Evolución de los Reinos Cristianos en la Reconquista: De Covadonga a la Expansión del Siglo XII

Los ejércitos musulmanes que habían invadido la Península Ibérica en el año 711 no llegaron a controlar plenamente la zona de la cordillera Cantábrica, habitada por cántabros y astures.

Aunque el dominio musulmán se extendió hasta los valles de los ríos Duero y Ebro, al ser la región montañosa del norte de clima duro y suelos poco fértiles, les interesaba menos; esto permitió que se refugiaran allí algunos nobles visigodos que se negaron a aceptar la derrota. Los emires cordobeses no tuvieron nunca un poder real sobre estas tierras y se limitaron a exigirles el pago de tributos. Los reyes cristianos del norte peninsular se consideraban herederos de los visigodos y su obligación era recuperar la Península para la cristiandad, expulsando a los musulmanes de su territorio.

1.1 Periodo de Resistencia: siglos VIII-X

El Reino de Asturias

Entre estos pueblos cántabros y astures se refugiaron algunos nobles visigodos. Uno de ellos fue Pelayo, que en el 718 fue proclamado rey. En el año 722, Pelayo se enfrentó con su ejército de astures y nobles visigodos a unas tropas bereberes. Este enfrentamiento se conoce como la batalla de Covadonga y, aunque no tuvo un resultado claro, se considera el inicio de la Reconquista.

A partir de este momento se inicia el reino Astur, que se extendió hacia Galicia por el oeste y hacia Vizcaya por el este. Los sucesores más importantes de Pelayo fueron Alfonso I y Alfonso II.

  • Alfonso I (739-757): Realizó campañas por la cuenca del Duero y la repobló con astures y mozárabes (cristianos huidos de al-Ándalus), pero durante algún tiempo se tuvieron que pagar tributos (parias) a los emires de Córdoba.
  • Alfonso II (781-842): Dejó de pagar tributos a los musulmanes, estableció la capital del reino en Oviedo y creó una corte y una administración real basada en la antigua monarquía visigoda.

1.2 El avance cristiano: El Reino de León

En la segunda mitad del siglo IX, Alfonso III (866-910) aprovechó la debilidad del emirato independiente de Córdoba y ocupó los territorios situados entre la cordillera Cantábrica y el río Duero, una zona que estaba despoblada y abandonada por los ejércitos musulmanes.

Para controlar mejor las nuevas tierras y proteger a los campesinos repobladores, la capital se trasladó a León y, por lo tanto, pasó a denominarse Reino de León. La frontera entre el reino de León y al-Ándalus se situó en el río Duero. Se conoce como el “desierto del Duero” y se repobló con campesinos-soldados cántabros, gallegos, vascos y mozárabes. A cambio de defender la frontera, recibían en propiedad la tierra que fueran capaces de arar en un día (“yugada”) y no dependían de nadie más que del rey.

Pero durante el siglo X se produjo una crisis en el reino de León por dos motivos principales:

  1. En este momento, al-Ándalus se había proclamado Califato independiente y había aumentado mucho su fuerza militar. Se organizaron varias razzias dirigidas por Abderramán III y posteriormente por Al-Mansur Bin Allah (Almanzor), quien llegó a saquear Santiago de Compostela, destruyendo varias ciudades leonesas. Por lo tanto, la expansión leonesa se vio frenada para defender el territorio de las razzias andalusíes.
  2. Por el condado de Castilla, que era la frontera oriental del reino de León. Se extendía por las actuales comunidades de Cantabria, País Vasco y La Rioja. Era una zona muy poco poblada y muy expuesta a los ataques musulmanes.

Alfonso III fortificó este territorio con numerosos castillos y fundó la ciudad de Burgos. Esta frontera estaba gobernada por varios condes que habían recibido el privilegio de dictar sus propias leyes hasta ser casi independientes. Uno de ellos, Fernán González (927-970), unió varios condados, se independizó del rey de León y consiguió transmitirlo en herencia a su hijo. Así nació el Condado de Castilla.

