Expansión de los reinos cristianos en la Baja Edad Media: expansión de la corona de Aragón por el Mediterráneo y rutas atlánticas.

5.1 LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA. LAS INSTITUCIONES

Instituciones en el Reino de Castilla:

– La

Monarquía


A partir del S.XIII la monarquía en Castilla empieza a apoyarse en el derecho romano para reivindicar mayor concentración del poder político del rey, este proceso lo inicia Alfonso X y lo consolida Alfonso XI, por lo que la monarquía castellana empieza a tener un fuerte poder, ayudado por la reorganización del sistema tributario a partir del S.XIV, por el cual se crean nuevos impuestos más rentables como la Alcabala.

– Consejo Real:

Era el centro de las grandes decisiones políticas, se crea en 1385 y estaba formado por representantes del alto clero, la alta nobleza y algunos juristas que velaban por el mantenimiento de la autoridad real.

– La Audiencia:

Creada en 1371, dependía totalmente del rey y funcionaba como una especie de Tribunal Supremo por encima de los tribunales de las ciudades y de los señoríos.

– Las Cortes:

Participaban la alta nobleza, el alto clero y representantes de las ciudades. Las primeras fueron en León en 1188, en un principio hubo unas en Castilla y otras en León, hasta su unificación en una sola, Castilla. Su función era asesorar al rey en las tareas de gobierno.

Instituciones de la Corona de Aragón:

– La Monarquía:

Era una monarquía pactista, el poder del rey estaba limitado por el derecho y las costumbres de Aragón, que el rey se comprometía a cumplir cuando era investido, en una especie de pacto con sus vasallos.

– Las Cortes:

Tenían el poder legislativo, organismo con más fuerza que en Castilla.

– La Diputación General (Generalitat):

Organismo que controlaba  el cumplimiento de lo acordado en las Cortes.

– Municipios:

Se encargaban del poder municipal que estaba en manos de consellers, elegidos en el Consejo de Cento. Los Consellers eran nombrados anualmente.

5.2 CRISIS DEMOGRÁFICA, ECONÓMICA Y POLÍTICA

Un periodo de malas cosechas entre 1310 y 1346 propiciadas por las malas condiciones climáticas (heladas, temporales) provocó una falta de defensas y desnutrición por parte de la población, lo que propició que fueran más vulnerables a las enfermedades.
La Peste Negra de 1348 y las epidemias posteriores de 1363 y 1371 fueron una verdadera lacra, haciendo que disminuyera enormemente la población, especialmente en la Corona de Aragón.
Esta situación provocó un abandono de las tierras y como consecuencia de ello, la productividad descendíó al igual que el comercio en las ciudades. Al no haber excedentes se produjo una subida de precios, lo que a su vez originó una subida de impuestos y de las cargas señoriales provocando miseria, especialmente en los sectores más desfavorecidos de la sociedad. La mala situación propició una serie de revueltas sociales tanto en el campo (contra los señores feudales) como en la ciudad (contra los judíos a los que se culpa de todos los males).

Toda esta crisis afectó a la inestabilidad de los reinos y se iniciaron pugnas entre los sectores nobiliarios y los monarcas, desencadenando una serie de guerras civiles en Castilla, Aragón y Navarra. En Castilla se impone la Casa Trastámara con Enrique II, en Aragón se fortalece la monarquía con Juan II y en Navarra el conflicto no se solucionará hasta la anexión de Navarra al Reino de Castilla.

5.3 LA EXPANSIÓN DE LA CORONA DE ARAGÓN POR EL MEDITERRÁNEO

Pedro III “el Grande” en la segunda mitad del S. XIII inició en la Corona de Aragón una verdadera política de imperialismo mediterráneo, conquistó la isla de Sicilia (1282)
, punto estratégico muy importante en las rutas comerciales del Mediterráneo, y una gran productora de trigo. Esta conquista chocó con los intereses de Francia (Casa de Anjou) y el Papa, la guerra fue un éxito para Pedro “el Grande” debido a dos elementos militares extraordinarios, una flota dirigida por el almirante Roger de LLuria y un ejército formado por soldados mercenarios originarios de las tierras de Aragón (almogávares).

A partir del año 1323 Jaime II inició la conquista de la isla de Cerdeña.
Durante unos pocos años, la Corona de Aragón ocupó los ducados de Atenas y Neopatria.

El último impulso al imperialismo Aragónés lo llevó a cabo Alfonso V “el Magnánimo” que anexiónó el Reino de Nápoles (1442)
en una guerra contra los franceses y las potencias italianas (Venecia, Florencia y el Papa).

5.4 LAS RUTAS ATLÁNTICAS: CASTELLANOS Y PORTUGUESES. LAS ISLAS Canarias

La conquista de Algeciras llevada a cabo en la batalla del Salado (1340)
permitíó a los comerciantes cristianos el control de la costa atlántica hasta Huelva, y la reanudación de la navegación a través del estrecho de Gibraltar. El puerto de Sevilla se convirtió en escala obligada para los navegantes que seguían la ruta que unía el Mediterráneo con el Atlántico.

A principios del S.XV una expedición tomó posesión de parte del archipiélago canario (Fuerteventura, Lanzarote, La Gomera y El Hierro) en nombre de Castilla. Este hecho suscitó la rivalidad de Portugal que competirá con Castilla en la expansión atlántico-africana, Portugal había conquistado el archipiélago de las Azores y Madeira. El problema se resolvíó cuando Castilla aceptó el tratado de AlcáÇovas (1479)
por el cual  el litoral africano quedaba bajo dominio exclusivo de Portugal con excepción de las islas Canarias.

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