Trienio Bolchevique y La Canadiense

En el campo andaluz, los jornaleros vivían en condiciones muy duras debido al predominio del latifundismo y a la falta de reformas agrarias, lo que provocó un aumento de las movilizaciones campesinas entre 1918 y 1920, periodo conocido como el Trienio Bolchevique. Estas protestas estuvieron dirigidas por primera vez por los grandes sindicatos obreros, la CNT y la UGT, que impulsaron huelgas, ocupaciones de tierras y reivindicaciones laborales. El gobierno respondió con dureza, declarando el estado de guerra y reprimiendo el movimiento.

El momento de mayor tensión se vivió en Barcelona en 1919 con la huelga de La Canadiense, que paralizó la ciudad durante más de un mes y afectó gravemente a la producción industrial. Esta huelga consiguió importantes logros, como el establecimiento de la jornada laboral de ocho horas, pero también desencadenó una espiral de violencia social. La patronal reaccionó contratando pistoleros para eliminar a dirigentes sindicales, mientras que el Estado apoyó la represión mediante la Ley de Fugas, que permitía ejecutar a los detenidos simulando intentos de huida. Entre 1918 y 1923 se produjeron centenares de atentados y asesinatos, lo que sumió al país en un clima de inestabilidad extrema.

El Desastre de Annual y sus Consecuencias

En 1921 tuvo lugar el desastre de Annual, una de las mayores derrotas militares de la historia de España. El ejército español, dirigido por el general Silvestre, avanzó imprudentemente por el Rif marroquí sin asegurar el territorio ni contar con suficientes recursos, lo que permitió al líder rifeño Abd el-Krim derrotar a las tropas españolas. La derrota causó más de ocho mil muertos y la pérdida de gran parte del protectorado.

La cifra total de víctimas superó los 12.000 muertos y la oposición culpó del desastre al ejército, al gobierno y al propio rey Alfonso XIII.

Este desastre tuvo consecuencias políticas muy graves, ya que aumentó el desprestigio del ejército, del gobierno y del propio rey Alfonso XIII. Para investigar lo ocurrido se elaboró el llamado Expediente Picasso, que reveló graves negligencias y responsabilidades militares y políticas. Sin embargo, antes de que el informe se debatiera en las Cortes, el sistema parlamentario colapsó, lo que facilitó el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.

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