II. Los primeros condados y los reinos pirenaicos

1. El Reino de Navarra y el Condado de Aragón

Los árabes renunciaron a conquistar el Pirineo occidental y dejaron a la nobleza local el control de la zona norte del Ebro. Esta zona estaba bajo el control del Imperio Carolingio, y parte de ella integraba los territorios de la Marca Hispánica, ya que el acceso a la península se efectuaba por el paso de Roncesvalles. Los clanes vascones repoblaron la antigua ciudad romana de Pompaelo (Pamplona), que todavía conservaba en buen estado las antiguas murallas.

Durante dos siglos, los clanes pamploneses, formados por población vascona, resistieron los intentos de conquista:

  • En el siglo VIII, en el 778, derrotaron a los carolingios en la batalla de Roncesvalles (durante el reinado de Pipino “el Breve”).
  • A principios del siglo IX, un conde de Pamplona, Íñigo Arista, logró expulsar a los gobernadores francos e independizarse. Los jefes de este pequeño estado se titularon “reyes” y formaron, hacia el año 830, el Reino de Pamplona, que más adelante pasó a denominarse Reino de Navarra.
  • En el año 859, aliados con el reino de Asturias, vencieron a los musulmanes en la batalla de Albelda.
  • A partir del siglo X, Sancho Garcés I, aliado con otros príncipes cristianos, consiguió importantes victorias contra los musulmanes y extendió su reino por las actuales provincias de Álava y La Rioja. Durante este siglo, los reyes navarros pertenecían a la “dinastía Jimena” y se dedicaron a establecer una serie de enlaces matrimoniales con territorios vecinos, incluido el Califato de Córdoba.

El reino conoció su máxima expansión en el siglo XI, bajo el reinado de Sancho III “el Mayor” (1000-1035), que consiguió unir bajo su cetro a Pamplona, Aragón (que era un condado de la Marca Hispánica) y al condado de Castilla (se lo anexionó en 1029, tras el asesinato del conde de Castilla, quien estaba casado con su hermana).

Sin embargo, a su muerte en 1035, dividió el reino entre sus hijos:

  1. García Sánchez: El mayor de los hijos, heredó el reino de Pamplona (la herencia de los territorios paternos).
  2. Fernando: El segundo hijo, heredó el condado de Castilla (obtenido por los derechos de su madre, hermana del conde castellano).
  3. Gonzalo: Los condados de Sobrarbe y Ribagorza.
  4. Ramiro: El condado de Aragón. Como su hermano Gonzalo murió muy pronto, Ramiro se anexionó Sobrarbe y Ribagorza.

La herencia de Sancho III “el Mayor” fue el origen de dos nuevos reinos: Castilla y Aragón. Al heredar el reino de Pamplona el hijo mayor (García Sánchez) y los demás (Fernando y Ramiro) solo condados, estos quedarían como vasallos de su hermano; sin embargo, no lo aceptaron, se independizaron y se proclamaron reyes.

Ramiro I (1035-1066) se proclamó rey de Aragón. Fernando I (1035-1065) se proclamó rey de Castilla. Además, al casarse con una princesa leonesa, logró el título de Rey de León.

A partir de la división del reino de Navarra realizada por Sancho III “el Mayor”, el reino quedó reducido a un escaso territorio. En el siglo XII, con Sancho VI (1150-1194), pasó a denominarse Reino de Navarra. Durante los siglos XIII a XV reinaron dinastías de origen francés, y su situación geográfica, entre coronas tan fuertes como la francesa, la aragonesa y la castellana, impidió su expansión. A principios del siglo XVI fue anexionado al reino de Castilla por Fernando “el Católico”.

2. La creación de la Marca Hispánica

A finales del siglo VIII, los territorios del Pirineo occidental fueron conquistados por Carlomagno (768-814), rey de los francos, y convertidos en la Marca Hispánica. Era un conjunto de condados gobernados por nobles francos que formaban una frontera muy fortificada contra los musulmanes, con la finalidad de impedir nuevas invasiones como la que rechazó su abuelo, Carlos Martel, en la batalla de Poitiers en el 732.

Carlomagno realizó varias expediciones contra los musulmanes de al-Ándalus. Vamos a estudiar la evolución histórica de la Marca Hispánica dividiéndola en dos zonas: los condados aragoneses y los condados catalanes.

1 – Los condados Aragoneses

A principios del siglo IX, los condados aragoneses de la Marca Hispánica (Aragón, Sobrarbe y Ribagorza) se independizaron de los reyes francos. Estaban poblados por montañeses que se dedicaban a la ganadería. Jaca era la ciudad más importante. En el siglo X (970) se produjo la unión, por vía matrimonial, del condado de Aragón con el reino de Pamplona. Pero, como hemos visto antes, al morir el rey de Navarra, Sancho III “el Mayor”, recuperó su independencia y pasó a llamarse Reino de Aragón.

2 – Los condados Catalanes

El dominio de los reyes francos sobre una parte del actual territorio catalán fue más duradero que el que ejercieron sobre Aragón o Pamplona. En el siglo IX, el más extenso de los condados catalanes era el de Barcelona. Su conde, Wifredo “el Velloso” (864-898), unió todos los condados e inició el avance hacia el sur. En el siglo X, el conde de Barcelona Borrell II (947-992) se negó a renovar el juramento de fidelidad al rey franco y convirtió sus dominios en hereditarios.

III. La expansión territorial de Castilla y León de los siglos XI y XII

1. La ofensiva contra al-Ándalus

Cuando en el año 1031 el Califato de Córdoba se descompuso en reinos de taifas, desapareció la inferioridad militar de los reinos cristianos frente al Estado musulmán. Los reinos cristianos peninsulares, especialmente Castilla y León, iniciaron a lo largo del siglo XI una fuerte presión sobre las taifas. Para detener estos ataques, los musulmanes se comprometieron a pagar tributos, las llamadas parias, a los reinos cristianos. Con estos ingresos, los reinos cristianos reforzaron su poder militar: edificaron castillos, aumentaron su ejército y mejoraron su armamento.

2. La conquista del valle del Tajo

Fernando I (1035-1065): Fue el primer rey de Castilla. Unió por matrimonio el reino de León a su corona, y ocupó y repobló los territorios que estaban despoblados al sur del Duero, llegando hasta Ávila. Conquistó Coímbra y obligó a varias taifas musulmanas a pagarle tributos. Entonces, Castilla-León se convirtió en un estado fuerte y pasó a dominar la ofensiva contra al-Ándalus. Pero a su muerte dividió su reino entre sus hijos:

  • Al mayor, Sancho, le dio los territorios patrimoniales: el reino de Castilla.
  • Al segundo, Alfonso, los territorios adquiridos por matrimonio: el reino de León.
  • Al tercero, García, le dio Galicia.
  • A Urraca, la ciudad de Zamora.
  • A Elvira, la ciudad de Toro (Zamora).

Tras una guerra entre los hermanos, quedó como rey de Castilla y León Alfonso VI.

Alfonso VI (1072-1119): Continuó la expansión y consiguió la ocupación de Toledo en 1085. Gracias al dinero obtenido por las parias, financió el asedio y conquista de Toledo, lo que además de su importancia simbólica (había sido la capital del reino visigodo) suponía llevar la frontera al valle del Tajo, asegurando así la del Duero. Sus habitantes capitularon con la condición de que se respetaran los bienes y la religión de sus habitantes. Tras la victoria, Alfonso VI se proclamó “Emperador de todas las Españas”. La capitulación de Toledo supuso la conquista de poblaciones situadas entre el Sistema Central y el Tajo, como Atienza, Guadalajara, Buitrago, Madrid, Maqueda y Talavera.

3. La creación de Portugal

Alfonso VI, rey de León, se casó hasta cinco veces. Con Constanza de Borgoña, su segunda esposa, tuvo a Urraca, quien le sucedería en el trono. También tuvo un hijo (Sancho Alfónsez) fuera del matrimonio con Zaida, una princesa árabe que se convertiría en su cuarta esposa. Al morir Alfonso VI (1109), dejó heredera de sus reinos de León y Castilla a su hija Urraca. A su otra hija, Teresa, le dejó el condado de Portugal.

Alfonso VI casó a su hija Teresa (fruto de su relación con Jimena Muñoz) con Enrique de Borgoña, ofreciendo como dote el Condado de Portugal. En 1109 tendrían a su hijo Alfonso Enríquez. Enrique de Borgoña murió en 1112 y Teresa de León dirigió el condado hasta que su hijo cumplió la mayoría de edad.

Alfonso Enríquez, buscando la independencia de Portugal, comenzó una guerra contra las tropas del rey de León. En el año 1128 se proclamó rey de Portugal. En 1139 nace oficialmente el Reino de Portugal, siendo Alfonso Enríquez coronado como Alfonso I de Portugal. En 1143 León reconoce su independencia y en 1179 lo hace el Papa a través de una bula.

4. La llegada de los Almorávides (1090-1145)

El avance de los reyes cristianos y la conquista de Toledo llevó a los reyes taifas a llamar a los almorávides, guerreros de un imperio islámico del norte de África. Entre los años 1086 y 1109, los ejércitos almorávides entraron varias veces en la península y derrotaron a los reyes cristianos, consiguiendo frenar el avance de los reinos del norte a finales del siglo XI.

Los reyes cristianos conservaron Toledo, pero tuvieron que abandonar Valencia, que había sido conquistada (1092) por Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid Campeador. En el año 1140, el poder de los almorávides se debilitó y llegaron los almohades (1146-1232), un nuevo imperio islámico del norte de África.

Durante el siglo XII, el reino de Castilla-León se unió y dividió varias veces por motivos hereditarios o matrimoniales, hasta su unión definitiva en el año 1230.

IV. La repoblación en los territorios conquistados

La ocupación del territorio durante los siglos VIII y IX

Se denomina repoblación a la ocupación de las tierras que se habían mantenido deshabitadas o que los reyes cristianos habían conquistado a los musulmanes. Las tierras se convertían en propiedad del rey, que mediante el sistema de “presuras” (tomar propiedad) las entregaba a:

  • Nobles: En pago de sus servicios militares.
  • Monjes: Para que fundaran nuevos monasterios o que ocuparan los restos de iglesias visigodas.
  • Campesinos libres: Que actuaban como campesinos-soldados en la defensa de la frontera a cambio de un terreno en propiedad (yugada).

Las repoblaciones libres (mediados siglo IX a XII)

A partir de mediados del siglo IX se empezó la repoblación del valle del Duero y del sur de los condados pirenaicos. En estas zonas se formaron pequeñas comunidades de campesinos libres que poseían pequeñas parcelas de tierra (alodios) y que habitaban en pequeños caseríos aislados cuyo conjunto constituía una villa.

Los habitantes de las villas se reunían en un concejo abierto, que decidía los asuntos de interés colectivo: zonas de barbecho, selección de cultivos, turnos para el pasto, aprovechamiento del bosque, etc. Pero, a partir del siglo XI, la necesidad de defender los territorios fortaleció a los nobles y a los monjes, que poseían castillos y monasterios fortificados. Por lo tanto, muchos campesinos libres se vieron obligados a ponerse bajo la protección de un señor, perdiendo la propiedad de sus tierras y convirtiéndose en siervos.

Las repoblaciones concejiles (siglo XII)

A partir del siglo XII, cuando los reyes cristianos conquistaron territorios densamente poblados por musulmanes (valle del Tajo, valle del Ebro), el tipo de repoblación cambió. Como los nuevos habitantes tenían que estar protegidos de los ataques musulmanes, la repoblación se organizaba de forma colectiva y era dirigida por nobles y eclesiásticos.

Los reyes organizaron la repoblación concejil en las ciudades fronterizas, en la que se otorgaban importantes privilegios y derechos (fueros) a los habitantes que se trasladasen a ellas.

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